El universo poético de Federico García Lorca: El Romancero gitano

Introducción

Federico García Lorca es, indudablemente, la figura más trascendente y universal del Grupo poético del 27, una generación poética excepcional cuya calidad contribuye a que la crítica considere el primer tercio del siglo XX como la “Edad de Plata” de nuestra literatura.

El Romancero gitano constituye la culminación de la primera etapa de Lorca en el conjunto de su producción poética. Publicado en la Revista de Occidente en 1928, se inscribe en la corriente neopopularista del autor, en la que propone una renovación de la poesía popular enraizada en la tradición española a partir de la incorporación de un lenguaje metafórico y simbólico que conecta con las novedades artísticas de las vanguardias.

El poemario pretende elevar al gitano a la categoría de mito o símbolo de la sociedad andaluza. A partir de sus dieciocho poemas, Lorca trata de mostrar el destino trágico y la imposibilidad de realización personal de aquellos marginados que viven de un modo distinto a lo establecido. Todos ellos están condenados a la muerte y a la frustración ante la opresión que ejerce la sociedad.

Estructura externa e interna

El Romancero gitano no es una mera recopilación de romances neopopulares, sino que está claramente estructurado, formando un conjunto ordenado y unitario de dieciocho imágenes que adquieren su valor pleno como partes del conjunto. Todos ellos, además, siguen el esquema formal del romance tradicional, si bien en contadas ocasiones Lorca se permite licencias debido a su experimentación y libertad creativa en el uso de algún verso no octosílabo y en lo que respecta a la rima pues, en casos excepcionales, es asonante en los impares.

Estructura externa

Es Lorca quien junta y organiza para su edición los romances que conforman la obra, de modo que numera los poemas del 1 al 18 y los divide externamente en dos secciones:

  • La primera sección: Sin título, abarca los quince primeros romances (1-15). Es la sección más extensa y principal; se abre y se cierra con la presencia de la luna. Contiene la personal visión de Lorca del mundo gitano, donde ofrece un mundo mágico y mítico, fundiendo así lo popular con un lenguaje renovador.
  • La segunda sección: Mucho más breve, titulada “Tres romances históricos” (16-18). En ella gitaniza y mitifica figuras del pasado pertenecientes a la historia religiosa (“Martirio de Santa Olalla” y “Thamar y Amnón”) y de nuestra historia literaria (“Burla de don Pedro a caballo”).

Estructura interna

Además de esta agrupación básica, existe una organización y trabazón que no está señalada de manera explícita en la obra. Internamente, la crítica coincide en señalar la siguiente división temática en lo que respecta a los 15 primeros poemas:

  • Romances 1-7: Se centran fundamentalmente en el protagonismo femenino y en la frustración amorosa. El primero, el “Romance de la luna, luna” (1), funciona a modo de prólogo, puesto que presenta y sintetiza el tema fundamental que vertebra la obra: el enfrentamiento de los gitanos con la muerte. Por su parte, el segundo, cuarto, quinto, sexto y séptimo (“Preciosa y el aire” (2), “Romance sonámbulo” (4), “La monja gitana” (5), “La casada infiel” (6) y “Romance de la pena negra” (7)) muestran a la mujer como centro del poema y su amor frustrado. Solo rompe la unidad el tercero, “Reyerta” (3).
  • Romances 8-10: Constituyen un intermedio geográfico, dedicado cada uno a una ciudad andaluza y a un arcángel: “San Miguel” a Granada (8), “San Rafael” a Córdoba (9) y “San Gabriel” a Sevilla (10).
  • Romances 11-15: Frente a los primeros romances, en los últimos de esta sección predominan los tipos masculinos frente a la muerte trágica: “Prendimiento de Antoñito el Camborio” (11), “Muerte de Antoñito el Camborio” (12), “Muerto de amor” (13) y “El emplazado” (14). La sección termina con un romance-epílogo que narra la destrucción de la ciudad de los gitanos y de su mundo: el “Romance de la Guardia Civil española” (15). Después de esta destrucción, quien busque el mundo de los gitanos debe buscarlo en el recuerdo del poeta. De ahí que los tres romances restantes sean romances históricos situados en el recuerdo.

Componentes míticos y simbólicos

Como ya se ha señalado, el gitano, personaje central del libro, es elevado a la categoría de mito moderno por parte de Lorca, con la misma fuerza que la de los grandes mitos clásicos. El gitano encarna el conflicto entre el instinto y la razón, entre la vida en libertad y la vida sometida a unas normas a las que no se podrá adaptar, así como el conflicto entre primitivismo y civilización. Por eso, a raíz de esa confrontación, es un personaje abocado a la muerte, cumpliendo así su destino trágico.

Pero no son los únicos; todos los personajes que aparecen tienen un halo mítico. Soledad Montoya es la encarnación de la pena negra, mientras que la Guardia Civil encarna la violencia que ejerce la sociedad establecida contra los que pretenden vivir libremente al margen de ella.

Además del valor simbólico de los gitanos, los romances presentan una amplia y rica simbología. Cabe destacar que no es posible establecer una correspondencia directa y única entre símbolos y significados, ya que muchos adquieren su valor en un contexto determinado:

  • La luna: Asociada con lo femenino, es la diosa de la muerte y un elemento maléfico que preludia o acompaña al fin de la vida, como en el “Romance de la luna, luna”.
  • El caballo: Simboliza la pasión amorosa desbocada o es el portador de la muerte, como en el “Romance de la Guardia Civil”.
  • El viento: Símbolo del erotismo masculino (“Preciosa y el aire”), pero también concebido como castigo y presagio funesto.
  • Los pozos y el agua estancada: Símbolos de una pasión sin salida o lugares propicios para la muerte, como el agua del aljibe en el “Romance sonámbulo”.
  • El río y el agua que fluye: Ligados a la vida y la sexualidad, siguiendo la influencia de la poesía medieval tradicional, como en “La casada infiel”.
  • Los metales: Relacionados con el frío y la materia inerte, siempre tienen connotaciones negativas (cuchillos, alfileres, puñales). El bronce y el cobre representan a menudo la piel gitana.
  • Las estrellas: Signos negativos que anuncian desgracias, como en el “Romance sonámbulo”.
  • Las flores: Utilizadas a menudo para describir las heridas que provocan la muerte.
  • Los colores: El negro se asocia con la muerte y la tristeza profunda. El verde cobra especial importancia en el “Romance sonámbulo”, simbolizando la muerte (el verdín que cubre el cuerpo en el aljibe).

Temas principales

La temática del Romancero gitano se centra en las grandes preocupaciones lorquianas:

  • El mundo gitano: Lorca transforma la realidad gitana en un mundo dominado por fuerzas mágicas. El gitano representa al hombre libre que sucumbe ante un destino trágico.
  • Amor frustrado: Existe una dualidad sexo-muerte. Lo que es símbolo de vida (deseo, pasión) termina siendo lo que anuncia la muerte, como sucede en “La monja gitana” o “Thamar y Amnón”.
  • Violencia y muerte: Presentes de principio a fin, desde la luna que se lleva al niño hasta la muerte de Amnón. Se ofrece una variedad de escenas cargadas de peleas, reyertas y suicidios.
  • Denuncia social: Representada en la oposición entre el gitano y la Guardia Civil, centrada en la represión ejercida sobre los marginados.

Trazos formales: entre tradición e innovación

La obra sintetiza lo popular y lo culto, la tradición y la novedad.

Rasgos tradicionales

  • Hilo argumental: Composiciones lírico-narrativas y dramáticas que mezclan historia, atmósfera lírica y diálogo.
  • Fragmentarismo: Comienzos in medias res y finales truncados o abiertos.
  • Métrica: Uso del verso octosílabo con rima asonante en los pares.
  • Figuras de repetición: Paralelismos, anáforas y epanadiplosis (“verde que te quiero verde”).
  • Apelaciones al oyente y cambios de tiempos verbales: Saltos del presente al pretérito para dinamizar la narración.

Rasgos vanguardistas

La novedad se muestra en el uso original de la metáfora y del símbolo, con influencias de Góngora y del surrealismo. Lorca incorpora hipérboles, personificaciones (“el viento furioso muerde”) y sinestesias (“rumores calientes”, “viento verde”), creando uno de los libros más brillantes y originales de las letras españolas.