La Concepción Cartesiana de la Realidad y el Dualismo Metafísico
La realidad para Descartes, en lo que se refiere al universo, queda escindida en dos regiones ontológicas que son designadas por dos categorías metafísicas:
Res Cogitans: El Pensamiento
Es la sustancia mental que determina el yo de los sujetos. Es una realidad temporal y se reduce a una única sustancia de pensamiento, una serie de procesos cuya única estructura es la ordenación serial monodimensional de una sucesión de instantáneas de pensamiento. El pensamiento, sujeto absoluto de todos los pensamientos y procesos mentales, es autónomo y, por ello, Descartes lo codifica, lo sustancializa y lo convierte en una sustancia.
Res Extensa: La Materia
La materia es concebida como algo extenso, como una cosa tridimensional: larga, ancha y alta. La extensión es el atributo universal de la materia. Todo lo que existe y no es pensamiento es materia. La ciencia física es el estudio de la materia en movimiento, considerando que todo lo que se mueve ha de tener como causa del movimiento la acción directa de otro material. Las interacciones causales son choques de cuerpos materiales en un universo pleno. Es un modelo estrictamente causal-mecanicista, en el que todo lo que se mueve ha sido provocado por alguna causa material, a lo que se le llama Mecanismo Cartesiano.
El Dualismo Antropológico de Descartes
El ser humano es un compuesto de cuerpo y alma. La persona es la unión de dos sustancias que componen el universo:
Cuerpo: Conjunto de órganos materiales cuyo movimiento es explicado en términos mecanicistas.
Alma: El pensamiento como la dimensión espiritual del ser humano, la res cogitans.
El Problema de la Interacción Causal
Este dualismo plantea un problema fundamental: ¿cómo se relacionan? ¿Cómo puede haber interacción causal entre mente y cuerpo? Para solucionar este problema, Descartes introdujo en su hipótesis la glándula pineal, un órgano cerebral en el que pensamiento y materia pueden interactuar. Esto se ha denominado Interaccionismo Dualista Cartesiano.
El Monismo de Spinoza: La Sustancia Única
El racionalismo de Spinoza propugna la existencia de una única sustancia, dado que lo que es sustancia ha de ser independiente y no puede ser atributo. Para Spinoza, la única verdad absolutamente independiente sería la Res Infinita (Dios). Esto significa que tanto la materia como el pensamiento pasan a ser simples atributos de la única sustancia (Dios).
Panteísmo y Atributos
El universo en su totalidad es una manifestación de Dios. Puede decirse que todo es Dios y que Dios está en todo, lo que se denomina panteísmo. Es, por tanto, una metafísica monista, a diferencia de Descartes (panteísmo monista).
Los atributos de la manifestación de Dios como naturaleza son el pensamiento y la extensión:
El Pensamiento: Permite la manifestación de la única sustancia como razón, desarrollándose en forma de mente humana.
La Extensión: Es la manifestación de la única sustancia como materia y adopta, para existir, los infinitos modos que son todos los seres vivos e inertes que componen el universo.
Este pensamiento neutraliza el gran problema de Descartes con su dualismo metafísico: cómo explicar la unidad esencial en una persona de dos sustancias cualitativamente diferentes como el pensamiento y la materia. Para Spinoza, el ser humano es una sola sustancia, un solo ente que existe mediante la relación de dos atributos de la sustancia divina.
Gottfried Wilhelm Leibniz: Epistemología y Tipos de Verdades
El pensamiento de Leibniz se basa en la consideración del pensamiento lógico-deductivo como fuente de certeza y precisión. En su epistemología, distingue dos tipos de verdades en lo que se refiere al conocimiento:
Verdades de Hecho
Son proposiciones de carácter empírico que expresan observaciones de sucesos o hechos más o menos simples, acontecimientos complejos y, en general, oraciones que proceden de la experiencia. Son verdades que pueden ser verdaderas (V) o falsas (F) en función del resultado con los hechos de experiencia. Se rigen por el Principio de Razón Suficiente. El universo es un enunciado de causas y efectos en el que nada sucede sin una buena razón para ello.
Verdades de Razón
Son oraciones que luego Kant denominará verdades analíticas, y que son universales y necesarias. Están basadas en el Principio de No Contradicción y, por tanto, son certezas al consistir en verdades de tipo lógico. Las ciencias formales son un conjunto de verdades de razón ordenadas como sistemas formales susceptibles de axiomatización.
El Empirismo: La Observación como Fuente de Conocimiento
El Empirismo sostiene que todo conocimiento procede de la observación, de las experiencias sensoperceptuales del sujeto. No hay conocimiento ni ideas que estén en la mente al modo de las ideas claras y distintas de Descartes. Todo contenido mental, primero, ha estado en la sensibilidad.
David Hume: Teoría del Conocimiento y Percepción
Hume desarrolla una teoría del conocimiento basada en una teoría de la percepción. Todos los contenidos mentales son percepciones. Hay dos tipos de percepciones:
Impresiones
Son las percepciones más fuertes que experimenta un sujeto cuando se encuentra en estado de vigilia, lo que provoca un intenso sentimiento de realidad de que aquello experimentado es real. Se dividen en:
- A1. Sensaciones: Las impresiones más objetivas.
- A2 y A3: Impresiones subjetivas.
Ideas
Son copias debilitadas de las impresiones. Toda idea tiene un origen en alguna impresión que se ha experimentado en algún momento. Las ideas son como representaciones mentales de contenidos. Casi todas son recuerdos de impresiones ya experimentadas y no poseen la intensidad de aquellas, siendo más débiles. Hume las divide en:
Simples: Ideas que se refieren a una experiencia simple.
Compuestas: Son asociaciones de ideas simples.
De Hecho: Las que se refieren a impresiones sensoriales experimentadas y con las que representamos la realidad.
De Relación: Son ideas más abstractas que proceden de definiciones y de relaciones de ideas entre sí.
La mente funciona estableciendo asociaciones de ideas.