Literatura española: Don Juan Manuel, Jorge Manrique y el Renacimiento (siglos XV–XVI)

Don Juan Manuel

Estilo: El estilo de Don Juan Manuel se caracteriza por la selección, la sobriedad y la precisión, y por una conciencia plena de autoría literaria. Él mismo lo define de esta manera.

Obra

Entre sus obras destacan:

  • El libro del caballero y el escudero
  • El libro de los estados
  • El Conde Lucanor (también conocido como el Libro de Patronio)

El Conde Lucanor está compuesto por varias partes; la más conocida es una serie de 51 exempla o cuentos moralizantes tomados de diversas fuentes, como Esopo y otros clásicos, así como de cuentos tradicionales árabes.

Jorge Manrique y Coplas por la muerte de su padre

La obra poética de Jorge Manrique no es extensa; consta apenas de unas cuarenta composiciones. Se suele clasificar su producción en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal. En general, se trata de poemas satíricos y amorosos convencionales dentro de los cánones de la poesía cancioneril de la época, todavía bajo influencia provenzal y con un tono de galantería erótica velada mediante finas alegorías.

Sin embargo, entre toda ella destacan de forma señera las Coplas por la muerte de su padre. En estas coplas Jorge Manrique hace el elogio fúnebre —o planto— de su padre, don Rodrigo Manrique, mostrándolo como un modelo de heroísmo, virtudes y serenidad ante la muerte.

Métrica: la copla de pie quebrado.

Estructura de las Coplas

La estructura del poema se puede dividir en tres partes:

  • Primera parte (coplas I–XIII): se abordan temas generales, como la brevedad de la vida, la rapidez con que llega la muerte (tempus fugit) y el poder igualatorio de la muerte.
  • Segunda parte (coplas XIII–XXIV): se insiste en el poder igualatorio de la muerte (tema predominante) y en el motivo del ubi sunt?.
  • Tercera parte (coplas XXV–XL): se centra más en la figura del padre de Jorge Manrique, Rodrigo Manrique: sus hazañas, virtudes y características; se establecen comparaciones y, sobre todo, se describe cómo la muerte llama a Rodrigo para que deje la vida terrenal y pase a la vida eterna, y cómo él acepta sin temor.

España en el Renacimiento

Durante los siglos XV y XVI se vivió en Europa un período caracterizado por el auge de las artes, las ciencias y la cultura en general: el Renacimiento. En España, el Renacimiento se inició más tarde que en otras partes de Europa, ya que hasta 1492 no terminó la Reconquista, lo que mantenía vivo el espíritu guerrero característico de la Edad Media. Sin embargo, al comenzar el siglo XVI la hegemonía española se imponía en Europa.

Factores de la hegemonía española

  • La unión de territorios con Carlos V, que concatenó el imperio español con posesiones austrohúngaras, ampliando las posesiones de la Corona española.
  • El desarrollo económico generado por la llegada de metales preciosos y riquezas desde América.

Estas ventajas trajeron inconvenientes: el rey tuvo que sofocar rebeliones y parte de las riquezas se utilizaron para combatir el protestantismo. Poco a poco, esta situación fue encerrando a España en sí misma para evitar la influencia de la Reforma de Lutero. Durante el reinado de Felipe II el contacto con Europa se redujo casi por completo, y por ello el Renacimiento español adquirió características particulares que lo diferenciaron del europeo.

Este distanciamiento no supuso que los frutos culturales fueran inferiores; la época del Renacimiento es una parte fundamental de los Siglos de Oro de la literatura española.

La mentalidad renacentista

El Renacimiento supuso, además del fin de la Edad Media desde el punto de vista histórico, un cambio de mentalidad entre los intelectuales. Sus principales rasgos son:

  • Curiosidad por la naturaleza y por el ser humano, satisfecha a través de la razón.
  • Búsqueda de la felicidad en los placeres ofrecidos por los sentidos, los sentimientos y la inteligencia, sin esperar la otra vida, como ocurría en la Edad Media.
  • Valoración de la cultura y la ciencia como fuentes de goce y conocimiento.
  • Admiración por el mundo clásico, que se manifestó en el arte y la literatura.

Esta nueva mentalidad provocó la separación entre literatura religiosa y profana, en contraste con la Edad Media. Así surgieron grandes poetas del amor como Garcilaso de la Vega, junto a una importante representación de la poesía religiosa, con autores como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús.

La literatura del siglo XVI

El apogeo de la creación literaria se debió en gran parte a la invención de la imprenta, que aceleró la difusión de los libros. La fortaleza de la literatura se advierte, sobre todo, en la narrativa, con el auge de la novela y el nacimiento de subgéneros de gran éxito como la picaresca.

La lírica amorosa: Garcilaso de la Vega

Garcilaso de la Vega, toledano, fue maestro a la hora de expresar sentimientos amorosos, ya sea describiendo la belleza de su amada o transmitiendo la melancolía por su muerte. Sus frecuentes estancias en Italia lo pusieron en contacto con la cultura renacentista; a él se debe la ruptura formal y temática con la Edad Media al introducir en la poesía española la ideología renacentista y emplear estrofas y versos populares en Italia, entre ellos el endecasílabo y su combinación con el heptasílabo.

Se le atribuye la perfecta adaptación al castellano del soneto, los tercetos encadenados y la octava real. Aunque Juan Boscán ya había escrito sonetos, fue Garcilaso quien les dio forma definitiva en castellano. Su producción no es muy extensa y permaneció, en parte, inédita hasta después de su muerte: tres églogas, cinco odas y treinta y ocho sonetos.

La lírica religiosa: fray Luis de León y San Juan de la Cruz

Junto a la lírica amorosa, cobró gran importancia la poesía religiosa, cuyos autores, sin perder la mentalidad de la época, dedicaron versos llenos de espiritualidad a Dios. Destacan fray Luis de León y San Juan de la Cruz, cuyas características, sin embargo, son distintas.

Fray Luis de León (1527–1591)

Aunque inició su labor poética con algunos versos amorosos de escasa entidad, fray Luis de León evolucionó rápidamente hacia la temática que realmente le interesaba: la religiosa. Entre sus composiciones en verso destaca la lira. Entre sus obras en verso figuran Vida retirada, Noche serena y Oda a la Ascensión. También escribió prosa religiosa, como De los nombres de Cristo.

San Juan de la Cruz (1542–1591)

Los poemas más importantes de este monje abulense son de carácter místico. Sus tres poemas más extensos van seguidos de anotaciones en prosa en las que el autor explica, de forma clara y prolija, el significado espiritual de cada uno de los versos.