Sociedad y economía en el franquismo: autarquía, estabilización y desarrollismo

Sociedad y economía en el franquismo

El régimen de Franco aplicó la autarquía. España tenía que ser económicamente autosuficiente; la lentitud de la recuperación económica se vio favorecida por la política autárquica. El Estado se convirtió en un severo intervencionista: el régimen fijaba precios y salarios. Se creó una economía muy poco competitiva en la que el tráfico de influencias y la corrupción fueron elementos destacados.

En el sector agrícola se produjo un descenso de la producción y, en consecuencia, se llegó a un desabastecimiento de alimentos. Esto obligó al régimen a establecer las cartillas de racionamiento para organizar la distribución de los productos de primera necesidad. Como los precios oficiales no reflejaban el valor real en el mercado, surgieron los estraperlistas y el mercado negro, en el cual las transacciones se hacían al margen de la ley; en muchos casos, sus precios se duplicaron o triplicaron.

Hubo también una escasez energética relacionada con los recursos de carbón y petróleo; se impusieron restricciones eléctricas.

Ejes de la autarquía

La autarquía tuvo dos grandes ejes de actuación:

  • Reglamentación de las relaciones económicas con el exterior: importaciones y exportaciones pasaron a estar completamente controladas por el Estado, requiriendo una autorización administrativa para realizarse. Se pretendía determinar los productos fundamentales y los que eran necesarios.
  • Fomento industrial: el Estado impulsó actividades de interés militar y las industrias de bienes de equipo, que podían recibir ayuda pública. El mismo año en que se nacionalizó la red de ferrocarriles (Renfe), se fundó el Instituto Nacional de Industria (INI), destinado a promover las principales empresas nacionales.

Ver las primeras medidas liberalizadoras

La marginación de España del Plan Marshall impidió que el país accediera a créditos que hubieran facilitado una pronta recuperación económica. Posteriormente, Estados Unidos concedió créditos a España para la compra de productos agrícolas, materias primas y equipo industrial. Sin duda, los problemas de escasez se suavizaron y permitieron la eliminación progresiva del racionamiento. A medida que se fueron relajando los controles estatales, quedó patente que la economía española, hasta entonces bloqueada, necesitaba un cambio drástico de dirección.

El plan de estabilización

Franco formó en 1957 un nuevo gobierno en el que varias personalidades destacadas del grupo de los tecnócratas ocuparon ministerios básicos de la economía; así sería durante toda la década de los 60. Elaboraron un plan de estabilización económica que recibió la aprobación del gobierno e impuso una serie de medidas:

  1. Reducción del gasto excesivo del Estado y del gasto de los particulares.
  2. Desaparición progresiva de los controles del gobierno sobre las actividades económicas, con el objetivo de volver a una economía de mercado.
  3. Apertura de la economía española a los mercados exteriores, devaluar la peseta y poner en contacto la economía española con la internacional.

Como resultado, España conocerá una etapa de fuerte crecimiento económico.

La España del desarrollismo y la crisis de 1973

Los resultados del plan de estabilización fueron inmediatos. A corto plazo, el plan produjo una fuerte recesión económica, pero a partir de 1961 se inició un notable crecimiento económico, calificado por algunos como el milagro español. Hubo una fuerte expansión industrial, salarios relativamente bajos y la masiva llegada de capitales extranjeros que buscaban invertir en España.

Este proceso atrajo un gran número de campesinos que emigraron en masa a las ciudades. El sector servicios, especialmente el turismo, fue el verdadero motor de la economía a partir de 1963. El gobierno intentó regular el crecimiento mediante planes de desarrollo, pero al final del franquismo se produjo una caída del ritmo de crecimiento económico, un incremento de la inflación y un aumento del paro. La crisis de 1973 acentuó estas dificultades.

2.2 Las transformaciones sociales

En los años cuarenta y hasta mediados de los años cincuenta, sobrevivir implicaba moverse en un ambiente de escasez y mercado negro; España era un país claramente subdesarrollado. El verdadero cambio vino con el plan de estabilización y el desarrollismo económico, que abrieron la economía al exterior.

El desarrollo económico produjo profundos cambios:

  • La agricultura perdió protagonismo económico y fue sustituida por la industria y el sector servicios.
  • Un gran número de españoles abandonaron el campo y se trasladaron a la ciudad: se produjo un éxodo rural. Las zonas más despobladas, sobre todo las del interior, se vieron aún más afectadas por la emigración.
  • Se estableció un flujo continuo de emigrantes españoles hacia Europa desarrollada; las remesas generaron importantes capitales, base para el surgimiento de numerosos negocios en los años 60.
  • La población experimentó un notable crecimiento demográfico —el denominado baby boom— con una alta natalidad y una mortalidad decreciente, lo que incrementó el crecimiento vegetativo.
  • Este crecimiento poblacional generó problemas de ajuste entre la población y las infraestructuras sanitarias y educativas, que eran claramente insuficientes.

La sociedad española sufrió una profunda transformación en sus cotas de bienestar y consumo: la adquisición de un automóvil pasó a ser un ejemplo del incipiente consumismo y del cambio de mentalidad que, en parte, sustituyó los valores tradicionales del primer franquismo. La apertura al exterior a través del turismo y el contacto con ciudadanos de la Europa comunitaria impregnaron la vida de los españoles.

Se produjo un aumento notable de la población activa femenina con la incorporación de la mujer al mercado laboral. Desde el punto de vista social hubo un incremento cuantitativo y una mayor visibilidad de las clases medias, que ganaron fuerza como grupo social.