Evolución y Estructura del Estado Franquista en España

1.1 La creación del Estado franquista: Grupos ideológicos y apoyos sociales

Tras la Guerra Civil, se estableció en España una dictadura militar que sustituyó el sistema republicano (democrático, descentralizado y laico) por un régimen autoritario, centralizado y confesional en el que Franco reunía todo el poder: jefe del Estado, de Gobierno, del Ejército y del partido único (FET de las JONS, desde 1943 denominada Movimiento Nacional). Esta dictadura personal se institucionalizó, gradualmente, mediante las llamadas Leyes Fundamentales:

  • Ley de la Administración General del Estado (1938): concedió a Franco la potestad de legislar en exclusiva.
  • Fuero del Trabajo (1938): regulaba las relaciones laborales, prohibiendo la huelga y los sindicatos.
  • Ley de Cortes (1942): estableció una cámara meramente consultiva.
  • Fuero de los Españoles (1945): recogía derechos cuyo ejercicio no garantizaba.
  • Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado (1947): establecía como modelo sucesorio una monarquía autoritaria cuyo rey debía ser propuesto por Franco.

Pilares ideológicos del franquismo

  • Tradicionalismo: defensa de la religión, la familia, el orden y la propiedad.
  • Anticomunismo: rechazo del parlamentarismo y de los partidos políticos de cualquier ideología.
  • Nacional-catolicismo: el régimen consideró valores esenciales el catolicismo (como raíz de la nación española) y el centralismo (como estructura natural del Estado).

Apoyos institucionales

  • Iglesia: legitimó la sublevación y la dictadura. A cambio, el régimen reconoció la confesionalidad del Estado, la financiación pública de la Iglesia y el control de la Educación (instrumento fundamental de adoctrinamiento). Reforzada con el Concordato de 1953, la alianza se mantuvo intacta hasta el Concilio Vaticano II (1965), que alejó a la Iglesia de la dictadura franquista.
  • Ejército: leal a Franco hasta el final, aunque fue perdiendo peso político.
  • La Falange: controlaba el Ministerio de Trabajo, el sindicato único y varios periódicos.

Grupos sociales y represión

A la oligarquía económica, la burguesía provinciana y los pequeños campesinos propietarios de tierras se sumó, en los años 50, la burguesía industrial catalana y vasca, beneficiadas por el proteccionismo.

Además de sus importantes apoyos institucionales y sociales, el nuevo régimen necesitó para imponerse de un conjunto de durísimas leyes represivas: Ley de Responsabilidades Políticas (1939), Ley sobre la Represión de la Masonería y el Comunismo (1940), Ley para la Seguridad del Estado (1941) o la Ley de Represión de Bandidaje y el Terrorismo (1947).

1.2. Etapas de la dictadura y principales características de cada una de ellas

El franquismo atravesó tres etapas, caracterizadas por el predominio en el Gobierno de unas familias sobre otras, aunque Franco mantuvo siempre cierto equilibrio entre ellas.

Primer franquismo (1939-1959)

El nuevo régimen, autodenominado nacional-sindicalista, comenzó como una dictadura totalitaria dominada por militares y falangistas (Serrano Suñer, Ministro de Exteriores). Sin embargo, en 1943, ante el temor de una invasión aliada, los germanófilos fueron reemplazados por católicos (Martín Artajo, Ministro de Exteriores) y se redujeron los fusilamientos y la simbología fascista. No obstante, Franco no pudo evitar el aislamiento internacional, que agravó la recuperación económica y situó a la dictadura al borde del colapso.

Consolidación y desarrollismo (1959-1973)

El régimen se consolidó con el fin del aislamiento internacional y el crecimiento económico de los años 60. Falangistas y militares fueron reemplazados por los tecnócratas del Opus Dei. En esta etapa se completó la institucionalización del régimen con otras dos nuevas leyes fundamentales:

  • Ley de Principios del Movimiento Nacional (1958): recogía los principios básicos del franquismo, al que definía como una monarquía tradicional, católica, social y representativa.
  • Ley Orgánica del Estado (1967): separaba las funciones del Jefe del Estado y el Jefe del Gobierno (aunque Franco ostentó ambos cargos hasta 1973).

Además, se adoptaron otras dos importantes leyes de carácter, aparentemente, aperturista: la Ley de Prensa e Imprenta (1966), que suprimía la censura previa, y la Ley de Libertad Religiosa (1967), que reconocía la libertad de cultos (como acababa de aprobar el Concilio Vaticano II), aunque mantenía la confesionalidad del Estado.

En 1969, Franco nombró al príncipe Juan Carlos de Borbón como sucesor, ratificado por un referéndum y por las Cortes franquistas.

Crisis del franquismo (1973-1975)

El envejecimiento llevó a Franco a iniciar la cesión de poderes designando Jefe de Gobierno al almirante Carrero Blanco, pero fue asesinado por ETA (1973). En 1974 nombró a Arias Navarro, quien inició una tibia reforma política (Ley de Asociaciones Políticas) que no contentó ni a aperturistas ni a integristas (el búnker). Con la crisis económica aumentó la conflictividad social, mientras la política represiva alimentó la presión internacional sobre el régimen, incluyendo al Vaticano. Solo el Ejército y la Falange mantenían una lealtad inquebrantable. Cuando el 20 de noviembre de 1975 Franco falleció, el régimen estaba obsoleto, dividido y repudiado internacionalmente.

1.3. El contexto internacional: del aislamiento al reconocimiento exterior

La política exterior franquista fue variando para adaptarse a la situación internacional del momento:

  • Alineamiento con el Eje (1939-1943): España se declaró neutral al estallar la II Guerra Mundial, pero los éxitos de Hitler llevaron a Franco a alinearse con el Eje declarándose no beligerante en 1940. El rechazo de Hitler a las peticiones de Franco en la entrevista de Hendaya dejaron a España fuera del conflicto, si bien envió a Alemania recursos estratégicos (hierro, wolframio y la División Azul). En 1943, Franco recuperó la neutralidad ante las derrotas del Eje y el miedo a una invasión aliada de España.
  • Aislamiento internacional (1945-1950): tras la II Guerra Mundial, España fue sometida a un duro aislamiento internacional que buscaba presionar a Franco para que abandonara el poder. La recién creada ONU rechazó el ingreso de España, calificó al régimen como fascista y promovió la retirada de embajadores (que tan solo no secundaron Portugal, Argentina y el Vaticano). Además, EEUU excluyó a España del Plan Marshall.
  • Reconocimiento internacional (1950-1975): con la Guerra Fría, EEUU pasó a considerar a Franco un aliado leal contra el comunismo. En 1950 regresaron los embajadores y en 1953 se firmó el Pacto Militar Bilateral con EEUU (que estableció cuatro bases militares en España) y el Concordato con el Vaticano. El ingreso en la ONU (1955) y la visita del presidente Eisenhower (1959) confirmaron el fin del aislamiento.

Sin embargo, los éxitos se vieron empañados por la pérdida de las últimas colonias (Marruecos, 1956; Guinea, 1968), el rechazo al ingreso en la CEE y la crisis diplomática con el Reino Unido por Gibraltar. Las relaciones del régimen se complicaron en los últimos años con la caída de las dictaduras de Portugal y Grecia. De hecho, el franquismo estaba tan debilitado internacionalmente que España no pudo evitar la invasión marroquí del Sahara en 1975 (Marcha Verde).

Confirmaron el fin del aislamiento. Sin embargo, los éxitos se vieron empañados por la pérdida de las últimas colonias (Marruecos, 1956; Guinea 1968), el rechazo al ingreso en la CEE y la crisis diplomática con Reino Unido por Gibraltar. Las relaciones del régimen se complicaron en los últimos años con la caída de las dictaduras de Portugal y Grecia. De hecho, el franquismo estaba tan debilitado internacionalmente que España no pudo evitar la invasión marroquí del Sahara en 1975 (Marcha Verde).