Historia de la Segunda República y el estallido de la Guerra Civil en España

Proclamación de la Segunda República y el Bienio Reformista (1931-1933)

Tras las elecciones municipales del 14 de abril se proclamó la Segunda República debido a la victoria de los partidarios de un sistema republicano en las principales ciudades. El poder fue asumido por un gobierno provisional encabezado por el republicano Niceto Alcalá Zamora, y del que formaban parte una amplia representación de los partidos políticos que habían firmado el Pacto de San Sebastián, destacando a Miguel Maura en los católicos moderados, Manuel Azaña de Alianza Republicana o Alejandro Lerroux del Partido Radical.

Una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue la celebración de unas nuevas elecciones generales en las que debían elegirse diputados a Cortes. Sin embargo, la República tuvo que hacer frente a diversos desafíos:

  • La hostilidad de la alta jerarquía eclesiástica y de los sectores monárquicos.
  • La proclamación de la República catalana independiente por Francesc Macià.
  • Actos violentos y anticlericales.
  • La situación internacional debido a la crisis del 29 y al ascenso de los sistemas totalitarios en Europa.

Las elecciones para elegir diputados a Cortes, celebradas el 28 de junio de 1931, dieron la victoria a las fuerzas republicanas de izquierda, siendo el PSOE el partido más votado, junto con el Partido Radical de Lerroux. De esta manera, unos días después, se formó el primer gobierno republicano, integrado por republicanos de izquierda y socialistas, con Manuel Azaña como presidente.

La Constitución de 1931

El nuevo gobierno elaboró una nueva Constitución, aprobada el 9 de diciembre de 1931, para realizar una profunda transformación del país. Sus principales contenidos fueron:

  • La integridad de España, aunque admitía autonomías regionales.
  • La marcada división de poderes.
  • La creación de un Tribunal de Garantías Constitucionales.
  • La declaración de libertades y derechos.
  • El sufragio universal, incluyendo a las mujeres.
  • El fomento de la enseñanza y la cultura.
  • La declaración del Estado laico, estableciendo la separación entre Iglesia y Estado y la prohibición a la Iglesia de enseñar.

Las Reformas del Bienio Reformista

A partir de dicha Constitución, se inició el Bienio Reformista (1931-1933), en el que se emprendió una serie de reformas para transformar la sociedad española:

  • Ámbito laboral: Se fijó un salario mínimo, se amplió el número de Jurados Mixtos para solucionar problemas laborales y se obligó al cultivo de las tierras.
  • Ámbito educativo: El gobierno se propuso acabar con el analfabetismo y el retraso cultural, promoviendo la enseñanza obligatoria, pública y laica.
  • Reforma agraria: Fue la de mayor magnitud; se aprobó la Ley de Reforma Agraria con la oposición de los terratenientes y de la nobleza.
  • Ámbito religioso: Se arrebató la enseñanza a la Iglesia y se ordenó la retirada de la simbología religiosa de colegios y edificios públicos.

El Bienio Radical-Cedista y la Revolución de 1934

Los graves sucesos de Casas Viejas de enero de 1933 restaron prestigio y apoyo popular al gobierno de Manuel Azaña, que acabó dimitiendo en septiembre de 1933. El presidente de la República, Alcalá Zamora, disolvió las Cortes y se convocaron elecciones para noviembre de ese año. Estas supusieron un vuelco político, siendo el partido más votado la CEDA, liderada por Gil Robles, seguida por el Partido Radical, dirigido por Lerroux.

Pese al triunfo de la CEDA, el presidente de la República encargó la formación de gobierno al Partido Radical, que gobernó en minoría junto con el apoyo de la CEDA para dar estabilidad al gobierno. Lerroux tuvo que aceptar una serie de medidas para que la CEDA se uniera, entre las que destacaron:

  • La paralización de la reforma agraria con la devolución de las tierras a sus antiguos propietarios.
  • La promulgación de la Ley de Amnistía, que favoreció a los militares implicados en el golpe de Estado dirigido por el general Sanjurjo en 1932.
  • La proyección de una reforma constitucional en 1935, que dio un giro conservador a la Constitución de 1931.

Asimismo, el 4 de octubre de 1934, Lerroux hizo un cambio de gobierno dando entrada a tres ministros de la CEDA. Dicha acción provocó el temor de las fuerzas de izquierda a la radicalización del gobierno. Al día siguiente, la UGT convocó una huelga general, y el PSOE, Esquerra Republicana de Cataluña y los anarquistas se sublevaron en contra del gobierno. No obstante, la huelga y la insurrección fueron un fracaso en la mayor parte de España por la intervención del ejército y de la Guardia Civil, y por un menor apoyo popular del esperado. Solo en Cataluña la huelga desarrolló un carácter nacionalista, y en Asturias adquirió cierta importancia. En Asturias, socialistas, comunistas y anarquistas firmaron una Alianza Obrera y se fijaron como meta socializar los medios de producción, proclamando una Revolución Socialista y defendiéndola con las armas.

El Frente Popular y el Estallido de la Guerra Civil

Las desavenencias en el gobierno de coalición y la radicalización social condujeron a la polarización política. Las fuerzas de izquierda decidieron concentrar sus fuerzas creando el Frente Popular, agrupando a republicanos de izquierda, socialistas, comunistas y, posteriormente, anarquistas. Se convocaron nuevas elecciones para febrero de 1936.

El primer gobierno que se formó estuvo integrado exclusivamente por republicanos, con Manuel Azaña como presidente del gobierno, reiniciando la política de reformas de la primera etapa y otorgando una amplia amnistía para los encarcelados por la revolución de octubre de 1934. Avivada la conflictividad, la noche del 17 al 18 de julio se materializó la sublevación militar, que dio lugar a un golpe de Estado. Daba comienzo así la Guerra Civil Española.

La Guerra Civil Española (1936-1939)

La Guerra Civil (del 18 de julio de 1936 al 1 de abril de 1939) fue consecuencia de la polarización social y de la radicalización política que se fue produciendo en España durante la Segunda República. La guerra se inició con una sublevación militar de una parte del ejército, que contó con el apoyo económico y armamentístico de los regímenes totalitarios de Italia y Alemania. El conflicto se convirtió en una guerra de desgaste y de aniquilación del enemigo político, escindiendo el país en dos Estados.

La sublevación militar estuvo precedida por meses de violencia callejera y conspiraciones militares políticas desde que se produjo el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936. El 12 de julio, un grupo de extremistas de derecha asesinó al teniente Castillo. Como represalia, un grupo de guardias de asalto asesinó a José Calvo Sotelo, iniciándose así la Guerra Civil. Aunque estaba planeado para finales de julio, la tensión creada por los asesinatos de Castillo y Sotelo precipitó el golpe al 18 de julio de 1936, destacando la participación de las fuerzas de choque españolas más experimentadas, es decir, el ejército de Marruecos comandado por Francisco Franco.

Dimensión Internacional del Conflicto

El conflicto fue considerado como prólogo de la Segunda Guerra Mundial, al ser el primer enfrentamiento armado entre las tres ideologías dominantes en Europa: el fascismo, el comunismo y las democracias parlamentarias. De esta manera, el conflicto acabó teniendo una dimensión internacional por las simpatías y por los apoyos de intervención directa con los que contaron ambos bandos:

  • Apoyo a los sublevados: Desde un primer momento, contaron con el apoyo de los regímenes totalitarios de Italia, Alemania y Portugal, y del Vaticano. La contribución de la marina italiana fue trasladar al ejército franquista desde África, y la Alemania nazi de Hitler envió apoyo aéreo por medio de la Legión Cóndor, dándole al bando sublevado el dominio del aire. Por su parte, el Vaticano reconoció en julio de 1937 el nuevo régimen franquista, lo que tuvo un gran valor simbólico.
  • Posición de las democracias: La República esperaba contar con el apoyo de las democracias occidentales (Francia y Gran Bretaña), pero su actitud fue pasiva ante el temor de desencadenar un nuevo conflicto europeo, creándose únicamente un Comité de No Intervención para mantener la neutralidad.
  • Apoyo a la República: Los únicos países que apoyaron abiertamente a la República fueron México y la Unión Soviética, que proporcionó material de guerra y formación militar a cambio del oro del Banco de España. Por último, las Brigadas Internacionales fueron un cuerpo de voluntarios antifascistas de diversas nacionalidades que combatieron a favor de la República.