Estructura de la realidad: La vida como realidad radical
José Ortega y Gasset se posiciona como un pensador vitalista, pero, a diferencia de Nietzsche, no entiende la vida desde una perspectiva puramente biológica, sino de manera biográfica. Para Ortega, toda la filosofía parte de un hecho incuestionable: la realidad radical es la vida humana, es decir, mi vida. Todo lo demás cobra sentido y me sucede porque estoy vivo.
Ortega sostiene que no puede existir una confrontación entre la filosofía y la vida. De este modo, busca superar tanto la máxima latina «Primum vivere, deinde philosophari» (primero vivir, luego filosofar) como el postulado idealista que sugiere que filosofar es prácticamente no vivir. Para Ortega, la vida posee una serie de categorías esenciales, y una de ellas es la reflexión; es decir, el acto de darse cuenta de uno mismo y del mundo que le rodea.
Las categorías de la vida humana
- Primera categoría: Tener conciencia de mí mismo, de los demás y de la realidad circundante; en definitiva, tener un mundo.
- Segunda categoría: La vida es un proyecto. Mientras que los animales nacen con un comportamiento predeterminado, los seres humanos deben construir su propia existencia. Somos arrojados a la existencia y, una vez en ella, debemos edificar nuestra vida porque el ser humano no la recibe ya hecha.
- Tercera categoría: El proyecto vital se construye desde la historia. Al nacer, lo hacemos en un mundo que ha sido edificado por generaciones anteriores. Lo que nos parece natural es, en realidad, fruto de la historia, del desarrollo y de la sociedad. Para Ortega, la naturaleza humana es tan plástica que se configura mediante el aprendizaje y la influencia social. Por ello, afirma que el hombre no tiene naturaleza, sino historia.
- Cuarta categoría: Las circunstancias personales, sociales e históricas constituyen parte de nuestro ser. Ortega acuñó la famosa sentencia: «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella, no me salvo a mí». Esto implica que, frente al yo abstracto del racionalismo, el ser humano incorpora en su propio ser las circunstancias que lo rodean.
- Quinta categoría: La vida está abierta al futuro; es futurición. Las perspectivas de lo que seremos condicionan nuestro presente, pues la vida requiere una dirección, una meta y un objetivo. En este camino, es fundamental lo que deseamos ser, aunque aún no lo hayamos alcanzado.
- Sexta categoría: La necesidad de estar siempre ocupado en algo. Vivir es actuar, pensar o sentir de forma constante. Como se mencionó anteriormente, consiste en percatarse de las relaciones entre la conciencia y el mundo.
En conclusión, para Ortega la filosofía surge de la vida y es una reflexión sobre ella. Si bien la realidad radical es la vida humana, esta requiere de la filosofía, la conciencia y el pensamiento. Por lo tanto, la filosofía ya no se ocupa de realidades abstractas, sino de la reflexión sobre la vida humana.
El conocimiento: Raciovitalismo y Perspectivismo
Para Ortega, es imperativo desarrollar una razón que se ocupe de la vida humana, alejándose de la razón abstracta criticada por Nietzsche. Esta razón vital debe proporcionarnos un conocimiento profundo de la existencia. Ortega aspira a superar tanto el idealismo (donde las cosas dependen de una conciencia que las piense) como el realismo (donde las cosas existen independientemente de la conciencia).
Según Ortega, ambas posturas contienen una parte de verdad: existe una realidad independiente, pero esta solo adquiere sentido cuando se integra en el proyecto vital. En consecuencia, no existen objetos puros que conocemos, sino perspectivas; es decir, la forma en que nos apropiamos de los objetos. Mientras Nietzsche afirmaba que no hay hechos, sino interpretaciones, Ortega sostiene que nos vinculamos con el mundo desde nuestra vida a través de una perspectiva. La realidad no es algo unívoco, sino la integración de múltiples perspectivas.
Para poseer una perspectiva, es necesario un lugar desde donde mirar: nuestro horizonte vital. Esta integración de perspectivas es un proceso racional. Aunque Nietzsche criticaba la razón estática que destruye la vida, pensadores como Aristóteles o Hegel ya habían propuesto una razón dinámica capaz de asumir el cambio. Para Ortega, la vida humana es racional, y es necesario establecer una razón vital que asuma el devenir y la vida como realidad radical, donde la razón es un lujo vital, pero un lujo estrictamente necesario.
La concepción del ser humano: Existencia y Sociedad
Influenciado por el existencialismo, Ortega considera que el ser humano es lanzado a la existencia y tiene la tarea de crear su propia vida. A diferencia de los animales, que tienen su vida ya definida por el instinto, el ser humano debe construirla mediante sus elecciones. No obstante, esta construcción ocurre en una circunstancia histórica no elegida, pero que el individuo asume como propia.
El ser humano posee un ser propio que asume personalmente dichas circunstancias, permitiéndole incluso transformarlas. De hecho, Ortega identifica una relación dialéctica en el ser humano. Finalmente, el autor advierte que uno de los problemas más graves de la sociedad contemporánea es la despersonalización y la transformación del ser humano en masa.