Crisis del 98 y Restauración Borbónica en España

En Cuba, la insurrección liderada por la burguesía criolla y apoyada por Estados Unidos resultó en la Guerra de los 10 años. La Paz del Zanjón en 1878 puso fin a la guerra, pero provocó la seguida de una Restauración que no resolvió las demandas de autonomía política y económica de los cubanos. La insurrección continuó y llevó al independentismo. En Puerto Rico y Filipinas también hubo aspiraciones independentistas que no generaron revolución hasta 1868, y aunque lograron elegir a sus diputados en las Cortes españolas a partir de 1869, no obtuvieron la autonomía política hasta 1897, en cambio Filipinas sufrió insurrecciones constantes sustentadas por el poder de las órdenes religiosas, mientras que los pequeños archipiélagos de Carolinas, Marianas y Palaos eran importantes como base de aprovisionamiento para rutas comerciales hacia Asia.

La Guerra de Cuba tuvo varias causas, entre ellas la política económica restrictiva de España, la falta de representación y autonomía política y económica para los cubanos, la incapacidad económica de España para absorber la producción cubana y el interés de Estados Unidos en controlar el mercado cubano.

La derrota de España en 1898, marcada por la pérdida de sus mercados coloniales y la acumulación de deuda, provocó una aguda crisis política, económica, social e ideológica en el país. La derrota tuvo un impacto en la sociedad española y llevó al crecimiento de movimientos nacionalistas en Cataluña y el País Vasco. Además, el Ejército español fue culpado por la opinión pública y la clase política por el desastre de 1898, lo que llevó a un creciente sentimiento antimilitar y la convicción de que el ejército debería tener una presencia y protagonismo mayores en la vida política del país. En resumen, la crisis del 98 supuso la pérdida de las colonias españolas y un cambio en su modelo económico. Aunque trajo dificultades, también renovó la estructura productiva y surgieron movimientos para modernizar y regenerar el país.

SEXSENIO

La construcción del Estado Liberal en España fue problemática debido al monopolio político de los moderados, erosión de la monarquía, exclusión de la mayoría de la población y crisis económica. La inestabilidad social y política, junto con la disparidad de fuerzas políticas, sociales y económicas, resultó en el fracaso del intento democratizador durante el Sexenio (1868-1874) y la restauración de la monarquía borbónica en 1874.

LA Gloriosa

Tuvo como causas la crisis financiera por la especulación ferroviaria, la crisis de la industria algodonera y la crisis de subsistencias a partir de 1866. En el Pacto de Ostende en 1866, progresistas y demócratas acordaron acabar con la monarquía isabelina y decidir sobre la nueva forma de gobierno en unas Cortes Constituyentes elegidas por sufragio universal masculino. En 1867, los unionistas se unieron al pacto, atrayendo a altos mandos militares y contrapesando a los progresistas y demócratas. En septiembre de 1868, los pronunciamientos de varios generales llevaron al exilio de Isabel II y la formación de juntas revolucionarias. En octubre, se formó un Gobierno Provisional presidido por el general Prim con medidas como la disolución de las juntas revolucionarias y la convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes mediante sufragio universal masculino para enero de 1869.

El gobierno del general Serrano puso en marcha un programa de reformas en España en 1868 que incluyó la ampliación de los derechos individuales, la democratización de ayuntamientos y diputaciones, la reforma de la enseñanza y la política económica liberalizadora. En enero de 1869 se celebran elecciones a Cortes Constituyentes, que por primera vez en la historia de España se realizan por sufragio universal masculino, triunfando la coalición formada por progresistas, unionistas y un sector de los demócratas y se aprueba la Constitución de 1869, amplia declaración de derechos y libertades. La búsqueda de un nuevo rey llevó a elegir al príncipe italiano Amadeo de Saboya en 1870 tras haber optado por Prim. Amadeo acepta el trono aun habiendo votos en contra. Reinado corri y con dificultades, fiel a su reinado pero las circustancias de sobrepasan y el rey abdica. Ante el fracaso de la monarquía de Amadeo I de Saboya, la I República española fue proclamada en las Cortes el 11 de febrero de 1873 por amplia mayoría. A lo largo de los casi diez meses que estuvo vigente la I República tuvo cuatro presidentes: Estanislao Figueras, mod repu: unitario, se celebraron las elecciones con una altísima abstención y figueras decepcionado se va. Pi y margall, defensor del federalismo con obj de elaborar 1proyecto, división interna federalista entre transigentes e intransigentes impidió la aprobación del proyecto y genero inestabilidad política, dimitio por ello.

NicoSalmeron: obj:el restablecimiento del orden social, distanciándose de los intereses e ideales populares, y centrándose en la represión violenta de las revueltas sociales. Para ello concedió amplios poderes al ejército, cuyos generales Pavía y Martínez Campos sofocaron las revueltas obreras. Pocos meses desp Se abandona el proyecto federalista y se vuelve a una República unitaria. Septiembre dimitiría antes de firmar dos penas de muerte. Emilio Castelar, el último presidente de la república, rompió con el federalismo y se inclinó hacia una postura conservadora y autoritaria. Obtuvó poderes excepcionales y fortaleció el ejército. Controló el orden social, detuvo el avance carlista y casi derrotó el Cantón de Cartagena. Sin embargo, su autoritarismo provocó la oposición de amplios sectores republicanos y los monárquicos y conservadores parecían apostar por el final de la República. Castelar gobernó autoritariamente, suspendiendo las sesiones parlamentarias y fortaleciendo el Ejército. Fue derrotado en enero de 1874 y reemplazado por una coalición de unionistas y progresistas liderada por Serrano. El gobierno de Serrano se convirtió en el prólogo de la restauración borbónica y finalmente, en diciembre de 1874, el general Martínez Campos lideró un pronunciamiento militar que llevó a la llegada del príncipe Alfonso y a la proclamación de la Restauración de la dinastía borbónica.