Razón práctica: enfoques de la moral y la relación entre ética y política

La naturaleza de la razón práctica moral

La naturaleza de la razón práctica moral A lo largo de la historia de la filosofía, el concepto de moralidad ha recibido varios enfoques:

  • La moral como adquisición de virtudes: la adquisición de virtudes conduce a la felicidad. En las teorías hedonistas (Aristipo y Epicuro) de las escuelas helenistas y en el utilitarismo (John Stuart Mill) la felicidad se entiende como placer. En las teorías eudaimonistas como la de Aristóteles, la felicidad se entiende como autorrealización.
  • La moral como cumplimiento del deber: Kant entiende que la moralidad permite suponer que los seres humanos somos dignos, autolegisladores, autónomos y que obramos por el deber. La moral supone la realización de la autonomía humana individualmente.
  • La moral como autoestima: para Ortega y Gasset, la autoestima se considera como la confianza en uno mismo y en los propios proyectos y como valor moral. El individuo aparece como el principal agente de la moralidad.
  • La moral como solidaridad: los comunitaristas defienden un ideal de comunidad, que ha adoptado muy diversas formas (solidaridad de clases, ciudadanía compartida, ascendencia étnica, identidad cultural). Estos autores sostienen que desde la filosofía política y ética debe prestarse más atención a las prácticas y a las interpretaciones compartidas. Hegel decía que el bien de los individuos, su interioridad y su capacidad de acción moral están estrechamente ligados a las comunidades a las que pertenecen, así como a los papeles sociales y políticos particulares que desempeñan.
  • La moral como capacidad para la transformación pacífica de los conflictos: G. H. Mead sostiene que la reflexión moral prima dentro del ámbito social. Se relaciona la moral con la filosofía política y se destacan los valores de reconocimiento recíproco, justicia y no violencia. La moral decide las leyes y las justifica a través del diálogo y del pacto. Johan Galtung desarrolla su concepto de paz positiva, que consiste en promocionar el desarrollo y la justicia.
  • La moral como cumplimiento de principios universales: Piaget, Kohlberg y Habermas insisten en una moral evolutiva que culmina en principios universales. La moralidad se manifiesta como la tendencia del individuo a identificarse con su propia comunidad y con las normas presentes en ella. Los principios universales se basan en la justicia. En esta perspectiva prima la conciencia moral.

La razón práctica política

La razón práctica política Los ciudadanos somos seres políticos, pues necesitamos de los demás, y solo a través de nuestra relación con ellos podemos realizarnos. La política es el proceso y la actividad orientada a la toma de decisiones de un grupo de personas que buscan lograr el objetivo de obtener el poder para servir los intereses generales de la ciudadanía. La filosofía política trata de los principios, propiedades y causas últimas de la política. La filosofía política se sirve de un sistema filosófico más general.

En cuanto a los temas que debe tratar, Norberto Bobbio los ha englobado en cuatro:

  • Búsqueda de la mejor forma de gobierno o de la república ideal.
  • Fundamentos y justificación del Estado. Tratan de establecer los principios que justifican un Estado en función del estado de naturaleza y del pacto social de la sociedad política.
  • Naturaleza y la política. Se analiza la idea de una ley natural que justifica un determinado modelo de Estado.
  • Análisis del discurso político: se analiza en función de distintas variables.

Ética y política de Platón

Ética y política de Platón Es uno de los primeros pensadores que propone una relación entre ética y política. Solo sabiendo lo que es bueno se puede organizar el Estado primero y el individuo después. Ambos deben estar regidos por la razón y organizados de manera que cada miembro haga aquello que mejor puede hacer; de este modo se facilita la consecución del bien común, pues el fin del individuo y de la sociedad es realizar la idea del bien y de la justicia. El Estado debe ayudar a los individuos a buscar su felicidad; es decir, debe conformar moralmente a sus ciudadanos.

La ética de la polis en Aristóteles

La ética de la polis en Aristóteles En el ámbito individual, el bien supremo que propone Aristóteles es la felicidad, y ésta se consigue desarrollando al máximo todas las potencialidades que cada uno posee. El Estado tiene la obligación de favorecer el desarrollo y, por lo tanto, la felicidad de sus miembros, pero nunca de modo aislado sino de manera comunitaria. Solo podemos ser nosotros mismos dentro del grupo; por lo tanto, el bien común es primario y de él se deriva el bien individual. Sabiendo que para Aristóteles el hombre es social por naturaleza, el saber más importante para alcanzar la vida feliz es la política. Así, la reflexión ética deviene en la reflexión política.

Ética y política de San Agustín

Ética y política de San Agustín La ética de San Agustín tiene como presupuesto la conquista de la felicidad, que no puede obtenerse en esta vida sino más allá de la muerte, porque el bien absoluto y, por tanto, la felicidad absoluta no es posible asociada a la materia, es decir, al mundo terrenal; por ello plantea una dimensión trascendente. Respecto a la política, propone la convivencia en este mundo de dos realidades, el bien y el mal, por lo que la historia es el devenir y la lucha de la Ciudad de Dios (el bien) y la ciudad terrenal (el mal). El Estado, cuya única autoridad proviene de Dios, sirve para mantener la paz terrena, que solo puede asegurarse a través de la cohesión.

La ética y la política en Santo Tomás de Aquino

La ética y la política en Santo Tomás de Aquino La ética tomista tiene una fuerte raíz aristotélica y plantea, por tanto, que toda acción de los seres humanos se dirige hacia algún fin, que no es otro que la felicidad (la contemplación beatífica de Dios). Por otro lado, todo ser alcanza su máximo desarrollo actuando conforme a lo que su naturaleza determina, de ahí que se establezca una relación entre naturaleza y bien. Aquello a lo que nos orienta nuestra naturaleza es correcto y, por lo tanto, bueno y deseable. De ahí la noción de ley natural: norma a la que todo ser humano debe estar sujeto, ya que contiene los deberes que se derivan de la misma naturaleza humana y cuya esencia puede ser captada por la luz de la razón sin ayuda de la fe. Sus principios son evidentes, inmutables y universales. El Estado ha de procurar el bien común y, para ello, ha de legislar de acuerdo con la ley natural; es decir, toda ley positiva, para ser justa, debe ajustarse a la ley natural y, por el contrario, la ley positiva que no se ajusta a la ley natural puede ser lícito no obedecerla.

Autonomía política frente a ética en Maquiavelo

Autonomía política frente a ética en Maquiavelo Maquiavelo separa la acción política de la moral: el Estado es un organismo autónomo que debe sobrevivir frente a los contratiempos. Sus fines son la conservación, la estabilidad y la prosperidad, y desde ahí se entiende el principio maquiavélico «el fin justifica los medios». El político, por tanto, tiene la obligación de perseguir ese fin, si puede desde el ámbito del bien, pero si no, desde el ámbito del mal. Dos cualidades básicas deben adornar al gobernante:

  1. La virtud: la capacidad de hacer frente a las circunstancias que pueden ocurrir.
  2. La prudencia: la capacidad de adaptarse a las circunstancias de modo adecuado.

Según Maquiavelo, como ser humano el hombre es básicamente falto de virtudes morales y tiene una actitud pesimista frente a él; por ello, es obligación del gobernante desconfiar sistemáticamente de sus súbditos.

Aplicación de la ética a la realidad socio-política

Aplicación de la ética a la realidad socio-política Según Victoria Camps, los supuestos que marcan y definen la ética política democrática son:

  • La ética actual parte de una realidad plural que asume valores diversos y múltiples. La ética debe ser respetuosa y tolerante con todas ellas. Para lograrlo se mantiene el formalismo de las normas.
  • Los dos grandes valores que la ética ha de saber combinar son el de la igualdad, que conduce a la justicia, y el de la libertad, que conduce hacia la felicidad. La libertad se adapta más fácilmente al formalismo de las normas.
  • El universo del discurso de la ética es el de la felicidad colectiva. La justicia ha de ser objeto de normas universales.
  • La ética representa el compromiso individual en una empresa colectiva o pública. La responsabilidad del político le obliga tanto a tener en cuenta las consecuencias de sus decisiones como a mantener ciertos principios.