La Existencia de Dios en el Pensamiento de Santo Tomás de Aquino: Razón y Metafísica

Fragmentos de la Suma Teológica: Problemas y Tesis

Fragmento A: La Demostrabilidad de la Existencia de Dios

1.1 Problema filosófico

El problema filosófico del fragmento A es metafísico y teológico, ya que Santo Tomás se plantea si la existencia de Dios puede ser demostrada racionalmente. El problema es metafísico porque se refiere a la causa última del ser y de la realidad, y es teológico porque dicha causa se identifica con Dios, objeto central de la teología cristiana. El texto se sitúa en el contexto de la Baja Edad Media, donde se buscaba fundamentar racionalmente la fe.

1.2 Tesis e ideas

La tesis principal es que la existencia de Dios no es evidente por sí misma para el ser humano, pero puede demostrarse racionalmente a partir de los efectos observables del mundo. Entre las ideas principales, Tomás afirma que el conocimiento humano comienza por los sentidos (nihil est in intellectu quod non prius fuerit in sensu) y que, aunque no podamos conocer la esencia de Dios, sí podemos conocer su existencia a partir de la experiencia. Como ideas secundarias, señala que esta demostración no parte de conceptos innatos ni de definiciones, sino del análisis racional de la realidad sensible, lo que justifica el uso de demostraciones a posteriori.

Fragmento B: El Problema del Mal

1.1 Problema filosófico

El problema filosófico del fragmento B es teológico, centrado en la objeción del mal contra la existencia de Dios. El texto plantea la dificultad de conciliar la existencia de un Dios omnipotente y perfectamente bueno con la presencia del mal en el mundo. Esta objeción parecía negar racionalmente la existencia de Dios.

1.2 Tesis e ideas

La tesis principal es que la existencia del mal no invalida la existencia de Dios. Entre las ideas principales, Tomás, siguiendo a San Agustín, sostiene que el mal no es una realidad positiva, sino una privación de bien. Dios no causa el mal, sino que lo permite. Como ideas secundarias, el texto afirma que Dios, por su infinita bondad y omnipotencia, permite el mal para obtener de él un bien mayor. De este modo, el mal no contradice la perfección divina, sino que queda integrado en el orden de la creación.

Fragmento C: La Suficiencia de la Naturaleza y la Razón

1.1 Problema filosófico

El problema filosófico del fragmento C es metafísico, ya que se cuestiona si la naturaleza y la razón humana son autosuficientes o si necesitan remitirse a una causa primera. El texto responde a la objeción que sostiene que no es necesario recurrir a Dios para explicar el mundo.

1.2 Tesis e ideas

La tesis principal es que la naturaleza y la razón humanas no son autosuficientes y deben remitirse a un primer principio. Entre las ideas principales, Tomás sostiene que todo lo que está sometido al cambio, a la posibilidad y a la contingencia debe reducirse a un principio inmutable y necesario. Como ideas secundarias, afirma que la razón y la voluntad humanas son mudables y perfectibles, por lo que no pueden ser la causa última de la realidad. Esto conduce a la afirmación de Dios como causa primera.

Fragmento D: El Orden del Mundo y la Inteligencia Suprema

1.1 Problema filosófico

El problema filosófico del fragmento D es metafísico-teológico, ya que Santo Tomás se pregunta si el orden observable del mundo puede explicarse sin admitir una inteligencia superior. El texto analiza si la finalidad presente en la naturaleza puede ser fruto del azar.

1.2 Tesis e ideas

La tesis principal es que el orden del mundo exige la existencia de una inteligencia ordenadora, a la que llamamos Dios. Entre las ideas principales, Tomás afirma que los seres naturales, aunque carecen de conocimiento, actúan de modo regular y orientados a un fin. Como ideas secundarias, sostiene que este comportamiento no puede explicarse por la casualidad, sino que requiere una causa inteligente que dirija a los seres hacia su fin, del mismo modo que una flecha es dirigida por el arquero. Esta inteligencia suprema es identificada con Dios.


Contexto Histórico y Evolución del Pensamiento Cristiano

Desde los primeros siglos del cristianismo surgió la necesidad de formular una reflexión filosófica propia que permitiera comprender y expresar racionalmente las verdades de la fe. En esta primera etapa, el pensamiento cristiano se apoyó principalmente en el platonismo y el neoplatonismo, corrientes que defendían una realidad trascendente y resultaban compatibles con la concepción cristiana de Dios. En este contexto destaca San Agustín, quien otorgó prioridad a la fe y elaboró una filosofía de inspiración platónica basada en el ejemplarismo, según el cual las ideas eternas existen en la mente divina y sirven de modelo a las criaturas.

A partir de los siglos X y XII se produce un cambio importante con la introducción de la filosofía aristotélica en Occidente, transmitida por pensadores árabes y judíos. Este nuevo marco teórico aporta una visión distinta de la naturaleza, el conocimiento y la causalidad, lo que obliga a revisar la relación entre fe y razón. Como consecuencia, la teología cristiana experimenta un nuevo giro intelectual, cuyo momento culminante se encuentra en Santo Tomás de Aquino, autor que logra integrar el pensamiento aristotélico dentro de la doctrina cristiana sin contradecir la fe.

La Demostración Racional de la Existencia de Dios

Durante la Edad Media se consideró fundamental demostrar racionalmente la existencia de Dios, con el fin de responder a las críticas filosóficas y mostrar que la razón humana puede alcanzar ciertas verdades sobre lo divino. Esta exigencia dio lugar a distintas pruebas racionales.

Precedentes y Crítica al Argumento Ontológico

Entre los precedentes más relevantes se encuentra la demostración de San Anselmo, quien propuso una prueba de carácter a priori basada en la idea de Dios como el ser mayor que puede ser pensado. Según su argumento, si Dios existe en el entendimiento, debe existir también en la realidad. Sin embargo, esta prueba fue objeto de discusión y no será aceptada por Tomás de Aquino.

Tomás de Aquino rechaza la demostración de San Anselmo porque considera que no resulta concluyente, ya que presupone un conocimiento directo de la esencia de Dios que el ser humano no posee. Para Tomás, el conocimiento humano se inicia en la experiencia sensible y no puede partir de conceptos innatos sobre lo divino.

Demostraciones Quia vs. Propter Quid

Por este motivo distingue entre demostraciones propter quid, que proceden desde la causa, y demostraciones quia, que parten de los efectos. Dado que Dios es causa primera y no es accesible directamente al entendimiento humano, solo es posible demostrar su existencia mediante demostraciones quia, es decir, a partir de la experiencia.

Estructura de las Cinco Vías

Las cinco vías presentan una estructura lógica común:

  • Comienzan con un hecho observable del mundo sensible.
  • Aplican el principio de causalidad.
  • Niegan la posibilidad de una serie infinita de causas.
  • Concluyen afirmando la existencia de un primer principio, identificado con Dios.

Las cinco vías propuestas por Tomás de Aquino son:

  1. Vía del movimiento: conduce a la afirmación de un motor inmóvil.
  2. Vía de la causalidad eficiente: exige una causa primera.
  3. Vía de la contingencia: concluye en un ser necesario.
  4. Vía de los grados de perfección: remite a un ser sumamente perfecto.
  5. Vía del orden del mundo: afirma la existencia de una inteligencia ordenadora.

Objeciones y Síntesis Final

En la Suma Teológica, Tomás responde además a dos objeciones principales. Frente al problema del mal, sostiene que Dios no produce el mal, sino que lo permite como ausencia de bien orientada a un fin superior. Frente a la idea de que la naturaleza y la razón se explican por sí mismas, afirma que el orden del mundo y la contingencia de los seres exigen la existencia de una causa primera inteligente e inmutable.

Relación entre Santo Tomás y San Agustín

El pensamiento de Santo Tomás de Aquino guarda una estrecha relación con el de San Agustín, figura clave de la filosofía cristiana de los primeros siglos. Ambos autores defienden la compatibilidad entre fe y razón y sostienen que ambas proceden de Dios, por lo que no pueden oponerse. No obstante, San Agustín, influido por el platonismo y el neoplatonismo, otorga prioridad a la fe como punto de partida del conocimiento, afirmando que el ser humano necesita la iluminación divina para acceder a las verdades eternas, ya que la razón por sí sola es limitada.

Tomás de Aquino asume parte de esta herencia, pero introduce un enfoque distinto al apoyarse en la filosofía aristotélica. A diferencia de Agustín, defiende que la razón posee una autonomía relativa y puede alcanzar ciertas verdades fundamentales, como la existencia de Dios, partiendo de la experiencia sensible. De este modo, Tomás reelabora el pensamiento agustiniano dentro de una síntesis más racional y sistemática entre fe y razón.


Questions sur les Cinq Voies de Saint Thomas d’Aquin

1. Combien de preuves et comment s’appellent-elles ?

Il y a cinq preuves, appelées les cinq voies : le mouvement, la cause efficiente, la contingence, les degrés de perfection et la finalité.

2. Pourquoi sont-elles dites “rationnelles” ?

Parce qu’elles se basent sur la raison et l’observation du monde, et non sur la foi.

3. Que veut démontrer la voie de la cause efficiente ?

Qu’il doit exister une cause première non causée, car on ne peut pas remonter à l’infini dans les causes.

4. Comment distingue-t-elle les êtres contingents et l’être nécessaire ?

Les êtres contingents peuvent ne pas exister. L’être nécessaire, lui, existe par lui-même et est la cause des autres.

5. Que signifie la voie des degrés de perfection ?

Elle affirme que les différents degrés de perfection supposent un être parfait au maximum, qui est Dieu.

6. Quelle limite philosophique peut-on formuler ?

On peut contester l’idée qu’une série infinie soit impossible ou dire que ces preuves ne démontrent pas forcément un Dieu personnel.

7. Ces arguments sont-ils encore pertinents aujourd’hui ?

Oui, car ils posent toujours la question de l’origine et du sens du monde, même si leur acceptation dépend des convictions de chacun.