Modernismo
El Modernismo
Este fenómeno obedecía al descrédito de la estética realista en consonancia con la crisis del positivismo y de la razón. Un nombre que se solía darles a estos jóvenes escritores era el de modernistas.
El Modernismo surgió en Hispanoamérica como fuerza subversiva y expresión de la resistencia al mercantilismo de la revolución cultural burguesa. Los modernistas se alzaron contra el materialismo, el imperialismo, la burguesía y lo utilitario. El clima que vivieron, con la mezcla de arte, vida bohemia e ideas libertarias, fue similar al de París de fines del siglo XIX.
Características principales
- Sincretismo. Es característica del Modernismo la disparidad artística: el afrancesamiento y el tradicionalismo hispánico, el exotismo preciosista y la sencillez expresiva. Pero el rasgo común fue la búsqueda de una nueva expresión, con un deseo de nutrirse de todo.
- Afán por ser originales. Que raya muchas veces en la rareza, incluso en la extravagancia. El modernista manifestaba no sólo su deseo de provocar, sino también su oposición al asfixiante conformismo.
- Primitivismo. Revalorizan lo antiguo, lo aparentemente intemporal, no como una recuperación histórica del pasado, sino renegando de la historia con el deseo de encontrar la verdad en lo imperecedero.
- Erotismo. El amor puede ser apacible y el sexo delicadamente aludido, pero también puede tratarse de una sensualidad desbordada que convive con la voluptuosidad, la obscenidad y hasta lo demoníaco.
- Atracción por lo marginal. Prostitutas, bebedores, delincuentes…
- Lo exótico. Se busca, sobre todo, en las civilizaciones asiáticas (Japón), en el mundo musulmán y en las antiguas culturas. Representa el deseo de huir de la mediocridad más próxima.
- Cosmopolitismo. Es común el gusto por los viajes, por conocer gentes y lugares distintos. Esto unirá a modernistas, socialistas y anarquistas al expresar su oposición a uno de los mitos básicos de la sociedad burguesa.
- Esteticismo. Se exalta la Belleza como ideal prioritario. El arte transporta a lo ideal. El artista se siente participante del poder creador del universo y capaz de penetrar en lo absoluto e infinito.
- Renovación de la versificación. En tres direcciones: recuperación de las viejas formas (hexámetro clásico, por ejemplo), agilización de metros conocidos y creación de nuevos metros; intento de libertad métrica con versos largos y asimétricos.
Atracción por lo marginal. Prostitutas, bebedores, delincuentes…
Lo exótico. Se busca, sobre todo, en las civilizaciones asiáticas (Japón), en el mundo musulmán y en las antiguas culturas. Representa el deseo de huir de la mediocridad más próxima.
Cosmopolitismo. Es común el gusto por los viajes, por conocer gentes y lugares distintos. Esto unirá a modernistas, socialistas y anarquistas al expresar su oposición a uno de los mitos básicos de la sociedad burguesa.
Esteticismo. Se exalta la Belleza como ideal prioritario. El arte transporta a lo ideal. El artista se siente participante del poder creador del universo y capaz de penetrar en lo absoluto e infinito.
Renovación de la versificación. En tres direcciones: recuperación de las viejas formas (hexámetro clásico, por ejemplo), agilización de metros conocidos y creación de nuevos metros; intento de libertad métrica con versos largos y asimétricos.
Generación del 98
La Generación del 98
Fue Azorín quien propuso esta denominación en unos artículos. Según él, integraban la generación autores como Unamuno, Baroja, Maeztu, Valle-Inclán, Rubén Darío… Los rasgos que permiten agrupar a tales autores son un espíritu de protesta y un profundo amor al arte, y entre las influencias señala Azorín las de parnasianos y simbolistas. Por lo tanto, el Modernismo no es opuesto a la Generación del 98.
Requisitos generacionales aplicados al “98”
- Nacimiento en años poco distantes. Once años separan al más joven del más viejo (Machado y Unamuno).
- Formación intelectual semejante.
- Relaciones personales. Mantuvieron estrechas amistades autores como Baroja, Azorín y Maeztu. Coincidieron en tertulias, revistas…
- El acontecimiento general que une sus voluntades. Fue el Desastre del 98 (de ahí el nombre): la guerra colonial de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, territorios que luchaban por su independencia de España. Finalmente, España se vio obligada a abandonar las colonias.
- Presencia de un guía. Nietzsche, aunque también se habla de Schopenhauer.
La juventud del 98
A la juventud del 98 la animaba un «espíritu de protesta, rebeldía…». Su ideología: marxista, socialista, progresista, anarquista, subversiva, revolucionaria…
El grupo de los tres
Este grupo lo componen Baroja, Azorín y Maeztu, amigos que firman un artículo con el seudónimo de Los tres, en el que diagnostican la descomposición del ambiente espiritual, el hundimiento de las certezas filosóficas, etc.
Su posición es ahora la de un reformismo de tipo «regeneracionista». Todo esto les condujo a un profundo desengaño.
Temática
Abordan temas semejantes:
1. Preocupación por los problemas de España. Tras el Desastre del 98, cunde en todo el país la conciencia de crisis y decadentismo general. Junto a los regeneracionistas, los escritores denuncian el atraso, el analfabetismo y el caciquismo, pero ofrecen soluciones con buenas intenciones aunque poco prácticas (por ejemplo, la idea de «europeizar España»).
2. Preocupaciones existenciales y conflictos religiosos. Constituyen el segundo gran asunto tratado por todos los escritores de esta generación. El paso del tiempo que conduce a la muerte, las preguntas sobre el sentido de la existencia humana o la presencia de Dios son algunos temas literarios frecuentes.
Novecentismo o Generación del 14: Definición y características
Se conoce con el nombre de Generación del 14 (por su coincidencia con la Primera Guerra Mundial) a un grupo de escritores españoles, cronológicamente situados entre el Modernismo, la Generación del 98 y las vanguardias, que ponderan la inteligencia, la disciplina en el trabajo y la perfección artística como los valores más apreciados en el arte. Desde el punto de vista estético, proclaman la deshumanización de la obra de arte y el intelectualismo, lo que favoreció la penetración y consolidación de las vanguardias europeas en España. Su objetivo principal es renovar estéticamente la literatura y el arte de la época, acercándolo a la modernidad propia del siglo XX.
Características generales
- Tienen una gran formación intelectual; son personas con estudios muy amplios y que se preocupan por otras disciplinas aparte de la suya.
- Su formación se refleja tanto en la profundidad y rigor de su pensamiento como en la propia creación literaria; dominan los recursos literarios de manera rigurosa y profunda.
- No olvidan el «problema» de España, aunque tratan el tema con mayor serenidad y menos dramatismo que los autores de la Generación del 98, ya que tienden a un universalismo.
- Obras más elaboradas y reflexivas (racionalismo); todo lo escrito ha sido pensado detenidamente antes. Además, se preocupan de la estética y forma de sus textos; la forma es importante pero sin alcanzar la retórica barroca.
- Se concibe el arte como puro juego, alejándolo de la vida. Para los novecentistas, el arte forma parte de la vida pero no es la vida; es una facultad que tiene el hombre para crear belleza.
- Deseo de escribir para las minorías cultas: sus obras van dirigidas a personas selectas, pues son conscientes de que lo que escriben no alcanzará a todos.