Evolución de la Novela Española en el Siglo XX: Del Tremendismo a la Renovación

La Novela Española en el Siglo XX

En los inicios del franquismo, España vivió lo que se ha denominado quinquenio negro: una época caracterizada por el hambre, la pobreza, la represión, el silencio y el terror de un régimen que arrasó con todos los restos del bando vencido. En España, los tres largos años de Guerra Civil habían promovido la debilitación del país y el exilio de gran parte de los intelectuales que habían apoyado a la República.

El triunfo definitivo de las fuerzas franquistas en 1939 sumió al país en un régimen de terror, represalias indiscriminadas, juicios sumarísimos y ejecuciones que convirtió muchas cunetas en fosas comunes y ha hecho que España siga siendo, a día de hoy, el segundo país del mundo por número de personas desaparecidas. El dictador impuso un régimen fascista sostenido por el ejército con la connivencia de la Iglesia católica, acabó con la libertad de prensa y forzó el exilio o el silencio de miles de intelectuales, lo cual produjo una terrible ruptura de la vida cultural del país, que tan espléndidamente había florecido durante el primer tercio del siglo.

Del Desarrollismo a la Transición Democrática

Tras la primera década de autarquía, en la que España estuvo aislada casi por completo del resto de la comunidad internacional, los años 60 fueron los del desarrollismo. Gracias al turismo y a la emigración, el país se abrió a nuevas influencias y costumbres, y comenzó a recibir de nuevo noticias del extranjero. Cada vez con mayor virulencia, las calles y las universidades vivieron tensiones sociales, huelgas no autorizadas y llamamientos a favor de la recuperación de las libertades.

La muerte del dictador en 1975 desencadenó un proceso de democratización que, pese a las dificultades, convocó en 1977 las primeras elecciones democráticas desde la guerra y promulgó en 1978, mediante referéndum, la aún vigente Constitución. Esto permitió la recuperación para el público español de gran cantidad de obras que habían sido prohibidas durante el franquismo.

La Ruptura Cultural y la Novela de Posguerra

La Guerra Civil provocó un trauma colectivo y supuso una ruptura brutal entre el esplendor cultural del primer tercio del siglo y la ruina posterior. La censura franquista, el aislamiento internacional, la represión política y la ausencia de libertades esquilmaron la cultura española. Los escritores afectos a la dictadura cantaron las pasadas glorias imperiales y mostraron una imagen vistosa de España.

En el contexto de los años 60 se inscriben novelas como Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, obras que comienzan a importar las grandes innovaciones técnicas del arte narrativo que se habían llevado a cabo durante el siglo XX.

Los Inicios: Existencialismo y Tremendismo

El triunfo del régimen totalitario de Franco en 1939 tuvo, entre otras muchas consecuencias, la ruptura con la tradición cultural de carácter liberal progresista y el aislamiento del resto de Europa. Dejaron de publicarse traducciones de obras extranjeras. No es de extrañar, por tanto, la simplicidad de formas narrativas empleadas en tres de las novelas más innovadoras de estos años:

  • La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela (quien obtendría el Premio Nobel).
  • Nada, escrita por Carmen Laforet.
  • La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes.

La realidad de un país que acaba de salir de una guerra fratricida y de un mundo dominado por las más bajas pasiones y bañado en sangre están presentes en estas primeras obras de tres jóvenes novelistas que, en sus trabajos posteriores, evolucionaron desde la angustia existencial hacia una convivencia social y crítica.

El Realismo Social de los Años Cincuenta

Se presentan unas características claras del realismo social de los años cincuenta:

  • Limitación de la presencia del narrador.
  • Protagonismo de la situación y del contexto.
  • El comportamiento de los personajes se justifica por las circunstancias sociales y políticas que los rodean.
  • El personaje funciona como arquetipo, encarnado a menudo por un personaje colectivo representativo de una clase social.
  • Condensación espacio-temporal.

Autores Fundamentales de la Época

Camilo José Cela

Cabe destacar como autor a Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura y representante, sobre todo, del tremendismo. Personaje exhibicionista y polémico, gozó de una gran popularidad desde la publicación de su primera novela, La familia de Pascual Duarte, en la que aparece ya su visión negativa de los seres humanos, el asesinato, el sexo y la crueldad. Sin abandonar su visión pesimista radical, Cela evolucionó a formas narrativas más complejas como La colmena, una novela colectiva en la que cientos de personajes se entrecruzan y malviven en un ambiente de miseria moral y material en el Madrid de la época.

Carmen Laforet

Otra autora esencial es Carmen Laforet, Premio Nadal a los 22 años. Nacida en Barcelona, su infancia y adolescencia transcurrieron en Las Palmas de Gran Canaria, de donde regresó a su ciudad natal para estudiar Filosofía y Letras. Esta experiencia le sirvió para escribir Nada, cuya protagonista, Andrea, es una joven que llega ilusionada a Barcelona para estudiar en la universidad; sin embargo, el falso e hipócrita mundo universitario la lleva a una crisis existencial y a un pesimismo que refleja muy bien el estado de ánimo de muchos jóvenes.

Miguel Delibes

El autor Miguel Delibes, Premio Cervantes, inició su trayectoria con La sombra del ciprés es alargada, primera novela dominada por la angustia existencial y la obsesión por la muerte. En Los santos inocentes, realiza un durísimo retrato de la explotación por parte de los terratenientes y los «señoritos» de una humilde familia campesina. Delibes continúa con la crítica de los prejuicios burgueses y de la mentalidad tradicional de la clase media franquista, pero incorporando técnicas y procedimientos narrativos como el monólogo interior y un depurado y eficaz empleo de la lengua coloquial.

Gonzalo Torrente Ballester

Otro autor importante es Gonzalo Torrente Ballester con su trilogía Los gozos y las sombras o la innovadora La saga/fuga de J.B.

La Generación de los 50

La gran novedad literaria de los años cincuenta es la aparición de unos jóvenes escritores y novelistas que habían vivido la guerra siendo niños y que comienzan a mostrar una visión crítica de esta y del mundo de sus padres. Varios de estos novelistas se acercaron a la ideología marxista, pero no de un modo abiertamente militante, sino como observadores. Estas novelas muestran una clara influencia del cine y, en especial, del neorrealismo italiano.

Autores Destacados de la Generación

  • Rafael Sánchez Ferlosio: Su obra El Jarama es la novela más representativa del realismo social y consagró al autor como novelista. Sus diálogos, anodinos y vulgares, retratan el vacío de una juventud víctima de circunstancias sociales concretas.
  • Carmen Martín Gaite: Es otra autora fundamental que publicó en 1957 Entre visillos, su primera novela extensa. En ella denunciaba la difícil y opresiva situación de las mujeres en una capital de provincias como Salamanca.
  • Ana María Matute: Su obra, siempre a caballo entre la ficción y la autobiografía, refleja un mundo conflictivo contemplado a menudo desde una mirada infantil, en el que los débiles y los pobres son víctimas de la crueldad o la injusticia, con la guerra como telón de fondo. Destacan obras como Los Abel u Olvidado rey Gudú.
  • Caballero Bonald: Destacamos su obra Ágata ojo de gato.

La Narrativa en los Años 60 y 70

A comienzos de los años sesenta, varios factores contribuyen a que muchos escritores se replanteen los presupuestos ideológicos y estéticos del realismo social. Los rasgos de la renovación narrativa de los años 60 incluyen:

  • Incorporación del punto de vista múltiple.
  • Uso del lenguaje interior y el flujo de conciencia.
  • Ruptura del tiempo cronológico y uso frecuente de saltos temporales.

La Renovación de las Formas

Como autor importante hablamos de Luis Martín-Santos y su obra Tiempo de silencio, que es el primer fruto logrado de esta renovación. El narrador distorsiona la realidad e interviene en el relato con comentarios irónicos, descripciones metafóricas y distintos puntos de vista.

Otro autor relevante es Juan Marsé. Sus obras, ambientadas en Barcelona, intentan superar el simplismo en que había caído el realismo social. Destacan Últimas tardes con Teresa y Si te dicen que caí.

El autor Eduardo Mendoza, con su obra La verdad sobre el caso Savolta, sorprendió por la mezcla de estilos y géneros en una trama ambientada en la violenta Barcelona de 1918. También es autor de la célebre Sin noticias de Gurb.

Podemos destacar también a Miguel Espinosa, nacido en Caravaca de la Cruz, y su obra Escuela de mandarines. Finalmente, el periodista y escritor Francisco Umbral fue autor de una intensa y estremecedora novela, Mortal y rosa, sobre la muerte de su hijo. Hay que destacar también su labor como ensayista, cronista y columnista durante varias décadas.