La Pintura Española en el Siglo XVI
La pintura del siglo XVI en España fue principalmente religiosa y devocional, impulsada por la monarquía, especialmente bajo el reinado de Felipe II. Se introdujo la estética renacentista a través de la importación de obras italianas, los viajes de pintores a Italia y la difusión de grabados flamencos. Destacan modelos del Quattrocento, Rafael y Sofonisba Anguissola, junto a artistas como Juan de Juanes y Luis de Morales. Sánchez Coello y la propia Sofonisba destacaron en el retrato cortesano.
Sofonisba Anguissola: Pionera del Naturalismo
Sofonisba fue una figura clave para la evolución del naturalismo del Barroco. Como dama de la corte, influyó en pintores como Sánchez Coello y Pantoja de la Cruz. Fue una pionera que abrió camino a las mujeres artistas, innovando en la representación femenina con profundidad psicológica. Rompió con la rigidez tradicional mediante el naturalismo gestual (miradas vivas y gestos cotidianos) y la observación directa del modelo, prefiriendo la autenticidad y las imperfecciones naturales frente a la idealización.
El Greco: La Culminación Espiritual
El Greco (Doménikos Theotokópoulos) representa la culminación de esta pintura a través de varias etapas:
- Etapa cretense (Inicios): Formado como pintor de iconos. Mantiene siempre la estética bizantina, el misticismo y el hieratismo.
- Etapa veneciana: Contacto con Tiziano y Tintoretto. Aprende el uso del color, la pincelada suelta y la importancia de las texturas en las telas y el lujo.
- Etapa romana: Se satura de pintores del Manierismo y admira a Miguel Ángel, de quien toma la musculatura y el volumen de las figuras, aunque busca una vía más espiritual.
- Etapa española (Toledo): En 1577 su estilo se transforma hacia la espiritualidad castellana. Sus figuras se vuelven alargadas y utiliza una pincelada original y vibrante. Obras clave: El Expolio, San Mauricio y El entierro del señor de Orgaz. Como retratista, destaca por la sobriedad y el aspecto frío y severo (ej. El caballero de la mano en el pecho).
- Etapa final: Las figuras adquieren un mayor alargamiento, con visiones místicas y formas oníricas. Predomina la mancha de color sobre el dibujo, con una gama cromática fría e irreal (ej. Adoración de los pastores y Vista de Toledo).
La Escultura Española: Imaginería y Devoción
La escultura española se desarrolla inspirada en Bernini, pero con el uso casi exclusivo de la madera policromada (imaginería). Su finalidad es despertar la sensibilidad del creyente a través de la iconografía propuesta por el Concilio de Trento. Se utilizan técnicas como el encarnado para la piel y el estofado para las vestiduras (raspar la pintura sobre pan de oro).
Antecedentes y Escuelas Barrocas
Como antecedentes del siglo XVI destacan Alonso Berruguete, con su preocupación por la expresividad y belleza formal (Sacrificio de Isaac), y Juan de Juni, que aporta un gran dramatismo y corpulencia de influencia miguelangelesca (Santo Entierro).
Durante el siglo XVII, la escultura barroca potencia el realismo mediante elementos postizos (ojos de cristal, pelo, lágrimas de cera):
- Escuela Castellana (Valladolid): Representada por Gregorio Fernández, se caracteriza por un patetismo acentuado y realismo crudo en figuras como el Cristo Yacente. Sus telas son rígidas y de pliegues quebrados. En Madrid destaca Manuel Pereira, con un estilo más sobrio y clásico en su San Bruno.
- Escuela Andaluza: Busca una belleza más serena y amable. Martínez Montañés es el referente en Sevilla, aportando equilibrio y realismo clásico en su Cristo de la Clemencia. Su discípulo Alonso Cano destaca por la belleza idealizada y menuda de sus figuras, como la Inmaculada del facistol. Pedro de Mena evoluciona hacia un realismo de gran expresión espiritual, como se ve en su Magdalena Penitente.
Luisa Roldán y Francisco Salzillo
Luisa Roldán, conocida como «La Roldana», fue la primera mujer escultora de cámara en la corte española. Su obra destaca por el realismo y expresividad, introduciendo elementos del rococó con figuras elegantes, dinámicas y de gran humanidad. Finalmente, en el siglo XVIII destaca Francisco Salzillo en Murcia, gran maestro de la tradición imaginera en los pasos procesionales, como La Oración en el Huerto.
El Siglo de Oro: La Pintura Española del Siglo XVII
El siglo XVII es el Siglo de Oro de la pintura española. Predomina la corriente naturalista (realismo) y una temática religiosa dominante por los encargos eclesiásticos. Destacan géneros como el bodegón y el retrato.
Maestros del Naturalismo y Velázquez
- José de Ribera («Lo Spagnoletto»): Trabajó en Nápoles. Su obra tiene una etapa inicial tenebrista bajo la influencia de Caravaggio y una de madurez con influencia del clasicismo y la pintura veneciana. Destacan El sueño de Jacob y el Martirio de San Felipe.
- Francisco de Zurbarán: El «pintor de los frailes», destaca por su pincelada detallista, fondos oscuros y por captar la religiosidad y el misticismo en ambientes conventuales.
- Diego Velázquez: Se formó en Sevilla especializándose en bodegones. Tras mudarse a Madrid, evoluciona hacia una pincelada suelta y técnica casi impresionista. En su madurez, desarrolla la psicología del poder (La rendición de Breda) y realiza sus obras cumbre: Las Meninas y Las Hilanderas.
- Bartolomé Esteban Murillo: Evoluciona del tenebrismo a una técnica vaporosa y delicada, mostrando un realismo amable en sus escenas sociales de pícaros callejeros.