Evolución Política de España: Siglos XV al XX y Fundamentos de Cálculo

: La Restauración Borbónica y el Reinado de Alfonso XII

Alfonso XII llegó a España el 14 de enero de 1875, tras el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto. De este modo, tras el fracaso del Sexenio Democrático, comenzó la restauración de los Borbones (moderantismo liberal) bajo la figura de Alfonso XII, hijo de Isabel II. El 1 de diciembre de 1874, el futuro monarca dirigía a la nación el Manifiesto de Sandhurst (redactado por Cánovas), garantizando el orden y la convivencia social y asumiendo, tras el pronunciamiento de Martínez Campos, el papel que Cánovas había diseñado para él. El monarca se comprometía principalmente a respetar el constitucionalismo, el liberalismo y la religión católica.

Las primeras medidas políticas buscaban, en primer lugar, acabar con las guerras de Cuba y la Carlista. En marzo de 1876 termina la Tercera Guerra Carlista con el Manifiesto de Somorrostro, lo que permitió mandar más soldados a Cuba (Guerra de los Diez Años) y acabar la guerra con la Paz de El Zanjón en 1878.

El 30 de junio de 1876 se promulgó la nueva Constitución, que estuvo vigente hasta 1931 (aunque suspendida en algunos períodos), siendo la más longeva hasta la actualidad. En ella el poder será compartido entre el rey y las Cortes:

  • Poder ejecutivo: Rey (nombraba al jefe de Gobierno y ministros).
  • Poder legislativo: Senado (nombrado por el rey) y Congreso (elegido mediante sufragio directo).

No se pronuncia en el tipo de sufragio, pero en 1890 pasa a ser universal masculino. El Estado se declaró confesional católico, aunque se tolera la libertad de culto.

El Sistema Canovista: Turnismo y Bipartidismo

Comenzó entonces la época del Sistema Canovista, caracterizada por el turnismo y el bipartidismo. Esto consistía en la alternancia en el gobierno de los dos grandes partidos del momento, el Conservador y el Liberal, y la presidencia de gobierno de sus líderes, Cánovas del Castillo y Sagasta. Entre 1876 y 1881 el presidente fue Cánovas, sucedido por Sagasta hasta 1884, cuando volvió Cánovas.

El Partido Conservador estaba compuesto por la alta burguesía terrateniente, los altos funcionarios militares o civiles y la nobleza del sur; mientras que los liberales comprendían a la izquierda dinástica, a los progresistas y a los demócratas. Otros partidos existentes pero que se quedaron al margen del sistema eran: los carlistas, los nacionalistas (catalanes y vascos) y posteriormente obreros y republicanos (llamados partidos antidinásticos).

Esta época de turnismo fue posible gracias al caciquismo y a prácticas como el pucherazo (guardar votos en pucheros y añadirlos o quitarlos en función de los intereses).

Gobiernos de Cánovas y Sagasta

En los años de gobierno de Cánovas la Constitución fue interpretada en un sentido conservador, siendo una de las primeras medidas la abolición de los fueros vascos (obligados al servicio militar y a pagar sus contribuciones). Además, se reorganizaron los Ayuntamientos y Diputaciones sin la participación ciudadana, ya que los alcaldes eran elegidos por el rey. Por otro lado, se promulgó la Ley de Imprenta (1879): censura a aquellas publicaciones contrarias a la Restauración. En economía se consiguieron algunas mejoras gracias a la apertura del comercio exterior.

Cuando gobernó el Partido Liberal, llevó a cabo una política más progresista: se permitió a los republicanos organizar actos conmemorativos de la Primera República, amnistía a los emigrados políticos y libertad de imprenta. Sin embargo, el aumento de los problemas con los republicanos, el grupo «Mano Negra» (organización anarquista secreta y violenta que actuó en Andalucía) o el empeoramiento de las relaciones con Alemania, por la reclamación germana de las Islas Carolinas, hicieron que Alfonso XII volviera a llamar a Cánovas en 1884.

Entre 1886 y 1890 volvió a gobernar Sagasta: se legalizaron las asociaciones obreras (UGT en 1888) y se implantó el sufragio universal en 1890. Entre 1890 y 1892 el turno fue para Cánovas: giro proteccionista de la economía contra el librecambismo.

Sin embargo, poco a poco fue aumentando la tensión con el Movimiento Obrero (atentado en Barcelona contra Martínez Campos, aunque resultó ileso, por la previa ejecución de dos anarquistas por los disturbios de Jerez) y en 1897 era asesinado Cánovas en un balneario de Guipúzcoa por el anarquista Michele Angiolillo.

: El Desastre del 98 y la Pérdida de las Colonias

A finales del siglo XIX España perdía sus últimas colonias de ultramar: Cuba, Puerto Rico y Filipinas. El caso de Cuba fue el más doloroso, pues confluían muchos sentimientos y demasiados intereses económicos, especialmente catalanes.

Después de la Guerra de los Diez Años (1868-1878), el comercio cubano se orientaba cada vez más hacia los EE.UU., y el mercado norteamericano había desplazado a nuestro país. Además, España se había mostrado reticente a cumplir los acuerdos pactados y el gobierno de la Restauración desatendió las peticiones procedentes de la isla.

Cánovas no renovó la adhesión de España en la Triple Alianza, lo que dejaba a España aislada. Tampoco Sagasta se esforzó demasiado por mejorar la situación, aunque nombró Ministro de Ultramar a Antonio Maura, que diseñó un modelo autonómico para Cuba, pero la medida llegó demasiado tarde. Por otra parte, ni prepararon al ejército ni la armada para un conflicto que ya se preveía. Sin embargo, en EE.UU. triunfó la teoría naval de Alfred Mahan, que defendió la idea de que una verdadera potencia se sustentaba en un gran poderío naval, por lo que EE.UU. desarrolló una poderosa escuadra naval, más eficaz y moderna que la española.

El Conflicto Bélico

Alentados por el apoyo de EE.UU., los independentistas cubanos se pronunciaron el 24 de febrero de 1895 con el «Grito de Baire» a favor de una Cuba libre. La insurrección había sido planificada por el Partido Revolucionario Cubano, dirigido por Antonio Maceo, que proclamó la libertad de la isla en el Manifiesto de Montecristi.

Desde Madrid se intentó un doble objetivo: liquidar la revuelta y evitar un enfrentamiento con EE.UU. Se envió al General Martínez Campos, que estableció un cordón sanitario de norte a sur de la isla, «la trocha», para arrinconar progresivamente a los rebeldes. Sin embargo, la táctica fracasó y fue cesado. Le sustituyó Valeriano Weyler (1896), cuya táctica consistía en aislar a los rebeldes y concentrarlos en guetos para controlarlos mejor. El sistema resultó eficaz y consiguió reducir el territorio controlado por los rebeldes. A esta táctica se la conoce como «reconcentración» (antecedente de los campos de concentración).

La insurrección en Filipinas estalló en agosto de 1896 promovida por el Katipunan. Cánovas nombró capitán general de Filipinas al General Polavieja, quien condenó a muerte a José Rizal, fundador de la Liga Filipina (1892). Ante su fracaso, fue sustituido por el general Fernando Primo de Rivera que logró sofocar la rebelión a finales de 1897 (Paz de Biac-na-Bató).

La Intervención de Estados Unidos

Mientras tanto, desde EE.UU. se buscaba un pretexto definitivo para desencadenar las hostilidades. El pretexto llegó el 15 de febrero de 1898 cuando saltó por los aires, mientras estaba en el puerto de La Habana, el acorazado americano Maine (en la actualidad se ha demostrado que la explosión del Maine fue de origen interior y no por un ataque).

El 20 de abril, los EE.UU. dirigieron a España un ultimátum (retirada de tropas de la isla) que el Gobierno español rechazó, por lo que declararon la guerra a España el 25 de abril de 1898. La diferencia de fuerzas era insalvable y los militares españoles partieron a la guerra conscientes de su inferioridad.

Aprovechando la guerra, EE.UU. también ocupó Filipinas y derrotó a la armada del almirante Montojo en la Batalla de Cavite (1 de mayo de 1898). Tras esta batalla, el control español quedó reducido a la ciudad de Manila, que se acabará rindiendo el 14 de agosto, aunque algunos soldados españoles resistieron hasta más allá de la firma del tratado de paz (2 de junio de 1899: «Los últimos de Filipinas»).

Mientras tanto, en la Batalla de Santiago la flota española destinada en Cuba del Almirante Cervera fue aniquilada. Los estadounidenses también desembarcaron en Puerto Rico. El armisticio se firmó en Washington y las conversaciones de paz se realizaron en París en diciembre de 1898 (Tratado de París). España reconoció la independencia de Cuba y cedió Puerto Rico y Filipinas a EE.UU. por 20 millones de dólares.

: El Reinado de Alfonso XIII y la Crisis del Sistema

El reinado de Alfonso XIII coincidió con la crisis del sistema canovista. A las dificultades internas se sumaron otros problemas exteriores, como Marruecos o la I Guerra Mundial. Las implicaciones sociales y políticas de estos acontecimientos agudizaron la crisis del sistema y favorecieron su caída definitiva en 1923.

En 1906 se celebró la Conferencia de Algeciras en la que España y Francia decidieron el reparto de Marruecos, estableciéndose un doble protectorado (Norte español y Sur francés).

La situación en Marruecos y los errores del Gobierno provocaron la primera crisis. Tras la derrota militar en el Barranco del Lobo (1909) se produjo una huelga general revolucionaria en Barcelona («Semana Trágica») por el envío de reservistas a Marruecos, muchos de ellos padres de familia pertenecientes a la clase obrera. El balance final fue de un centenar de muertos, pero sobre todo el procesamiento irregular, condena y ejecución del anarquista Francisco Ferrer, que tuvo como consecuencia la caída del gobierno de Antonio Maura.

Impacto de la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa

Años después, en 1914, el estallido de la I Guerra Mundial fue seguido por una declaración de neutralidad del Gobierno español. Donde más se notó el impacto de la guerra fue en la economía. España vivió una fuerte expansión económica en un principio, al convertirse en abastecedora de los países beligerantes. Pero al crecer las exportaciones, se produjo una escasez de bienes en España que hizo subir los precios. Por eso, la guerra afectó a la población de dos maneras: para terratenientes e industriales supuso un incremento de beneficios, pero para las clases medias y populares significó un encarecimiento del coste de la vida. Esta situación provocó un creciente malestar social.

A este malestar social se sumó el triunfo de la Revolución Rusa (1917) y la difusión por Europa de una cultura revolucionaria. Entre la oligarquía cundió el pánico y el temor creciente a que cualquier reforma pudiera desembocar en una revolución como la de Rusia.

La Triple Crisis de 1917

En este contexto, se produjo la Triple Crisis de 1917 durante la cual se temió incluso la caída del sistema canovista:

  1. Crisis Militar: Enfrentamiento entre el Gobierno y el Ejército. Los oficiales comenzaron a unirse en las Juntas de Defensa. El gobierno de Eduardo Dato admitió algunas reivindicaciones.
  2. Crisis Parlamentaria: La Lliga Regionalista convocó una Asamblea Nacional de parlamentarios en Barcelona reclamando autonomía. El gobierno permitió que dos ministros catalanes formaran parte de un Gobierno de Concentración.
  3. Crisis Social: En agosto tuvo lugar una huelga revolucionaria duramente reprimida por el Gobierno, que declaró el «estado de guerra».

La situación económica y social se fue agravando, destacando la gran repercusión de la gripe de 1918. El enfrentamiento entre trabajadores y patronos entró en una fase de gran violencia. Los sindicatos anarquistas apostaron por la acción directa, lo que incluyó el asesinato del presidente Eduardo Dato (1921). En Andalucía, entre 1918 y 1921 se vivió el llamado «Trienio Bolchevique».

Finalmente, fue Miguel Primo de Rivera, capitán general de Cataluña, el encargado de dar el golpe de Estado en 1923. El rey aceptó los hechos consumados y permitió al general formar gobierno. Se suspendió así la Constitución de 1876.

: La Dictadura de Primo de Rivera

El 13 de septiembre de 1923, Miguel Primo de Rivera proclamaba el estado de guerra. Este golpe de Estado fue posible debido a la crisis del sistema de la restauración y al desastre de Annual. Fue destacable la actitud de Alfonso XIII, cuyo silencio dio a entender un apoyo al golpe, lo que le costaría el trono.

El Directorio Militar (1923-1925)

Primo de Rivera (el «cirujano de hierro») formó un Directorio militar cuyas medidas principales fueron: suspensión de la Constitución, cierre del Congreso y Senado, sustitución de gobernantes civiles por militares y disolución de ayuntamientos. En cuanto a Marruecos, se llevó a cabo el desembarco en Alhucemas (1925), recuperando posiciones con la cooperación de Francia.

El Directorio Civil (1925-1929)

Formado por tecnócratas y militares, buscaba institucionalizar el régimen. Se creó la Unión Patriótica, el Somatén y la Asamblea Nacional Consultiva (1926). En lo social, se creó la Organización Nacional Corporativa y se aprobó el Código del Trabajo en 1926.

La oposición estuvo dividida entre los políticos del turnismo, los republicanos (Alianza Republicana), catalanistas (Estat Catalá) y el movimiento obrero (FAI). En 1926 fracasó el intento de golpe conocido como «La Sanjuanada».

En 1929 cayó Primo de Rivera. Alfonso XIII entregó el Gobierno a Dámaso Berenguer (Dictablanda). La falta de habilidad política llevó en 1930 a la firma del Pacto de San Sebastián para acabar con la monarquía.

: Modelos de Repoblación y Organización Estamental

Desde que se inició la Reconquista surgió el proceso de repoblación (ocupación y colonización cristiana de las tierras conquistadas):

  • Siglos VIII-X: Repoblación espontánea o Presura en el valle del Duero.
  • Siglos XI-XII: Repoblación Concejil en los valles del Tajo y Ebro.
  • Órdenes Militares: En zonas como el Valle del Guadiana.
  • Siglos XIII-XV: Repartimientos en el sur y levante, originando grandes latifundios.

La sociedad era de tipo feudal, con estamentos cerrados: Privilegiados (Nobleza y Clero) y Estado Llano (campesinos y la emergente burguesía urbana).

: Organización Política en la Baja Edad Media

En Castilla, el rey gozaba de plenos poderes y las Cortes eran consultivas. Se fortaleció el poder real con el Ordenamiento de Alcalá (1350). En Aragón, funcionaba como una federación de estados con un sistema de pactismo, donde las Cortes tenían poder legislativo. En Navarra, las estructuras eran similares a las de Aragón, destacando la Diputación de Los Tres Estados.

La Edad Moderna

3.1: Los Reyes Católicos: Unión Dinástica e Instituciones

Con el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en 1469 se produjo la unión dinástica. Tras la guerra civil castellana contra Juana «La Beltraneja», Isabel fue reconocida reina en el Tratado de Alcaçovas (1479). Cada corona mantuvo sus leyes (Concordia de Segovia).

Se consolidó la monarquía autoritaria mediante instituciones como los Consejos, la Chancillería, los Corregidores y la Santa Inquisición. La conquista del Reino Nazarí de Granada finalizó el 2 de enero de 1492 con la entrega de las llaves por parte de Boabdil.


Anexo: Tablas de Derivadas

f(x)         | f'(x)
------------|-------------------------
a           | 0
x           | 1
|x|         | x / |x|
x^n         | n·x^(n−1)
1/x         | −1 / x^2
√x          | 1 / (2√x)
ⁿ√x         | 1 / (n·ⁿ√(x^(n−1)))
e^x         | e^x
a^x         | a^x · ln(a)
ln x        | 1 / x
log_a x     | 1 / (x·ln a)

z(x)              | z'(x)
------------------|--------------------------------
|f(x)|            | (f(x)/|f(x)|) · f'(x)
[f(x)]^n          | n·[f(x)]^(n−1) · f'(x)
1 / f(x)          | −f'(x) / [f(x)]^2
√(f(x))           | f'(x) / (2√(f(x)))
ⁿ√(f(x))          | f'(x) / (n·ⁿ√([f(x)]^(n−1)))
e^(f(x))          | e^(f(x)) · f'(x)
a^(f(x))          | a^(f(x)) · ln(a) · f'(x)
ln(f(x))          | f'(x) / f(x)
log_a(f(x))       | f'(x) / (f(x)·ln a)