La Transición Española y la Constitución de 1978: Historia y Evolución Política

La Transición a la Democracia y la Constitución de 1978

La transición a la democracia es el cambio gradual y pacífico desde la dictadura a la democracia que se desarrolló en España desde la muerte de Franco (1975) hasta el triunfo del PSOE (1982). Desde el punto de vista institucional, el proceso culminó con la aprobación de la Constitución en 1978. En esos tres años se produjeron profundas reformas políticas y, sobre todo, grandes dificultades en todos los órdenes.

Alternativas tras el Franquismo

A la muerte de Franco se plantearon tres alternativas posibles para el futuro del país: continuismo, reforma o ruptura. En noviembre de 1975, Juan Carlos I asumía la jefatura del Estado, a título de Rey, ante las Cortes franquistas. El monarca decidió mantener en el cargo de presidente a Arias Navarro. Ante la incapacidad de Arias de llevar a cabo las reformas políticas necesarias y las revueltas sociales, el Rey le invitó a que presentara su dimisión. En julio de 1976, nombró a Adolfo Suárez como nuevo jefe de Gobierno.

La Ley para la Reforma Política y las Primeras Elecciones

Después se procedió a la discusión y aprobación por las Cortes de la Ley para la Reforma Política. Las Cortes, elegidas por sufragio universal y directo, quedarían constituidas por dos cámaras: el Congreso y el Senado. Suárez convocó un referéndum en diciembre de 1976 para que fuera también aprobado por el pueblo. En febrero dio comienzo el proceso de legalización de los partidos políticos. En abril, Suárez anunció la legalización del PCE. Tras la legalización de los partidos, era imprescindible convocar elecciones generales en junio de 1977. En las elecciones obtuvo la mayoría el partido creado por Adolfo Suárez, la UCD.

El Primer Gobierno de Suárez y los Pactos de la Moncloa

Durante el primer gobierno democrático de Suárez (junio 1977 – marzo 1979), la labor del gobierno se centró en la elaboración de una Constitución y en atajar la grave crisis económica que se manifestaba en una alta tasa de desempleo e inflación. Se firmaron los Pactos de la Moncloa en 1977 para reducir el déficit y la inflación mediante la disminución del gasto público, con el fin de garantizar la estabilidad social. La Constitución de 1978 fue aprobada en referéndum en diciembre de ese mismo año.

Principios Constitucionales y Desarrollo Institucional

La Constitución define a España como un “Estado social y democrático de derecho”. Establece que la forma política del Estado es una monarquía parlamentaria, que la soberanía reside en el pueblo y que quedan claramente separados los tres poderes:

  • El ejecutivo: En manos del presidente del Gobierno, elegido por el Congreso de los Diputados.
  • El legislativo: En manos de unas Cortes bicamerales, el Congreso y el Senado.
  • El judicial: Integrado por jueces y magistrados.

El Rey tiene las siguientes funciones: Jefatura del Estado, representación de España, sanción de las leyes y Jefatura de las Fuerzas Armadas.

Derechos, Libertades y el Estado de las Autonomías

La Declaración de Derechos incluye todos los derechos y libertades destinados a lograr la igualdad de los españoles y el desarrollo de un Estado del bienestar: libertad de expresión, de asociación, manifestación y huelga; de conciencia (declarándose España un Estado aconfesional) y derechos sociales, a la vida, etc.

España se organiza territorialmente en municipios, provincias y comunidades autónomas. La entrada en vigor de la Constitución permitió la aprobación de los estatutos de autonomía del País Vasco, Cataluña y Galicia. Excepto Andalucía, las demás regiones españolas accedieron a la autonomía por la vía lenta prevista por la Constitución. En 1995 lo hacen las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Tras la aprobación de la Constitución, el gobierno optó por disolver las Cortes y convocar elecciones generales para marzo de 1979.

El Segundo Gobierno de Suárez y el Intento de Golpe de Estado

En el segundo gobierno de Suárez (marzo 1979 – enero 1981), los resultados fueron similares a los de las elecciones de 1977. La UCD obtuvo la victoria mientras que el PSOE fue el partido más votado de la oposición. Pocas semanas después se convocaron elecciones municipales, en las cuales el PSOE consiguió la alcaldía de las principales ciudades españolas. Este gobierno de Suárez se caracterizó por una profunda inestabilidad política debido a las diferencias internas en el seno de la UCD, problemas de las autonomías, crisis económica, el azote del terrorismo y la amenaza de un golpe militar (“Operación Galaxia”).

A principios de 1981, en medio de una situación muy tensa, estalló una grave crisis política dentro de UCD al discutirse el liderazgo de Suárez dentro del partido, y este presentó su dimisión como presidente del gobierno, sucediéndole Leopoldo Calvo Sotelo, quien debía ser previamente investido por el Congreso.

El 23 de febrero de 1981, cuando se procedía a la votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, más de 200 guardias civiles dirigidos por el teniente coronel Antonio Tejero asaltaron el Congreso y secuestraron al gobierno y a los diputados. Al mismo tiempo, en Valencia, el general Milans del Bosch declaró el estado de guerra y ocupó militarmente la ciudad. Finalmente, el Rey logró reconducir la situación y el golpe militar fracasó.

El Fin de la Transición

Calvo Sotelo mantuvo casi intacto el gabinete de Suárez. La crisis interna de UCD se acentuó cuando Fernández Ordóñez impulsó la Ley de divorcio y, a los pocos meses, la UCD se fragmentó definitivamente. Ante esta situación, Calvo Sotelo disolvió las Cortes y convocó elecciones generales. Las elecciones generales de octubre de 1982 supusieron una victoria abrumadora para el PSOE, que obtuvo una amplia mayoría absoluta. Con este hito, se da por concluida la Transición.