El Panorama Teatral de la Posguerra
El panorama teatral de la posguerra es muy pobre y quedó reducido a un espectáculo para la diversión; sin embargo, en los años 40 aparece un teatro comprometido con la realidad social del momento.
El Drama Burgués de los Años 40 y 50
En los años 40 y 50 se representa el drama burgués, una comedia intrascendente continuadora de Benavente cuyos temas son el honor, los celos y las infidelidades, que siempre alcanzaban un buen fin y muestran un gran dominio de la técnica. Destacan autores como:
- José María Pemán (La viudita naviera).
- Claudio de la Torre.
- Ruiz Iriarte.
- José López Rubio (Celos del aire).
- Edgar Neville, quienes escriben la comedia de ilusión.
- Juan Ignacio Luca de Tena (¿Dónde vas, Alfonso XII?).
- Joaquín Calvo Sotelo (La muralla), con una comedia de costumbres, psicológica, histórica, de farsa, de enredo y drama de tesis.
En los años 60 continúan esta línea autores como Alfonso Paso, Jaime Salom, Ana Diosdado y Jaime Armiñán.
La Renovación del Humor
El teatro humorístico contó con Enrique Jardiel Poncela (Eloísa está debajo de un almendro) y Miguel Mihura (Tres sombreros de copa), renovadores del humor y anticipadores del teatro del absurdo. Practicaron la farsa y la sátira, sorprendiendo al público con la espontaneidad y lo insólito de los conflictos, pero profundizaron en los caracteres y supieron humanizar a sus personajes (Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario).
Teatro Inconformista: Protesta y Denuncia
Representado por Antonio Buero Vallejo (Historia de una escalera) y Alfonso Sastre (Escuadra hacia la muerte). Ambos intentan remover conciencias. Buero Vallejo es menos fatalista, más existencialista, practicando un realismo simbólico y posibilista; mientras que Sastre es social e imposibilista.
Las Etapas de Buero Vallejo
- Etapa realista: El tema central es la realidad contemporánea (Historia de una escalera) e introduce elementos como lugares insólitos.
- Etapa de reflexión histórica (1958): Obras de tema histórico donde se sirve del pasado para reflexionar sobre el presente (posibilismo), como Un soñador para un pueblo.
- Última etapa: Marcada por el punto de vista subjetivo (El sueño de la razón, Caimán…).
La Dramaturgia de los Años 60
En los años 60 se continúa el camino de Buero Vallejo y Sastre, desarrollando una dramaturgia desde formas realista-naturalistas hacia nuevas orientaciones estéticas. Destacan:
- José María Rodríguez Méndez (Los inocentes de la Moncloa).
- José Martín Recuerda.
- Lauro Olmo (La camisa).
- Carlos Muñiz (El tintero).
- Antonio Gala (Los verdes campos del Edén), con su mezcla de lirismo y realismo.
Sus temas son sociales, con un lenguaje violento y directo, tono de amargura y desesperanza, y protagonistas presentados como víctimas.
El Teatro Experimental de los Años 70
Autores como Luis Riaza, Francisco Nieva, Luis Matilla y José Ruibal proponen un estilo dramático diferente con los siguientes rasgos:
- Sustitución del personaje-persona por el personaje-signo con dimensión simbólica.
- La acción y el lenguaje funcionan como símbolos.
- Desarrollo de la acción no lineal.
- Concepción del teatro como espectáculo y experimento colectivo.
- Pérdida de la importancia del texto en favor de la farsa grotesca y satírica.
Destacan Francisco Nieva (teatro furioso) y Fernando Arrabal, autor bilingüe creador del teatro pánico. También son fundamentales los grupos de teatro independiente y directores como Albert Boadella o Salvador Távora, cuyos montajes son productos colectivos que difundieron el teatro europeo contemporáneo.
Tendencias a partir de 1975
A partir de 1975 existe una gran diversidad de tendencias:
- A) Obras de técnica vanguardista: Nieva, Arrabal y grupos de teatro independiente.
- B) Obras de técnica y orientación realista: Temas históricos y corte más comercial, como Fermín Cabal.
- C) José Luis Alonso de Santos: Maestro de la comedia de costumbres contemporánea.
El Teatro Decimonónico y de Principios de Siglo
En el siglo XIX, las obras más representadas eran las llamadas de alta comedia y los melodramas cultivados por Benito Pérez Galdós, entre otros, que buscaban la emoción del espectador. Es una época de concesiones al gusto del público, englobada en el teatro comercial orientado a la burguesía, con pocas novedades técnicas.
Tendencias del Teatro Comercial
- Comedia burguesa: Jacinto Benavente propuso un teatro sin grandilocuencia; su obra supone una crítica amable de los ideales burgueses (Lo cursi, Los intereses creados) e intenta el drama rural.
- Teatro poético: El espíritu modernista cultivó un teatro simbólico con una visión idealizada de la historia, utilizando el verso como vehículo principal. Destacan Francisco Villaespesa (Doña María de Padilla), Eduardo Marquina (Las hijas del Cid) y los hermanos Manuel y Antonio Machado (Julianillo Valcárcel).
- Teatro cómico costumbrista: Los Hermanos Álvarez Quintero presentan una Andalucía superficial y tópica (La reina mora). Carlos Arniches produce sainetes madrileños y la tragedia grotesca, mezclando lo risible y lo conmovedor. Pedro Muñoz Seca, creador del astracán, busca la comicidad pura.
El Teatro Innovador: La Generación del 98
Pretende ofrecer un nuevo tipo de obras por su carga crítica e innovaciones técnicas, aunque fue un fracaso comercial. Autores como Unamuno, Azorín, Valle-Inclán y Jacinto Grau pretenden expresar conflictos religiosos, existenciales y sociales a través de un teatro intelectual que rompe con las formas realistas.
Ramón del Valle-Inclán y el Esperpento
Su obra se agrupa en:
- El Mito: Acción en una Galicia mítica e intemporal (Comedias bárbaras).
- La Farsa: Espacios más ridículos (La marquesa Rosalinda).
- El Esperpento: (Luces de bohemia, Martes de carnaval). Es un intento de presentar la realidad española de manera exagerada y burlesca, deformada, mezclando lo trágico y lo grotesco. Presenta abundantes personajes, cambios continuos de espacio y tiempo, y gran riqueza lingüística. Luces de bohemia inicia esta estética con el recorrido de Max Estrella y su compañero por la noche madrileña, con alusiones a personajes como Unamuno o Alfonso XIII.
El Teatro de la Generación del 27: Federico García Lorca
Sus componentes incorporaron avances de las vanguardias y potenciaron la intención social (como La Barraca de García Lorca). La trayectoria de Lorca incluye:
- Primeros dramas: Relacionados con el modernismo (El maleficio de la mariposa).
- Mariana Pineda: Drama histórico en verso sobre el amor y la libertad en una sociedad opresora.
- Farsas: Escritas para guiñol y para personas.
- Teatro surrealista: Obras complejas y herméticas como El público, con temas como la huida del tiempo y la lucha interior.
- Obras centrales: Temas de lucha entre realidad y deseo, encarnados en mujeres portadoras de pasiones y símbolos de fecundidad, enfrentadas a la muerte, el tiempo o la intransigencia moral y los prejuicios que conducen a la tragedia (Doña Rosita la soltera y la Trilogía dramática de la tierra española).