El Franquismo y la Guerra Civil Española: Historia, Evolución y Legado

E.133: Relaciones Internacionales y el Aislamiento del Régimen

El texto recoge una fuente primaria, fechado en diciembre de 1946, un año después del fin de la Segunda Guerra Mundial tras la derrota del Eje Berlín-Roma-Tokio. En dicho texto se recogen los argumentos de los países miembros de la ONU para expulsar a España de su seno. Las relaciones internacionales del nuevo régimen establecido por Franco vinieron determinadas por el bando que los había apoyado durante la Guerra Civil.

  • En el punto «A)» se manifiesta que el régimen imperante en España es inequívocamente fascista, tanto por su origen como por su estructura y comportamiento, y la ayuda recibida de Hitler y Mussolini.
  • Las relaciones se fortalecieron, al principio, con Alemania e Italia (1939-1944). España estuvo a punto de intervenir en la Segunda Guerra Mundial al lado de los alemanes. La falta de acuerdos sobre las compensaciones por iniciar una nueva guerra y la lamentable situación en que se encontraba tras la Guerra Civil bloquearon esta iniciativa. No obstante, se envió un contingente de tropas al frente ruso, la llamada División Azul, un cuerpo de voluntarios que combatieron bajo el mando alemán.
  • En el punto «B)» añade que Franco prestó ayuda al Eje Berlín-Roma-Tokio.

La percepción de que las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón) perdían la guerra obligó a adoptar una postura más neutral desde 1944. En 1945, tras la victoria aliada, la posición de la dictadura se hizo más delicada. Se le aisló por sus anteriores relaciones con los nazis, se le negó la incorporación a la recientemente creada ONU y Francia cerró la frontera con España.

El Fin del Aislamiento y la Guerra Fría

El bloqueo económico y diplomático hizo prolongarse la autarquía. Solo Argentina ayudó en ese momento a Franco. Estas medidas de presión contra el régimen franquista hay que entenderlas en el contexto de derrota y desprestigio del eje nazi-fascista que había perdido la Segunda Guerra Mundial y del que Franco había sido aliado. Esas medidas se diluyen hasta desaparecer en el nuevo contexto de Guerra Fría, viéndose al régimen franquista como un gran aliado contra el comunismo.

A partir de 1948 la situación internacional cambió a favor del régimen. El enfrentamiento entre EE. UU. y la URSS en la Guerra Fría obligó a los americanos a buscar aliados y bases militares intermedias por todo el mundo. España, en una situación de debilidad, ofreció su territorio para la creación de bases militares americanas en Torrejón, Rota, Morón y Zaragoza.

Gracias a esta relación con los americanos, la dictadura rompió su aislamiento y se fue incorporando, con limitaciones, a las instituciones internacionales. Así, en 1950, España fue admitida en la FAO y en la UNESCO, y la ONU retiró las recomendaciones de 1946 y permitió el ingreso de España en 1955.

En 1953, España firmó un concordato con la Santa Sede y tratados militares con EE. UU. (España cedía bases a cambio de ayuda económica). En el ámbito interno español, son los años de la autarquía: hambre, escasez, cartillas de racionamiento, estraperlo, etc.

El Giro de 1959

Desde 1959 España emprendió iniciativas que nos otorgaron un limitado protagonismo del que carecía por completo en los años 40 y 50. Entre los hechos más importantes de la política exterior española de estos años destacan los siguientes:

  1. Franco otorga el gobierno a los tecnócratas del Opus Dei que van a implantar un Plan de Estabilización económica (etapa del desarrollismo).
  2. Visita oficial a España del presidente norteamericano Eisenhower que hace ver a Franco como aliado contra el comunismo.

E.142: Disidencia y Crisis Final del Franquismo (1960-1975)

Nos encontramos ante un texto de carácter político, firmado por Pere Ysàs en el pasado año 2004. Dicho texto lleva por título: «Disidencia y subversión: la lucha del régimen franquista por su supervivencia, 1960-75». Fue editado en Barcelona por la editorial Crítica.

Los últimos años de la dictadura (1973-75) se caracterizaron por la disidencia política y el cambio de mentalidad (movimientos estudiantiles críticos con el sistema con el apoyo de profesores universitarios, oposición antifranquista en el exterior, manifestaciones, huelgas, aparición de Comisiones Obreras, acciones terroristas protagonizadas por ETA y FRAP…).

El régimen, que había logrado perpetuarse 40 años, resultaba inviable en un entorno de expansión económica, de contactos con la Europa democrática y con unas demandas sociales en pro de la libertad y la amnistía cada vez más generalizadas. A ello hay que añadir el inmovilismo del régimen que pretendía perpetuarse y la crisis interna del mismo, ya que surgieron sectores menos reacios a una progresiva democratización.

La Cuestión Sucesoria y las Alternativas Políticas

El problema de la continuidad del régimen franquista estaba ligado a la cuestión sucesoria. Franco designó a Juan Carlos I como sucesor, en vida de su padre D. Juan de Borbón, a quien correspondía por derecho la Corona. Este acto fue ratificado por las Cortes en 1969. Después de la muerte de Franco, se presentaban tres alternativas políticas:

  • a) Inmovilista: La continuidad era defendida por «el búnker», los sectores más inmovilistas del franquismo, representada por Arias Navarro.
  • b) La Aperturista o Reformista: Constituida por los sectores más liberales, partidarios de una apertura controlada y de la que formaban parte una minoría de las personalidades del régimen encabezada por el Rey y apoyada por políticos como Adolfo Suárez o Manuel Fraga.
  • c) La oposición política (Rupturista): Pretendían la formación de un gobierno provisional y la celebración de unas elecciones libres, que eran sinónimo de democracia. Todo ello se coordina mediante la llamada Coordinación Democrática o popularmente conocida como «Platajunta».

El empeoramiento de la salud de Franco en el verano de 1974 agudizó aún más la crisis final del franquismo e hizo más necesaria la coordinación de la oposición. En julio de 1974 se constituyó en París la Junta Democrática en la que estaban integrados el PCE, CC. OO., algunos liberales seguidores de D. Juan de Borbón y sectores vinculados al socialismo y carlismo progresista; proponían que la forma de Estado futura fuera decidida mediante una consulta popular. El intento de evitar una nueva quiebra en la sociedad española se convirtió en el objetivo político prioritario y contó con el apoyo de la Corona y de los sectores antifranquistas que habían surgido en la clandestinidad. No obstante, el pulso entre sectores reformistas y rupturistas originó momentos de crisis.

E.124: El Discurso de Juan Negrín y los Orígenes de la Guerra Civil

El texto que tenemos ante nosotros es un fragmento del discurso dado por Juan Negrín el 8 de mayo de 1939 en Nueva York, poco más de un mes después de finalizar la Guerra Civil española. Se trata de un documento de naturaleza política en el que Negrín hace una relación de los acontecimientos previos al estallido de la guerra.

  • Juan Negrín (1892-1956): Fue un médico y político canario, vinculado al socialismo, que durante la Segunda República ejercerá importantes cargos hasta llegar a ser el presidente del gobierno (1937-1939) y hasta 1945 en el exilio.
  • En el primer párrafo se refiere a las diferentes legislaturas que tuvieron lugar antes de 1936: el Bienio Reformista (1931-1933) y el Bienio Conservador (1934-1935). En febrero de 1936 se convocaron elecciones generales que dieron la victoria al Frente Popular, lo que dio lugar a un gobierno de republicanos de izquierda que, como podemos observar en el tercer párrafo, provocó la reacción por parte de la derecha española, dando como resultado un clima de violencia y tensión social.
  • En el cuarto párrafo hace alusión al asesinato de José Calvo Sotelo, líder de Renovación Española y figura destacada de las derechas españolas, pretexto que usarán los militares rebeldes y sus apoyos para levantarse contra el gobierno. Sin embargo, Negrín desmiente que esta fuera la causa real, ya que desde el triunfo del Frente Popular, los generales rebeldes y amplios sectores de la derecha española habían empezado a organizar la conspiración, y que la verdadera razón era que no aceptaron los resultados electorales.

Contexto Internacional y Radicalización

Partiendo del contexto internacional, la situación española no difería mucho de la del resto de Europa. De hecho, podemos considerar la Guerra Civil Española como prólogo de la Segunda Guerra Mundial, en la que se enfrentaron las fuerzas democráticas contra el fascismo. La crisis económica de 1929, una crisis social creciente, un mal cierre de la Primera Guerra Mundial y el temor de ciertos sectores sociales a una revolución comunista como la de Rusia (1917) provocaron el desprestigio de las democracias liberales, una radicalización creciente y un auge de las ideologías totalitarias (comunismo, fascismo).

A este contexto internacional desfavorable para la República, hemos de añadir las circunstancias internas que atravesaba España. Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones del 12 de febrero de 1936, se produjo una radicalización de la situación política del país y un claro aumento de la violencia en la calle. Como ya pudimos ver en el texto, tuvo lugar el asesinato de José Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936. Previamente había sido asesinado el teniente Castillo, militante del PSOE, a manos de falangistas.

La República tuvo enemigos tanto por la derecha (falangistas, monárquicos…) como por la izquierda, pues muchos grupos y sindicatos de izquierda antepusieron «hacer la revolución» a defender la República, a la que consideraban un régimen burgués. Todo esto aumentaría la inestabilidad política y social. En este contexto, militares opuestos a la República (Mola, Goded, Varela, Franco…), que ya estaban molestos con algunas medidas reformistas y no aceptaban el resultado electoral de febrero de 1936, con la colaboración de grupos derechistas prepararon un golpe de Estado en el que también contarán con el apoyo de las potencias fascistas, Alemania e Italia. Al fracasar el intento de golpe de Estado del 18 de julio de 1936, España quedará dividida en dos zonas: la republicana y la nacional, enfrentándose de forma cruenta hasta 1939.

E.127: Consecuencias de la Guerra Civil Española

Desde julio de 1936 hasta abril de 1939, España sufrió los destrozos materiales y sociales de una cruenta guerra civil. Iniciada por un golpe de Estado militar, el conflicto acabó enfrentando a los partidarios de una España tradicional y católica con la España progresista y obrera.

1. Consecuencias Demográficas

La consecuencia más inmediata fue la pérdida de vidas humanas. Aunque en los campos de batalla se calcula que murieron unas 300.000 personas, si añadimos los fusilados y muertos por enfermedades o desnutrición, la cifra ascendería a más de un millón de personas. Además, se produjo el exilio de más de medio millón de españoles. Unas 150.000 personas continuaron viviendo en el extranjero (Francia, México, antigua URSS), lo que desencadenó un descenso de la natalidad y de la esperanza de vida.

2. Consecuencias Sociales

La población que había apoyado a la izquierda fue estigmatizada. Se produjo una represión feroz con ejecuciones clandestinas («paseos»). El bando ganador ejerció una represión desmesurada mediante consejos de guerra, campos de concentración y trabajos forzosos (ejemplos en Canarias, como en Tafira o Fuerteventura). Además, la política autárquica empujó a muchos a emigrar hacia Venezuela, Francia y Alemania.

3. Consecuencias Económicas

España retrocedió al nivel de renta de 1914. El conflicto destruyó comunicaciones ferroviarias y unas 500.000 viviendas, además de hospitales y escuelas. La producción industrial se redujo en un tercio y la agrícola en un 25 %. El inicio de la Segunda Guerra Mundial impidió relaciones comerciales normales para la reconstrucción.

4. Consecuencias Culturales y Morales

Se produjo una destrucción de la regeneración cultural previa, periodo conocido como «desertificación cultural». En el plano moral, el conflicto trajo un desgaste psicológico profundo al enfrentar a familiares y amigos, prolongándose durante toda la dictadura.

E.132: La Estructura Política del Estado Franquista

Sobre un país arrasado se construyó un nuevo Estado caracterizado por la centralización absoluta del poder en la figura del General Franco. El régimen fue una dictadura personal donde Franco era Jefe del Estado, del Gobierno, Generalísimo de los ejércitos, Jefe del Movimiento Nacional y Caudillo.

  • Leyes Fundamentales: Conjunto de normas que regulaban la vida política a modo de Constitución.
  • División de Poderes: Era aparente, pues todos estaban controlados por Franco. El legislativo lo formaban el Consejo Nacional del Movimiento, las Cortes Españolas y el Consejo del Reino.
  • Democracia Orgánica: Sistema basado en la familia, el municipio y el sindicato, prohibiendo partidos políticos y sindicatos libres.

El régimen se apoyaba en tres pilares: el Ejército (fiel al Caudillo), la Falange (control de masas) y la Iglesia Católica (que otorgaba la base moral al régimen a través del nacionalcatolicismo).

E.134: El Desarrollismo y las Transformaciones de los Años 60

El año 1959 marcó un punto de inflexión con el Plan de Estabilización de los ministros tecnócratas. La economía se liberalizó, reduciendo la intervención del Estado y abriéndose al exterior. Las industrias y el turismo conocieron un rápido crecimiento.

  • Movimientos Migratorios: Se produjo un intenso éxodo rural hacia Madrid, Cataluña y el País Vasco, así como hacia Europa.
  • Cambios Sociales: La población creció con el «Baby Boom». Apareció la sociedad de consumo (electrodomésticos, coches, televisores).
  • Mentalidad: La llegada masiva de turistas extranjeros supuso un cambio en las costumbres, modas y un alejamiento social de la Iglesia.

E.135: El Ocaso del Régimen y la Transición

A partir de 1973, el sistema comienza su decadencia. La crisis energética de 1973 frenó la expansión económica, aumentando el paro y la inflación. En el exterior, España enfrentó el conflicto del Sáhara y la Marcha Verde, entregando el territorio a Marruecos mediante el Acuerdo de Madrid.

Internamente, el asesinato de Carrero Blanco en 1973 por ETA dividió al régimen entre inmovilistas y aperturistas. Tras la muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975, se inició la transición hacia una Monarquía Parlamentaria bajo el reinado de Juan Carlos I, quien sucedió a Franco en la Jefatura del Estado.