A. Teatro español durante la Guerra Civil
El teatro se puso al servicio de las ideologías en conflicto (falangistas y republicanos). Hubo dos tipos de teatro enfrentados y politizados: el republicano (con figuras como Max Aub o Alberti) y el falangista (Pemán y Foxá).
B. El teatro del exilio
Fue el mejor teatro de la época por reflejar la situación española del momento, con obras atemporales ambientadas en los lugares y problemáticas de los nuevos sitios del exilio.
- Pedro Salinas: Escribió dos obras largas, Judith y el tirano y El director, además de piezas en un acto agrupadas en dos bloques:
- Piezas rosas (La bella durmiente, La isla del tesoro).
- Piezas satíricas (Ella y sus fuentes).
Destaca la originalidad de sus obras, en especial Los santos, ambientada en la Guerra Civil. En todas destaca el valor del diálogo.
- Rafael Alberti: Escribió la mejor obra dramática de tema bélico marginal: Noche de guerra en el Museo del Prado, donde crea un paralelismo entre las guerras de 1808 y 1936. Una obra de teatro poético es El adefesio, sobre la tiranía y el poder absoluto.
- Max Aub: Agrupa 23 de sus obras cortas de posguerra en Tres monólogos y Teatro policíaco. Trata la problemática nacional, la invasión nazi y la Guerra Fría (Morir por cerrar los ojos). Destacan:
- San Juan: Emigrados judíos huyen de los nazis en un barco y no son recibidos en ningún puerto.
- De un tiempo a esta parte: Un monólogo dramático, caso excepcional de teatro épico, donde Enma, una viuda de 60 años, cuenta su vida llena de soledad y miseria.
C. El teatro español de la década de los 40: Teatro del humor
El drama burgués destaca por la alta comedia, puesta de moda por Benavente (El marido de bronce). Destaca La muralla, de Calvo Sotelo, donde plantea en 1950 la corrupción de los republicanos. Estaba circunscrito a los ambientes de la burguesía, única clase social que asistía al teatro, silenciando la situación española y rechazando a los republicanos.
El teatro cómico es mucho más innovador, ya que por la vía del humor desemboca en el teatro del absurdo. Ambos son una crítica a la burguesía:
- Miguel Mihura: Fundó la revista La Codorniz, denunciando el absurdo de la vida con humor irracional. Destacan Tres sombreros de copa (que une el humor trágico con la verdad de las cosas), Maribel y la extraña familia y Ninette y un señor de Murcia.
- Enrique Jardiel Poncela: Vinculado al periodismo y con experiencia en Hollywood y París, unió el humor de la comedia tradicional con rasgos vanguardistas. Creó personajes excéntricos, diálogos incongruentes e influencia cinematográfica. Obras: Eloísa está debajo de un almendro o Cuatro corazones con freno y marcha atrás.
D. El teatro realista de los años 50
Se caracteriza por la denuncia y protesta sobre las injusticias de la España de la época:
- Ruptura con la comedia burguesa: protagonistas humildes, marginados y obreros.
- Argumentos basados en la realidad cotidiana: paro, emigración y lucha por la vida.
- Influencias: Antonio Buero Vallejo, el marxismo y Georges Lukacs.
Autores destacados
- Antonio Buero Vallejo: Aparece en 1949 con Historia de una escalera.
- Etapa existencial: Refleja frustraciones generacionales (Historia de una escalera, En la ardiente oscuridad).
- Teatro social: Denuncia la explotación (Un soñador para un pueblo, El concierto de San Ovidio, El tragaluz).
- Etapa de innovaciones: Utiliza efectos de inmersión y técnicas de Brecht y Pirandello. Destacan La fundación y La detonación.
- Alfonso Sastre: Creador del Teatro de agitación social. Temas universales como la injusticia, la muerte y el miedo (Escuadra hacia la muerte, La sangre y la ceniza).
- Carlos Muñiz: Destacan El grillo o El tintero, con influencias de Valle-Inclán y Kafka.
- Francisco Nieva: Representa la decadencia del teatro social y la vuelta al absurdo de Ionesco y Beckett.
E. El teatro realista de los años sesenta
Se acentúa el realismo con un lenguaje directo y violento. Los protagonistas están aprisionados por la sociedad:
- Martín Recuerda: Las salvajes de Puente Genil (mezcla realismo y esperpento) y Las arrecogías de Santa María Egipciaca.
- Lauro Olmo: Triunfó en 1962 con La camisa, sobre la mísera vida de los chabolistas.
- Antonio Gala: Consagrado con Los verdes campos del Edén.
F. Teatro vanguardista o de renovación formal (años 60 y 70)
Desaparece el autor clásico en favor del creador de espectáculos. Ganan importancia la música, las luces, la gestualidad y la participación del público. Se rompe la frontera entre escenario y patio de butacas. Aparece el teatro independiente, fruto del trabajo colectivo, que busca la expresión estética e ideológica sobre el éxito comercial.
G. El teatro innovador
La Generación del 98
Unamuno escribe teatro de ideas (Fedra, El otro). Azorín destaca con la trilogía Lo invisible.
Valle-Inclán
Renovador de la escena española, sus obras se dividen en tres ciclos:
- Ciclo del mito: Galicia primitiva e intemporal (Comedias bárbaras, Divinas palabras).
- Ciclo de la farsa: Espacio del siglo XVIII (La marquesa Rosalinda, Farsa y licencia de la reina castiza).
- Ciclo del esperpento: Realidad deformada y burlesca (Luces de Bohemia, Martes de carnaval).
Luces de Bohemia inicia la estética del esperpento, narrando el recorrido de Max Estrella por la noche madrileña, mezclando personajes de ficción con figuras históricas.
La Generación del 27
Destacan autores como Pedro Salinas, Rafael Alberti, Miguel Hernández y Alejandro Casona (La dama del alba). Se caracterizan por el afán de depurar el teatro poético y acercarlo a las clases populares.
Federico García Lorca
Inaugura su carrera con El maleficio de la mariposa, centrada en la insatisfacción amorosa, tema fundamental de su obra, seguido por el éxito de Mariana Pineda.