Relatos de Infancia y Marginación en Los Niños Tontos de Ana María Matute

Relatos de Los niños tontos: Resumen y Temas

La niña fea

  • Alusión al acoso escolar hacia una niña de tez oscura.
  • La niña no es bienvenida por las demás niñas.
  • Encuentra consuelo con la naturaleza y su mundo imaginario.
  • Al final, se intuye que la niña ha muerto debido a su sufrimiento.
  • Posee un tono poético marcado por la sinestesia y los juegos de palabras.

El niño que no era amigo del demonio

  • El niño siente compasión por el diablo y lo defiende ante su madre.
  • El niño explica que el demonio solo tienta a los malos; al ser él bueno, no se debe preocupar.
  • Decide hacerse amigo suyo; así no tendrá problemas para ir al cielo.
  • La madre lo llama tonto (él lo niega).
  • Tema: Compasión por aquellos que juzgamos rápidamente o por los marginados.
  • Alusión a la España de los años 50.

Polvo de carbón

  • Niña de la carbonería, siempre sucia de carbón.
  • La niña está obsesionada con el agua.
  • Los días soleados acude a la pila a ver el agua brillar.
  • Una noche la niña se despierta y ve la luna brillar con la luz del sol; desea poderse bañar como hace la luna.
  • Al reflejarse cada vez más, y la niña acercándose, muere ahogada.
  • El deseo se cumple; metafóricamente parece que la niña tiene polvo en el alma.
  • El agua, la luna y el sol funcionan como metáfora de purificación (paralelismos: «si yo pudiera… si yo pudiera…»).

El negrito de los ojos azules

  • Una noche nace un niño negrito con ojos azules; todo el mundo lo desprecia porque no llora.
  • Lo abandonan en un cesto y un gato envidioso se los arranca.
  • Al crecer, decide buscarlos con ayuda del tacto, el oído y el olfato (los animales son sus ojos: un perro y un oso).
  • Al final, el perro cava un hoyo para enterrar al niño muerto; nacen dos flores azules, los ojos del niño.
  • Uso de aliteraciones, onomatopeyas y sinestesia.

El año que no llegó

  • Niño de apenas un año de edad.
  • Tiene la ilusión de cumplir su primer año de vida (es su día de cumpleaños).
  • El niño muere tras los obstáculos que encuentra: el saquito de arena y los vencejos.

El incendio

  • Historia de un niño que dibuja en una esquina de su casa.
  • Dibuja una casa con lápices de colores (naranja, rojo y azul).
  • La casa prende fuego y él muere quemado dentro de ella.
  • No queda clara la razón por la que el niño quema la casa; se interpreta como un ataque de rebeldía contra el mundo al que siente que no pertenece.

El hijo de la lavandera

  • Niño delgado con cabeza calva; su madre es muy gruesa.
  • Los hijos del administrador se burlaban por su cabeza y su delgadez.
  • Un día la madre besa al niño mientras lo baña.
  • Al día siguiente, los niños apedrean al niño y lo matan.
  • Frase clave: como si el niño no se mereciera un beso de su madre (los otros niños no tenían el cariño de su padre).

El árbol

  • Niño obsesionado con un árbol.
  • Árbol ubicado dentro de un palacio; el niño tiene la obsesión de que lo va a venir a buscar a su habitación.
  • La obsesión se convierte en fiebre y lo acaba matando.

El niño que encontró un violín en el granero

  • Niño llamado Zum-Zum (es de los pocos que tiene nombre).
  • No tiene voz y no se aviene con su familia.
  • Su madre no recuerda cuándo nació; tiene mucha faena en la granja.
  • El cuervo lo desprecia pues, al no tener voz y ser tan retraído, piensa que es un inútil.
  • Sin embargo, el caballo y el perro saben la verdad sobre el niño (no pasa desapercibido).
  • El niño encuentra un violín roto; sus hermanos lo arreglan poniendo de cuerda el pelo del caballo (de ahí procede su nombre).
  • Muere y se convierte en el violín.

El escaparate de la pastelería

  • Un niño pobre que sueña con poder comer pasteles. Se pasea por el pueblo con un perro delgadísimo.
  • Una mujer lo ve y le ofrece garbanzos; él los rechaza.
  • El perrito se compadece del niño y le trae un trozo de escarcha, que brilla como el caramelo.
  • El niño la lame como si fuera una piruleta, sin poder sacar de su mente las verdaderas golosinas.

El otro niño

  • El protagonista de este relato es un niño que no se comporta como los otros niños.
  • Es un niño que no se ensucia, que no tiene cicatrices, que no juega en el río…
  • Es un niño que nadie sabe que existe hasta que un día aparece sentado en un pupitre en la clase de la señorita Leocadia.
  • Esta lo observa y se da cuenta de que tiene los dedos índice y corazón unidos, en señal de bendecir.
  • Se da cuenta de que se trata del Niño Jesús. El niño que ha dejado el altar para ir a la escuela.

La niña que no estaba en ninguna parte

  • Niña ausente; no existe en el tiempo presente en el que se narra el relato.
  • Se describe un armario con objetos que no pertenecen a la niña: zapatos rojos con borlas, una muñeca que huele a naftalina y flores secas.
  • La niña no está en ninguna parte (según la autora); lo que se refleja en el espejo es la cara arrugada de una mujer mayor.
  • Saca la lengua (burla); la niña ha perdido la niñez convertida en anciana.
  • Los objetos se han conservado intactos.

El tiovivo

  • Niño pobre cuyo gran sueño es montarse en las atracciones de la feria.
  • No puede porque no tiene dinero (se enfada).
  • Un día encuentra una chapa de cerveza y decide usarla para dar vueltas en la atracción.
  • Ese día llovía y el tiovivo estaba cubierto de una lona; se sube igual.
  • El niño hace realidad su sueño, pero muere en el tiovivo (ningún otro niño quiere volver a subirse allí).

El niño que no sabía jugar

  • Niño poco ordinario que no se aviene con los demás niños.
  • Camina con las manos quietas y caídas. No hace caso a los juguetes.
  • Su padre piensa que es porque es más inteligente de lo normal.
  • La madre sentía escalofríos al observar al niño.
  • La verdad era que su actividad consistía en cazar insectos y cortarles la cabeza.

El corderito pascual

  • Niño solitario y rechoncho; los otros niños se ríen de su gordura.
  • El niño no tiene amigos hasta que un día le regalan un corderito dulce y blanquito.
  • Es su mejor amigo y le tiene mucho cariño.
  • La autora describe el paso de las estaciones.
  • Al llegar la primavera (Pascua), el niño descubre en la cocina de su casa la cabeza del corderillo.
  • Su padre se lo come, mientras el corderillo lo mira con la misma cara de siempre.

El niño del cazador

  • Niño que ansía ir de caza tal como ha visto hacer a su padre.
  • El niño acompaña al padre a cazar a menudo en sus sueños.
  • Una noche, logra hacerse con la escopeta de su padre y se encamina al monte ilusionado por cumplir su sueño.
  • El niño dispara al aire, pero la víctima es él mismo.

La sed y el niño

  • Un niño que tiene tanta sed que va cada tarde a la fuente a beber (merienda pan y chocolate).
  • Acude a la fuente, pero el agua no brota de ella.
  • El niño pregunta a los pajarillos, quienes le comunican que los hombres se la han llevado.
  • De tanta sed que tiene, el niño se convierte en polvo y viento.
  • El niño muere de sed, pero vuelve a salir agua de la fuente (es el niño convertido en agua).

El niño al que se le murió el amigo

  • Explica la historia de un niño que pierde a su amigo y ello le hace madurar de la noche a la mañana.
  • El niño solía ir a jugar a la valla con su amigo y sus juguetes (canicas, una pistola y un reloj que ya no marca la hora).
  • Un buen día, su amigo no acude; su madre le explica, fríamente, que su amigo ha muerto.
  • El niño decide salir en su búsqueda. Sin embargo, el amigo sigue sin aparecer.
  • La madre, en lugar de consolar a su hijo, simplemente le dice que le tiene que comprar un traje nuevo porque el que lleva le queda pequeño.
  • Tanto ha perdido la ilusión el niño que se ha hecho adulto de repente.

El jorobado

  • Niño jorobado que siempre está triste.
  • Su padre, dueño de un teatrillo, se avergüenza de él.
  • Sin embargo, le compra juguetes caros y buena comida.
  • El sueño de su hijo es actuar en uno de los teatrillos de su padre.

El niño de los hornos

  • Este relato trata de un niño que siente celos de su hermano recién nacido.
  • Los padres no hacen caso al niño ni le dejan tocar o acercarse a su hermanito.
  • Cuando el niño intenta acercarse, el padre le pega.
  • El niño se queja de las tiernezas que dicen al hermanito y lo describe como un «conejo despellejado».
  • Tan poco caso le hacen al niño que una noche este decide sacar de la cama al bebé y echarlo al horno de barro.

Mar

  • Niño enfermo. El médico le receta pasar tiempo cerca del mar como cura a su enfermedad.
  • La familia hace los preparativos.
  • El niño empieza a imaginar cómo será ese mar que nunca ha visto.
  • Se lo imagina alto y verde, y cree que entrar en él será como entrar en una caracola.
  • Cuando el niño llega al mar, siente una gran decepción pues este no es como él se había imaginado.
  • Compara la espuma del mar con la espuma de una cerveza.
  • El reflejo de la luz hace que se vea blanquecino y no verde.
  • Al ir metiéndose más y más dentro del agua, la familia le grita desde la orilla y se lamenta pues el niño se está ahogando.

Análisis de Personajes y Temas

Los niños que protagonizan todos estos cuentos tienen varias características en común. La mayoría no tiene nombre, y todos son niños marginados de la sociedad por distintos motivos: defectos físicos, diferencias físicas, enfermedad, rechazo por parte de sus padres u otros, o diferencias de clase social.

Estos niños pasan por diversos estados de ánimo dentro de un mismo relato, y todos ellos comparten la soledad, la angustia, la tristeza, la falta de cariño, la burla, la infelicidad y el acoso. Algunos de estos niños sucumben a los más fuertes o son superados por sus sentimientos (rencor, odio, venganza, envidia). Son niños con claros conflictos internos, incomprendidos por sus padres y por el mundo.

A menudo estos niños, para cobijarse de su dura realidad o para consolarse, crean mundos imaginarios y fantásticos, llenos de animales, colores y naturaleza.

El papel de los adultos y la naturaleza

Las figuras paternas y maternas se presentan como personajes recios, fríos y prácticos, que no se ocupan de sus hijos ni les dan el cariño o credibilidad que necesitan. Las figuras paternas, especialmente, son autoritarias y se implican aún menos en la vida del niño que la figura materna. La única figura materna que muestra algo de cariño por su hijo es la de la lavandera.

Es evidente que la autora, Ana María Matute, quiere que el lector empatice con todos estos niños. Los animales y la naturaleza cuentan con gran protagonismo en casi todos los relatos. A veces son los salvadores de los niños, y otras pocas veces los causantes de alguno de sus males, como por ejemplo en el relato de «El negrito de ojos azules», en el que es un gato quien arranca los ojos al niño.