1. Contexto histórico
Acabada la Guerra Civil en 1939, el panorama es desolador. García Lorca y Machado han muerto. Salinas, Cernuda, Guillén y Alberti se exilian. Miguel Hernández morirá en la cárcel en 1942. Los poetas exiliados, entre ellos Juan Ramón Jiménez, Prados, Altolaguirre o Garfias, emigran en su mayoría a América. En España, mientras unos se muestran a favor del nuevo régimen y otros escriben a espaldas de la dictadura, la figura de Miguel Hernández sirve como enlace entre la Generación del 27, con quien está unido por lazos de amistad, y la del 36.
2. La Generación del 36
La mayoría de sus miembros nace en torno a 1910 y se da a conocer en la década de la República. El rasgo principal de su poesía es la rehumanización: vuelven a dar valor al sentimiento y la intimidad, y no pocos de ellos redescubren el mundo religioso. Es tradicional dividir esta generación, siguiendo a Dámaso Alonso, en dos vertientes:
- Poesía arraigada: Para estos poetas, la vida tiene sentido. Su poesía posee dosis de angustia y dolor, pero expresadas de forma serena y con un fuerte aire religioso. Autores destacados: Luis Rosales (La casa encendida), Dionisio Ridruejo (Sonetos a la piedra), Leopoldo Panero (Escrito a cada instante) y Luis Felipe Vivanco (Continuación de la vida).
- Poesía desarraigada: Posee un enfoque existencial impregnado de ansiedad. La angustia esencial del hombre se une a una religiosidad en conflicto que denuncia las injusticias y el dolor del mundo. Autores destacados: Dámaso Alonso (Hijos de la ira), Vicente Aleixandre (Sombra del paraíso) y Blas de Otero (Ángel fieramente humano y Redoble de conciencia).
3. La poesía social de los años 50
La poesía social concibe el arte como un instrumento para cambiar el mundo. El punto de partida es la concepción de la poesía como herramienta de solidaridad, utilizando un estilo claro, directo y comunicativo. Los autores más destacados son:
- Gabriel Celaya: Cantos iberos es un libro plenamente comprometido, dedicado a la defensa de las capas populares y de la libertad. A este libro pertenece su célebre poema “La poesía es un arma cargada de futuro”.
- Blas de Otero: En su etapa comprometida, destacan: Pido la paz y la palabra, En castellano y Que trata de España. El poeta reclama la libertad de expresión.
- José Hierro: En Quinta del 42 gira hacia la poesía social, tono que se prolonga en Cuanto sé de mí y Libro de las alucinaciones.
4. La “Generación de los 50”: Poesía de la experiencia
Se trata de poetas nacidos alrededor de 1925. El nombre de “poesía de la experiencia” surge por su anhelo de recuperar recuerdos de infancia, vivencias eróticas y el mundo cotidiano, siempre con ironía y carga crítica. Autores destacados:
- Gil de Biedma: El mejor representante de esta corriente. Obras clave: Compañeros de viaje, Moralidades y Poemas póstumos, reunidos en Las personas del verbo.
- Ángel González: Incorpora la ironía en el enfoque de lo cotidiano. Obra destacada: Tratado de urbanismo.
- Claudio Rodríguez: Practica una “poesía del conocimiento”. Obras: Don de la ebriedad, Conjuros y Alianza y condena.
- Goytisolo: Combina el lenguaje coloquial con una ironía punzante. Obras: Algo sucede y Bajo tolerancia.
5. Los años 70: Los “Novísimos”
También conocidos como Generación del 68, el grupo se consolida tras la publicación en 1970 de Nueve novísimos poetas españoles, antología de José María Castellet. Son autores nacidos después de la guerra que rechazan la poesía comprometida y vuelven al espíritu de las vanguardias.
- Pere Gimferrer: Con Arde el mar, devuelve la poesía al esteticismo, al lujo y a la cultura.
- Otros autores: Guillermo Carnero (Libro de horas), Leopoldo María Panero (Teoría), Antonio Colinas (Truenos y flautas en un templo) y Ana María Moix (Call me Stone).
6. Conclusión
Tras la poesía propagandística de la guerra, se transitó hacia la exaltación nacionalista (arraigada) y la angustia existencial (desarraigada). En los años 50 triunfó la poesía social, mientras que en los 60 se impuso la subjetividad y la experiencia. Finalmente, los 70, con los Novísimos, propusieron una literatura esteticista y abierta a la cultura de masas, dando paso a la diversidad que caracterizaría la etapa posterior a la muerte del dictador.