1. La formación de Al-Ándalus
A partir del siglo VIII, el Islam se expandió por el norte de África mediante la yihad (Guerra Santa). Aprovechando la crisis de la monarquía visigoda, el ejército árabe de Tariq derrotó al rey don Rodrigo en la batalla de Guadalete (711). En 716, toda la Península Ibérica fue conquistada por árabes y bereberes. En 722, la batalla de Covadonga marcó el inicio del Reino de Asturias.
Durante 40 años, el territorio fue un califato dependiente de Damasco hasta que los abasíes eliminaron a los Omeyas. Abderramán I se refugió en Al-Ándalus, convirtiéndolo en un emirato independiente con capital en Córdoba (756). Posteriormente, Abderramán III proclamó el Califato de Córdoba en 929, controlando revueltas internas y expandiendo sus dominios. Su sucesor, al-Hakem II, impulsó la cultura, mientras que el visir Almanzor dominó al joven Hixam II, realizando numerosas razias contra los cristianos. Tras su muerte en 1002, el califato entró en crisis, fragmentándose en los reinos de taifas en 1031.
2. Fragmentación y Reconquista
La extinción del Califato de Córdoba (1031) dio paso a las primeras taifas (1031-1085), cuya debilidad favoreció el avance cristiano. Ante la presión, solicitaron ayuda a los almorávides, quienes detuvieron el avance en Sagrajas (1086) y Uclés (1089). Las segundas taifas surgieron tras la caída almorávide, siendo sustituidas por los almohades, un grupo más integrista. Su derrota en las Navas de Tolosa (1212) debilitó su poder, permitiendo la creación de las terceras taifas, de las cuales solo sobrevivió el Reino de Granada (fundado en 1238 por Mohamed Ben Nazar). Este reino cayó finalmente ante los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492.
3. Sociedad y cultura andalusí
La administración islámica se estructuraba bajo el emir, con el hachib (primer ministro), visires, cadíes (justicia) y walíes (gobernadores). La sociedad era jerárquica: árabes, bereberes, muladíes, judíos y mozárabes. La economía destacaba por una agricultura avanzada (regadío, arroz), artesanía y un comercio mediterráneo basado en el dirham y el dinar. En el siglo X, la cultura andalusí alcanzó su esplendor con figuras como Averroes y avances significativos en matemáticas y medicina.
4. Los núcleos de resistencia cristiana
La Reconquista se organizó en varios núcleos: el Reino de Asturias (Pelayo), el Reino de Pamplona, el núcleo aragonés y los condados catalanes (Wifredo el Velloso). Las etapas principales fueron:
- 1ª etapa: Ocupación hasta el Duero (Reino de León).
- 2ª etapa: Avance hacia el Tajo (conquista de Toledo y Zaragoza).
- 3ª etapa: Victoria en las Navas de Tolosa (1212).
- 4ª etapa: Conquista de Valencia, Baleares y, finalmente, Granada (1492).
Los modelos de repoblación incluyeron la presura, la repoblación concejil, las órdenes militares y los donadíos.
5. La Baja Edad Media en los reinos cristianos
Fue un periodo de inestabilidad. En Castilla, la guerra civil entre Pedro I y Enrique de Trastámara terminó con la victoria de este último en 1369. En Aragón, el Compromiso de Caspe (1412) eligió a Fernando I de Antequera tras la muerte de Martín el Humano. La sociedad era estamental, basada en el privilegio de la nobleza y el clero frente al campesinado y la burguesía.
6. Instituciones de gobierno
La Corona de Aragón funcionaba como una confederación con poder limitado por las Cortes, mientras que Castilla era una monarquía unitaria con mayor centralización. Ambas contaban con el Consejo Real y las Cortes. Navarra, por su parte, mantenía instituciones propias como la Cámara de Comptos hasta su unión con Castilla en 1512.
7. Los Reyes Católicos y la expansión
Tras el Pacto de los Toros de Guisando (1468) y la posterior Guerra Civil (1474-1479), Isabel y Fernando consolidaron la Unión Dinástica. Su política incluyó la conquista de Granada, la expulsión de los judíos (1492) y la conversión forzosa de los moriscos. El 12 de octubre de 1492, Colón llegó a América, iniciando la expansión atlántica, regulada posteriormente por el Tratado de Tordesillas (1494).
8. El Imperio de Carlos I y Felipe II
Carlos I heredó un vasto imperio y defendió la idea de cristiandad universal. Su política exterior se centró en guerras contra Francia, los turcos y los protestantes (Paz de Augsburgo, 1555). En el interior, enfrentó la revuelta de las Comunidades en Castilla y las Germanías en Aragón.
9. La crisis de los Austrias menores
Durante el siglo XVII, los monarcas delegaron el poder en validos. El Conde-Duque de Olivares (Felipe IV) intentó centralizar el poder con la Unión de Armas, provocando rebeliones en Cataluña y Portugal (1640). La Paz de Westfalia (1648) y la Paz de los Pirineos (1659) marcaron el declive de la hegemonía española en Europa. El siglo cerró con la muerte de Carlos II sin descendencia, desencadenando la Guerra de Sucesión» ucesión.