La Fundación de Buero Vallejo: personajes, trama y temas centrales

Introducción

La Fundación fue una obra escrita en 1972 por Buero Vallejo. Este autor es reconocido como uno de los autores más destacados del teatro contemporáneo, comprometido con la crítica social.

Introducción

La Fundación fue una obra escrita en 1972 por Buero Vallejo. Este autor es reconocido como uno de los autores más destacados del teatro contemporáneo y comprometido con la crítica social. En esta obra se percibe de manera clara la denuncia de los regímenes totalitarios, encarnada en personajes de gran profundidad.


1. Lugar, tiempo y acción en La Fundación

La obra se organiza en dos partes, divididas a su vez en dos cuadros cada una, precedidos por acotaciones escénicas de gran importancia. Estas acotaciones no solo indican los cambios en el escenario, sino que ayudan a comprender la evolución del espacio y la percepción del espectador, aunque el diálogo es el elemento fundamental para descubrir la verdad de la situación.

En cuanto al lugar, existe unidad espacial. Aunque el escenario se presenta al inicio como una habitación elegante y confortable, poco a poco se revela que se trata de una celda de una prisión en un país indeterminado. El espacio físico no cambia; lo que varía es la percepción del mismo, condicionada por la mente de Tomás, que crea un mundo imaginario para huir de una realidad insoportable.

Respecto al tiempo, no se ofrecen referencias cronológicas exactas, pero la acción avanza de forma lineal, sin saltos temporales internos. La historia se desarrolla a lo largo de pocos días: el primer cuadro transcurre durante una mañana; el segundo, esa misma tarde; tras una elipsis, el tercero se sitúa tres días después y el cuarto apenas avanza unas horas más. En conjunto, la acción abarca aproximadamente cuatro días.

La acción dramática no presenta grandes peripecias, sino un avance progresivo hacia la toma de conciencia de Tomás. A lo largo de la obra se produce el derrumbe de su mundo imaginario, con momentos de gran tensión dramática como el descubrimiento del cadáver, la ejecución de Tulio, el fracaso del plan de fuga y el desenlace final con la muerte de Asel y Max.

2. Análisis de los personajes de La Fundación

En la obra aparecen cinco personajes principales: Tomás, Asel, Tulio, Lino y Max, que representan distintas actitudes humanas ante una situación límite de represión.

  • Tomás: protagonista cuya mente oscila entre fantasía y realidad.
  • Asel: figura moral y reflexiva, defensor de la lucha consciente.
  • Lino: impulsivo, reacciona con violencia.
  • Max: traidor por interés personal.
  • Tulio: iracundo y realista, primera víctima de la represión.

Tomás es el protagonista. Joven escritor, tras ser detenido y torturado, delata a sus compañeros y, dominado por la culpa y el miedo, se refugia en la locura. Su mente oscila entre fantasía y realidad hasta que inicia un proceso de recuperación de la lucidez. Al final, asume el legado moral de Asel y opta por una actitud de resistencia, aunque deba fingir locura para sobrevivir.

Asel es el personaje más maduro y reflexivo. Ingeniero de profesión, actúa como guía moral del grupo y defiende una lucha consciente por la libertad. Al descubrir que Max ha traicionado a los compañeros, se suicida para evitar delatarlos bajo tortura, sacrificándose por los demás.

Lino es impulsivo y poco prudente. Frente a la reflexión de Asel, responde con violencia al descubrir la traición de Max y lo mata, reproduciendo los métodos de los opresores. Aun así, afronta con entereza el final abierto de la obra.

Max, contable, representa la bajeza moral. No ha sido torturado y delata a sus compañeros para obtener beneficios personales. Su aparente serenidad esconde el miedo y la falta de dignidad.

Tulio se muestra impaciente e iracundo ante la locura de Tomás y rechaza participar en su mundo imaginario. Actúa como una voz crítica que intenta despertar al protagonista. Aunque realista, también posee un idealismo ligado al arte y al amor perdido. Es la primera víctima de la represión al ser ejecutado.

Berta, aunque aparece sobre todo como creación mental de Tomás, cumple una función clave. En su versión imaginaria expresa las dudas y temores del protagonista; la Berta real, empobrecida y derrotada, refuerza el contraste entre fantasía y realidad.

3. Argumento y temas fundamentales de La Fundación

La obra se sitúa inicialmente en una estancia elegante y luminosa en la que conviven cinco hombres que parecen beneficiarios de una fundación científica. Sin embargo, este espacio es una creación de la mente de Tomás. Sus compañeros intentan que recupere la cordura sin destruir bruscamente su ilusión, mientras el decorado muestra únicamente su percepción subjetiva.

En la segunda parte se revela la verdad: la fundación es una cárcel, los personajes están condenados a muerte y las identidades profesionales eran falsas. Se descubre también el pasado de Tomás, marcado por la tortura, la delación y el intento de suicidio. Paralelamente, Asel organiza un plan de fuga que fracasa por la traición de Max. Asel se suicida, Lino mata a Max y Tomás finge locura para sobrevivir. El final queda abierto, con Tomás y Lino conducidos a un destino incierto.

En cuanto a los temas, destaca la oposición entre apariencia y realidad, eje central del teatro de Buero Vallejo. La locura aparece como refugio temporal, pero también como engaño que impide actuar. La obra reflexiona sobre la libertad, la dignidad humana y la responsabilidad moral, mostrando que la verdadera libertad no es solo física, sino también interior.

La prisión y la fundación imaginaria funcionan como metáforas de la condición humana: todos los individuos son, en cierto modo, prisioneros. Además, la obra posee una clara dimensión histórica y política, al denunciar la represión, la tortura y la delación propias de los regímenes totalitarios, reflejando la experiencia personal del autor durante el franquismo.


Crítica social. Esta obra, de hecho, se reconoce claramente como una crítica a los regímenes totalitarios, encarnada en personajes de gran profundidad.


1. Lugar, tiempo y acción en La Fundación

La obra se organiza en dos partes, divididas a su vez en dos cuadros cada una, precedidos por acotaciones escénicas de gran importancia. Estas acotaciones no solo indican los cambios en el escenario, sino que ayudan a comprender la evolución del espacio y la percepción del espectador, aunque el diálogo es el elemento fundamental para descubrir la verdad de la situación.

En cuanto al lugar, existe unidad espacial. Aunque el escenario se presenta al inicio como una habitación elegante y confortable, poco a poco se revela que se trata de una celda de una prisión en un país indeterminado. El espacio físico no cambia; lo que cambia es la percepción del mismo, condicionada por la mente de Tomás, que crea un mundo imaginario para huir de una realidad insoportable.

Respecto al tiempo, no se ofrecen referencias cronológicas exactas, pero la acción avanza de forma lineal, sin saltos temporales internos. La historia se desarrolla a lo largo de pocos días: el primer cuadro transcurre durante una mañana; el segundo, esa misma tarde; tras una elipsis, el tercero se sitúa tres días después y el cuarto apenas avanza unas horas más. En conjunto, la acción abarca aproximadamente cuatro días.

La acción dramática no presenta grandes peripecias, sino un avance progresivo hacia la toma de conciencia de Tomás. A lo largo de la obra se produce el derrumbe de su mundo imaginario, con momentos de gran tensión dramática como el descubrimiento del cadáver, la ejecución de Tulio, el fracaso del plan de fuga y el desenlace final con la muerte de Asel y Max.

2. Análisis de los personajes de La Fundación

En la obra aparecen cinco personajes principales: Tomás, Asel, Tulio, Lino y Max, que representan distintas actitudes humanas ante una situación límite de represión.

Tomás es el protagonista. Joven escritor, tras ser detenido y torturado, delata a sus compañeros y, dominado por la culpa y el miedo, se refugia en la locura. Su mente oscila entre fantasía y realidad hasta que inicia un proceso de recuperación de la lucidez. Al final, asume el legado moral de Asel y opta por una actitud de resistencia, aunque deba fingir locura para sobrevivir.

Asel es el personaje más maduro y reflexivo. Ingeniero de profesión, actúa como guía moral del grupo y defiende una lucha consciente por la libertad. Al descubrir que Max ha traicionado a los compañeros, se suicida para evitar delatarlos bajo tortura, sacrificándose por los demás.

Lino es impulsivo y poco prudente. Frente a la reflexión de Asel, responde con violencia al descubrir la traición de Max y lo mata, reproduciendo los métodos de los opresores. Aun así, afronta con entereza el final abierto de la obra.

Max, contable, representa la bajeza moral. No ha sido torturado y delata a sus compañeros para obtener beneficios personales. Su aparente serenidad esconde el miedo y la falta de dignidad.

Tulio se muestra impaciente e iracundo ante la locura de Tomás y rechaza participar en su mundo imaginario. Actúa como una voz crítica que intenta despertar al protagonista. Aunque realista, también posee un idealismo ligado al arte y al amor perdido. Es la primera víctima de la represión al ser ejecutado.

Berta, aunque aparece sobre todo como creación mental de Tomás, cumple una función clave. En su versión imaginaria expresa las dudas y temores del protagonista; la Berta real, empobrecida y derrotada, refuerza el contraste entre fantasía y realidad.

3. Argumento y temas fundamentales de La Fundación

La obra se sitúa inicialmente en una estancia elegante y luminosa en la que conviven cinco hombres que parecen beneficiarios de una fundación científica. Sin embargo, este espacio es una creación de la mente de Tomás. Sus compañeros intentan que recupere la cordura sin destruir bruscamente su ilusión, mientras el decorado muestra únicamente su percepción subjetiva.

En la segunda parte se revela la verdad: la fundación es una cárcel, los personajes están condenados a muerte y las identidades profesionales eran falsas. Se descubre también el pasado de Tomás, marcado por la tortura, la delación y el intento de suicidio. Paralelamente, Asel organiza un plan de fuga que fracasa por la traición de Max. Asel se suicida, Lino mata a Max y Tomás finge locura para sobrevivir. El final queda abierto, con Tomás y Lino conducidos a un destino incierto.

En cuanto a los temas, destaca la oposición entre apariencia y realidad, eje central del teatro de Buero Vallejo. La locura aparece como refugio temporal, pero también como engaño que impide actuar. La obra reflexiona sobre la libertad, la dignidad humana y la responsabilidad moral, mostrando que la verdadera libertad no es solo física, sino también interior.

La prisión y la fundación imaginaria funcionan como metáforas de la condición humana: todos los individuos son, en cierto modo, prisioneros. Además, la obra posee una clara dimensión histórica y política, al denunciar la represión, la tortura y la delación propias de los regímenes totalitarios, reflejando la experiencia personal del autor durante el franquismo.