La Razón y el Lenguaje según Jürgen Habermas
Podemos relacionar esta obra con Habermas, quien se posiciona en contra de las tesis posmodernas que rechazan la razón como base de la estructura social. Mientras que el posmodernismo argumenta que carecemos de capacidad para establecer un orden de prevalencia justificable, para Habermas sí es posible establecer esquemas de prevalencia y determinar qué elementos son mejores o peores para los seres humanos, tanto a nivel general como individual.
El papel fundamental del lenguaje
Para Habermas, la razón es la capacidad humana de llevar a cabo actividades en función de razones. Considera el lenguaje como un elemento fundamental para la vida humana, ya que no es externo ni meramente formal. Existe una relación interna entre el desarrollo cognitivo-emocional y el aprendizaje pragmático del lenguaje:
- El ser humano es un agente que se desarrolla relacionándose con otros de manera intersubjetiva.
- El pensamiento y la realidad objetiva están mediados por el lenguaje y los contextos sociales.
- El pensamiento es lenguaje: los lenguajes aprendidos nos permiten captar elementos de la realidad, como ocurría en el contexto teocentrista del libro, donde el discurso de la radio se repetía hasta establecerse en la mente de los personajes.
Diálogos distorsionados y acción estratégica
Habermas define como «diálogos distorsionados» aquellas situaciones donde la realidad se altera para beneficio de unos pocos (oligarquía o instrumentalismo). El autor admite que las acciones orientadas al entendimiento son escasas, predominando la acción estratégica, donde un actor influye sobre otro mediante la amenaza de sanciones o la promesa de gratificaciones para manipular la comunicación.
Nietzsche y el nihilismo
Finalmente, el antagonista de la obra puede vincularse con Nietzsche y el nihilismo. Este se entiende como el proceso histórico de desvalorización de los valores supremos, derivado de la «muerte de Dios». En este contexto, el nihilismo se manifiesta como una forma de existencialismo donde la vida carece de propósito, reflejando una indiferencia absoluta ante el sufrimiento ajeno.
La Identidad y los Horizontes Significativos en Charles Taylor
Por otro lado, podemos aplicar la filosofía de Charles Taylor, quien sostiene que el concepto de «persona racional» es demasiado abstracto. La persona se construye dentro de una comunidad dialógica a partir de los elementos que la rodean.
La construcción de la identidad
Taylor argumenta que nuestra sensibilidad está marcada por las sensaciones recibidas en un contexto determinado. En el libro, esto se observa en la generación de los «peces», caracterizada por el pasotismo e indiferencia ante la muerte. Según Taylor:
- La identidad se construye interactivamente a través del lenguaje aprendido pragmáticamente.
- No podemos ignorar las tradiciones, pues el pasado define el presente y el futuro.
- El reconocimiento de la diferencia es el conocimiento de la identidad a partir de horizontes significativos.
Crítica al relativismo y al atomismo social
Taylor advierte que no podemos decidir a nuestro antojo lo que resulta significativo; el relativismo blando se autodestruye al trivializar cualquier elección. Asimismo, denuncia el atomismo social en las sociedades modernas, donde prevalecen tendencias individualistas y narcisistas que consideran las relaciones con el otro como meramente instrumentales. Esta postura es una forma trivializada del ideal de autenticidad, una preocupación que el narrador del libro expresa constantemente al abrir su mente al lector.