Modernismo: la renovación poética desde Hispanoamérica
Modernismo. La renovación poética en el siglo XX llega desde Hispanoamérica con el movimiento modernista, que supone para nuestra lírica una gran revolución métrica y formal. El modernismo es un movimiento artístico que nace de una crisis espiritual de fin de siglo. En España, el modernismo realizó una síntesis del parnasianismo (temas exóticos y valores sensoriales) y del simbolismo (musicalidad y sugerencia). Los modernistas también sienten admiración por poetas clásicos como Berceo, Jorge Manrique, Gustavo Adolfo Bécquer o Rosalía de Castro.
Rasgos principales
- Búsqueda de lo bello como objetivo estético esencial.
- Voluntad de innovación formal y métrica.
- Cosmopolitismo y exotismo en motivos y léxico, con uso de extranjerismos y sinestesias.
- Empleo de diversas formas métricas: soneto, alejandrino, silva y verso libre.
De la mano de Rubén Darío, la poesía en castellano cobra un auge inusitado. El movimiento se inicia con su obra Azul…, libro de poemas y cuentos que contiene todos los elementos típicos del modernismo: voluntad de innovación, cosmopolitismo, exotismo, vocabulario con extranjerismos, sinestesias y empleo de distintas expresiones métricas. El modernismo llega a España con Rubén Darío en 1898 y se extiende a poetas como Juan Ramón Jiménez, Manuel Machado o Antonio Machado; pero estos pronto buscarán un nuevo camino que desecha la ornamentación externa como medio para profundizar en el poema.
Precursores y autores destacados
Aunque no siempre se le concede la importancia debida, en España contamos con un precursor del movimiento: el malagueño Salvador Rueda, que recibió las mismas influencias que los poetas americanos. Uno de los autores más notables vinculados al modernismo fue el sevillano Antonio Machado, quien evoluciona desde un modernismo intimista hacia posturas más afines a la Generación del 98.
Antonio Machado
Machado concibe la poesía como ‘esencialidad’ y ‘temporalidad’. Esta última es el gran tema de su obra: transmitir la emoción del tiempo; para él la poesía es ‘diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo’. Aborda el tema del tiempo de diversas maneras: huye de la angustia a través del recuerdo y se vale de símbolos como la tarde, la noche, el reloj y el agua. Otros temas importantes son los sueños (única vía de acceso al conocimiento), la soledad y el amor (recuerdo melancólico de la amada ausente).
Sus obras más representativas son Soledades. Galerías y otros poemas y Campos de Castilla, en las que se aprecia tanto la introspección como la preocupación social por el pueblo castellano. Entre 1912 y 1917 —fecha en la que se publica la segunda obra— ocurren la muerte de Leonor y su regreso a Andalucía.
Juan Ramón Jiménez: transición hacia la depuración
Juan Ramón Jiménez supone la conexión entre el modernismo, el novecentismo y la Generación del 27. Su poesía se caracteriza por el anhelo de desnudez. Para él, la poesía representaba una forma de vencer la imperfección del mundo y, a la vez, un camino de conocimiento de uno mismo y de la realidad. El poeta redujo su obra a tres etapas fundamentales.
Etapas de su obra
- Sensitiva (1898–1916): incluye obras con rasgos plenamente modernistas y también influencia de Bécquer. Predominan las descripciones del paisaje como reflejo del alma del poeta, la melancolía, la música, los recuerdos y los ensueños amorosos. Es una poesía emotiva y sentimental. Algunas obras de esta etapa son Arias tristes, Elegías, La soledad sonora y Estío. Este último poemario (1916) marca el cambio hacia una segunda etapa, en la que se aleja del modernismo en busca de una mayor depuración de la palabra; desaparecen los ambientes soñados y nostálgicos en favor de una realidad concreta.
- Etapa intelectual (1916–1936): en su deseo de salvarse ante la muerte, se esfuerza por alcanzar la eternidad, objetivo que cree posible a través de la belleza y la depuración poética. Suprime la musicalidad excesiva, la aparatosidad externa y lo ornamental anterior para adentrarse en lo profundo, en lo bello, en lo puro y en lo esencial. De esta época destaca Diario de un poeta recién casado. Se trata de una poesía dirigida ‘a la minoría, siempre’, en la que incorpora elementos vanguardistas como el collage o el verso libre. La estación total (1923–1936) recoge los últimos poemas escritos en España. El 22 de agosto de 1936, Juan Ramón marcha al exilio.
- Etapa verdadera (1937–1958): comprende todo lo escrito durante su exilio americano. Juan Ramón continúa replegado en sí mismo en busca de la belleza y la perfección. Su ansia por la trascendencia lo acerca a una cierta mística y a la identificación con Dios y la belleza en uno. Su lengua poética se llena de neologismos; no utiliza rimas ni estrofas y abundan las imágenes irracionales. Una obra representativa de esta etapa es Dios deseado y deseante.
Vanguardias: ruptura y renovación
Vanguardias. Las vanguardias surgen en Europa como protesta frente al academicismo y el arte burgués. Sus principales características son:
- Rechazo del sentimentalismo: la poesía debe ser fruto del intelecto, no de lo puramente subjetivo.
- Atención por lo novedoso y lo actual (máquinas, avances científicos, ciudad, velocidad).
- Interés por lo fragmentario, la incoherencia y lo irracional.
- Mirada desprejuiciada sobre el mundo y renuncia a imitar la naturaleza; el poeta crea la obra.
- Reivindicación del juego, el humor y lo lúdico.
Las primeras manifestaciones del vanguardismo en la poesía española aparecen alrededor de 1920 con el ultraísmo, que incorpora el mundo contemporáneo y urbano al poema, elimina los elementos narrativos o sentimentales, introduce juegos tipográficos, y realza la metáfora, el humor y la sorpresa. Autores ultraístas fueron Guillermo de Torre, Juan Larrea y Gerardo Diego.
Además del ultraísmo, destacan otras vanguardias:
- Futurismo: exalta la velocidad y las máquinas.
- Cubismo: presenta la obra como una realidad pensada por el artista, no como copia de la realidad.
- Creacionismo y Surrealismo: el Surrealismo intenta alumbrar la realidad que subyace bajo la razón y exalta la imaginación, el sueño, el deseo o la infancia; defiende la escritura automática y el empleo de imágenes irracionales. Influyó en autores como Rafael Alberti (Sobre los ángeles) y Federico García Lorca (Poeta en Nueva York).
Por la influencia del Surrealismo, la poesía española experimenta un proceso conocido como rehumanización del arte. Frente a la poesía pura, surge la idea de una poesía ‘impura’ que reivindica una función liberadora del arte: liberar al hombre de sí mismo, de su conciencia y de la alienación social.
Generación del 27 y Las Sinsombrero
Del grupo Las Sinsombrero no debemos olvidar la labor de María Zambrano, cuyas reflexiones filosóficas nutrieron la literatura de esta generación. Siguiendo a Lázaro Carreter, podemos señalar algunas afinidades estéticas y temáticas del grupo, cuya característica general es la tendencia al equilibrio y la síntesis entre polos opuestos:
- Tradición y vanguardia: aunque buscan nuevas formas poéticas, no rompen con la tradición literaria y admiran el lenguaje poético de Góngora, los autores clásicos y las formas populares del Romancero; a la vez, reciben influencias vanguardistas.
- Lo culto y lo popular: coexisten en la obra (por ejemplo, los sonetos de Alberti en Cal y canto y los Sonetos del amor oscuro de Lorca).
- Los poemas mezclan un sentimiento de universalismo con un sentimiento español.
- Oscilan entre el arte para minorías y el arte para mayorías; se alternan hermetismo y claridad, lo culto y lo popular.
Evolución en tres etapas
- Hasta 1927: predomina la influencia de Bécquer y del modernismo; también influye la poesía pura de Juan Ramón Jiménez y las vanguardias. La influencia de los clásicos se aprecia en el uso de estrofas tradicionales. Ejemplos: Marinero en tierra de Alberti o Romancero gitano de Lorca.
- Del 27 a la Guerra Civil: la influencia del surrealismo impulsa la rehumanización de la poesía, la liberación de la palabra, del verso y de la imagen, y una nueva concepción trascendente de la poesía. Esto se refleja, por ejemplo, en el manifiesto de Pablo Neruda publicado en la revista Caballo verde para la poesía. Además, las inquietudes sociales y políticas van incorporando temas comprometidos con el tiempo y las circunstancias. Obras significativas: La voz a ti debida de Pedro Salinas, Los placeres prohibidos de Luis Cernuda, Espadas como labios de Vicente Aleixandre y Poeta en Nueva York de Lorca.
- Tras la Guerra Civil: con el estallido del conflicto se trunca la evolución poética de la generación. García Lorca fue asesinado en 1936 y la mayoría de los poetas del 27 marcharon al exilio. Vicente Aleixandre y Dámaso Alonso permanecieron en el llamado ‘exilio interior’ y se encargaron de apadrinar, esquivando la censura, a poetas de las siguientes generaciones. La poesía de esta etapa deriva hacia un humanismo angustiado y de tonos existenciales. Obras representativas: Hijos de la ira de Dámaso Alonso, Mujer sin edén de Carmen Conde, o Clamor de Jorge Guillén.
Mención a Miguel Hernández
Mención aparte merece Miguel Hernández, autor de una poesía apasionada. Su formación recibió influencias de Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, aunque fue en gran parte autodidacta. Entre sus obras destacan El rayo que no cesa, Viento del pueblo y Cancionero y romancero de ausencias.
Conceptos clave: modernismo, vanguardias, rehumanización, temporalidad, esencialidad, depuración formal, exilio y compromiso social. Estos ejes permiten comprender la evolución de la poesía española entre finales del siglo XIX y la mitad del siglo XX.