Crisis del Antiguo Régimen, Guerra de Independencia y Cortes de Cádiz (1789-1814)

Crisis del Antiguo Régimen (1789-1814)

La crisis del Antiguo Régimen en España se produjo durante el reinado de Carlos IV, a caballo entre los siglos XVIII y XIX. En dicha crisis, debemos tener en cuenta los siguientes aspectos:

Los efectos de la Revolución Francesa

En un primer momento, se intentó continuar con la política reformista propia del despotismo ilustrado, rodeándose del mismo grupo de gobernantes que su padre, como los condes de Aranda o Floridablanca.

Sin embargo, en 1789, estalló la Revolución francesa, ante lo cual las autoridades españolas actuaron con rapidez por miedo al contagio revolucionario: se rompieron las relaciones con Francia y se impuso una férrea censura para evitar la circulación de libros o periódicos revolucionarios. La tensión con el país vecino alcanzó su punto culminante tras la ejecución del rey francés, Luis XVI.

En 1793 se declaró la guerra a Francia. Estalló la Guerra de la Convención, en la que las tropas francesas penetraron en territorio vasco. Se firmó entonces la Paz de Basilea, interpretada como un éxito diplomático del primer ministro Manuel Godoy, quien fue nombrado por ello «Príncipe de la Paz».

Tras la Paz de Basilea, España, dirigida por Godoy, inició un claro acercamiento a Francia, temerosa de la penetración británica en el comercio americano. Para sellar la alianza se firmó el Tratado de San Ildefonso. Esta sumisión de España a Francia la arrastró al desastre de Trafalgar (1805), donde la armada franco-española fue derrotada frente a los ingleses.

Crisis económica y política

  • Crisis económica: Causada por problemas financieros del Estado, malas cosechas y crisis de subsistencia, lo cual generaba un gran malestar social que se manifestaba en motines populares. Carlos IV temía que esta situación desembocara en una revolución.
  • Crisis política interna: La oposición a Carlos IV y Manuel Godoy fue creciendo, tanto entre liberales como absolutistas. Estos últimos (nobleza, clero) apoyaban al príncipe heredero Fernando, quien participó en conspiraciones contra su padre. En el Motín de Aranjuez (1808), alentado por los estamentos privilegiados y protagonizado por el pueblo llano, Carlos IV se vio obligado a abdicar y su primer ministro, Manuel Godoy, a dimitir. Fernando VII se convertía en rey.

En 1808, las tropas napoleónicas, en virtud del Tratado de Fontainebleau (1807), entraron en la Península con el pretexto de atacar Portugal. Esto causó una fuerte contestación en la población, que sospechaba que era una excusa para ocupar España. Napoleón, que no aceptaba el resultado del Motín de Aranjuez, llamó a Bayona a Carlos IV y a Fernando VII, obligándolos a abdicar y entregando la corona a su hermano, José I. Así, España quedaba incluida en la red de Estados satélites del Imperio francés.

Los franceses pretendieron instaurar un sistema político basado en los principios del liberalismo, aunque con marcado carácter autoritario, plasmado en el Estatuto de Bayona (carta otorgada), cuya aplicación fue muy dificultosa debido al estallido de la guerra.

La Guerra de Independencia

El 2 de mayo de 1808, en Madrid, ante la salida de los últimos representantes de la familia real, el pueblo madrileño se levantó contra las tropas francesas. El ejército francés, dirigido por el general Murat, reprimió duramente el levantamiento, como dejó magistralmente plasmado Goya en su obra Los fusilamientos del tres de mayo. El ejemplo de Madrid cundió por todo el país y estalló la guerra.

Fases del conflicto

  1. Ocupación y levantamiento (1808): Guerra convencional. 170.000 soldados franceses invadieron el país, pero sus planes de una rápida ocupación se vieron truncados por una feroz resistencia. Zaragoza y Gerona fueron ejemplos de ello, mientras que en la batalla de Bailén, el general Castaños derrotó a las tropas de Dupont. José I tuvo que abandonar Madrid.
  2. Predominio francés (1809-1811): Napoleón reforzó la presencia militar con 250.000 hombres y recuperó el control tras la victoria en Somosierra. Ante la inferioridad militar, los españoles adoptaron una nueva forma de combate: la guerrilla. Destacaron figuras como el Empecinado, Espoz y Mina o el cura Merino.
  3. Ofensiva hispano-inglesa (1812-1813): Guerra convencional apoyada por guerrillas. La ayuda del ejército inglés, encabezado por el general Wellington, fue decisiva, sumada al traslado de tropas de Napoleón al frente ruso. Tras las derrotas en Arapiles, Vitoria y San Marcial, los franceses se retiraron. El Tratado de Valençay (1814) puso fin a la guerra y restauró a Fernando VII.

División de España ante la invasión

  • Los patriotas: Defensores de la monarquía borbónica, divididos entre liberales (transición al Nuevo Régimen) y absolutistas (inmovilismo político).
  • Los afrancesados: Partidarios del poder francés, ya fuese por conveniencia o por convicción de que la invasión era la única posibilidad de modernización.

Consecuencias

  • Demográficas: Más de un millón de muertos.
  • Económicas: Destrucción de tierras, caminos y patrimonio histórico.
  • Morales: Crueldad y surgimiento de un nuevo tipo de militar y guerrillero.
  • Políticas: Revolución liberal, Cortes de Cádiz, Constitución de 1812 y estímulo a la emancipación de las colonias americanas.

Revolución liberal y Cortes de Cádiz (1808-1814)

Paralelamente a la guerra, se produjo en España una revolución liberal que supuso el inicio de la transición al Nuevo Régimen. La Junta General Suprema se trasladó a Cádiz, donde la burguesía mercantil y los intelectuales refugiados impulsaron cambios profundos.

Composición de las Cortes

  • Absolutistas: Contrarios a todo cambio.
  • Jovellanistas: Partidarios de una soberanía compartida.
  • Liberales: Defensores de la soberanía nacional y los principios del Nuevo Régimen.

La Constitución de 1812: «La Pepa»

Proclamada el 19 de marzo de 1812, fue la obra fundamental de las Cortes. Sus principios fueron:

  • Soberanía nacional: El poder reside en la nación.
  • División de poderes: Legislativo (Cortes), ejecutivo (Gobierno) y judicial (Tribunales).
  • Sufragio universal masculino indirecto.
  • Derechos y libertades individuales e igualdad ante la ley.
  • Creación de la Milicia Nacional.
  • Libertad económica: Supresión de gremios, abolición de señoríos y desamortización.

Aunque la Constitución apenas pudo aplicarse debido a la guerra y a la posterior restauración absolutista de 1814, se convirtió en un referente fundamental para el liberalismo español.