TEXTO 1 – Fedón (“Examina ya…”)
Cuestión 1: Problema filosófico, idea principal y secundaria
El problema filosófico planteado combina dimensiones **ontológicas** y **epistemológicas**, ya que Sócrates cuestiona cómo es posible alcanzar un **conocimiento verdadero y universal** cuando el mundo sensible se encuentra en constante transformación. Lo que percibimos mediante los sentidos es inestable y variable, por lo que no puede ofrecer un fundamento seguro para la verdad. Por ello, Sócrates busca una realidad estable y duradera que sirva de base al saber auténtico.
La idea central sostiene que existe un plano perfecto e inmutable —“lo igual en sí mismo”—, que no pertenece al mundo material sino al **mundo de las Ideas**, entidades eternas que constituyen el modelo verdadero de todo lo que observamos en el mundo sensible.
La idea secundaria indica que el **alma** ya había contemplado estas Ideas antes de unirse al cuerpo, de manera que aprender equivale a **recordar** (**anámnesis**) lo que el alma ya conocía. Esto evidencia la inmortalidad y la naturaleza divina del alma, y subraya que el conocimiento genuino depende de la **razón** y no de la experiencia sensible.
Cuestión 2: Relación con la filosofía de Platón
Como ya se ha expuesto en la anterior cuestión, el problema filosófico al que nos enfrentamos es la relación entre la inestabilidad del **mundo sensible** y la posibilidad de alcanzar un **conocimiento seguro**. Este está inmerso en la problemática general que Platón presenta en el *Fedón*, una obra en la que el filósofo recoge el último día de la vida de Sócrates y sus reflexiones sobre la naturaleza del alma. La teoría platónica en la que se enmarca lo explicado hasta ahora es el **dualismo ontológico** y **epistemológico** junto con la **doctrina de la reminiscencia** y la concepción tripartita del alma.
El fragmento refleja el **dualismo ontológico** de Platón, que diferencia entre dos niveles de realidad: el **mundo sensible**, que cambia constantemente y se percibe mediante los sentidos, y el **mundo inteligible**, eterno y estable, accesible únicamente a través de la **razón**. En este último se encuentran las **Ideas**, formas perfectas como el Bien, lo Justo o lo Bello.
Se observa también un **dualismo epistemológico**, pues cada mundo posee un tipo de conocimiento distinto: la **opinión** (**dóxa**) para lo sensible y la **ciencia** o **conocimiento verdadero** (**epistéme**) para lo inteligible. Platón distingue cuatro niveles de conocimiento: imaginación, creencia, pensamiento discursivo y conocimiento racional puro, al que se accede mediante la **dialéctica**, proceso que permite al alma ascender desde las apariencias hasta la contemplación de las Ideas.
Finalmente, el fragmento evidencia el **dualismo antropológico**: el **alma**, que pertenece al mundo inteligible, es inmortal y fuente del conocimiento, mientras que el **cuerpo**, ligado al mundo sensible, limita al alma al someterla a sus deseos. Filosofar consiste, por tanto, en liberar y purificar el alma de las ataduras materiales.
Esta concepción también se refleja en la ética y la política: la **razón** debe gobernar las pasiones y, cuando lo logra, surge la **justicia**. En la *polis*, los **filósofos** representan la razón y lideran, los **guardianes** encarnan la fortaleza y los **productores** los deseos. La justicia se alcanza solo cuando cada elemento cumple correctamente su función, tanto en el alma como en la ciudad.
Cuestión 3: Comparación con otro autor
Descartes comparte con Platón la desconfianza hacia los sentidos y la centralidad de la **razón** como base del conocimiento. Sin embargo, mientras Platón sitúa la verdad fuera del sujeto, en el **mundo de las Ideas** eternas, Descartes la localiza en la conciencia: “pienso, luego existo”. Ambos son **racionalistas**, pero Platón dirige su atención hacia un mundo trascendente y universal, mientras que Descartes centra el conocimiento en la mente individual como origen del saber.
TEXTO 2 – Fedón (“¿Qué? ¿Las…”)
Cuestión 1: Problema filosófico, idea principal y secundaria
El problema filosófico que plantea el fragmento se centra en la **epistemología**, es decir, en el origen y la validez del conocimiento. Sócrates y Simmias debaten sobre si los objetos que parecen idénticos pueden, en realidad, presentarse con diferencias, lo que pone de manifiesto la inestabilidad y el carácter engañoso de los sentidos.
La idea principal sostiene que el **verdadero conocimiento** no proviene del contacto con los objetos sensibles, sino de la **rememoración de las Ideas** que el alma contempló antes de encarnarse. El saber auténtico surge, por tanto, de la actividad de la **razón**, que permite al alma recuperar las verdades eternas.
La idea secundaria señala que los sentidos no producen conocimiento, sino que funcionan como estímulos que provocan el **recuerdo** en el alma. De este modo, el alma se convierte en la fuente del saber, mientras que la razón es la herramienta que permite revivir ese conocimiento previo.
Cuestión 2: Relación con la filosofía de Platón
Como ya se ha expuesto en la anterior cuestión, el problema filosófico al que nos enfrentamos es la dificultad de obtener **conocimiento seguro** a partir de un **mundo sensible** inconstante. Este se inserta dentro de la problemática general que Platón desarrolla en el *Fedón*, una obra en la que se narran los últimos momentos de Sócrates y sus reflexiones sobre el alma. La teoría platónica en la que se enmarca lo explicado hasta ahora es la del **dualismo ontológico**, **epistemológico** y **antropológico**, junto con la **doctrina de la reminiscencia**.
El fragmento ejemplifica el **dualismo ontológico** de Platón, que distingue dos niveles de realidad: por un lado, el **mundo sensible**, cambiante y percibido a través de los sentidos, y por otro, el **mundo inteligible**, estable y eterno, accesible solo mediante la **razón**. Los objetos del mundo sensible son meras copias imperfectas de las **Ideas**, que contienen la esencia verdadera de las cosas.
Se observa también un **dualismo epistemológico**, ya que cada mundo requiere un tipo distinto de conocimiento: la opinión o **dóxa** en el caso del sensible, y el **conocimiento verdadero** o **epistéme** en el caso del inteligible. Platón, mediante el símil de la línea, muestra un ascenso desde la imaginación hasta el entendimiento puro, alcanzable por la **dialéctica**, que permite al alma superar las apariencias y contemplar el **Bien**, la Idea suprema que fundamenta todas las demás.
Asimismo, se aprecia el **dualismo antropológico**: el **alma** pertenece al mundo inteligible y es inmortal, mientras que el **cuerpo** proviene del sensible y es perecedero. El cuerpo, al estar sometido a deseos y necesidades, limita al alma, por lo que filosofar consiste en purificarla y liberarla de estas ataduras.
Esta concepción se refleja en la ética y la política: la **razón** debe dirigir los impulsos del alma para alcanzar la **virtud**. Cada parte del alma tiene su función propia: la **sabiduría** para la razón, la **fortaleza** para el ánimo y la **templanza** para los deseos. La **justicia** consiste en la armonía de estas partes. En la *polis*, este orden se refleja en las tres clases sociales: los **filósofos** como gobernantes, los **guardianes** como defensores y los **productores** como encargados de los bienes materiales. La ciudad justa, así, es el reflejo de un alma equilibrada.
Cuestión 3: Comparación con otro autor
Kant comparte con Platón la preocupación por la obtención de un **conocimiento universal y necesario**, así como la primacía de la **razón** sobre los sentidos. No obstante, difieren en la fuente de la verdad: Platón la sitúa fuera del individuo, en el **mundo de las Ideas** eternas, mientras que Kant la localiza en el sujeto, en las estructuras *a priori* que organizan la experiencia humana. Ambos critican la dependencia del empirismo, pero Kant prescinde de la dimensión trascendente y centra el conocimiento en la capacidad racional de cada persona.
TEXTO 3 – Fedón (“¿Y qué?…”)
Cuestión 1: Problema filosófico, idea principal y secundaria
El problema filosófico que plantea este fragmento abarca tanto la **ontología** como la **epistemología**, ya que Sócrates analiza la relación entre los objetos del **mundo sensible** y las realidades verdaderas que los trascienden. Se cuestiona cómo es posible alcanzar **conocimiento seguro** en un mundo donde lo visible es mutable y efímero.
La idea central establece que los elementos del mundo perceptible son simples **copias imperfectas** de las **Ideas**, que representan realidades inmutables, completas y eternas. Estas Ideas constituyen los modelos auténticos de todo lo que percibimos.
La idea secundaria sostiene que, al observar la imperfección de los objetos sensibles, el **alma** rememora las verdades originales que contempló antes de encarnarse. Así, conocer no significa aprender algo completamente nuevo, sino **recordar** lo que el alma ya conocía desde su origen.
Cuestión 2: Relación con la filosofía de Platón
Como ya se ha expuesto en la anterior cuestión, el problema filosófico al que nos enfrentamos es la imposibilidad de obtener **conocimiento estable** del **mundo sensible** y la necesidad de recurrir a las **Ideas** como fuente de verdad. Este debate se sitúa dentro de la problemática general que Platón plantea en el *Fedón*, donde se recogen los últimos momentos de Sócrates y sus reflexiones sobre el alma. La teoría platónica en la que se enmarca lo explicado hasta ahora es la combinación de **dualismo ontológico**, **dualismo epistemológico**, **dualismo antropológico** y la **teoría de la participación**.
El fragmento desarrolla la **teoría de la participación**, que complementa el **dualismo ontológico** platónico. Según esta doctrina, los objetos del mundo sensible existen en la medida en que **participan** de las **Ideas**, aunque nunca logran reproducir su perfección total. Por ejemplo, una flor es bella porque refleja la Idea de lo Bello, aunque su belleza es limitada y temporal.
El **mundo sensible** se caracteriza por su transitoriedad y su falta de perfección, mientras que el **mundo inteligible** es eterno y completo. Cada nivel de realidad requiere un tipo de conocimiento: **dóxa** u **opinión** para lo sensible y **epistéme** o **ciencia racional** para lo inteligible, mostrando así el **dualismo epistemológico**.
El **alma**, procedente del mundo inteligible, puede alcanzar la verdad a través de la **dialéctica**, el método que guía al alma desde las apariencias hasta la contemplación del **Bien**. En cambio, el **cuerpo** pertenece al ámbito sensible y tiende a desviar al alma mediante los deseos. Por ello, filosofar implica purificar el alma y prepararla para la contemplación de las Ideas más allá de la vida corporal.
Esta concepción se refleja también en la ética y la política platónicas. El alma se divide en tres partes: **racional**, **irascible** y **concupiscible**. La **virtud** consiste en que cada parte cumpla su función bajo el dominio de la **razón**. Cuando se logra este equilibrio, el individuo alcanza la **justicia**. En la *polis*, esta armonía se traduce en tres clases sociales: **gobernantes**, **guardianes** y **productores**. Solo mediante este orden se alcanza la justicia colectiva.
Cuestión 3: Comparación con otro autor
San Agustín retoma la tradición platónica y la adapta al marco del cristianismo. Ambos coinciden en que la verdad no proviene de los sentidos y que el **alma** constituye el núcleo del conocimiento. No obstante, Agustín sustituye las **Ideas** por las **razones eternas en Dios**. Para Platón, el conocimiento es un proceso de **rememoración**; para Agustín, se obtiene mediante la **iluminación divina**. En los dos casos, se trata de elevar el alma hacia lo eterno, pero mientras Platón confía en la **razón** como guía, Agustín fundamenta el saber en la **fe** y la gracia divina.
TEXTO 4 – Fedón (“Así que si, habiéndolo adquirido…”)
Cuestión 1: Problema filosófico, idea principal y secundaria
El problema filosófico que se plantea combina aspectos **epistemológicos** y **antropológicos**, ya que Sócrates analiza cómo es posible que el ser humano tenga **conocimientos universales** antes de cualquier experiencia sensible. Esto sugiere que el alma posee saberes innatos adquiridos antes de encarnarse.
La idea principal establece que el **alma** ya posee **conocimientos universales**, como lo Bello, lo Justo o lo Bueno, lo que evidencia su **preexistencia** y su carácter inmortal.
La idea secundaria sostiene que aprender no consiste en adquirir información nueva, sino en **recordar** las verdades universales que el alma ya conocía previamente. De este modo, el aprendizaje se entiende como un proceso de recuperación o **rememoración** (**anámnesis**).
Cuestión 2: Relación con la filosofía de Platón
Como ya se ha expuesto en la anterior cuestión, el problema filosófico al que nos enfrentamos es la posibilidad de que el **conocimiento verdadero** exista antes de la experiencia sensible y la implicación de la **preexistencia del alma**. Este tema se enmarca dentro de la problemática general que Platón desarrolla en el *Fedón*, obra en la que se recogen las últimas reflexiones de Sócrates sobre la naturaleza inmortal del alma. La teoría platónica en la que se sitúa lo expuesto combina los tres **dualismos fundamentales** y la **doctrina de la reminiscencia**.
Este fragmento ejemplifica la **teoría de la reminiscencia**, que conecta los tres grandes dualismos de Platón.
En el **dualismo ontológico**, Platón diferencia dos niveles de realidad: el **mundo sensible**, material y mutable, y el **mundo inteligible**, eterno y perfecto, donde residen las **Ideas**. Los objetos del mundo físico son simples sombras de las Ideas, reflejando solo de manera imperfecta la verdadera realidad.
El **dualismo epistemológico** establece dos formas de conocimiento: la **dóxa**, basada en la opinión y ligada a lo sensible, y la **epistéme**, conocimiento racional y seguro que aprehende las Ideas. Dentro de la *epistéme*, Platón identifica grados de saber: imaginación, creencia, pensamiento discursivo y conocimiento puro, accesible mediante la **dialéctica**, que permite al alma ascender del mundo de los sentidos al inteligible.
El **dualismo antropológico** indica que el **alma** pertenece al mundo inteligible y es inmortal, mientras que el **cuerpo**, procedente del mundo sensible, es perecedero y está lleno de deseos que distraen al alma. Por ello, filosofar implica purificar el alma y elevarla hacia lo eterno.
En ética y política, el alma se organiza en tres partes: **racional**, **irascible** (voluntad) y **concupiscible** (deseos). Cada una tiene su virtud: la razón ejerce la **sabiduría**, la voluntad la **fortaleza** y los deseos la **templanza**. La **justicia** se alcanza cuando cada parte actúa en armonía bajo la guía de la razón. En la *polis*, este equilibrio se refleja en tres clases sociales: **filósofos** (gobernantes), **guardianes** (defensores) y **productores** (trabajadores). Solo cuando cada grupo cumple su función bajo la razón se logra la justicia colectiva.
Cuestión 3: Comparación con otro autor
Platón y Descartes coinciden en que la verdad no depende de la percepción sensible, sino de la **razón**. En ambos casos, el conocimiento se sitúa en el alma o la mente, pero difieren en la fuente de las ideas. Para Platón, las **Ideas** son recuerdos de experiencias anteriores del alma antes de encarnarse; para Descartes, las **ideas son innatas** y provienen de Dios. Mientras Platón dirige la razón hacia un mundo trascendente de Ideas, Descartes la centra en la mente del sujeto y en la claridad y distinción de sus pensamientos.
TEXTO 5 – La República (“Pues bien —dije—. ¿No percibes que las opiniones sin ciencia son todas lamentables?…”)
Cuestión 1: Problema filosófico, idea principal y secundaria
El problema filosófico planteado combina aspectos **epistemológicos** y **éticos**, ya que Sócrates reflexiona sobre la diferencia entre la mera **opinión** (**dóxa**) y el **conocimiento auténtico** (**epistéme**), así como sobre cómo este saber influye en la conducta moral.
La idea central sostiene que las opiniones sin fundamento son inadecuadas y engañosas, mientras que el **conocimiento verdadero**, guiado por la **Idea del Bien**, permite comprender la realidad con claridad y actuar justamente.
La idea secundaria destaca que el **Bien** es el principio supremo que orienta tanto el conocimiento como la acción ética de las personas, sirviendo de referencia para la vida individual y social.
Cuestión 2: Relación con la filosofía de Platón
Como ya se ha expuesto en la anterior cuestión, el problema filosófico que se plantea es la relación entre el **conocimiento verdadero** y la **acción justa**. Este está inmerso en la problemática general que Platón presenta en *La República* (*Politeia* en el griego original), una obra en la que el filósofo recopila todas sus ideas orientadas a un único objetivo: la **justicia en la polis**; es por ello reconocido como una utopía filosófica.
La teoría platónica en la que se enmarca lo explicado hasta ahora es la del **dualismo ontológico**, **epistemológico** y **antropológico**, así como la **teoría del Bien**. Platón distingue entre el **mundo sensible**, cambiante y material, y el **mundo inteligible**, eterno y perfecto, donde se encuentran las **Ideas**. Cada mundo tiene su tipo de conocimiento: la **opinión** (**dóxa**) se aplica a lo sensible y el **saber racional seguro** (**epistéme**) al inteligible. El **alma**, que pertenece a este último mundo, debe liberarse de las limitaciones del cuerpo mediante la **dialéctica**, para ascender desde la ignorancia hasta la contemplación del **Bien**.
El texto también refleja el **dualismo antropológico**: el **cuerpo**, ligado al mundo sensible, genera confusión y error, mientras que el **alma**, racional e inmortal, puede alcanzar la verdad y la virtud si se purifica. La ética y la política platónicas derivan de esta estructura del alma: la **razón** debe guiar la voluntad y los deseos para lograr la **justicia**, que se refleja en la ciudad ideal con **filósofos gobernando**, **guardianes protegiendo** y **productores trabajando**, cada uno cumpliendo su función bajo la razón.
Cuestión 3: Comparación con otro autor
Aristóteles comparte con Platón la idea de que la **felicidad** y el **bien humano** se alcanzan mediante el conocimiento y la virtud, pero difiere en la concepción del **Bien**. Para Platón, el Bien es **trascendente** y se sitúa fuera del mundo sensible, mientras que Aristóteles lo entiende como **inmanente**, presente en la naturaleza y realizable en el mundo concreto. Ambos consideran esencial la **razón**, pero Platón orienta la vida ética hacia lo eterno, y Aristóteles hacia la perfección alcanzable en la realidad tangible.
TEXTO 6 – La República (“Que hay muchas cosas bellas, muchas buenas…”)
Cuestión 1: Problema filosófico, idea principal y secundaria
El problema filosófico que plantea combina aspectos **ontológicos** y **epistemológicos**. Platón analiza cómo los distintos objetos del **mundo sensible** se relacionan con las realidades únicas, perfectas e inmutables del **mundo inteligible**.
La idea principal sostiene que, aunque haya muchos objetos bellos o justos en el mundo, todos **participan** de una única realidad perfecta: el **Bello en sí** o el **Justo en sí**.
La idea secundaria indica que lo sensible se percibe a través de los sentidos, mientras que las **Ideas** solo pueden ser comprendidas mediante la **razón** y el pensamiento reflexivo.
Cuestión 2: Relación con la filosofía de Platón
Como ya se ha expuesto en la anterior cuestión, el problema filosófico al que nos enfrentamos es la relación entre las cosas múltiples del **mundo sensible** y las realidades universales del **mundo inteligible**. Este se inserta en la problemática general que Platón desarrolla en *La República* (*Politeia* en el griego original), obra en la que el filósofo concentra todas sus ideas con el objetivo de establecer la **justicia en la polis**, considerada una utopía filosófica.
La teoría platónica en la que se enmarca lo explicado hasta ahora es la del **dualismo ontológico**, **epistemológico** y **antropológico**, junto con la **doctrina de las Ideas**. En el **dualismo ontológico**, Platón distingue entre el **mundo sensible**, mutable y percibido por los sentidos, y el **mundo inteligible**, eterno y solo accesible mediante la **razón**. Los objetos sensibles existen porque “**participan**” de las Ideas, pero nunca alcanzan su perfección.
El **dualismo epistemológico** refleja que en el mundo sensible solo hay **opinión** (**dóxa**), basada en percepciones e imaginación, mientras que en el inteligible se encuentra el **conocimiento seguro** (**epistéme**), que depende de la razón y el pensamiento lógico. El alma debe ascender mediante la **dialéctica**, superando las apariencias para contemplar la **Idea suprema del Bien**.
El **dualismo antropológico** evidencia que el **cuerpo**, atado al mundo sensible, percibe únicamente lo cambiante, mientras que el **alma**, racional e inmortal, se orienta hacia lo eterno. Filosofar consiste en liberar el alma de las limitaciones del cuerpo para alcanzar la verdad.
En ética y política, la organización del alma se refleja en la estructura de la ciudad: la **razón** corresponde a la **sabiduría** del gobernante, la parte **irascible** a la **valentía** del guardián y la **concupiscible** a la **templanza** del productor. La **justicia** aparece cuando cada parte cumple su función bajo la guía de la razón, logrando armonía social.
Cuestión 3: Comparación con otro autor
Aristóteles, discípulo de Platón, rechazó la separación de dos mundos. Para él, las **esencias** no residen en un plano aparte, sino dentro de los propios objetos. Mientras Platón afirmaba que los elementos son bellos porque **participan** del Bello en sí, Aristóteles sostenía que la belleza forma parte de la **naturaleza intrínseca** de cada cosa. Ambos buscan lo universal y permanente, pero Platón lo sitúa fuera del mundo sensible y Aristóteles lo entiende como **inherente a la realidad concreta**.
TEXTO 7 – La República (“Entonces, lo que aporta la verdad a las cosas cognoscibles…”)
Cuestión 1: Problema filosófico, idea principal y secundaria
El problema filosófico que aborda Platón es de naturaleza **ontológica** y **epistemológica**, ya que se centra en el principio que permite que el conocimiento y la verdad sean posibles.
La idea principal sostiene que la **Idea del Bien** es la fuente tanto de la **verdad** como del **conocimiento**, ya que no solo otorga existencia a las cosas, sino que también capacita al alma para comprenderlas.
La idea secundaria destaca que, aunque conocimiento y verdad son esenciales, el **Bien** tiene un valor superior, puesto que los origina y los trasciende, de manera análoga a cómo el **Sol** ilumina y da vida a todo lo que existe en el mundo sensible.
Cuestión 2: Relación con la filosofía de Platón
Como ya se ha indicado en la cuestión anterior, el problema filosófico al que nos enfrentamos es la relación entre la **Idea del Bien** y la posibilidad de conocimiento y verdad. Este está enmarcado en la problemática general que Platón desarrolla en *La República* (*Politeia* en griego), obra en la que se recogen las ideas del filósofo con el objetivo de mostrar cómo se alcanza la **justicia en la polis**.
La teoría platónica que sustenta lo explicado incluye el **dualismo ontológico**, **epistemológico** y **antropológico**, así como la centralidad de la **Idea del Bien**. En el **dualismo ontológico**, Platón distingue entre el **mundo sensible**, cambiante y percibido por los sentidos, y el **mundo inteligible**, eterno y verdadero. El **Bien** es el principio que organiza y da sentido al mundo inteligible, siendo origen del ser y de la verdad.
El **dualismo epistemológico** se manifiesta mediante los cuatro niveles del conocimiento: imaginación, creencia, pensamiento discursivo y razón. A través de la **dialéctica**, el alma asciende desde la ignorancia y las apariencias hacia la contemplación del **Bien**, que constituye la meta última del saber.
En el **dualismo antropológico**, el **alma**, racional e inmortal, pertenece al mundo inteligible, mientras que el **cuerpo**, ligado al mundo sensible, limita y confunde. La tarea del filósofo consiste en purificar el alma de las influencias corporales para alcanzar la **sabiduría** y el conocimiento del Bien.
Ética y política se sustentan en el **Bien**: quien comprende el Bien conoce lo justo y lo virtuoso. Según Platón, solo el **filósofo** que ha contemplado el Bien está capacitado para gobernar, y tiene la responsabilidad de guiar a los demás hacia la verdad, como se ilustra en la **alegoría de la cueva**. Así, la contemplación del Bien no solo libera al alma, sino que también fundamenta la **justicia** en la ciudad.
Cuestión 3: Comparación con otro autor
Aristóteles también aborda el concepto de un **Bien supremo**, pero de manera **inmanente**. Para Platón, el Bien es **trascendente**, situado más allá del mundo sensible en el **mundo de las Ideas**; para Aristóteles, el Bien es la meta natural hacia la que tienden todos los seres, representando la perfección inherente de la naturaleza. Ambos coinciden en que el Bien constituye el fin último de la vida humana y el principio que ordena el cosmos, pero difieren en su localización: Platón lo sitúa fuera del mundo físico, como realidad trascendental, mientras que Aristóteles lo encuentra dentro del propio **mundo sensible**.
TEXTO 9 – La República (“A esto me refería como la especie inteligible…”)
Cuestión 1: Problema filosófico, idea principal y secundaria
El problema filosófico planteado por Platón es de naturaleza **epistemológica** y **metodológica**, pues se centra en cómo el alma puede acceder al **conocimiento más elevado**, que trasciende las ciencias particulares y los supuestos previos.
La idea principal afirma que la **dialéctica** constituye la forma más pura y completa de conocimiento, porque no parte de hipótesis, sino que permite ascender hasta el **principio absoluto**, la **Idea del Bien**.
La idea secundaria señala que, mientras las ciencias se apoyan en premisas o figuras sensibles, la **dialéctica** se funda exclusivamente en la relación entre las **Ideas**, permitiendo al alma alcanzar la **verdad última**.
Cuestión 2: Relación con la filosofía de Platón
Como se ha señalado en la cuestión anterior, el problema filosófico que enfrentamos es la capacidad del alma para lograr el **conocimiento supremo** mediante la **dialéctica**. Este se inserta en la problemática general que Platón expone en *La República* (*Politeia* en griego), diálogo en el que desarrolla la educación del alma, la justicia y la estructura de la ciudad ideal.
El fragmento se vincula con el **símil de la línea**, representando el nivel más alto del conocimiento: el **noûs** o **inteligencia pura**. En el **dualismo ontológico**, el alma debe dejar atrás el **mundo sensible**, que solo ofrece apariencias, y orientarse hacia el **mundo inteligible**, donde residen las **Ideas** eternas.
Respecto al **dualismo epistemológico**, la **dialéctica** ocupa el grado más alto de la **epistéme**. Mientras las matemáticas (**diánoia**) se basan en supuestos, la dialéctica trasciende cualquier hipótesis y busca el **principio absoluto**, la **Idea del Bien**. Este ascenso desde lo aparente hasta lo esencial constituye la vía filosófica por excelencia.
El **dualismo antropológico** se refleja en que el **alma racional**, inmortal y divina, posee la capacidad de contemplar las Ideas, pero debe liberarse del **cuerpo**, ligado al mundo sensible, que limita su acceso al conocimiento puro. Filosofar implica purificar el alma y desprenderla de los deseos materiales que la desvían.
En el ámbito ético y político, la **dialéctica** representa la **sabiduría máxima**, propia del **filósofo** que ha alcanzado la visión del Bien. Este conocimiento no es solo teórico, sino que obliga a actuar con **justicia**. Así, quien ha contemplado la verdad tiene el deber de regresar a la “caverna” para guiar a los demás. La organización del alma (racional, irascible y concupiscible) se refleja en la ciudad: **filósofos gobiernan**, **guardianes protegen** y **productores trabajan**; la **justicia social** se logra cuando cada clase cumple su función bajo la razón.
Cuestión 3: Comparación con otro autor
Aristóteles también considera la **razón** como el nivel más alto del conocimiento, pero con un enfoque distinto. Para Platón, este culmina en la contemplación del **Bien**, realidad trascendente que existe fuera del mundo sensible; para Aristóteles, el conocimiento se centra en comprender las **causas primeras** dentro del mundo natural, que forman el orden del universo.
Mientras Platón dirige la mente hacia una realidad trascendente, Aristóteles lo hace hacia la **naturaleza** y sus principios internos, como el **Motor Inmóvil**. Ambos conciben la filosofía como un ascenso intelectual hacia la **sabiduría**, pero Platón la culmina en el **Bien eterno** y Aristóteles en la perfección inmanente de la naturaleza y el **acto puro**.
TEXTO 8 – La República (“Pues veamos nuevamente; será más fácil que entiendas si te digo esto antes…”)
Cuestión 1: Problema filosófico, idea principal y secundaria
El problema filosófico que plantea Platón es de carácter **epistemológico** y **metodológico**, ya que reflexiona sobre cómo la **razón** puede alcanzar un **conocimiento seguro** y los distintos niveles del saber.
La idea principal sostiene que las **matemáticas** y las ciencias teóricas representan un paso intermedio hacia el conocimiento de las **Ideas**; aunque empleen elementos sensibles, su verdadero objeto es inteligible y abstracto.
La idea secundaria destaca que el **pensamiento matemático** trasciende las imágenes sensibles, orientándose hacia realidades universales y abstractas. De este modo, prepara al alma para acceder al conocimiento más puro y trascendente, capaz de aprehender la verdad.
Cuestión 2: Relación con la filosofía de Platón
Como ya se ha expuesto en la cuestión anterior, el problema filosófico al que nos enfrentamos es la relación entre el **pensamiento matemático** y la preparación del alma para la contemplación de las **Ideas**. Este se enmarca en la problemática general que Platón desarrolla en *La República* (*Politeia* en griego), obra en la que se articulan sus ideas sobre conocimiento, educación y justicia en la *polis*.
El texto se inserta en el contexto del **símil de la línea**, que explica la jerarquía del conocimiento vinculada a los dos niveles de realidad del **dualismo ontológico** platónico: el **mundo sensible**, compuesto por apariencias cambiantes y accesible a los sentidos, y el **mundo inteligible**, formado por las Ideas y la **Idea del Bien**, fuente última de la verdad y el saber.
En cuanto al **dualismo epistemológico**, Platón distingue entre los distintos grados de conocimiento: en el mundo sensible se encuentra la imaginación (*eikasía*) y la creencia (*pístis*), que conforman la **opinión** (**dóxa**); en el mundo inteligible se sitúan el **pensamiento discursivo** (**diánoia**) y la inteligencia pura (**noûs**), que constituyen la **ciencia verdadera** (**epistéme**). Las **matemáticas** ocupan el nivel de *diánoia*: aunque se basan en representaciones sensibles, buscan verdades universales y abstractas, preparando al alma para la comprensión completa de las Ideas mediante la **dialéctica**.
El **dualismo antropológico** se refleja en la capacidad del **alma racional** de ascender desde el mundo sensible hacia el inteligible. Mediante el estudio y la reflexión, el alma se purifica de las limitaciones del cuerpo y se orienta hacia la verdad.
Desde la perspectiva ética y política, este proceso simboliza la **educación del ciudadano**: Platón propone un aprendizaje gradual que comienza con música y gimnasia, sigue con matemáticas y culmina en filosofía. Solo quienes alcanzan este nivel pueden comprender el **Bien** y ejercer la autoridad de manera justa, demostrando que la educación transforma el alma y permite actuar conforme a la verdad y la **justicia**.
Cuestión 3: Comparación con otro autor
Descartes también otorga un papel central a las **matemáticas** como modelo de conocimiento racional debido a su claridad y certeza. Para Platón, las matemáticas son un instrumento que conduce a las **Ideas**; para Descartes, constituyen el fundamento desde el que se construye un saber seguro. Ambos coinciden en priorizar la **razón** sobre los sentidos, pero Platón dirige la mente hacia lo trascendente, mientras que Descartes sitúa la certeza en la **conciencia individual** y utiliza la **duda metódica** como vía para alcanzar la verdad.