Evolución del Modernismo Literario y el Universo Simbólico del Romancero Gitano

El Modernismo

En el último tercio del siglo XIX, la vida económica alcanzó el capitalismo. El mundo occidental estaba inmerso en un sistema donde imperaban los valores pragmáticos y utilitarios de la sociedad burguesa.

Comenzaron a notarse síntomas de hastío y desintegración que conducirían a la llamada «crisis universal de las letras y del espíritu», la cual se desarrolló entre 1885 y 1914 (año en que empieza la Primera Guerra Mundial). Su base reside en la pérdida de confianza en el positivismo, una corriente racionalista que no fue capaz de afrontar el avance técnico, mientras que la ciencia no ofrecía verdades absolutas.

El escepticismo reinante condujo a algunos pensadores a nuevos modos de acceso al conocimiento basados en el irracionalismo y la intuición. La existencia humana se concibe como dolor (Schopenhauer) y angustia (Kierkegaard) en un mundo sin Dios (Nietzsche).

Las propuestas de Bergson reivindican la intuición; las de Freud sentaron los cimientos del psicoanálisis, con el empleo del lenguaje como medio terapéutico para hacer emerger el inconsciente.

El Modernismo fue la manifestación filosófica, religiosa, política y artística de la crisis provocada por el desarrollo de la sociedad burguesa hacia finales del siglo XIX. Recoge elementos de otras corrientes literarias:

  • El Parnasianismo: Surgido hacia 1860, esta escuela reaccionó contra los excesos de subjetividad y sentimentalismo. Los nuevos poetas propugnaron el «arte por el arte»: una poesía objetiva cerrada a sentimientos e ideologías. El esteticismo y el deseo de evasión o escapismo serán las notas distintivas del Parnasianismo.
  • El Simbolismo: Nacido en Francia como reacción al Naturalismo (en España, sus precursores son Bécquer y Rosalía de Castro). Defiende que la realidad, tras sus apariencias, esconde significaciones profundas que el poeta tiene que descubrir y comunicar al lector. Se sirven de los símbolos. La poesía se convierte en un instrumento del conocimiento, que solo se puede expresar mediante la alusión y la sugerencia.
  • El Decadentismo: Sus seguidores reivindican el encanto de lo malsano, lo prohibido, lo escandaloso, lo ruinoso… Sienten atracción por lo raro y lo singular. Su actitud es bohemia y anarquista, no se ajusta a las convenciones sociales y defiende los «paraísos artificiales», pero también es aristocrática por su búsqueda de la belleza y su repulsa hacia lo vulgar.

Características del Modernismo

El rasgo general del movimiento es la insistencia en la experimentación. La constante tentativa de renovación del lenguaje literario hace que el Modernismo se defina como la estética del cambio.

Evasión y exotismo

Conllevó una fuga del espacio y del tiempo en que vivían, en busca de una actualidad universal que consideraban la única verdadera. Los modernistas crearon su propio mundo ideal que les permitiría afrontar la vida rutinaria.

Cosmopolitismo

Una faceta más de la necesidad de evasión y del anhelo de perseguir lo aristocrático.

Renovación del lenguaje poético y de la versificación

Enriquecieron el idioma con vocablos extranjeros, abusaron de arcaísmos y neologismos, y emplearon el estilo conversacional y los americanismos.

Destaca la búsqueda de efectos impresionistas, a base de la creación de sensaciones que logran mediante el uso de la sinestesia, el empleo de un cromatismo de infinitos matices y la musicalidad.

  • Recuperación de viejas formas: El hexámetro clásico o antiguos metros castellanos.
  • Agilización de los metros conocidos: Ruptura de la división rígida del alejandrino gracias al encabalgamiento.
  • Creación de nuevos metros e intento de libertad métrica: Con versos largos y asimétricos.

Rubén Darío

Primera etapa: Azul… (1888)

Composiciones en verso y cuentos breves en prosa. El léxico, poblado de objetos exóticos, la exquisitez aristocrática y el culto parnasiano del «arte por el arte» implican un rechazo de la realidad burguesa en la que no quiere integrarse.

Presenta una nueva estética: el exotismo, la elegancia, el sentimentalismo, el erotismo y la preocupación por el ritmo y la musicalidad. La exaltación de los mitos autóctonos.

Es una obra llena de imágenes sorprendentes y adjetivos inesperados; la prosa es más atrevida que el verso, con ritmos insólitos, tono insolente y sensualidad.

  • El color azul: En palabras de Darío, «el color del ensueño, el color del arte».
  • El cisne: Elemento pagano y sensual que sugiere el encanto de lo caballeresco legendario. Símbolo de la pureza y del ideal. La curva de su cuello es el signo misterioso de la interrogación.

Segunda etapa: Prosas profanas (1896)

Obra que deslumbró tanto por sus innovaciones métricas como verbales. El título implicaba una confusión deliberada con el uso litúrgico del vocablo «prosas», signo de la alternativa fascinación y repulsa de la poesía moderna hacia la religión tradicional.

Muestra una evasión aristocrática de la realidad y retoma la preocupación social de la primera época. Cuestiona qué es el arte, el placer, el amor, el paso del tiempo, la vida, la muerte, la religión y la creación poética.

Aparecen temas españoles. El tema por excelencia es el placer erótico, que no excluye el sacrificio y la pena.

Tercera etapa: Cantos de vida y esperanza (1905)

Suma nuevos temas y manifiesta una expresión más sobria. Muestra respeto por la aristocracia de pensamiento, por la nobleza del Arte y por todo lo que implica la mediocridad. Se reconoce iniciador del Modernismo y su nueva misión será tratar asuntos políticos.

Aborda dos líneas temáticas:

  • Los problemas del mundo hispánico: Intenta revalidar la cultura hispánica. También aborda temas de civilizaciones precolombinas y del presente americano; se niega a admitir que la civilización de EE. UU. sea superior a la hispana.
  • La reflexión existencial: Algunos poemas expresan la situación de cansancio y amargura del poeta ante la vida transcurrida.

Delmira Agustini

Su poesía ha sido valorada con frecuencia en relación con su peripecia vital y su trágico final, lo que ha oscurecido su valor literario. Su obra se inscribe en la última fase del Modernismo y recoge todos los elementos propios de dicha etapa, pero su escritura refleja una realidad diferente: la femenina. Se relaciona con los placeres del cuerpo y el sentimiento, aportando una perspectiva jamás expresada: la perspectiva del deseo femenino.

Es una obra sólida compuesta por diversas producciones poéticas con alto dominio formal y un osado uso de la temática y los conceptos.

En su primer poema, «¡Poesía!» (1902), realiza una apasionada declaración de intenciones cifrada en el verso «¡Poesía inmortal, cantarte anhelo!», un intento de filiación con el Modernismo que buscaba la autodefinición de la autora. Su segundo poema fue «Crepúsculo». Estos primeros textos muestran un estilo muy próximo al de Rubén Darío en Azul… y Prosas profanas, por la presencia del exotismo, el cosmopolitismo y la prevalencia de la rima musical.

Imita imágenes como el viaje del poeta en busca de inspiración; la presencia de musas, hadas y astrólogos que indican el camino; la inteligencia como valor supremo; las aves luminosas; y la estatua como metáfora del yo inquieto por el destino futuro de la creación. También aparecen el exotismo, el eclecticismo y el evasionismo propios del Modernismo.

En la primera parte se indaga acerca de los mecanismos de escritura y la idealización del don artístico; la segunda reivindica el erotismo, la libertad sexual y nuevos valores como el placer en todos los órdenes, el sentimiento y la alegría de vivir.

Los cálices vacíos (1913) comienza con un pórtico o prólogo de Rubén Darío en el que el poeta nicaragüense alaba la poesía de Agustini. Darío y Agustini mantuvieron una relación epistolar en la que se reflejaba una admiración recíproca.

El Romancero Gitano

Temas principales

En conjunto, los 18 romances muestran un mundo gitano legendario, abocado a la frustración, un destino trágico, al dolor, la pena y la muerte, que se constituye en el tema central del libro.

  1. El mundo andaluz: García Lorca recrea la realidad andaluza: tipos, costumbres y actitudes de los gitanos en su paisaje. Se inspira en su infancia, en sus experiencias y en leyendas de la tierra. El elemento gitano es el común denominador y representa la libertad, la aventura, la fantasía y lo que está al margen de la ley. Aparece el gitano idealizado, convertido en mito, prototipo de hombre libre que sucumbe ante un destino trágico.
  2. Amor frustrado: Tema básico asociado a la pasión erótica, el deseo insatisfecho o el amor truncado por la muerte. A excepción de «La casada infiel», todas las presencias del erotismo en el libro son inquietantes.
  3. Violencia y muerte: Se aprecia desde el primer romance (la luna inaugura el desfile de muerte) hasta el último. Incluye peleas, reyertas, suicidios y asesinatos. Todo lo creado resulta destruido por las fuerzas de represión.
  4. El dolor y la frustración: El conflicto entre las instituciones opresivas y el deseo de libertad. El dolor de los personajes manifiesta la opresión y la soledad del individuo en un mundo donde pierden su identidad.
  5. El destino trágico: Centrado en el personaje de la Pena. Se trata de las fuerzas ocultas y el fatalismo. Todos los personajes son seres al margen del mundo convencional y hostil.
  6. Denuncia social: Presente a través de la figura del gitano frente a la Guardia Civil. Los romances del Camborio y el de la Guardia Civil son la expresión más clara. También hay críticas a la represión religiosa («La monja gitana»), a la sociedad de Granada («San Miguel») y a la marginalidad de la homosexualidad («San Rafael»).

Estructura interna y externa

Estructura interna

El libro consta de 18 romances organizados en dos bloques:

  1. Romances de temática gitana (1 al 15): Dispuestos en 5 núcleos temáticos con estructura simétrica (1-5-3-5-1).
    • Romance prólogo (N.º 1): «Romance de la luna, luna». Simboliza el destino trágico.
    • Cinco romances de protagonista femenino: Representan el sufrimiento y la frustración (N.º 2, 4, 5, 6 y 7).
    • Tres romances sobre ciudades andaluzas: Trilogía de los arcángeles (N.º 8, 9 y 10).
    • Cinco romances de protagonista masculino: Marcados por un destino trágico (N.º 3, 11, 12, 13 y 14).
    • Romance epílogo (N.º 15): «Romance de la Guardia Civil española». Culmina con la masacre de un poblado gitano.
  2. Tres romances históricos: «Martirio de Santa Olalla», «Burla de don Pedro a caballo» y «Thamar y Amnón».

Estructura externa: La métrica

Los romances siguen el esquema tradicional: serie indefinida de versos octosílabos con rima asonante en los pares. Se respeta el cómputo silábico excepto en:

  • «Burla de don Pedro a caballo»: Versos hexasílabos y heptasílabos con rima irregular.
  • «La casada infiel»: El primer verso es decasílabo.

Símbolos y elementos míticos

  1. El gitano: Encarna el conflicto entre el instinto y la sociedad, entre el primitivismo y la civilización.
  2. La luna: Astro de la muerte, aunque también puede aludir al erotismo o la fecundidad.
  3. Los metales: Relacionados con el frío de los cadáveres y los cuchillos; suelen ser un presagio negativo.
  4. La cal: Relacionada con los enterramientos.
  5. Las aguas: Las estancadas (aljibes, pozos) sugieren muerte; el río libre propicia encuentros amorosos.
  6. El mar: Puede simbolizar la muerte o el ansia de felicidad amorosa.
  7. Colores: El verde (deseo prohibido, frustración), el amarillo y el blanco suelen traer malos augurios.
  8. Plantas: Malvas (matiz mortuorio), adelfas (amargura), olivar y rosas (pasión amorosa).
  9. El caballo: Representa la pasión desenfrenada que conduce a la muerte o el mensajero de malas noticias.
  10. El viento: Personificado, es un símbolo de sensualidad y erotismo, a menudo con connotaciones dolorosas.

Rasgos formales: Entre tradición e innovación

Lo tradicional

Mantiene rasgos del Romancero viejo:

  • Hilo argumental: Fusión de lo narrativo, lírico y dramático.
  • Mezcla de narración y diálogo: Confieren un tono dramático.
  • Fragmentarismo: Comienzo in media res y finales truncados o abiertos.
  • Figuras de repetición: Paralelismos, anáforas y epanadiplosis.
  • Uso de fórmulas narrativas: Preguntas dirigidas al auditorio y cambios de tiempos verbales.

La innovación

El carácter vanguardista se muestra en la novedad de las imágenes:

  • Metáforas y comparaciones atrevidas: Como las piquetas de los gallos cavando la aurora.
  • Sinestesias: «Rumores calientes», «viento verde».
  • Influencias diversas: Desde las greguerías de Gómez de la Serna hasta el barroquismo de Góngora.
  • Hermetismo: Imágenes de gran densidad metafórica que requieren interpretación, especialmente en los romances de los arcángeles.

El amontonamiento de recursos tradicionales y nuevos hace del Romancero gitano uno de los libros más brillantes de nuestras letras, donde conviven el ingenio y el arte por el arte.