Historia de la Segunda República en España: Del Reformismo al Estallido de la Guerra Civil

Introducción: El Contexto de la Segunda República

La Segunda República fue una etapa fundamental en la historia de España que abarca desde 1931 hasta 1936. Durante estos años se manifestaron profundos problemas que afectaban al país: el intervencionismo del ejército, las complejas relaciones Estado-Iglesia, los conflictos agrarios, las tensiones sociales y el auge de los nacionalismos. Su confuso nacimiento en las urnas, el conflicto entre las clases y la inestable situación internacional obstaculizaron el proyecto republicano. Además, la crisis del 29 provocó el enfrentamiento entre las clases populares, inclinadas al comunismo, y las clases más tradicionales, inclinadas al fascismo.

Antecedentes: El Fin de la Monarquía y el Gobierno Provisional

El almirante Aznar convocó elecciones municipales el 12 de abril de 1931, las cuales significaron un plebiscito a favor o en contra de la monarquía. Participó el 65% de los varones censados. Aunque el número total de votos monárquicos fue mayor, los republicanos ganaron en 41 de las 50 capitales de provincia, por lo que fue proclamada la República. Ante esto, Alfonso XIII abandonó Madrid camino del exilio.
Se formó un Gobierno Provisional integrado por los miembros del Pacto de San Sebastián y presidido por Niceto Alcalá-Zamora. Este gobierno convocó elecciones a Cortes Constituyentes para el 28 de junio. Hasta la proclamación de la nueva Constitución, se pusieron en marcha una serie de decretos clave:
  • Largo Caballero: Aprobó el Decreto de Prohibición de Desahucios.
  • Marcelino Domingo: Abrió nuevas escuelas y amplió la plantilla de maestros.
  • Manuel Azaña: Aprobó el decreto de promesa de fidelidad a la República.
Para conservar el orden republicano, se creó la Ley de Defensa de la República y un cuerpo policial especializado llamado Guardia de Asalto.

Desarrollo: La Constitución de 1931 y el Nuevo Estado

Tras las elecciones del 28 de junio, en las cuales venció la coalición republicano-socialista, se procedió a sustituir la Constitución de 1876. La nueva Constitución de 1931 fue redactada por un grupo de expertos presidido por Jiménez de Asúa, dando paso a una democracia republicana.
Este documento define al nuevo Estado como una “República democrática de trabajadores de toda clase” e incluye una amplia declaración de derechos y libertades. Entre sus puntos clave destacan:
  • Afirmación de la soberanía popular.
  • Sufragio universal para mayores de 23 años (incluyendo por primera vez a las mujeres).
  • Aconfesionalidad del Estado.
  • División de poderes y establecimiento de la Jefatura del Estado.

El Bienio Reformista (1931-1933)

Manuel Azaña presidió un gobierno de republicanos de izquierdas y socialistas. Algunas de sus medidas contaron con una fuerte oposición, lo que dificultó su desarrollo. Se realizaron reformas en diversos ámbitos:
  • Social: Se aprobó la Ley de Contrato de Trabajo, que creaba nuevas relaciones entre empresarios y trabajadores.
  • Educativa: Fernando de los Ríos, mediante la Ley de Instrucción Pública, implantó un sistema educativo unificado, público y gratuito.
  • Militar: Se suprimieron unidades, se cerró la Academia Militar de Zaragoza (dirigida por Franco) y se eliminó el sistema de ascensos que beneficiaba a los africanistas.
  • Religiosa: Se limitó la influencia de la Iglesia mediante la Ley del Divorcio y la Ley de Congregaciones Religiosas, que obligaba a la institución a pagar impuestos.
  • Agraria: Era el mayor problema de España debido al desigual reparto de tierras y el latifundismo. Se aprobó la Ley de Bases para la Reforma Agraria y se creó el Instituto de Reforma Agraria (IRA). El objetivo era acabar con los grandes latifundios, aunque la lentitud del proceso y el escaso presupuesto la convirtieron, en la práctica, en una ley muerta.
  • Estatal: La Constitución reconocía el derecho a la autonomía. Se aprobó el Estatuto de Nuria en Cataluña (1932) y el Estatuto de Estella en el País Vasco (1936). En Galicia se aprobó en 1938, pero no llegó a aplicarse.

Crisis y el Bienio Radical-Cedista (1933-1935)

En 1932, el general Sanjurjo intentó una insurrección militar fallida. En el ámbito político, Gil-Robles creó la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), Calvo Sotelo fundó Renovación Española y José Antonio Primo de Rivera fundó la Falange Española. Por otro lado, los anarquistas consideraban las reformas insuficientes.
Tras los trágicos sucesos de Casas Viejas en 1933, los socialistas retiraron su apoyo al gobierno. Alcalá-Zamora disolvió las Cortes y convocó elecciones para noviembre de 1933, donde votaron las mujeres por primera vez. Triunfaron las candidaturas de centro y derecha; Alejandro Lerroux formó gobierno con el apoyo de la CEDA, iniciándose el Bienio Radical-Cedista.
La CEDA exigió la anulación de las reformas previas: la agraria, la educativa y la estatal quedaron paralizadas. Se nombró a militares como Goded, Cabanellas, Mola y Franco en destinos clave y se aprobó una Ley de Amnistía que excarceló a Sanjurjo.

La Revolución de Octubre de 1934

Hacia 1934, el país estaba polarizado. En Cataluña, el presidente Lluís Companys proclamó el Estado Catalán. Simultáneamente, se produjo una insurrección en Asturias, donde unos 20.000 mineros se sublevaron. Esta fue reprimida con dureza por Franco y el ejército de África, dejando un saldo de 1.000 muertos, 2.000 heridos y 30.000 detenidos en lo que se conoció como la “Revolución de Octubre”.

El Frente Popular y el Estallido del Conflicto

Tras el escándalo de corrupción del “Estraperlo” (ruletas trucadas), el gobierno de Lerroux se desestabilizó. Ante la dimisión de Lerroux y la negativa de Alcalá-Zamora a entregar la presidencia a Gil-Robles, se disolvieron las Cortes. El PSOE, PCE, POUM, Esquerra Republicana y la UGT firmaron el pacto del Frente Popular para combatir el fascismo, obteniendo la victoria en las elecciones de 1936.
El panorama político mostraba dos fuerzas antagónicas: el Frente Popular y la Derecha, con la práctica desaparición del centro. Manuel Azaña sustituyó a Alcalá-Zamora como Presidente de la República y nombró a Casares Quiroga al frente del Gobierno. El ambiente era de preguerra, con huelgas, ocupaciones de fincas e incendios de edificios religiosos.
El general Mola comenzó a coordinar una conspiración militar. El 12 de julio, los asesinatos del teniente Castillo y de Calvo Sotelo precipitaron los hechos. El 17 de julio, las tropas en Ceuta, Melilla y Tetuán, al mando de Franco, se sublevaron. El 18 de julio la rebelión se extendió a la Península, dando comienzo a la Guerra Civil Española.

Conclusión

En conclusión, la etapa de la Segunda República fue un periodo clave para la comprensión de la historia española en su conjunto. En ella se sentaron las bases de profundos cambios que aún afectan a la sociedad de la España actual. Es, por tanto, fundamental que los ciudadanos posean un conocimiento profundo y significativo de este devenir histórico para comprender nuestro presente.