El Origen de la Filosofía y el Paso del Mito al Logos
La filosofía tiene su origen en las colonias griegas de Asia Menor, concretamente en Jonia, a comienzos del siglo VI a.C. Este nacimiento se define como una nueva forma de pensamiento que sustituye las explicaciones de carácter mítico-religioso por explicaciones racionales, proceso conocido como el «paso del mito al logos«. En esta transición, la idea de la arbitrariedad de los dioses es sustituida por la idea de necesidad y por la firme convicción de que la naturaleza debe ser explicada desde sí misma. Se asume que, por debajo de los cambios y las apariencias, existe algo permanente que es accesible a la razón humana.
Las Tres Grandes Etapas de la Filosofía Antigua
Dentro de la filosofía antigua se distinguen tres grandes etapas:
- El período presocrático, centrado en la explicación racional de la naturaleza o Physis.
- El período clásico, que comienza con la reflexión sobre el ser humano (Sócrates y sofistas) y continúa con los sistemas de Platón y Aristóteles.
- El período helenístico, que se desarrolla tras la muerte de Alejandro Magno en los focos de Atenas y Alejandría.
Mientras que en Atenas surgieron escuelas morales, en Alejandría se llevó a cabo una importante investigación científica de la naturaleza con figuras como Aristarco, Euclides, Arquímedes y Ptolomeo.
El Problema de la Naturaleza: Los Filósofos Presocráticos
El problema de la naturaleza se inaugura propiamente con los filósofos presocráticos, conocidos como los físicos jónicos. Estos pensadores se preguntaron por el arjé, entendido como el principio originario y eterno del cual todo deriva, de lo que todo está hecho y a lo que todo retorna al destruirse.
Monistas y Pluralistas
Entre ellos, se distinguen dos grupos principales:
Monistas (Un solo elemento)
- Tales propuso el agua.
- Anaximandro propuso el apeiron (lo indeterminado).
- Anaxímenes propuso el aire.
Pluralistas (Varios principios)
- Pitágoras señaló los números.
- Empédocles propuso los cuatro elementos.
- Anaxágoras propuso las semillas (homeomerías).
- Demócrito propuso los átomos.
Para el materialismo atomista de Demócrito, los átomos son partículas indivisibles de materia que, al chocar al azar en el vacío, dan lugar a todo lo existente.
La Dualidad Metafísica: Heráclito vs. Parménides
La reflexión sobre la naturaleza alcanzó un punto crítico con la dualidad entre Heráclito y Parménides. Heráclito defendió que el cosmos está en continuo cambio mediante la lucha de contrarios, afirmando que «todo fluye». Frente a él, Parménides sostuvo que, por exigencia de la razón, el Ser es uno, eterno, inmutable y está en perfecta quietud. Esta disyuntiva obligó a la filosofía posterior a elegir entre negar el mundo sensible cambiante como algo ilusorio (Parménides) o aceptar que no se puede explicar racionalmente una realidad que no permanece (Heráclito).
El Período Clásico: Soluciones de Platón y Aristóteles
Esta problemática fue abordada en el período clásico por Platón y Aristóteles.
Platón y la Teoría de las Ideas
Platón articuló su solución en la Teoría de las Ideas, admitiendo que, aunque el mundo sensible cambia, este no puede ser objeto del verdadero conocimiento. El conocimiento auténtico o episteme debe ser de lo universal y necesario; por ello, postuló el Mundo de las Ideas, realidades eternas e inmateriales que son la esencia de las cosas y de las cuales el mundo sensible es solo una copia imperfecta. Su modelo es una teleología trascendente.
Aristóteles y el Hilemorfismo
En contraste, Aristóteles rechazó el dualismo de su maestro, afirmando que la esencia no puede estar fuera de los seres concretos. Propuso el hilemorfismo, según el cual los seres son una síntesis inseparable de materia y forma. La esencia o naturaleza es inmanente a las cosas, y el movimiento se explica como la actualización de dicha forma. Aristóteles ofreció así un modelo de teleología inmanente para explicar el mundo natural sin abandonarlo.
El Período Helenístico: La Búsqueda de la Felicidad
Finalmente, en el período helenístico, la filosofía se orientó a la felicidad individual, pero mantuvo sus teorías sobre la naturaleza. Las principales escuelas fueron:
- El epicureísmo: Defendió una concepción materialista y atomista del universo.
- El estoicismo: Propuso una visión panteísta donde Dios se identifica con la Naturaleza.
- El escepticismo: Defendió que nada se puede conocer con certeza, proponiendo la epojé o suspensión del juicio.
Comentario de Texto: La Política de Aristóteles
Autor y Contexto
Aristóteles (s. IV a.C.), discípulo pero crítico de Platón, rechazó la Teoría de las Ideas para centrarse en el mundo de los seres naturales concretos (sustancias) bajo un principio de teleología universal. En su filosofía práctica, defendió una ética eudaimonista (búsqueda de la felicidad) y una política basada en la naturaleza social del hombre, donde la polis es el marco imprescindible para alcanzar la perfección moral y la felicidad.
Ideas Principales del Texto
- El hombre es por naturaleza un animal cívico (zoon politikon).
- El hombre es el ser más social de todos los animales gregarios porque la Naturaleza le ha dotado de forma específica y exclusiva de palabra (logos).
- La palabra, y no la voz (que también poseen el resto de los animales para indicar el placer y el dolor), existe para manifestar lo conveniente y dañino, lo justo y lo injusto, algo que poseen de modo exclusivo el hombre, y en ello se funda la familia y la ciudad.
Explicación Detallada de las Ideas
El texto plantea que la naturaleza humana es esencialmente social y política. Para Aristóteles, el individuo se concibe siempre en función de la ciudad, pues el hombre no es solo un animal gregario, sino fundamentalmente un animal político. Esto implica que vivir en una comunidad política es un destino natural; solo en el marco de la polis o Estado el ser humano puede desarrollar plenamente sus capacidades propias: la razón, la virtud y la felicidad. Por ello, la ciudad se considera el fin último de todas las uniones sociales, ya que sin ella el hombre carecería de los medios para alcanzar su perfección moral.
Lo que convierte al hombre en el animal más social es la posesión exclusiva del lenguaje o palabra (logos). Siguiendo el principio de teleología universal, que afirma que la naturaleza no hace nada en vano, se entiende que si el hombre es el único ser dotado de lenguaje es para cumplir un fin: fundar la comunidad política. Aristóteles distingue aquí entre la voz, que comparten otros animales para indicar sensaciones biológicas de placer y dolor, y la palabra, que es una facultad específicamente humana.
En conclusión, la explicación se centra en que la palabra permite al hombre distinguir y comunicar lo justo de lo injusto y lo conveniente de lo dañino. Esta capacidad de poseer un sentido moral es nuestra diferencia específica frente al resto de los animales. El texto concluye que esta percepción compartida de los valores éticos es lo que permite establecer leyes y regular la convivencia. En definitiva, la participación en este sentido común de la justicia es lo que funda las instituciones básicas de la humanidad: la familia y, por encima de todo, la ciudad.
La Filosofía Práctica de Aristóteles: Ética y Política
La filosofía práctica de Aristóteles se define por una estrecha vinculación entre la ética y la política, desarrollándose ambas en el marco natural de la polis. Para el autor, el bien del individuo y el de la ciudad son el mismo —la vida buena—, aunque el bien del Estado se considera más importante, perfecto y divino.
La Ética Eudaimonista
En el ámbito de la ética, Aristóteles defiende un modelo eudaimonista, donde el bien supremo al que todo hombre tiende por naturaleza es la felicidad. Esta felicidad no consiste en el placer o las riquezas, sino en llevar una vida conforme a la función propiamente humana: la razón. Así, la felicidad va ligada a la vida virtuosa, destacando la importancia de las virtudes morales. Estas se definen como hábitos o disposiciones firmes a obrar que nos sitúan siempre en el justo medio entre el exceso y el defecto, según lo determine la prudencia. A diferencia de Sócrates, Aristóteles sostiene que no basta con conocer el bien, sino que es necesario querer hacerlo y practicarlo habitualmente.
La Polis como Marco de Perfección Moral
Esta perfección moral solo es posible dentro de la comunidad política, ya que el hombre es un ser social y político por naturaleza. La posesión exclusiva del lenguaje o palabra (logos) permite al ser humano manifestar lo justo y lo injusto, diferenciándolo de otros animales. Por ello, la polis es el fin último de todas las uniones sociales y la comunidad perfecta por su autosuficiencia, siendo la única capaz de ofrecer las condiciones para una vida conforme a la razón y, por tanto, para la felicidad.
Organización del Estado
En cuanto a la organización del Estado, Aristóteles se aleja de la utopía de Platón para buscar la forma de gobierno más conveniente. Considera que un Estado es justo cuando persigue el bien común, como ocurre en la monarquía, la aristocracia y la república o politeia.
Para las ciudades de su tiempo, propone la democracia moderada como la mejor opción, pues en ella predomina la clase media y se garantiza la justicia mediante el cumplimiento de la ley y el principio de equidad. En definitiva, la justicia y el bien común son el fundamento de la vida social, permitiendo que el ciudadano alcance la perfección moral que lo distingue de las bestias.