Transformación Industrial y Evolución Política en el País Vasco y España (1875-1936)

La Revolución Industrial en el País Vasco y el Auge de la Minería

El texto explica cómo la Revolución Industrial en el País Vasco, sobre todo en Vizcaya y la margen izquierda del Nervión, comenzó gracias a la explotación industrial de las minas de hierro a finales del siglo XIX. Este fenómeno generó una inmensa riqueza para la burguesía vasca mediante la venta del mineral a Gran Bretaña, aunque simultáneamente provocó una profunda desigualdad social.

La minería atrajo a numerosos inmigrantes que huían del paro agrícola; sin embargo, ante la carencia de viviendas y servicios suficientes, terminaron viviendo en condiciones durísimas, marcadas por el hacinamiento, las enfermedades y una alta tasa de mortalidad. Además, dado que el trabajo no requería especialización, los empresarios podían reemplazar fácilmente a los obreros. Esto se tradujo en:

  • Salarios extremadamente bajos.
  • Poca capacidad de exigencia para mejoras laborales.
  • Un retraso en la organización del movimiento obrero.

Aun así, estas precarias condiciones impulsaron el nacimiento del movimiento obrero vasco, principalmente de corte socialista, con la llegada de Pablo Iglesias y la creación del PSOE. Más adelante, también surgió el comunismo, destacando figuras como Facundo Perezagua y Dolores Ibárruri. Finalmente, la huelga general de 1890 fue clave, ya que marcó el inicio real del movimiento obrero vizcaíno y transformó las relaciones laborales al otorgar mayor fuerza a los trabajadores.

El Proceso de Industrialización en España y las Condiciones Proletarias

En la segunda mitad del siglo XIX, España comenzó su industrialización de forma lenta y compleja, debido al adelanto de otros países europeos. Este proceso se concentró especialmente en Cataluña (sector textil) y en Bizkaia (siderurgia), gracias a un hierro de fácil extracción y proximidad al mar. La explotación y exportación de este mineral fomentó un gran éxodo rural hacia la periferia, convirtiendo a Bizkaia en uno de los destinos principales.

A pesar del impulso económico, los trabajadores —especialmente los mineros— padecían condiciones de vida miserables:

  • Jornadas laborales interminables y sueldos bajos.
  • Esperanza de vida muy reducida.
  • Alojamiento en barracones controlados por las empresas.
  • Obligación de consumo en cantinas de la propia empresa.

Ante esta situación, el movimiento obrero (integrado por socialistas, comunistas, nacionalistas, anarquistas y católicos) ganó fuerza, organizando huelgas para mejorar la calidad de vida. A principios del siglo XX, la aparición de nuevas industrias como la metalurgia y la naval, junto con la creación de Altos Hornos y el control de las minas por la burguesía vasca, permitió una ligera mejoría en la situación de los mineros.

El Surgimiento del Nacionalismo Vasco

El nacionalismo vasco nació a finales del siglo XIX con el bizkaitarrismo, centrado inicialmente en Bizkaia y extendido después a todo el territorio. Defendía que la identidad vasca se fundamentaba en la religión, la lengua, las tradiciones y los fueros. Su principal impulsor fue Sabino Arana, fundador del PNV en 1895, quien buscaba la independencia para proteger a la sociedad vasca de la industrialización, el laicismo y la inmigración, bajo el lema “Dios y Ley Vieja”.

Aunque inicialmente tuvo poco apoyo, el movimiento creció al abrirse a una burguesía más moderna, lo que generó divisiones entre independentistas y autonomistas. Surgieron corrientes más liberales, como la de Ramón de la Sota, y en 1910 se produjo la escisión del grupo Askatasuna, de carácter laico y republicano, que influiría posteriormente en la creación de ANV durante la Segunda República.

La Segunda República Española: Democracia y Derechos

Tras las elecciones municipales de abril de 1931 y la proclamación de la II República, Alfonso XIII se exilió. Se formó un gobierno provisional que convocó elecciones a Cortes Constituyentes, ganadas por republicanos y socialistas, con Niceto Alcalá Zamora como jefe de gobierno. Las Cortes elaboraron la Constitución de 1931, un documento muy avanzado que estableció derechos amplios y el sufragio universal femenino, impulsado por figuras como Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken.

La Constitución generó conflictos en torno a la religión y la autonomía, provocando la dimisión de ministros católicos y la sustitución de Alcalá Zamora por Manuel Azaña. Las mujeres votaron por primera vez en 1933; aunque algunos atribuyeron la victoria de la derecha a este voto, la realidad respondió a la falta de unidad de la izquierda, error que se corrigió en 1936 con el triunfo del Frente Popular.

Etapas y Conflictos del Periodo Republicano

Entre 1931 y 1933, el gobierno impulsó reformas educativas, militares, agrarias, sociales y territoriales. No obstante, el mandato terminó con la victoria de la CEDA y el Partido Radical en 1933, lo que provocó una fuerte polarización y la ralentización de las reformas. Este periodo incluyó la amnistía para los implicados en la Sanjurjada y tensiones con Cataluña y el País Vasco.

La conflictividad social culminó en la Revolución de octubre de 1934 en Asturias y León, reprimida violentamente. Finalmente, en 1936, la izquierda se unió en el Frente Popular para retomar las reformas republicano-socialistas y amnistiar a los encarcelados de 1934, logrando la victoria frente a una derecha dividida.