Confrontaciones Ideológicas Clave en la Historia de España: Liberalismo, Absolutismo y Republicanismo

Liberales Moderados vs. Progresistas: Dos Visiones del Liberalismo Español

El Partido Liberal Moderado defendía un liberalismo conservador, caracterizado por:

  • Soberanía compartida (Rey-Cortes).
  • Fuerte poder del monarca.
  • Sufragio censitario muy restringido.
  • Estado centralizado y mayor cercanía a la Iglesia.

Representan la Constitución de 1845, que redujo derechos y eliminó la Milicia Nacional.

Por el contrario, el Partido Liberal Progresista defendía un liberalismo más democrático, basado en:

  • Soberanía nacional.
  • Limitación del poder real.
  • Sufragio censitario más amplio.
  • Protagonismo de las Cortes y creación de la Milicia Nacional.

Representan la Constitución de 1837, más avanzada en derechos. Además, fueron más reformistas en economía y más críticos con el poder eclesiástico.

El Sexenio Absolutista (1814-1820) y el Trienio Liberal (1820-1823)

El Sexenio Absolutista (1814–1820)

Se caracterizó por la restauración del absolutismo por Fernando VII: anuló la Constitución de 1812, concentró todo el poder, persiguió a los liberales y devolvió privilegios a la Iglesia y a la nobleza. No hubo reformas y se frenó cualquier modernización.

El Trienio Liberal (1820–1823)

Comenzó con el pronunciamiento de Riego y la vuelta a la Constitución de 1812. Se aplicaron reformas liberalizadoras: limitación del poder del rey, desamortizaciones, supresión de señoríos y más libertades (prensa, asociación). Terminó cuando los Cien Mil Hijos de San Luis restauraron de nuevo el absolutismo.

Tendencias Ideológicas en las Cortes de Cádiz (1810-1814)

Durante las Cortes de Cádiz se enfrentaron tres grandes tendencias ideológicas:

1. Los Liberales

El grupo más reformista. Defendían la soberanía nacional, la separación de poderes y la aprobación de una Constitución que sustituyese al Antiguo Régimen. Buscaban un Estado centralizado, la eliminación de los privilegios señoriales y la ampliación de las libertades, como la libertad de imprenta.

2. Los Reformistas Moderados

Partidarios de introducir cambios controlados, pero sin romper completamente con la tradición. Aceptaban ciertas reformas, pero defendían una monarquía moderada en la que el rey mantuviera un papel relevante junto a las Cortes.

3. Los Absolutistas

Defendían la soberanía del rey y el mantenimiento íntegro del Antiguo Régimen. Rechazaban cualquier tipo de Constitución y se oponían a las reformas liberales, buscando preservar los privilegios de la nobleza y del clero. Estas tres tendencias mostraron la diversidad política del momento y explican los intensos debates que dieron lugar a la Constitución de 1812.

Comparativa de Sistemas Políticos: Antiguo Régimen vs. El Proyecto de José I

El Sistema Político del Antiguo Régimen

Se basaba en el absolutismo monárquico, donde el rey concentraba todos los poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial. La sociedad estaba organizada en estamentos con privilegios para la nobleza y el clero, mientras que el tercer estado carecía de derechos políticos. No existía separación de poderes ni representación nacional, y las leyes dependían exclusivamente de la voluntad del monarca. Además, el Estado tenía una administración poco centralizada y dominada por instituciones tradicionales y señoriales.

El Sistema Político de José I Bonaparte

José I Bonaparte quiso implantar un sistema político inspirado en el reformismo ilustrado y el modelo napoleónico. Su proyecto, reflejado en el Estatuto de Bayona (1808), proponía una monarquía moderada, con cierta separación de poderes, la existencia de Cortes con representación, la reducción de privilegios señoriales y una administración más centralizada y eficiente. Aunque mantenía el poder del rey, buscaba modernizar el Estado mediante reformas como la libertad económica, la reorganización territorial y la limitación del poder de la Iglesia.

En resumen, mientras el Antiguo Régimen defendía el absolutismo, los privilegios y la tradición, José I pretendía crear un sistema más moderno, centralizado y reformista, aunque sin llegar a ser plenamente liberal.

Demócratas y Republicanos: Matices del Liberalismo Democrático

Los demócratas y los republicanos compartían la defensa de los principios del liberalismo democrático, pero se diferenciaban en varios aspectos fundamentales:

Los Demócratas

Defendían una postura más radical y popular. Apostaban por el sufragio universal masculino, es decir, que todos los hombres adultos pudieran votar sin requisitos económicos. Además, defendían una mayor participación política de las clases populares, la ampliación de derechos sociales y una profunda democratización del sistema político. Buscaban una transformación más rápida y profunda del orden social y político.

Los Republicanos

Aunque también defendían la soberanía nacional y las libertades públicas, ponían el acento en la forma de Estado, proponiendo la sustitución de la monarquía por una República. Sin embargo, dentro del republicanismo existían diferentes corrientes: unas más moderadas y otras más radicales. En general, priorizaban la libertad política, la igualdad ante la ley y la desaparición de la monarquía, pero no siempre coincidían con los demócratas en la exigencia inmediata del sufragio universal o en las reformas sociales más profundas.

En resumen, los demócratas se centraban en la ampliación de derechos políticos y sociales y en la participación popular, mientras que los republicanos hacían de la forma republicana de gobierno su objetivo principal, pudiendo adoptar posiciones más moderadas en otras cuestiones.

Reafirmación: El Sexenio Absolutista y el Trienio Liberal (1814-1823)

El Sexenio Absolutista (1814–1820)

Se caracterizó por la restauración del absolutismo por Fernando VII: anuló la Constitución de 1812, concentró todo el poder, persiguió a los liberales y devolvió privilegios a la Iglesia y a la nobleza. No hubo reformas y se frenó cualquier modernización.

El Trienio Liberal (1820–1823)

Comenzó con el pronunciamiento de Riego y la vuelta a la Constitución de 1812. Se aplicaron reformas liberalizadoras: limitación del poder del rey, desamortizaciones, supresión de señoríos y más libertades (prensa, asociación). Terminó cuando los Cien Mil Hijos de San Luis restauraron de nuevo el absolutismo.

El Federalismo en la Primera República: Gradualistas vs. Cantonalistas

Los republicanos federalistas gradualistas y los republicanos cantonalistas compartían el objetivo de implantar una República Federal en España, pero diferían profundamente en la manera de alcanzarla.

Federalistas Gradualistas

Encabezados por Pi y Margall, defendían que la construcción del Estado federal debía hacerse de arriba abajo, mediante un proceso ordenado, legal y progresivo. Consideraban que era necesario aprobar primero una Constitución federal, desde la cual se organizarían los diferentes estados federados. Su postura apostaba por el respeto a la autoridad central y por evitar acciones impulsivas que pudieran generar inestabilidad.

Republicanos Cantonalistas

Defendían una vía inmediata y revolucionaria. Sostenían que la República Federal debía construirse de abajo arriba, proclamando directamente cantones independientes que luego se federarían entre sí. Esta postura llevó al estallido de la Insurrección Cantonalista de 1873, donde diversas ciudades como Cartagena se declararon cantones autónomos sin esperar al gobierno central. Representaban, por tanto, un federalismo mucho más radical y rupturista.

En resumen, los gradualistas querían un federalismo ordenado y constitucional, mientras que los cantonalistas defendían un federalismo inmediato, popular y revolucionario.