Historia de la Guerra Civil Española: Del Golpe de 1936 al Fin de la República

La sublevación militar de julio de 1936

La sublevación militar de julio de 1936, también conocida como Alzamiento Nacional, fue un golpe de Estado contra la Segunda República Española. Se inició entre el 17 y 18 de julio de 1936, comenzando en Melilla y extendiéndose rápidamente a Marruecos y a la Península. Estuvo dirigida por un grupo de militares entre los que destacaron José Sanjurjo, Emilio Mola y Francisco Franco, cuyo objetivo era derrocar al régimen republicano, al que consideraban débil, inestable y una amenaza para los valores tradicionales y la unidad de España.

El golpe triunfó en algunas zonas importantes, como Sevilla, pero fracasó en otras muchas, especialmente en grandes ciudades, donde hubo resistencia popular y de fuerzas leales a la República. Este fracaso parcial impidió un triunfo rápido de los sublevados y provocó la división del país en dos zonas enfrentadas. Las causas de la sublevación fueron la creciente tensión política y social, la radicalización ideológica, el enfrentamiento entre derecha e izquierda y el rechazo de sectores conservadores y militares a las reformas republicanas. Como consecuencia, el golpe desembocó en una guerra civil de tres años, que causó una enorme destrucción, cientos de miles de muertos y el final de la Segunda República, dando paso a la dictadura franquista.

El Estatuto de Autonomía del País Vasco

El Estatuto de Autonomía del País Vasco fue el resultado de un proceso largo y complicado que comenzó durante la Segunda República. El desarrollo histórico se puede resumir en los siguientes hitos:

  • Proyecto de Estella (1931): Elaborado por la Sociedad de Estudios Vascos, aspiraba a aplicarse a las tres provincias vascas y a Navarra. No obstante, las Cortes lo rechazaron por no ajustarse a la Constitución, especialmente por las cuestiones relacionadas con la religión.
  • Proyecto de las Gestoras (1932-1933): Se limitaba a Álava, Gipuzkoa y Bizkaia. Este texto recibió un amplio respaldo por parte de los municipios, pero el proceso autonómico quedó detenido tras la victoria electoral de la derecha en 1933.
  • Aprobación final (octubre de 1936): En el contexto de la Guerra Civil, se aprobó finalmente el Estatuto, lo que permitió al País Vasco disfrutar de un alto grado de autogobierno.

Bajo este marco, se establecieron instituciones propias, como una moneda, la policía foral (Ertzaintza) y un ejército vasco, aunque este último presentaba problemas de coordinación debido a la diversidad de partidos que lo dirigían. La aplicación del Estatuto fue limitada tanto en el tiempo como en el territorio, ya que el avance de las tropas franquistas provocó la caída del País Vasco en 1937 y el fin de esta experiencia autonómica.

La violencia de retaguardia

La violencia de retaguardia durante la Guerra Civil Española se desarrolló lejos de los frentes de combate y tuvo como principales víctimas a civiles considerados enemigos políticos o ideológicos. Esta violencia se dio tanto en la zona republicana como en la nacionalista y estuvo vinculada al desmoronamiento del orden político y social causado por el conflicto.

Represión en la zona republicana

En los territorios donde el golpe militar no triunfó, la desaparición de la autoridad tradicional propició la creación de organismos revolucionarios controlados por partidos y sindicatos, que llevaron a cabo represalias contra grupos considerados opositores a la República. A pesar de los intentos del gobierno republicano por frenar estos excesos, no consiguió controlarlos por completo.

Represión en la zona nacionalista

En la zona bajo dominio nacionalista, donde la sublevación tuvo éxito, se implantó desde el principio un régimen autoritario dirigido por Franco y se estableció el estado de guerra. En este contexto se desarrolló una política represiva organizada desde las propias autoridades, cuyo objetivo era eliminar cualquier forma de oposición. Las cifras de víctimas fueron más elevadas en la zona nacionalista, con aproximadamente el doble de asesinados que en la zona republicana.

En conjunto, las muertes provocadas por la violencia de retaguardia durante la guerra y los primeros años de la posguerra se acercaron al número de caídos en el frente, y la represión posterior a la victoria franquista dejó una huella profunda en la sociedad española.

Fases de la Guerra Civil Española (1936-1939)

La Guerra Civil Española tuvo lugar entre 1936 y 1939 y se desarrolló a lo largo de varias etapas clave:

  1. Primeras ofensivas (1937): Tras el fracaso del intento de los sublevados de conquistar Madrid, estos lograron ocupar Málaga en febrero de 1937. Posteriormente, fueron detenidos en las batallas del Jarama y Guadalajara, donde las fuerzas republicanas derrotaron a las tropas franquistas y a los contingentes italianos.
  2. Campaña del Norte: Ante estos resultados, Franco dirigió la ofensiva hacia el norte, región clave por su importancia industrial. Durante 1937, las tropas franquistas conquistaron el País Vasco, Cantabria y Asturias.
  3. Resistencia republicana: El bando republicano intentó frenar el avance enemigo mediante ofensivas en el centro y en Aragón, como las de Brunete y Belchite, aunque no lograron sus objetivos.
  4. Hacia el Mediterráneo y el Ebro (1938): En 1938, el ejército franquista avanzó hasta el Mediterráneo, cruzando el valle del Ebro y alcanzando Castellón, lo que dividió el territorio republicano. La batalla del Ebro representó el último gran intento de resistencia de la República, pero concluyó con su desgaste definitivo.
  5. Fin de la guerra (1939): Finalmente, en 1939 cayeron Cataluña y Madrid. El 1 de abril de ese año se dio por terminada la guerra con la victoria del bando franquista.

La Guerra Civil en el País Vasco: Fases y desarrollo

La Guerra Civil en el País Vasco se desarrolló a través de varias fases bien diferenciadas. Desde el inicio del conflicto, el territorio quedó dividido: Gipuzkoa y Bizkaia permanecieron fieles a la República y al Estatuto, mientras que Álava y Navarra se alinearon con los sublevados.

  • Frente de Gipuzkoa (julio-octubre de 1936): Las fuerzas rebeldes, integradas en gran parte por requetés, avanzaron desde Álava y Navarra, conquistaron Irún, cerraron la frontera con Francia y ocuparon toda Gipuzkoa. La falta de coordinación republicana fue clave en este colapso.
  • Ofensiva sobre Villarreal (octubre de 1936-abril de 1937): El gobierno vasco, presidido por José Antonio Aguirre, trató de detener el avance franquista mediante una ofensiva hacia Álava, pero esta fracasó, evidenciando la superioridad militar del bando sublevado.
  • Caída de Bilbao (abril-junio de 1937): A pesar de la construcción del Cinturón de Hierro, la intervención de la aviación alemana e italiana permitió romper las defensas. Tras la ocupación de Bilbao, una parte del ejército vasco se rindió en el Pacto de Santoña, mientras el resto combatió hasta la derrota definitiva del frente norte.