Literatura Española Contemporánea: Poesía, Teatro y Narrativa (1939-Actualidad)

La Lírica Española: De la Posguerra a la Actualidad (1939-Hoy)

Al finalizar la Guerra Civil, España experimentó un aislamiento cultural. Los poetas más destacados habían muerto (como Federico García Lorca y Antonio Machado), habían sido exiliados o encarcelados. Sin embargo, tres poetas permanecieron en España: Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego.

Otros poetas destacados, como Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas y Luis Cernuda, marcharon al exilio, donde trataron temas nostálgicos de la patria perdida, amigos fallecidos y el desarraigo.

La Poesía de los Años 40: Arraigados y Desarraigados

En los años 40, los poetas se dividieron en dos grandes tendencias:

  • Poetas Arraigados (Garcilasistas)

    Se alinearon con la órbita ideológica de los vencedores, fomentando una poesía de tono heroico y tomando a Garcilaso de la Vega como modelo. Preferían las formas métricas clásicas y abordaban temas tradicionales. Destacaron Luis Felipe Vivanco y Leopoldo Panero.

  • Poetas Desarraigados (Existencialistas)

    La poesía de los desarraigados se marcó por la publicación en 1944 de Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre, y la aparición de la revista Espadaña. Esta poesía, de tono trágico, entroncó con el existencialismo. Se caracterizó por un estilo directo y sencillo, destacando Dámaso Alonso con Hijos de la ira.

    Dentro de la poesía existencialista, surgieron distintas tendencias:

    • La realista, donde destacó Blas de Otero.
    • La metafísica, con Carlos Bousoño.
    • La poesía social.

    Otra tendencia destacada fue el postismo, de carácter experimental y rupturista con la métrica tradicional, que defendía la imaginación y el arte por el arte. Destacaron Gloria Fuertes y Carmen Conde.

El Realismo Social y la Generación del Medio Siglo (Años 50 y 60)

En los años 50, se desarrolló el realismo social. En 1954 se publicó Historia del corazón de Vicente Aleixandre, y en 1955, Pido la paz y la palabra de Blas de Otero. Ambas obras reflejan una concepción realista de la literatura, cuya finalidad era transformar el mundo, tratando temas como España y la solidaridad. Se caracterizó por una poesía de tono coloquial que se dirigía a la inmensa mayoría, concibiendo la palabra como un arma.

En los años 60, surgió la Generación del Medio Siglo con autores como Ángel González y Carlos Barral. Se pasó a una poesía de la experiencia, más cotidiana, que abordaba temas como la infancia, el amor, el erotismo y la amistad. Destacaron Ángel González con Áspero mundo, Jaime Gil de Biedma y José Ángel Valente.

Los Novísimos y Tendencias Posteriores (Años 70 en adelante)

Los años 70 destacaron por la publicación, en 1970, de Nueve novísimos poetas españoles de José María Castellet. Se adoptó una postura vanguardista que ignoraba la tradición española y se inspiraba en la poesía extranjera. Promovieron la autonomía del arte, el culturalismo y el esteticismo, tratando temas como la infancia, el amor y la metapoesía. Destacaron Ana María Moix y Manuel Vázquez Montalbán.

A partir de 1975, coexistieron varias promociones poéticas: escritores ya consagrados como Carlos Bousoño siguieron publicando, y continuaron las tendencias experimentales y el culturalismo en evolución.

En los años 80, dominó la poesía de la experiencia, que volvió a la métrica tradicional y se caracterizó por su intimismo. Destacó Luis García Montero. Se desarrollaron otras tendencias como el neosurrealismo, de la mano de Blanca Andreu; el erotismo, con Ana Rossetti; y el minimalismo, con Julia Castillo.

En la actualidad, gracias a la divulgación por medio de internet, se ha disparado la proyección de poetas jóvenes como Elvira Sastre.

El Teatro Español: De la Posguerra a la Diversidad Actual (1939-Hoy)

Al finalizar la Guerra Civil Española, el teatro se encontró con tres graves problemas: económicamente, solo las clases más poderosas podían asistir a las representaciones debido a la crisis; por otro lado, la muerte de autores como Valle-Inclán y Lorca, y el exilio de otros como Pedro Salinas y Rafael Alberti. Por último, se recurrió a traducciones de obras de autores extranjeros, y el cine se convirtió en el gran espectáculo de masas, desplazando al público del teatro.

El Teatro de Posguerra (1939-1955): Continuidad, Humor y Existencialismo

En el Teatro de Posguerra (1939-1955), podemos encontrar tres tendencias principales:

  • Teatro de Continuidad y Alta Comedia

    Sin rupturas, donde destacaron José María Pemán con El divino impaciente, y Joaquín Calvo Sotelo.

  • Teatro de Humor

    De la mano de Enrique Jardiel Poncela con Eloísa está debajo de un almendro, Miguel Mihura con Tres sombreros de copa y Edgar Neville.

  • Teatro Existencialista

    Marcado por el estreno en 1949 de Historia de una escalera de Antonio Buero Vallejo, quien desarrolló un teatro posibilista, introduciendo la denuncia social de forma indirecta. Contrario a este posibilismo, destacó Alfonso Sastre, quien ejerció la denuncia política directa mediante un teatro imposibilista con su obra Escuadra hacia la muerte en 1953, la cual fue censurada.

El Teatro Social y las Vanguardias (1955-1975)

A partir de 1955 y hasta 1965, se introdujo en España el teatro social de denuncia y protesta. Ante la necesidad de expresar los problemas del momento y de la mano de un nuevo tipo de público joven y universitario, se trataron temas como la denuncia de la injusticia y la desigualdad social. Destacaron Alfonso Sastre, Lauro Olmo, JM Rodríguez Méndez, y Antonio Buero Vallejo, quien hizo uso del realismo, técnicas esperpénticas y de inversión para hacer ver al espectador lo que veía el protagonista. Un ejemplo de ello es su obra La Fundación. Alfonso Sastre elaboró tragedias complejas en las que el espectador se reconocería a sí mismo en el mundo grotesco de la escena, como en Escuadra hacia la muerte.

Cansados del teatro técnicamente sencillo, en 1965 comenzaron a aplicarse tendencias vanguardistas europeas y americanas, en las que se abandonó el realismo mediante el empleo de recursos esperpénticos de deformación de la realidad y personajes que se convertían en símbolos de ideas. Los temas a tratar fueron los mismos del periodo anterior. Destacó Fernando Arrabal, quien creó en los años 60 el teatro pánico con obras como Picnic y El cementerio de automóviles.

El Teatro Actual: Diversidad y Nuevas Propuestas (Desde 1975)

A partir de 1975, en España se dio una paulatina desaparición de los autores teatrales debido a la falta de inversión en obras de autores jóvenes y la preferencia por la representación de obras de autores clásicos. A pesar de esto, nos encontramos con una gran diversidad de tendencias, como el teatro surrealista de Francisco Nieva.

En la actualidad, se pretende atraer a un público joven mediante un teatro breve o musical. Destacan algunas autoras como Angélica Liddell y Paloma Pedrero.

La Narrativa Española: De la Transición a la Contemporaneidad (1975-Hoy)

En 1975, tras la muerte de Franco, fue proclamado rey Juan Carlos I. El final de la dictadura militar supuso la apertura al mundo exterior, la desaparición de la censura y la extensión de la enseñanza a toda la población. Esto influyó en la literatura, aumentando las posibilidades para publicar y leer, favoreciendo la difusión de nuevos géneros y su aparición en medios de difusión masiva, lo que popularizó figuras literarias. Se publicaron obras prohibidas durante la dictadura, recuperando así gran parte del legado literario español.

Se valoró el placer de contar, se hizo uso de un tono humorístico, con una tendencia al intimismo en la que los personajes eran seres desvalidos, sin grandes héroes. Muchos de los escritores literarios trabajaron también en periódicos.

Tendencias Narrativas Post-Transición (Años 70 y 80)

Una de las tendencias recuperadas fue el neorromanticismo, en el que los personajes se muestran como seres solitarios, incapaces de comprender el mundo que les rodea.

En la década de los 70, la novela posmoderna destacó por su renuncia a explicar el mundo y los problemas que derivan de él, y por los juegos del autor que aludían a referencias conocidas por el lector.

En la década de los 80, entró en crisis la fiebre experimental y se volvió a la novela tradicional. Se desarrollaron muchas tendencias, entre las que destacan:

  • Experimentalismo

    En búsqueda de un lenguaje perfecto y muy elaborado, de la mano de Juan Benet con obras como Volverás a Región.

  • Literatura de Mujeres

    La presencia de la mujer en el mundo profesional llevó a hablar de la literatura de mujeres, con autoras como Rosa Regàs y Elvira Lindo.

  • Novela Policíaca

    Donde destacaron Raymond Chandler (como influencia o referente), Eduardo Mendoza con La verdad sobre el caso Savolta (tratando acontecimientos de la Semana Trágica de Barcelona), Manuel Vázquez Montalbán, creador de la saga del detective Carvalho, y Lorenzo Silva.

  • Novela de Intriga

    Con una comedia ligera de Eduardo Mendoza.

  • Novela Histórica

    Donde destacaron Rafael Chirbes con La buena letra, El capitán Alatriste de Arturo Pérez-Reverte y El hereje de Miguel Delibes.

  • Novela Lírica

    Con Mortal y rosa de Francisco Umbral.

  • Metanovela

    Con Luis Landero y Juegos de la edad tardía.

El Ensayo y la Narrativa Actual

Por último, cabe mencionar el prestigio del género ensayístico, que trató distintos temas éticos, filosóficos y políticos, como Fernando Savater con su famoso Ética para Amador.