Figuras Clave y Eventos Determinantes de la Historia de España (1700-1900)

Abdicaciones de Bayona (Mayo de 1808): El Traspaso del Trono Español

Las Abdicaciones de Bayona se produjeron días después del levantamiento de Madrid, concretamente del 5 al 7 de mayo de 1808, en la ciudad francesa de Bayona.

En ellas, mediante habilidosas maniobras políticas, Napoleón consiguió obtener los derechos dinásticos del trono español para después cederlos a su hermano José Bonaparte.

Contexto y Causas

Este evento se produjo debido a las tensiones en la familia real, causadas por el Motín de Aranjuez, en el que Fernando VII se apropió del trono mediante un golpe de Estado contra su padre, Carlos IV.

Carlos IV pidió ayuda a Napoleón, así como Fernando VII. Napoleón, con otros objetivos, accedió a mediar entre los dos, pero les obligó a trasladarse a Francia para hacerlo. Accedieron a ir. Es entonces cuando, sin los reyes en España y con las tropas francesas desplegadas por todo el territorio, Madrid se amotina el 2 de mayo de 1808 y sufre una dura represión francesa.

El Resultado de las Abdicaciones

Debido a que no podían irse, y ante esa situación, los monarcas no tuvieron otra opción que aceptar el verdadero propósito de Napoleón:

  1. Fernando VII abdicó a favor de su padre, Carlos IV.
  2. Carlos IV renunció al trono a favor de Napoleón.
  3. Napoleón lo traspasó a su hermano, José I.

Amadeo I de Saboya (1845-1890): El Reinado Efímero

La Revolución de Septiembre de 1868 provocó la abdicación y el exilio de Isabel II, lo que obligó al general Prim, jefe del Gobierno, a buscar un monarca para el trono español. Tras numerosas gestiones entre las familias reales europeas, se decantó por Amadeo I, representante de la Casa de Saboya, que tenía derecho sucesorio en España en caso de faltar la dinastía borbónica, según el Tratado de Utrecht. Reinó en España desde 1870 hasta 1873.

Inestabilidad y Oposición

Al llegar Amadeo I a España, fue asesinado el general Prim, su máximo valedor, y la situación del nuevo monarca quedó en entredicho, ya que no contaba con el apoyo ni de los republicanos ni de los carlistas. Aun así, encargó la formación de gobierno al general Francisco Serrano, que formó una coalición entre progresistas, unionistas y demócratas, todos ellos favorables a la monarquía.

Sin embargo, pronto se alzaron las voces contrarias a Amadeo I, entre ellas:

  • La del Ejército.
  • La de la Aristocracia.
  • La de la Iglesia, contraria a la vigente Constitución de 1869.

La creciente crisis económica y financiera provocó la caída de los sucesivos gobiernos de Amadeo. Finalmente, abdicó en febrero de 1873 y regresó a Italia, donde recuperó el título de duque de Aosta y vivió alejado de la escena política hasta su muerte.

Baldomero Espartero (1793-1879): Militar, Regente y Héroe de la Primera Guerra Carlista

Baldomero Espartero fue un militar español que ostentó los títulos de príncipe de Vergara, duque de la Victoria, duque de Morella, conde de Luchana y vizconde de Banderas, todos ellos en recompensa por su labor en el campo de batalla, en especial en la Primera Guerra Carlista, donde su dirección del Ejército isabelino o cristino fue de vital importancia para la victoria final. Además, ejerció el cargo de virrey de Navarra.

Carrera Política y Regencia

Presidió un fugaz gabinete gubernamental y fomentó las divisiones entre los mandos carlistas, atrayendo a Rafael Maroto hacia conversaciones de paz que terminaron en el Convenio de Vergara. Pacificó después el Maestrazgo, derrotando a Ramón Cabrera (1840).

Fue nombrado presidente del Gobierno en septiembre de 1840 (Ministerio-Regencia), con lo que sustituía a María Cristina de Borbón como regente; desde mayo del año siguiente, tras ser elegido por las Cortes, pasó a desempeñar la regencia hasta la segunda mitad de 1843.

Reapareció en la vida política junto a Leopoldo O’Donnell, con quien compartió el liderazgo político durante el Bienio Progresista (1854-1856), años en los que fue presidente del Gobierno. Tras el destronamiento de Isabel II (1868), Juan Prim le ofreció ocupar el trono de España, cargo que no aceptó.

El Canal de Castilla: Ingeniería Hidráulica y Desarrollo Económico

El Canal de Castilla fue la obra de ingeniería hidráulica más importante del siglo XVIII y del primer tercio del siglo XIX en España. Atraviesa las provincias de Burgos, Palencia y Valladolid.

Propósito y Construcción

Su finalidad era facilitar el transporte del trigo de Castilla hacia los puertos del norte y otros mercados. Se construyó en el reinado de Fernando VI. Sin embargo, cuando llegó el ferrocarril, la infraestructura quedó obsoleta.

Cantonalismo: Federalismo Radical en la Primera República

El Cantonalismo es un movimiento que aspira a dividir el Estado en cantones casi independientes. Es partidario de un federalismo de carácter radical, cuyo objetivo es establecer una serie de ciudades o confederaciones de ciudades (cantones) independientes que se federarían libremente. Los cantones son poderes locales fuertes y autónomos que no reconocen el poder central. Este concepto recuerda en ciertos aspectos a las polis griegas.

La Rebelión Cantonal (1873-1874)

La Rebelión Cantonal fue una insurrección que tuvo lugar durante la Primera República Española entre julio de 1873 y enero de 1874. Sus protagonistas fueron los republicanos federales «intransigentes», que querían instaurar inmediatamente la República Federal sin esperar a que las Cortes Constituyentes elaboraran y aprobaran la nueva Constitución Federal.

Carlos III (Siglo XVIII): El Monarca del Despotismo Ilustrado

Carlos III, rey de Nápoles y de España, perteneció a la Casa de Borbón. Fue el tercer hijo de Felipe V y el primero de su segunda esposa, Isabel de Farnesio.

Reformas y Legado Ilustrado

En el marco del Despotismo Ilustrado, Carlos III realizó importantes reformas con ayuda de un equipo de ministros y colaboradores ilustrados:

  • Limitó el poder de la Inquisición y de la Iglesia.
  • Expulsó a los jesuitas de España.
  • Fomentó la colonización de territorios despoblados.
  • Reorganizó el Ejército.
  • Creó la Orden de Carlos III.
  • Protegió las áreas y las creencias y apoyó a las Sociedades Económicas de Amigos del País.

A su muerte, terminó la etapa del reformismo ilustrado en España.