Conceptos esenciales de filosofía: ontología, metafísica, epistemología y ética

Conceptos y pensadores esenciales de la filosofía

Conceptos filosóficos

  • Ontología — Entendiendo por tal lo existente en cuanto existente. Intenta responder a la pregunta de qué es necesario para que algo sea o exista y si hay diversas maneras de existir o de ser.
  • Metafísica — Un saber que va más allá de la física o del conocimiento de la naturaleza, en busca de principios y conceptos que puedan explicar el mundo físico.
  • Gnoseología — Sinónimo de teoría del conocimiento; como estudio del conocimiento, es la reflexión filosófica sobre la posibilidad, el origen, la naturaleza, la justificación y los límites del conocimiento.
  • Epistemología — Se refiere al estudio crítico de las condiciones de posibilidad del conocimiento en general, ocupándose de responder a preguntas como: ¿Qué podemos conocer? ¿Cómo sabemos que lo que creemos acerca del mundo es verdadero?
  • Estética — Tradicionalmente, parte de la filosofía que tiene por objeto de estudio lo bello o la belleza en general y, de un modo especial, las condiciones con las que se percibe y crea lo bello, y los criterios con que se valora.
  • Ética — Rama de la filosofía cuyo objeto de estudio es la moral. La ética es la reflexión racional sobre qué se entiende por conducta buena y en qué se fundamentan los denominados juicios morales.
  • Antropología — Etimológicamente, es el estudio o la reflexión general acerca del hombre en todas sus dimensiones: biológicas, culturales y sociales.

El mito

El mito — Es una narración que explica el origen, la naturaleza y el funcionamiento de una realidad, natural o social, en la que intervienen personajes sobrenaturales que encarnan las fuerzas de la naturaleza o las estructuras de poder de la sociedad.

Presocráticos y otros pensadores clásicos

Tales de Mileto

Tales de Mileto — Se preguntó por un principio general de las cosas, lo que los griegos llaman arché. El arché es aquello de donde todas las cosas provienen y de lo que, en definitiva, están hechas las cosas. Tales consideró que esta sustancia era el agua.

Anaximandro de Mileto

Anaximandro de Mileto — Discípulo de Tales. Es el primer autor de escritos filosóficos de Grecia. Supuso que la Tierra tenía una forma esférica y ocupaba una posición central. Suponía que la sustancia original (el arché) no podía ser ninguno de los elementos concretos, como el agua, porque unos son contrarios a otros y, por tanto, ninguno de ellos se puede convertir en su contrario. A partir de esta sustancia original indiferenciada se originaría todo el resto del mundo visible.

Anaxímenes de Mileto

Anaxímenes de Mileto — No estaba de acuerdo con Anaximandro ni tampoco con la afirmación de Tales. De modo que buscó una hipótesis que pudiera resolver estos dos problemas. La sustancia que le pareció que podía ser el principio originario de todas las cosas era el aire, elemento que tiene la propiedad de condensarse. Anaxímenes creía, pues, que los elementos calientes y gaseosos no eran más que aire rarefacto, y los fríos y sólidos, aire condensado.

Sofistas

Sofistas — Son, en su mayoría, extranjeros llegados a Atenas, muy cultos y conocedores, por sus viajes, de las formas de vivir y de pensar de los demás griegos. No formaron escuela ni tenían una doctrina común. Pero coincidían en: atención a los problemas prácticos; eran fundamentalmente maestros; y mostraban una actitud relativista e incluso escéptica.

Sócrates

Sócrates — Sócrates comparte con los sofistas muchos rasgos: no estaba interesado en el estudio de la naturaleza, se ocupaba únicamente de cuestiones relativas al hombre y a la ciudad y, por último, coincidía con ellos fundamentalmente en considerar la virtud como algo que se puede aprender mediante la educación.

Ontología de Platón

Platón — Considera que la realidad se divide en dos mundos: el mundo sensible y el inteligible; a esta división la llama dualismo ontológico. El mundo sensible está formado por los objetos que están al alcance de nuestra vista; estos tienen una vida finita, ya que al igual que los seres vivos nacen y mueren. Al decir esto se sobreentiende que no son perfectos, puesto que la perfección es eterna. Esto nos lleva al mundo inteligible, el cual está formado por la realidad más absoluta: las ideas, las cuales perduran sin variar a lo largo del tiempo y son los modelos de los objetos del mundo sensible. Además, estas «ideas» no pueden ser analizadas por nuestros sentidos sino por nuestra parte racional.

Heráclito de Éfeso

Heráclito de Éfeso — En conjunto, su obra se nos muestra como una invitación a la reflexión sobre la realidad y el conocimiento que tenemos de ella. Heráclito afirma que el ser de cada cosa consiste en cambiar, en dejar de ser lo que es para empezar a ser otra cosa. Encontró la solución mediante la introducción de un nuevo concepto: el logos. Se trata de una palabra que puede traducirse por «razón», «palabra», «plan», «discurso», «razonamiento» o «ley». Podríamos decir que, según Heráclito, el logos es lo que hace que las cosas, aunque cambian y son múltiples, tengan unidad y, por eso mismo, permite que podamos conocerlas. El conocimiento consiste precisamente en esto: en conocer la ley interna de la naturaleza y no en lo que las cosas son, puesto que dejarán de ser inmediatamente.

Parménides de Elea

Parménides de Elea — Parménides es el principal representante de la escuela de Elea. Escribió un poema filosófico presentado como la revelación de una diosa, casi como si se tratara de un mito. En la Vía de la verdad, la diosa plantea a Parménides una dualidad: existen dos vías por las cuales se puede intentar buscar la verdad y obtener conocimiento. De estas dos vías, una es practicable y nos lleva a buen puerto —la vía de la verdad—; la otra, en cambio —la vía de la opinión— no lleva a ninguna parte y nos conduce a un callejón sin salida. La vía de la verdad consiste en afirmar que: el Ser es; el No Ser no es; y lo mismo es pensar que Ser.