Vanguardias literarias en Europa y España: movimientos, características y autores clave

Literatura

1. Las vanguardias

Vanguardia se designa a una serie de movimientos artísticos que se desarrollan en Europa. El término proviene del francés. Su propósito es renovar el arte y la literatura anteriores. El arte vanguardista adquiere una importancia provocadora frente a lo antiguo, lo naturalista o aquello relacionado con el arte burgués. Los llamados «ismos» se suceden uno tras otro.

En su enfrentamiento con el mundo burgués, unos movimientos derivan hacia el pensamiento fascista —como el futurismo— y otros vuelcan su rebeldía en el movimiento proletario y de izquierdas. Más tarde, muchos de estos ismos fueron perseguidos y prohibidos por los aparatos culturales del Estado. Son muy diversos y a veces contradictorios; algunos rasgos comunes son su carácter de ruptura y revolución artística contra el realismo, su reacción frente a la sensibilidad romántica, su provocación, su carácter dirigido a minorías y su escasa duración.

2. Los movimientos de vanguardia en Europa

Expresionismo

Es de origen alemán y supone la acentuación de ciertos rasgos ya presentes en el naturalismo y en el impresionismo. Sus límites cronológicos son difusos. Les importan más las realidades internas que las externas; su fin es producir una fuerte impresión en el público, y abundan los personajes extraños.

Futurismo

Fue fundado por el italiano Filippo Tommaso Marinetti, que publicó en París en 1909 su primer manifiesto futurista. Parte de la ruptura total con el pasado y de la exaltación del «esplendor geométrico y mecánico del mundo moderno». Sus rasgos más característicos son:

  • La admiración por la civilización mecánica y los progresos técnicos.
  • El desprecio por los temas humanos y sentimentales.
  • El empleo de verbos en infinitivo y de recursos formales rupturistas.

Fue un movimiento rico en teorizaciones pero, según muchos críticos, pobre en resultados literarios.

Cubismo

Fue acuñado como término literario por el escritor francés Guillaume Apollinaire en 1913. Se basa en la descomposición de la realidad para recomponerla después mediante planos y el collage. Tiene importancia la disposición tipográfica visual-espacial de las palabras, como en los caligramas, cuyos versos dibujan el objeto del que hablan. Entre sus rasgos característicos están el antisentimentalismo y el humor.

Dadaísmo

Fundado en Zúrich en 1916 por el rumano Tristan Tzara, es el vanguardismo más destructivo. Parte de la negación absoluta de todo, incluso del arte y la literatura: más que de crear, habla de destruir; por ello, sus actitudes se acercan al anarquismo. Una muestra de ello es la famosa «receta» de Tristan para escribir un poema dadaísta: tijeras, un periódico, el azar y cola de pegar; con esto cualquier cosa puede ser una obra de arte, ya que lo importante es el acto de crearla.

Surrealismo

Es el movimiento más importante de las vanguardias y apareció en París en 1924, firmado por André Breton. Arranca de los rescoldos del dadaísmo. Sus postulados más destacables sostienen que la obra de arte debe ser el lugar donde aflore todo aquello que, reprimido por las normas, se encuentra oculto en el interior de las conciencias. Proponen la escritura automática, que consiste en escribir al dictado del pensamiento, y se recurre a la imagen visionaria basada en la asociación libre, ilógica e inesperada de ideas y palabras, como «un paraguas y una máquina de escribir en un quirófano». Sus temas frecuentes son el mundo de los sueños, que se asocia al movimiento surrealista con un proceso de rehumanización de la literatura.

3. Las vanguardias en España

Creacionismo

Se inició en París por el poeta chileno Vicente Huidobro. El creacionismo no se propone reflejar ni imitar la realidad, sino crear realidades nuevas e independientes. El poema debe crear algo propio que se explique a sí mismo. El poeta debe crear nuevas imágenes y relaciones entre las palabras; las imágenes se basarán en la relación arbitraria que el poeta establece entre ellas.

Ultraísmo

Fundado por Rafael Cansinos Isabella (Rafael Cansinos-Asséns es otra figura relacionada) y recibido en España por diferentes publicaciones, el ultraísmo recoge abundantes elementos futuristas, cubistas y creacionistas; se publicó en 1919. Del futurismo toma los temas y motivos de la vida moderna, del creacionismo la búsqueda de imágenes y metáforas nuevas y del cubismo el interés por la disposición tipográfica y visual del poema.

Ramón Gómez de la Serna

Las vanguardias llegaron enseguida a España a través de publicaciones como Revista de Occidente, fundada por Ortega y Gasset, y La Gaceta Literaria, creada por José Ortega y Gasset, Giménez Caballero y Guillermo de Torre. Pero el máximo impulsor de las vanguardias en España fue Ramón Gómez de la Serna, periodista y escritor, nacido en Madrid, hijo de un jurista, que murió en Buenos Aires.

Uno de sus libros más significativos comienza con el título Autormoribundia (Autormoribundia). Su obra se caracteriza por la personalidad que desprende; creó un estilo conocido como el ramonismo, sinónimo de independencia, esteticismo y provocación. Escribió más de cien libros de todos los géneros, siempre con ingenio y brillantez, y con la seguridad de que cualquier texto, por breve que parezca, puede ser una genial obra literaria.

La greguería es un género breve que afirma una tendencia propia de la literatura y el arte contemporáneo. La define como «humorismo + metáfora»; es el atrevimiento a definir lo que no puede definirse; es un telegrama poético. Ejemplo: «la pistola es el grifo de la muerte», etc. Algunas de sus obras son: Ramonismos (1927, donde define su estética), Autormoribundia (donde se muestra a sí mismo más interesante que cualquier personaje), El rastro, El ruso, La viuda, El torero Caracho. La literatura de Gómez es la frontera donde termina la adustez de los prosistas de la Generación del 98 y renace el humorismo.