Lenguajes
El lenguaje animal está compuesto de señales, mientras que el lenguaje humano es simbólico. Esto quiere decir que los sistemas de comunicación animales son innatos e instintivos, mientras que el lenguaje humano es convencional. No se queda en las exclamaciones y las onomatopeyas, sino que va mucho más allá hasta inventar términos muy abstractos como pudor, inconstitucional, trascendental, Internet o hipotenusa.
El lenguaje humano es creativo. Los animales parecen constreñidos a usar unos códigos limitados que les permiten comunicar ciertas cosas y solo esas, en tanto los humanos son capaces de inventar continuamente nuevas palabras y decir cosas absolutamente originales. Cualquier humano (piénsalo) es capaz de construir a todas horas frases que no se han dicho nunca, y que nunca se volverán a decir. Por último, cabe destacar que los seres humanos parecen tener una verdadera necesidad de hablar, en tanto en cuanto los animales parecen indiferentes a esto.
El lenguaje de las máquinas
Aparte de la cuestión de si podemos enseñar a hablar a un animal (parece que no), está la cuestión de si podemos enseñar a hablar a una máquina. El filósofo y matemático Alan Turing postuló el siglo pasado una prueba (el Test de Turing) acerca de esto. Turing imaginó que una máquina y un humano responden preguntas planteadas por otro humano (situado en otra habitación) a través de un ordenador y sin que este último sepa quién es quién. La idea es que podemos decir que la máquina habla cuando sea imposible para el juez humano determinar quién es humano y quién no; es decir, cuando la máquina hable exactamente como una persona. Las máquinas han ido pasando pruebas como el Test de Turing de manera cada vez mejor. De este modo, se han tenido que refinar las preguntas que les hacen, incluyendo cuestiones emocionales o figuras lingüísticas que las máquinas tienen dificultades para procesar. Un generador de texto tendría dificultades para procesar preguntas.
Relativismo
El relativismo es la creencia de que no hay normas o pautas culturales buenas o malas, sino que cada una está adaptada a un contexto. Las culturas son, por tanto, relativas al sitio donde están. Hay buenos ejemplos de esto en el caso del tabú del cerdo o de la vaca en la India. Para los occidentales resulta incomprensible que en la India haya millones de vacas andando por ahí mientras la gente se muere de hambre. Pero hay muy buenas razones para no comer vaca, dadas las condiciones ecológicas o demográficas de la India. Son razones de las que deberíamos aprender, pues ahora mismo el consumo de carne de vacuno está afectando a la alimentación de todo el planeta. Un buen ejemplo del relativismo también es lo que pasó en Kenia, cuando los misioneros cristianos trataron de imponer la monogamia y esto derivó en superpoblación. En todos los casos haríamos bien en pensárselo dos veces antes de criticar una pauta cultural de otro sitio, solo porque nos parece diferente.
Universalismo
El universalismo cultural es la creencia de que hay determinadas normas y valores humanos que son transculturales, esto es, que tienen que ser aplicados a todas las culturas. Los derechos humanos son el tipo de normas básicas que pueden ser aplicadas a todas las culturas. En los siguientes enlaces puedes ver ejemplos de pautas culturales que son bastante problemáticas, por decirlo suavemente.
El Test de Turing
Aparte de la cuestión de si podemos enseñar a hablar a un animal (parece que no), está la cuestión de si podemos enseñar a hablar a una máquina. El filósofo y matemático Alan Turing postuló el siglo pasado una prueba (el Test de Turing) acerca de esto. Turing imaginó que una máquina y un humano responden preguntas planteadas por otro humano (situado en otra habitación) a través de un ordenador y sin que este último sepa quién es quién. La idea es que podemos decir que la máquina habla cuando sea imposible para el juez humano determinar quién es humano y quién no; es decir, cuando la máquina hable exactamente como una persona. Las máquinas han ido pasando pruebas como el Test de Turing de manera cada vez mejor. De este modo, se han tenido que refinar las preguntas que les hacen, incluyendo cuestiones emocionales o figuras lingüísticas que las máquinas tienen dificultades para procesar. Un generador de texto tendría dificultades para procesar preguntas.
La habitación china
La habitación china es un experimento mental, popularizado por Roger Penrose, que intenta rebatir la validez del Test de Turing a la vez que plantea que una máquina es incapaz de llegar a pensar. Expone la diferencia que existe entre reconocer la sintaxis y comprender la semántica, proponiendo que una habitación cerrada con un mecanismo dotado de la cantidad suficiente de reglas puede hacerse pasar por una persona. Pero, ¿tiene ese sistema algún tipo de conciencia o “mente”? El experimento plantea que la mente humana no funciona como un programa de ordenador, ni un programa de ordenador puede ser una mente. Sigue leyendo, quizás no seas más que una pobre máquina que cree que existe.