Fundamentos Filosóficos: De la Sustancia Cartesiana a la Existencia de Dios

El problema de la realidad en René Descartes

Después de aplicar la duda metódica y reconstruir el conocimiento, René Descartes explica cómo está formada la realidad a través de tres tipos de sustancias, definidas como aquello que existe por sí mismo:

  • Res cogitans (sustancia pensante) → MENTE / PENSAMIENTO: Es la primera realidad descubierta mediante el cogito (“pienso, luego existo”). Su característica principal es pensar (dudar, imaginar, afirmar, querer) y no ocupa espacio ni sigue leyes físicas. Esto fundamenta el dualismo cartesiano (mente y cuerpo son realidades distintas).
  • Res extensa (sustancia material) → MUNDO: Tras demostrar la existencia de Dios, Descartes afirma la realidad del mundo material. Su esencia es la extensión (ocupar espacio). No posee conciencia y sus propiedades (tamaño, forma, movimiento) son medibles y explicables mediante la física y las matemáticas.
  • Res infinita (Dios) → DIOS: Es la única sustancia que no depende de nada para existir. Dios es perfecto y cumple dos funciones: garantiza que nuestra razón pueda conocer la verdad y asegura la existencia del mundo exterior.

Descartes defiende una visión mecanicista de la naturaleza: el mundo funciona como una gran máquina regida por leyes físicas, mientras que cualidades como el color o el olor son percepciones subjetivas de nuestra mente.

El problema de Dios en Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino busca demostrar la existencia de Dios mediante la razón aplicada a la experiencia observable (método a posteriori), distanciándose del argumento a priori de San Anselmo de Canterbury.

El argumento ontológico de San Anselmo

San Anselmo formuló el argumento ontológico basado en la idea de que Dios es el ser más grande que puede pensarse. Si existe en el entendimiento y en la realidad, es más grandioso que si solo existiera en la mente; por tanto, Dios debe existir necesariamente.

Las cinco vías de Santo Tomás

Para Santo Tomás, la existencia de Dios no es una verdad evidente ni una idea innata. Su teoría del conocimiento, de corte empirista (influenciada por Aristóteles), propone cinco vías basadas en el principio de causalidad:

  1. Vía del movimiento: Todo lo que se mueve es movido por otro; debe existir un primer motor inmóvil.
  2. Vía de la causalidad eficiente: No es posible una serie infinita de causas; debe haber una causa eficiente primera.
  3. Vía de la contingencia: Los seres que nacen y perecen son contingentes; debe existir un ser necesario que los origine.
  4. Vía de los grados de perfección: La existencia de grados de bondad o belleza implica un ser supremo o modelo de perfección.
  5. Vía del ser inteligente: El orden y la finalidad en la naturaleza requieren un ser inteligente que dirija todo hacia un fin.

Conocimiento de la esencia divina

Una vez demostrada la existencia de Dios, podemos aproximarnos a su esencia mediante dos vías:

  • Vía de la negación: Se niegan en Dios las imperfecciones de las criaturas (inmutable, simplicísimo, infinito).
  • Vía de la eminencia: Se atribuyen a Dios las perfecciones de las criaturas en grado sumo (suma bondad, sumo bien).