1. Contexto Histórico y Cultural
La historia del siglo XX en España está marcada por seis etapas principales:
- El Desastre del 98, con la pérdida de las colonias de ultramar (Cuba, Puerto Rico y Filipinas), que provoca un malestar anímico por la pérdida de hegemonía y esplendor de España.
- La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1931).
- La Segunda República (1931-1936).
- La Guerra Civil (1936-1939).
- El Franquismo (1939-1975).
- La Democracia (elecciones de 1977 en adelante).
El periodo que nos ocupa hasta la Guerra Civil es un periodo convulso. España sigue siendo un país agrario y atrasado, aunque hay cierto despliegue industrial, sobre todo en el País Vasco y Cataluña. Esto fortalecerá a la burguesía (clase media) y provocará el nacimiento del proletariado, una nueva clase social, y con ello, los conflictos sociales entre ambos (Semana Trágica de Barcelona, huelga general, atentados y asesinatos).
En 1931, los partidos antimonárquicos ganan las elecciones; Alfonso XIII deja España y se proclama la Segunda República. En julio de este año, una facción del ejército liderado por Franco se subleva. Se inicia la Guerra Civil Española que acaba con la victoria de los rebeldes en 1939 (cinco meses después se inicia la Segunda Guerra Mundial) y la instauración de la Dictadura de Francisco Franco hasta 1975.
2. La Novela: Crisis Espiritual y Deseo de Modernidad
La transición del siglo XIX al XX se caracteriza en Europa por una honda crisis espiritual, fruto de los cambios que se producen en esos años. Las ideas de Schopenhauer, Nietzsche o Bergson, en las que priman la intuición y los impulsos vitales frente a la razón, acentúan el pesimismo y la desorientación vital, propios de la literatura de principios del siglo XX.
En Europa, en los primeros años del siglo XX, se produce un rechazo de la sociedad y el arte burgueses de finales del siglo XIX. A esto se añade la conciencia de atraso económico, científico y cultural del país con respecto a otras naciones europeas o EE. UU. Ello lleva a los autores a un deseo de modernidad, a la vez que afirman sus raíces autóctonas, lo que dará lugar al Modernismo.
3. Los Primeros Años del Siglo XX: La Generación del 98
En España, a este sentimiento de crisis general que atenaza a Europa se le une la conciencia de derrota tras la pérdida de Cuba frente a EE. UU. Esto produce una reacción, el llamado regeneracionismo, que pretende encontrar la solución a “los males de la patria”.
Autores jóvenes como Ángel Ganivet, Unamuno, Azorín, Maeztu, Machado y parte de la obra de Valle-Inclán, junto con un grupo de mujeres: Carmen de Burgos “Colombine”, Consuelo Álvarez “Violeta” y Concha Espina, manifiestan su angustia existencial, su protesta y su afán de reformas de las costumbres decadentes de la sociedad española, y un deseo de europeización y modernidad con la incorporación de nuevas técnicas expresivas. Son la llamada Generación del 98.
3.1. Características Comunes
Estos jóvenes tienen un espíritu crítico y reaccionan contra las tendencias realistas y naturalistas; defienden el subjetivismo y protestan contra las costumbres decadentes de la sociedad.
Desde el punto de vista temático, las novelas de estos autores se centran en:
- El tema de España: pretenden descubrir el alma de la nación a través del paisaje, que centran en Castilla, y a través de la Historia, pero no la de reyes o grandes conflictos bélicos, sino la del hombre anónimo (a la que Unamuno llamó “intrahistoria”).
- El tema existencial: se preocupa por el sentido de la vida y la existencia.
- El tema del tiempo o las relaciones del hombre con Dios.
En cuanto a la técnica estilística y literaria, los autores del 98 defienden la sencillez y la claridad. Tienden a la sencillez sintáctica y a la precisión léxica, pero con palabras cargadas de valoraciones subjetivas.
La fecha clave será 1902, cuando se publican cuatro títulos con una nueva concepción novelística: Sonata de otoño de Pío Baroja, Amor y pedagogía de Unamuno, y obras de Valle-Inclán.
3.2. Autores del 98
Miguel de Unamuno (1864-1936)
Autor de carácter crítico, obsesivo y con grandes inquietudes filosóficas, lo que se refleja en su obra, que abarca todos los géneros. Su obra evoluciona desde lo que él llama una escritura “ovípara”, basada en la documentación y en la observación, a la escritura “vivípara”, en la que predomina la creación creativa.
Obras de Unamuno: La tía Tula, en torno al sentimiento de maternidad; San Manuel Bueno, mártir, la historia de un cura que, aun habiendo perdido la fe, se sacrifica por sus feligreses.
Pío Baroja (1872-1956)
Baroja es el gran novelista de la generación. Su obra es enorme y se reúne en trilogías. Tierra vasca, La vida fantástica, La lucha por la vida o La raza son algunos de los títulos de las trilogías, entre las que se encuentran sus obras. El árbol de la ciencia, considerada una de sus mejores obras por sus valores estéticos y por resumir las inquietudes noventayochistas. En el protagonista, Andrés Hurtado, podemos ver al propio Baroja.
Carmen de Burgos (1867-1932)
Periodista, escritora, traductora y activista de los derechos de la mujer. Escribió principalmente bajo el seudónimo de “Colombine”. Reflejó el pensamiento regeneracionista en muchos de sus artículos. Entre sus obras destacan La misión social de la mujer y la novela Puñal de claveles, que cuenta el suceso real que originó también Bodas de Sangre de Lorca.
José Martínez Ruiz, “Azorín” (1873-1967)
Destaca su labor periodística, pero no podemos dejar de lado su papel en la novela. Sus cualidades narrativas son la claridad, la precisión, la riqueza léxica y las descripciones llenas de detalles. Su primera obra narrativa fue La voluntad, cuya acción transcurre en Yecla, un pueblo estancado, que representa la visión que el autor tiene de España.
Ramón M. del Valle-Inclán (1866-1936)
Es un autor genial e inconformista, a la búsqueda incansable de nuevas formas de expresión. No puede adscribirse totalmente a la Generación del 98, pues comparte rasgos con los modernistas y con los vanguardistas.
Su primera obra narrativa se inscribe en el modernismo por su estilo lírico, sensorial y artístico. Son las Sonatas (1902-1905): Sonata de otoño, Sonata de estío, Sonata de primavera, Sonata de invierno, que se relacionan con las distintas fases del proceso amoroso.
4. Segunda Década: Novecentismo y la Generación del 14
En torno a 1914 surge un grupo de escritores e intelectuales, encabezados por Ortega y Gasset, que buscan la modernidad definitiva de España a través de la formación científica y cultural y el cultivo de un arte intelectual que abandone el sentimentalismo. Se conoce como el Novecentismo. A los autores nacidos a finales del 98 y que alcanzan su plenitud literaria en la segunda década del siglo XX se les conoce como la Generación del 14.
Estos autores comparten una serie de características:
- Defienden ideas liberales.
- Son universitarios.
- Son europeístas; rechazan cualquier actitud decimonónica.
- En el arte y en la literatura defienden posturas elitistas, un arte de minorías obsesionadas por la obra bien hecha (el arte puro).
- El ensayo es uno de los géneros más cultivados.
4.1. Autores Novecentistas
Algunos de los autores novecentistas destacados son: Ramón Pérez de Ayala, autor de las “novelas intelectuales” como El curandero de su honra, o Gabriel Miró, cuyas “novelas líricas”, melancólicas y esteticistas enlazan con el modernismo. Su novela El obispo leproso trata la represión de la iglesia y los clérigos de la época sobre una familia.
5. La Novela Hacia 1927
En los años 20 y 30 la novela seguirá dos tendencias:
- La novela deshumanizada (novecentismo) con autores como Francisco de Ayala, Rosa Chacel o Max Aub.
- La novela social (actitudes más preocupadas por la situación de España), entre los que destacan Ramón J. Sender o Luisa Carnés.
Como ocurrirá con los poetas del 27, algunos de estos novelistas culminarán su obra en el exilio.
La Novela Desde 1975 Hasta Nuestros Días: Tendencias, Obras y Autores Representativos
Con la llegada de la democracia, el panorama de la narrativa se diversifica y son diferentes las tendencias que presenta la novela de las últimas décadas. Se produce el cansancio de la novela experimental previa, lo que lleva a los autores a recuperar el placer de contar historias. Y surge con fuerza la novela de intriga o novela negra (Antonio Muñoz Molina, Beltenebros).
Con la llegada de la democracia se abren nuevas posibilidades prohibidas hasta entonces, como la novela política o la novela histórica. La narrativa española contemporánea se caracteriza por su enorme variedad. Conviven escritores de generaciones anteriores (Cela, Miguel Delibes, Ana Mª Matute) y regresan exiliados que prosiguen su obra, como el granadino Francisco Ayala.
Rasgos de la narrativa actual:
- Recuperación de la intriga e importancia de la construcción de la trama, capaz de atraer a un mayor número de lectores, y de ahí el auge de las últimas décadas.
- Diversidad de tendencias y subgéneros: nov. policíaca, realista, de memoria y de historia.
- Mezcla de géneros y rasgos (eclecticismo).
- La historia contemporánea como materia de ficción.
- La memoria como parte integrante de la ficción, mezclándose la realidad con la ficción.
- Crisis de valores de la sociedad española y crisis de identidad del individuo.
Con la llegada de la libertad, la novela se vuelve más franca y honesta y habla sin tapujos del ser humano y los valores de la sociedad. Se retrata la confusión del individuo moderno, desorientado e inseguro, que busca su propia identidad y ha perdido la fe en la sociedad o en los valores que con la democracia se habían mitificado.
Tendencias Narrativas Contemporáneas
1. La novela de intriga y suspense
Plantea una intriga criminal con asesinato y violencia. La figura del detective o investigador suele ser un individuo complejo y en crisis personal. Está ambientada en un espacio urbano y realista con tintes de crítica moral, social y política. Escrita en 1ª persona, aunque combinada con otros puntos de vista narrativos.
El género de suspense debe a Manuel Vázquez Montalbán su prestigio actual con títulos como Las mares del sur o La rosa de Alejandría. Otras obras y autores relevantes son: Plenilunio de Antonio Muñoz Molina, El alquimista impaciente de Lorenzo Silva o la saga de novelas del sargento Vila. La vigencia de este género la demuestra el Premio Nadal 2019 al argentino Guillermo Martínez por la novela policiaca Los crímenes de Alicia o el éxito de Dolores Redondo con su novela llevada al cine El guardián invisible (2013).
2. La novela poemática o novela lírica
Combina los elementos de la narración con la expresión íntima y emotiva propia de la poesía. La trama pasa a un segundo plano frente a la subjetivización: aparición de la 1ª persona, monólogo interior y uso simbólico del lenguaje, junto con la recreación lírica de espacios, tiempos y objetos. Destacan títulos como Saúl ante Samuel de Juan Benet, Toda la noche oyeron pasar pájaros de José Manuel Caballero Bonald. Una de las conmovedoras es La lluvia amarilla de Julio Llamazares.
3. La novela histórica
Es el género de mayor éxito editorial. Puede combinar una base histórica bien documentada con elementos ficticios del gusto del autor. La Guerra Civil se ha convertido en el tema principal de un buen número de novelas históricas. En su mayor parte, estas obras quieren hacer memoria y recuperar del injusto silencio las vidas de quienes no tuvieron voz. En este sentido destacan obras como: Soldados de Salamina de Javier Cercas, La voz dormida de Dulce Chacón (relata el sufrimiento, la humillación y la tortura de un grupo de mujeres republicanas que vivieron los últimos años de su vida en una cárcel madrileña), Los girasoles ciegos de Alberto Méndez.
Otras épocas también han inspirado a novelistas como Arturo Pérez Reverte, con la serie El capitán Alatriste, ambientada en el siglo XVIII, o La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón, cuatro entregas ambientadas en la Barcelona de los tiempos de la revolución industrial hasta fechas posteriores a la Guerra Civil. Actualmente, tiene gran éxito novelas de corte histórico y romántico como El tiempo entre costuras (2009) de la autora María Dueñas.
4. La novela de memorias
Se caracterizan por utilizar vivencias personales del escritor como materia novelable. Estas historias alcanzan un aire existencial en el que los protagonistas luchan por desprenderse del sentimiento de soledad o encontrar su lugar en el mundo.
Este género surge sobre todo con la llegada de la democracia con obras como Coto vedado de Juan Goytisolo, Los hijos de los vencidos de Lidia Falcón o El cuarto de atrás de Carmen Martín Gaite.
5. La novela de testimonio (novela neorrealista)
Esta novela suele ser de carácter costumbrista, muy bien ambientada en la historia reciente de España o cercana a la vida del narrador. Se aprecian en ella compromiso y destaca el carácter crítico y su parecido con la realidad más cercana al lector.
Entre las obras más destacadas en esta tendencia podemos citar a Rafael Chirbes, que refleja magistralmente las miserias de la sociedad española en Crematorio o En la orilla. Actualmente, se inscribe en esta tendencia la obra Patria de Fernando Aramburu, que relata las heridas que ha dejado el terrorismo en la sociedad vasca. Rosa Montero con La hija del caníbal, o Almudena Grandes con Malena es nombre de tango o Atlas de la geografía humana analizan la condición femenina.
6. Otras tendencias
La novela reflexiva
Autores como Javier Marías (Mañana en la batalla piensa en mí) o Juan José Millás (El mundo o El desorden de tu nombre) destacan en esta tendencia de novelas que se alejan del realismo y del costumbrismo, en las que podemos encontrar descripciones minuciosas o digresiones filosóficas sobre la verdad, la sospecha, el paso del tiempo, la muerte, el azar o el fracaso de las relaciones amorosas.
La metanovela
El narrador suele ser un escritor, un periodista, un editor que crea un pacto con el lector y comparte con él las dificultades de la construcción narrativa y las decisiones que adopta en su desarrollo. Se insertan citas y obras de otros autores. Carmen Martín Gaite en El cuarto de atrás cultiva esta tendencia.