Evolución de la novela española (1939–actualidad): movimientos, autores y obras clave

La novela desde 1939 hasta los años 70

Podemos destacar las novelas de exilio de aquellos escritores que huyen de España. La Guerra Civil supuso el exilio de muchos autores comprometidos con la República, que también publicaron fuera de España. Encontramos dos temáticas principales: la guerra civil, con obras como Réquiem por un campesino español de Ramón J. Sender, y las autobiografías, como La forja de un rebelde de Arturo Barea.

Años 40: posguerra y censura

Los años 40 están marcados por tiempos duros de posguerra y por la dictadura franquista; se publican novelas con una visión dividida de la sociedad. En estos años aparece la literatura de propaganda, con obras como Madrid, de corte a checa de Agustín de Foxá.

Por otra parte, surge la novela existencial, caracterizada por la angustia y el desconcierto, con temas como la soledad, la inadaptación, la frustración o la muerte; personajes marginados y oprimidos; y una preferencia por la primera persona y los monólogos. Destacan Nada de Carmen Laforet y La sombra del ciprés es alargada de Miguel Delibes, que recibió el Premio Nadal.

También aparece la novela tremendista, caracterizada por el impacto y la representación de lo feo de la sociedad. Una obra fundamental es La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela, en la que se describen hechos violentos y desagradables.

Años 50: apertura y novela social

Continuando con los años 50, se observa una cierta apertura al exterior y una relajación parcial de la censura. Destaca la novela social, cuya función es la denuncia. Predomina el personaje colectivo; el estilo es directo, con narrador en tercera persona omnisciente, situaciones cotidianas y espacios y tiempos reducidos. Una obra representativa es La colmena de Camilo José Cela, que presenta alrededor de 300 personajes de clase media baja en la posguerra y subraya las dificultades de la época mediante rasgos exagerados.

Surgen dos tendencias dentro de esta época:

  • Objetivismo: refleja la realidad de forma objetiva. Ejemplo: El Jarama de Rafael Sánchez Ferlosio, que narra el diálogo de unos jóvenes con vidas vacías.
  • Realismo crítico: la crítica social es explícita. Ejemplos: La piqueta de Antonio Ferres (sobre el chabolismo) y La Zanja de Alfonso Grosso, que trata las desigualdades en el campo andaluz.

Años 60–70: novela experimental

En los años 60 y 70 surge la novela experimental tras el desgaste de la crítica social, interesada en la renovación estética sin perder la capacidad crítica. Esta novela presenta las siguientes características principales:

  • El arte se antepone a la política, relegando a menudo la intención ideológica.
  • El discurso cobra más importancia que la trama en sí.
  • Preocupación por el estilo y la prosa artística.
  • Personajes individualizados con conflictos existenciales, frecuentemente a través de monólogos y un autorreflexivo.
  • Desaparición del párrafo clásico, sustituido por la secuencia; desorden cronológico y renovación estilística.
  • Preferencia por espacios míticos y por la fragmentación narrativa.

Obras destacadas de este periodo son Tiempo de silencio de Luis Martín-Santos —que narra la vida de un médico madrileño que, tras problemas personales, trabaja como médico rural—; Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé; y Cinco horas con Mario de Miguel Delibes.

La novela desde 1975 hasta nuestros días

Tras la muerte de Franco, la vida cultural y literaria experimenta una gran transformación: desaparece la censura, vuelven los autores exiliados y se produce una apertura hacia la literatura extranjera —europea, norteamericana y latinoamericana—.

En 1975 se produce un cambio: tras cierto desgaste de la novela experimental, surge el realismo renovado o novela realista, que recupera el placer de narrar. Destaca La verdad sobre el caso Savolta de Eduardo Mendoza, una novela policiaca ambientada en la convulsa Barcelona de principios de siglo. Se retoma lo clásico: una única acción, narración lineal y claridad en la trama, como ocurre en Los delitos insignificantes de Álvaro Pombo.

Tendencias contemporáneas

En la actualidad hay una gran libertad y coexistencia de tendencias:

  • Metanovela: reflexiona sobre los aspectos teóricos de la novela. Ejemplo: El cuarto de atrás de Carmen Martín Gaite.
  • Novela histórica: valorada por los lectores y alineada con una tendencia europea; exige precisión documental. Ejemplos: El capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte y El nombre de la rosa de Umberto Eco.
  • Novela de la Guerra Civil: centradas en la guerra, la posguerra y sus consecuencias; suelen ser novelas con posicionamiento ideológico marcado. Ejemplo: Los girasoles ciegos de Alberto Méndez.
  • Novela de intriga y policíaca: desde los años 70 hubo una avalancha de traducciones de novela negra que los autores españoles adaptaron para tratar temas locales; ejemplo: la serie del Inspector Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán, que aborda la transición democrática.
  • Novela neorrealista o de la generación X: tendencia de los años 90 que relata la vida y conducta juvenil (salidas nocturnas, drogas, sexo, alcohol, música rock); ejemplo: Historias del Kronen de José Ángel Mañas.
  • Novela lírica: prima la calidad técnica, el uso de figuras literarias y las sensaciones; ejemplo: La lluvia amarilla de Julio Llamazares.
  • Novela culturalista: autores jóvenes con posturas eruditas que analizan la cultura occidental; ejemplo: Las máscaras del héroe de Juan Manuel de Prada.
  • Novelas de pensamiento: próximas al ensayo, se centran en preocupaciones conceptuales y restan importancia a la acción; ejemplo: Sefarad de Antonio Muñoz Molina.

En resumen, la narrativa desde 1970 hasta la actualidad se caracteriza por su eclecticismo y la variedad temática. Destaca el auge del cuento y del relato breve, así como la aparición de novelas menos complicadas en su formato, que se adaptan a una sociedad contemporánea con menos tiempo para lecturas extensas.