Contexto Histórico y Literario del Cambio de Siglo
En las últimas décadas del siglo XIX y la primera del siglo XX, se produjo una pérdida de confianza en el progreso ilimitado del ser humano. Se rechazaron el pragmatismo, el materialismo y el conservadurismo moral, cuestionándose los valores de la sociedad burguesa, mercantilista y utilitaria.
En España, el fin de siglo estuvo marcado por el Desastre del 98 (la pérdida de las últimas colonias en América y Oceanía: Cuba, Puerto Rico y Filipinas) que, además de su repercusión económica y política, simbolizó la decadencia del país; la deslegitimación del sistema político de la Restauración (caracterizado por el turno de partidos y el caciquismo), y la creciente conflictividad social, relacionada con el auge del anarquismo.
En este contexto, la literatura española de principios del siglo XX experimentó un proceso de profunda renovación derivado del rechazo a la literatura anterior, cimentada en los pilares del realismo y el naturalismo. A ese proceso respondieron los dos movimientos más importantes del momento: el modernismo y la generación del 98.
La superación de la dicotomía entre Modernismo y Generación del 98
Durante años, la crítica literaria entendió el modernismo y la generación del 98 como dos movimientos contrapuestos. Sin embargo, esta visión ha quedado superada. Autores como Antonio Machado o Ramón María del Valle-Inclán, tradicionalmente adscritos a la generación del 98, participan igualmente de las preocupaciones, intereses y estilos propios del modernismo. En la actualidad, ambos se perciben como dos aspectos de un mismo movimiento: la renovación de la literatura de principios del siglo XX.
El Modernismo: Estética y Rebeldía
El modernismo es una corriente de ideas de signo antiburgués que muestra el rechazo al materialismo y a la deshumanización del mundo capitalista. Esta rebeldía se manifiesta tanto estética como ideológicamente y supone un retorno a actitudes románticas.
Orígenes y figuras clave
El modernismo surge en Hispanoamérica a finales del siglo XIX. Sus representantes más destacados son:
- José Martí y Julián del Casal (Cuba)
- Manuel Gutiérrez Nájera (México)
- Rubén Darío (Nicaragua), cuya obra Azul (1888) se considera el punto de partida.
Características definitorias
El movimiento se inspira en dos corrientes francesas del siglo XIX: el parnasianismo y el simbolismo. Sus rasgos principales incluyen:
- Temática: Subjetivismo, rebeldía, abulia, melancolía, hastío y escapismo (mundo oriental, pasado medieval, mitología clásica).
- Cosmopolitismo: Devoción por París y búsqueda de la belleza ideal.
- Sensorialidad: Importancia de colores, aromas y sonidos.
- Perfección formal: El concepto de “el arte por el arte”, uso de metáforas, sinestesias, aliteraciones y nuevos ritmos (predominio del verso alejandrino).
La figura de Rubén Darío
Rubén Darío (1867-1916) fue clave en la creación y difusión del modernismo. Su obra evoluciona en tres títulos fundamentales:
- Azul (1888): Mundo exótico y búsqueda del ideal.
- Prosas profanas (1896): Estilo hedonista, elegante y aristocrático.
- Cantos de vida y esperanza (1905): Reflexión existencial y preocupaciones sociales.
Manifestaciones en la literatura española
En la órbita del modernismo se sitúan autores como Salvador Rueda, Francisco Villaespesa, Manuel Machado y Valle-Inclán. Destacan:
- Manuel Machado: Combina estética cosmopolita con andalucismo (Cante hondo).
- Valle-Inclán: En sus Sonatas, utiliza elementos decadentistas, musicalidad y una sensorialidad extrema.
- Teatro: Destacan las piezas de Valle-Inclán y el teatro poético de Eduardo Marquina y Francisco Villaespesa.
En conclusión, el modernismo se caracterizó por una ambigua rebeldía creativa y una profunda renovación estética, reafirmando, como dijo Rubén Darío: “Es el Arte el que vence el espacio y el tiempo”.