Fundamentos de la Filosofía Occidental: De la Virtud de Aristóteles al Pensamiento de Rousseau

Problemas de la Época Antigua: Aristóteles

Ética y Moral

Aristóteles escribió dos obras sobre ética: la Ética a Eudemo, perteneciente a su segundo período, y la Ética a Nicómaco, del tercer período, que constituye la exposición definitiva de su pensamiento ético.

En esta obra, la ética aparece como eudemonismo, es decir, una ética que tiene como objetivo la felicidad. Pero también es una ética de la virtud, ya que la virtud es el medio fundamental para alcanzar esa felicidad. Respecto a la felicidad, Aristóteles comienza planteando un problema central: si la moral consiste en el arte de vivir bien, entonces hay que preguntarse qué es lo bueno para el hombre y cuál es el bien supremo, que será también el fin último de todos sus actos.

Para responder a esta cuestión, Aristóteles analiza las distintas teorías que existían entre los discípulos de Platón:

  • Algunos defendían la vida activa del político, cuyo bien supremo sería la gloria y la virtud.
  • Otros defendían la vida contemplativa del filósofo, cuyo bien supremo sería la sabiduría.
  • Otros consideraban que el bien supremo se encontraba en la vida placentera, es decir, en el placer.

Aristóteles rechaza la idea platónica de que exista un único bien supremo en sentido absoluto, ya que para él existen muchos tipos de bienes. Además, considera que la ética no debe estudiarse solo de manera teórica, sino a partir de la experiencia y de los hechos de la vida moral. Su conclusión es que la felicidad consiste en realizar de forma perfecta la actividad propia del ser humano. Igual que el bien del músico es tocar bien su instrumento, el bien del hombre consiste en realizar correctamente su función. Esa función es la actividad del alma, que debe ejercerse de acuerdo con la virtud.

Al final de la Ética a Nicómaco, Aristóteles afirma que la actividad más propia del ser humano y la que proporciona mayor felicidad es la contemplación teórica, es decir, la sabiduría. Por tanto, la felicidad consiste en la unión de virtud, contemplación y ciertos bienes exteriores.

La Virtud

Para Aristóteles, la virtud es una disposición del alma, una capacidad estable que permite actuar de una determinada manera. A diferencia del intelectualismo moral de Sócrates, aquí la virtud no depende solo del conocimiento, sino también de la voluntad del individuo. La persona debe actuar sabiendo lo que hace, eligiendo conscientemente esa acción y manteniendo una actitud firme.

La virtud se adquiere mediante la práctica y el hábito (éthos). Es decir, nadie nace virtuoso por naturaleza ni basta con aprender la teoría; es necesario ejercitar las acciones buenas para adquirir la virtud. Por ejemplo, para ser justo es necesario practicar la justicia. Además, Aristóteles afirma que la virtud consiste en un término medio (mesótes) entre dos extremos. Así, el valor es el punto medio entre el temor excesivo (cobardía) y la temeridad. Este término medio no es algo fijo o matemático, sino que depende de las circunstancias y de cada persona.

Por último, Aristóteles distingue dos tipos de virtudes:

  • Virtudes morales o éticas: relacionadas con el carácter y las acciones.
  • Virtudes intelectuales o dianoéticas: relacionadas con el conocimiento.

Entre estas últimas destacan la prudencia (phrónesis), propia del hombre sensato que sabe actuar correctamente, y la sabiduría (sophía), que representa el nivel más alto de la vida intelectual y moral. En lugar de limitarse a clasificar las virtudes de forma abstracta, Aristóteles describe los distintos tipos de personas que las poseen, acercando así la ética al ámbito concreto de la vida humana.

Política

Aristóteles considera que su ética conduce naturalmente a la política, ya que ambas estudian el bien del ser humano. Sin embargo, la política tiene un carácter superior porque se ocupa del bien común. Como afirma en la Ética a Nicómaco, el bien es deseable cuando afecta a un individuo, pero es aún más noble y divino cuando afecta a todo un pueblo o a un Estado.

Además, Aristóteles sostiene que nadie puede llegar a ser virtuoso sin una educación adecuada, y esta tarea corresponde principalmente al Estado. Por eso la política tiene también una función educativa y moral. En su obra Política, Aristóteles afirma que el Estado es anterior por naturaleza al individuo y a la familia, porque el todo es anterior a las partes. El ser humano, considerado aisladamente, no se basta a sí mismo y necesita formar parte de una comunidad para desarrollarse plenamente. Por esta razón, Aristóteles define al ser humano como animal político (politikón zoon).

El hombre es el único animal que posee lenguaje, y gracias a él puede comunicarse con los demás sobre lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo y otras cuestiones morales. Esta capacidad de compartir valores y normas es lo que hace posible la familia y el Estado. La prioridad del Estado se debe a que es una comunidad autárquica, es decir, capaz de bastarse a sí misma. Esta autosuficiencia no es solo económica, sino también ética y humana. Solo dentro del Estado pueden alcanzarse plenamente el bien y la justicia. Por ello, el Estado no es un fin en sí mismo, sino que su finalidad es la felicidad y la perfección moral de los ciudadanos.

Formas de Gobierno

En cuanto a las formas de gobierno, Aristóteles desarrolla una teoría bastante pragmática. Critica tanto el idealismo político de Platón como el imperialismo universalista de Alejandro Magno. Distingue tres formas correctas de gobierno:

  • Monarquía: gobierno de uno solo.
  • Aristocracia: gobierno de los mejores.
  • Politeía o gobierno constitucional: una forma moderada de democracia.

Cada una de estas formas puede degenerar cuando el poder se utiliza en beneficio propio y no del bien común. Así aparecen las formas corruptas:

  • Tiranía: degeneración de la monarquía.
  • Oligarquía: degeneración de la aristocracia.
  • Demagogia: degeneración de la politeía.

En las formas correctas gobiernan los más capaces y virtuosos buscando el bien común, mientras que en las degeneradas se gobierna en interés particular. Sin embargo, el pensamiento político de Aristóteles es pragmático; considera que la organización política depende de factores como la geografía, la economía o el carácter de los pueblos. Aun así, se observa una preferencia por una politeía basada en las clases medias, ya que este sistema favorece la estabilidad y el equilibrio.

Problemas de la Época Medieval: Santo Tomás de Aquino

Dios y la Teología

Santo Tomás de Aquino, como teólogo medieval, elabora su sistema filosófico-teológico donde la teología tiene como objeto único a Dios. Todo se ordena a Él como principio y fin. Por ello, la teología y la filosofía se diferencian en su modo de proceder:

  • En la filosofía se comienza estudiando las criaturas y se termina en Dios (conocimiento ascendente).
  • En la doctrina de la fe se comienza por el conocimiento de Dios y después se estudian las criaturas (conocimiento descendente).

Santo Tomás estructura sus obras comenzando por Dios, tratando luego la creación (ángeles, mundo material y ser humano) y abordando finalmente la moral y los medios para la redención.

Demostración de la Existencia de Dios

Respecto al conocimiento de Dios, Santo Tomás sigue a Aristóteles y afirma que todo conocimiento comienza por los sentidos. La existencia de Dios no es una verdad evidente, sino un «preámbulo de la fe» que debe demostrarse racionalmente. Rechaza el argumento ontológico de San Anselmo y propone demostraciones a posteriori, partiendo de la experiencia. Así formula las cinco vías:

  1. Vía del movimiento: del movimiento del mundo al motor inmóvil.
  2. Vía de la causalidad: de las causas subordinadas a una causa primera incausada.
  3. Vía de la contingencia: de los seres contingentes a un ser necesario.
  4. Vía de los grados de perfección: de las perfecciones graduales a un ser infinitamente perfecto.
  5. Vía del orden del mundo: de la finalidad del mundo a una inteligencia suprema ordenadora.

Estas vías permiten conocer rasgos de la esencia divina. En la Summa Contra Gentiles destaca la inmutabilidad de Dios, mientras que en la Summa Teológica subraya su simplicidad: en Dios, esencia y existencia coinciden. De aquí derivan su perfección, bondad, infinitud, omnipresencia y eternidad. No obstante, mediante la teología negativa, Santo Tomás aclara que no podemos saber plenamente lo que Dios es, sino solamente lo que no es.

Problemas de la Edad Moderna

René Descartes: El Conocimiento

René Descartes expone su proyecto en el Discurso del método, buscando construir el conocimiento sobre un fundamento seguro. Su objetivo es unificar todas las ciencias en una sola sabiduría humana, utilizando la metáfora del árbol de la filosofía:

  • Raíces: Metafísica.
  • Tronco: Física.
  • Ramas: Medicina, mecánica y moral (siendo la moral el grado más alto de sabiduría).

El método cartesiano consiste en cuatro reglas fundamentales:

  1. Evidencia: no admitir nada que no sea claro y distinto.
  2. Análisis: dividir los problemas en partes simples.
  3. Síntesis: ordenar los pensamientos de lo simple a lo complejo.
  4. Comprobación: realizar revisiones para evitar omisiones.

Este método confía en la razón y la intuición para captar naturalezas simples y, mediante la deducción, reconstruir el saber de forma ordenada.

Descartes: El Problema del Ser Humano

Descartes sostiene que el alma es pensamiento, una sustancia finita cuyo atributo es pensar (res cogitans). Esto incluye juzgar, razonar, querer e imaginar. Mediante la hipótesis del genio maligno, concluye que puede dudar de todo excepto de su propia existencia como ser pensante.

Por otro lado, el cuerpo es res extensa (sustancia extensa), regida por leyes mecánicas y geométricas. Esta visión es un dualismo antropológico: alma y cuerpo son sustancias independientes. El problema resultante es la comunicación de las sustancias. Descartes propuso que la interacción ocurre en la glándula pineal, manteniendo una visión mecanicista de los organismos vivos (animales-máquina), mientras que el ser humano posee un alma espiritual e inmortal.

Jean-Jacques Rousseau: Antropología y el Buen Salvaje

La idea central de Rousseau es la bondad innata del ser humano, corrompida por la sociedad y el progreso. Se opone a Hobbes afirmando que en el estado de naturaleza el hombre es libre, feliz y autosuficiente. La decadencia surge con la aparición de la propiedad privada, origen de la desigualdad.

Rousseau idealiza al «buen salvaje» y considera que el progreso técnico y artístico de la Ilustración es, en realidad, un retroceso moral. Para reformar la sociedad, propone un pacto social y utiliza la educación como herramienta fundamental. En su obra Emilio, defiende que la educación debe respetar la naturaleza del niño, desarrollando sentimientos antes que la razón, para alcanzar una voluntad colectiva ética y política.

La Ética de Rousseau

Rousseau afirma que la diferencia entre el ser humano y el animal es la libertad. La moralidad nace de la capacidad de elegir y de la responsabilidad. Frente al utilitarismo, sostiene que el hombre primitivo se guía por la compasión y el amor de sí (instinto de conservación no egoísta).

En el fondo del ser humano existe la conciencia, un principio innato de justicia. Rousseau propone un modelo social basado en la solidaridad, criticando el aislamiento del individuo moderno. Su ética desemboca en la política, pues solo una organización social justa garantiza la moralidad. Finalmente, incorpora una visión cercana al estoicismo al aceptar el destino, contrastando con el optimismo ciego de su época.