Monarquía Hispánica y cambios históricos (Carlos I a la Guerra de la Independencia) — siglo XVI–XVIII

1. Carlos I de España y V de Alemania

El príncipe Carlos, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, recibió la herencia dinástica que le llevaría a convertirse en emperador. Colocó la monarquía hispánica en el primer plano de la política europea, revitalizando la idea del imperio universal, que comenzaba a ser sustituida por los ideales individualistas y disgregadores del Renacimiento y de la Reforma protestante. Así situó al imperio como medio para conseguir la ordenación mundial, la unión entre los hombres y como defensor de la fe. Planteó problemas derivados de la gran heterogeneidad de tradiciones políticas, económicas y culturales de los distintos reinos que lo conformaban, y, por otra parte, la dificultad física de mantener buenas comunicaciones que favorecieran las relaciones comerciales, políticas o militares.

1.1 Llegada al trono

Tras la muerte de Fernando el Católico, en su testamento reconocía a Carlos de Gante como su heredero, nombrando regente al Cardenal Cisneros. La situación política que se encontró Carlos en Castilla era confusa:

  • Enfrentamientos entre los nobles castellanos y la política del Cardenal Cisneros.
  • Temor de la nobleza aragonesa ante la influencia castellana.
  • Pérdida de influencia de la pequeña nobleza en el Estado.

Estas circunstancias provocaron un creciente descontento en Castilla. En este contexto, Carlos recorrió las diferentes cortes de sus reinos para poder ser reconocido heredero por cada una de ellas. Castilla lo reconoció en 1518; después se dirigió a Aragón, donde juró los fueros. En Barcelona llegó la noticia de la muerte de su abuelo paterno, Maximiliano de Austria; poco después lo designan heredero y le otorgan el título de emperador. La necesidad de emprender el viaje a Alemania para tomar posesión de la corona imperial le obligó a buscar financiación, por lo que se convocaron las Cortes en Santiago y en La Coruña. Estas aprobaron financiar los gastos.

1.2 Política interior de Carlos I

Tras la muerte de Isabel la Católica, ante la incapacidad de la heredera al trono, Juana la Loca, se sucedieron en Castilla diferentes gobiernos que abrieron una profunda crisis política.

Comunidades y germanías

El aumento del descontento se manifestó en Toledo, planteando la pregunta: ¿qué debería ser más importante para el rey, Castilla o el imperio? A partir de aquí surgieron protestas por los nuevos impuestos y se cuestionó el sometimiento de Castilla al imperio. El término comunidades se fue haciendo más frecuente: los poderes locales en oposición al de la alta nobleza. Los comuneros representaban los intereses de los municipios, de la burguesía y de la pequeña nobleza urbana. Los grandes nobles no participaron en la revuelta. Las comunidades tuvieron un claro carácter político, lo cual quedó reflejado en las peticiones de la Junta Santa reunida en Ávila en 1521.

  • Los comuneros defendían la organización tradicional castellana.
  • No querían la vuelta al estado feudal.
  • Pretendían un régimen monárquico peninsular.

Para poder llevar a cabo estos puntos, consideraban necesaria la vuelta a Castilla del rey Carlos I, que los extranjeros no ocupasen los puestos del Estado, mayor protagonismo de las Cortes y la reducción de los gastos. Cuando se supo en Castilla que el regente en ausencia del rey sería el cardenal Adriano de Utrecht, la revuelta, ya anunciada en Toledo, se extendió. La respuesta de las tropas reales fue la toma de Medina del Campo y el incendio de la ciudad. Al movimiento comunero, para poder triunfar, le faltó un jefe eficaz, una actuación más rápida del rey, y se atrajo así el apoyo de los grandes de Castilla. En 1521, la derrota sufrida en la batalla de Villalar puso fin a la rebelión comunera. Con esta derrota, el rey retomó todo el poder del Estado.

Las germanías valenciana y mallorquina presentan un carácter social: se trata de luchas entre los plebeyos y las clases medias, por una parte, y la aristocracia, por otra. Tras una epidemia de peste, la aristocracia y las clases medias huyeron de la ciudad a sus posesiones en el campo. El pueblo, al sentirse abandonado, pidió permiso al rey para armarse; Carlos concedió la petición. Con esta premisa y ante la falta de todo orden y autoridad, el pueblo decidió tomar el control uniéndose a la germanía. Se enfrentaron directamente contra los nobles y sus mudéjares. Finalmente este movimiento popular fue dominado en Valencia y en Mallorca. Tanto el movimiento comunero como el de las germanías no tuvieron relación entre sí.

2. La monarquía hispánica de Felipe II

2.1 Política interior

Felipe II asumió las responsabilidades gubernativas e inició una serie de cambios en la forma de gobernar que supusieron el comienzo de la administración pública moderna. Ejemplo de ello fue el establecimiento de la corte en Madrid de forma permanente en 1561. Durante su reinado hizo frente a diferentes problemas internos.

  • Cuestión sucesoria. Felipe II se casó en cuatro ocasiones: del primer matrimonio con María de Portugal nació el príncipe Carlos, heredero legítimo. Sin embargo, su conducta violenta concluyó con su reclusión. María Tudor fue su segunda esposa, de la que enviudó sin descendencia. Del tercer matrimonio con Isabel de Valois nacieron dos hijas; al morir su tercera esposa se quedó sin descendencia masculina. En su cuarto matrimonio, con Ana de Austria, tuvo cuatro hijos, de los cuales solo uno llegó a la edad adulta: Felipe III.
  • La rebelión de las Alpujarras. En 1566 se publicó la pragmática de Pedro de Deza. En este texto se imponían limitaciones a la práctica religiosa, lingüística y cultural de la población morisca. En Granada estalló la rebelión de los moriscos, extendiéndose después. Felipe II envió un ejército para sofocar la revuelta y en 1570 se puso fin a la rebelión. La población morisca granadina fue dispersada y distribuida por Castilla.
  • Los sucesos acaecidos en Aragón. Tienen su origen en la monarquía hispánica, formada por varios reinos que no tienen cohesión entre sí; solo el rey constituyó el punto de unión entre todos. El detonante fue la traición de Antonio Pérez, secretario de Felipe II, al que se acusó, junto a Doña Ana de Mendoza, de intrigar con grupos flamencos y franceses contra el rey. Ambos fueron detenidos. Antonio Pérez consiguió huir de la cárcel y llegar hasta el reino de Aragón, donde hizo valer su condición de aragonés. Felipe utilizó entonces el tribunal de la Inquisición como último recurso: acusó a Pérez de herejía. Un motín popular se opuso a esta decisión y, cuando el rey ordenó a su ejército entrar en Aragón para sofocar la revuelta, el Justicia Mayor Lanuza manifestó que la entrada de las tropas sería un contrafuero; Lanuza fue ajusticiado. En las Cortes de Tarazona los fueros fueron remodelados, otorgando más poder y control al monarca.

2.2 Relaciones internacionales

  • El enfrentamiento con Francia. En 1556 el conflicto afloró de nuevo; los franceses fueron derrotados en San Quintín. El rey de Francia buscará la paz, que llegaría en 1559 con la paz de Cateau-Cambrésis. Resultado de la paz fue el matrimonio de Felipe II con Isabel de Valois.
  • Los Países Bajos. El principal problema para Felipe fueron los Países Bajos. Estas provincias tenían una clara tendencia autonomista; a fin de aglutinarlas, Carlos V les impuso los Estados Generales. El gobierno de esta parte del imperio lo había confiado el rey a su hermanastra Margarita y a un Consejo de Regencia. Los habitantes pedían más influencia en las decisiones políticas y libertad religiosa. El intento del rey de perseguir la herejía se consideró un proceso de hispanización de los Países Bajos. Se generalizó un movimiento de protesta y Felipe reaccionó enviando un ejército, lo que finalmente produjo la división en dos partes de los Países Bajos.
  • La defensa del Mediterráneo. La defensa frente al turco fue otro de los problemas de Felipe, ya que ambos imperios pretendían controlar Italia. Para hacer frente a esta situación, el papa Pío V planteó la creación de una coalición católica: la Santa Liga, constituida por Felipe II, el Papa y Venecia. La Santa Liga se enfrentó a los turcos en la batalla de Lepanto, que supuso un triunfo para la coalición en 1571. A partir de entonces fue el océano Atlántico el que cobró importancia y en él tuvieron lugar grandes batallas.
  • Portugal. Gracias a varios matrimonios entre ambas casas se creó un lazo de parentesco. El rey de Portugal murió sin descendencia tras la batalla de Alcácer Quibir. Se abrió la lucha por la sucesión al trono portugués; Felipe II, como tío de Sebastián, optó por derecho, aunque no fue el único candidato, iniciándose un problema dinástico. Felipe envió un ejército que cruzó la frontera y tomó, sin apenas resistencia, todas las ciudades hasta Lisboa. Las Cortes de Tomar juraron a Felipe rey de Portugal.
  • Relaciones con Inglaterra. Cuando murió María Tudor llegó Isabel I al trono inglés, y apoyará a los rebeldes flamencos. Además, la anexión de Portugal a la corona de Felipe supuso rivalidad con Inglaterra. En 1585 empezó el enfrentamiento directo. Felipe mandó una gran flota conocida como la Armada Invencible, que fracasó en 1588.

3. El modelo político de los Austrias

En el siglo XVI la monarquía hispánica estaba formada por un conjunto de territorios separados por grandes distancias, con características muy heterogéneas. La Corona de Castilla se presentó, dentro de esta unión de reinos, como el pilar en el que se apoyaría el monarca, porque su economía era más fuerte que la del resto de reinos. Para gobernar, los reyes desarrollaron, basándose en los Reyes Católicos, el sistema de consejos. Carlos I creó nuevos consejos y Felipe II añadiría algunas modificaciones, llevando al Estado a un alto grado de burocratización. Tanto Carlos como Felipe trataban los asuntos de Estado con los consejeros y secretarios. En los territorios fuera de Castilla los virreyes fueron los representantes personales del rey. Las Cortes durante este siglo fueron perdiendo peso en las decisiones reales. Las chancillerías y audiencias se encargaron de administrar justicia.

5. Economía en el siglo XVI

El siglo XVI fue el de la gran expansión económica castellana: se produjo un aumento demográfico al que se unió un incremento de la producción agrícola, industrial y comercial que se vio beneficiado por la colonización de los territorios del Nuevo Mundo. La tendencia expansionista de la economía propició el endeudamiento del Estado, que se presentó en una doble dirección: por una parte, deuda a largo plazo con particulares, y por otra, deuda a corto plazo con banqueros reales. Felipe II heredó la deuda de su padre y la aumentó. Durante su reinado la Hacienda real se declaró en bancarrota. Tanto Carlos como Felipe exigieron llevar a cabo una política económica destinada a sufragar los gastos políticos. Esto se consiguió por el oro y la plata procedentes de América, los bienes de patrimonio real y los ingresos procedentes de la presión fiscal. Fue el momento de apogeo de las ferias de Medina del Campo, Rioseco y Villalón, pero la abundante llegada de oro y plata desde América provocó un aumento imparable de los precios durante todo el siglo, de tal forma que se conoce como la revolución de los precios.

1. La decadencia de los Austrias menores

Rasgos comunes:

  • Tras la muerte de Felipe II se inicia un periodo en el que la importancia de la figura personal del monarca disminuye y se sustituye por el papel de los validos (personas de confianza del rey que se ocuparán de asesorar y dirigir el gobierno en su nombre).
  • El siglo XVII significará la pérdida de hegemonía, en la que Francia emergerá de forma definitiva.
  • Se produce una profunda depresión económica y una crisis demográfica.
  • Entrada en una etapa de decadencia de la monarquía hispánica.
  • Culturalmente se superan incluso los niveles alcanzados en el siglo XVI: destacarán las artes y la literatura, denominándose Siglo de Oro.

2. Reinado de Felipe III

El valido más importante de Felipe III fue el Duque de Lerma. Se considera que la decisión de trasladar la corte a Valladolid fue deseo suyo. Bajo la privanza de Lerma, el gobierno tomó la tendencia a constituir juntas transitorias que trataban problemas concretos. Fue sustituido por su propio hijo, el Duque de Uceda. En los asuntos internos destacó durante su reinado el decreto de expulsión de los moriscos.

2.1 La expulsión de los moriscos

Las causas que provocaron esta medida tan extrema no están del todo claras:

  • La situación internacional, que permitió retomar la idea de la expulsión.
  • El aumento constante de la población morisca.
  • Motivos religiosos.
  • El intento de la burguesía de debilitar a la aristocracia.
  • La falta de asimilación cultural y religiosa que continuaba existiendo entre la población.
  • El temor de que los moriscos pudieran aliarse con los turcos o los franceses.

Los efectos de la expulsión:

  • Consecuencias demográficas.
  • Consecuencias socioeconómicas: en Castilla afectó a la industria de la seda. En Aragón, el abandono de las tierras de los moriscos supuso la ruina de los cultivos, que pasaron de intensivos a extensivos. En Valencia la incidencia fue enorme: repercutió en el terreno agrícola y provocó una gran inflación. La repoblación resultó insuficiente, provocando un proceso de concentración parcelaria.

Política exterior de Carlos I (o V)

Basada en la unidad de los pueblos cristianos frente al infiel, supuso enormes gastos militares. Todo ello influirá decididamente en:

  • Mantenimiento de buenas relaciones con Portugal.
  • La rivalidad en la hegemonía europea con Francia. Francia tenía ambiciones sobre Milán, lo que provocó el comienzo de la guerra. En la batalla de Pavía, el rey de Francia cayó prisionero y, a cambio de ser liberado, accedió a entregar a Carlos V Borgoña y el Milanesado. Una vez libre no cumplió lo firmado y se reanudaron las hostilidades, en las que se sumó el Papa; terminaron con el famoso asalto y saqueo de Roma. La guerra finalizó en 1529 con el tratado de Cambrai, donde Carlos renunció a Borgoña y Francisco a Milán.
  • La defensa de la idea de unidad de la cristiandad frente a la constante amenaza del Imperio turco. El avance se desarrolló en dos zonas: Centroeuropa y el Mediterráneo. Los turcos ocuparon gran parte de Hungría y asediaron Viena.
  • La Reforma llevada por Lutero supuso la ruptura con la Iglesia de Roma y la división política dentro del Imperio. Carlos V intentó contenerla y convocó diferentes Dietas: la Dieta de Worms, en la que se condenó a Lutero, y la Dieta de Spira, en la que se dieron libertades a los distintos príncipes.

Los príncipes alemanes quedaron divididos. Los protestantes del norte formaron la llamada Liga de Smalkalda. La autoridad del emperador quedó debilitada, llegando con la Paz de Augsburgo a reconocer la libertad religiosa de cada Estado. El Concilio de Trento intentó terminar con la crisis que la Reforma había provocado en el seno de la Iglesia, pero no consiguió resolver la división entre católicos y protestantes.

1.4 Los últimos años de reinado

En Alemania, tras la celebración de la Dieta de Augsburgo, se produjo la división en dos grandes bloques:

  • Los reinos hispánicos y sus posesiones en Italia, África y América.
  • El bloque centroeuropeo, formado por los Países Bajos, el Franco Condado, los estados austriacos y la dignidad del título imperial.

La intención fue que el bloque hispánico fuera heredado por su hijo Felipe y el centroeuropeo por su hermano Fernando. Se intentó convertir la sucesión imperial en hereditaria, con lo que su hijo Felipe sería el nuevo emperador, pero finalmente Carlos V perdió Alemania y el título imperial para su hijo.

2.2 La política exterior: el pacifismo

En política exterior, la dinastía tendió hacia la paz en los diferentes frentes heredados:

  • La guerra de Flandes continuó abierta, pero en 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años por la que se reconocía oficialmente a Holanda.
  • En 1615 se consolidó la paz con Francia a través del matrimonio entre Felipe IV con Isabel de Borbón y la infanta Ana con Luis XIII.
  • La muerte de Isabel I de Inglaterra y la subida al trono de Jacobo I Estuardo propiciaron la paz de Londres.

En 1618 comenzaría la Guerra de los Treinta Años.

3. Felipe IV

Durante buena parte de su reinado su favorito fue el Conde-Duque de Olivares. Este valido se propuso llevar a cabo importantes reformas que devolvieran el antiguo esplendor a la monarquía hispánica.

  • Impondrá medidas contra la corrupción: creó 16 juntas de reforma encargadas de cuestiones concretas. Creó la Junta Grande de Reformación, cuyo fruto fue una estricta legislación en materia de costumbres y moral pública, así como la limitación de los excesos en la administración.
  • Impulsó medidas de orden económico: practicó el proteccionismo comercial, prohibiendo el comercio textil extranjero; creó el impuesto único y suprimió las aduanas interiores.
  • Intentó unificar la monarquía y creó la Unión de Armas, ejército común para toda la monarquía que debían mantener entre todos los reinos. Acabó con algunos fueros, lo que ocasionó la revuelta armada de portugueses y catalanes.

3.1 La crisis de 1640

Durante la década de 1640 se desencadenaron diferentes revueltas.

Cataluña

Las relaciones entre Cataluña y la monarquía fueron tensas: el rey no se había trasladado a Cataluña a jurar su Constitución. Esta crisis se convirtió en un conflicto armado en la primavera de 1640, con los siguientes desencadenantes:

  • En el ámbito interno, las medidas de reforma practicadas por el Conde-Duque de Olivares no gustaron en Cataluña, especialmente la idea de pérdida de autonomía en favor de una unificación. Tampoco fue bien recibida la creación de nuevos impuestos.
  • En el ámbito externo, la declaración de guerra de Francia convirtió a Cataluña en el primer frente militar. El envío de tropas castellanas a la zona aumentó las tensiones entre catalanes y castellanos.

La revuelta comenzó en Girona y se desarrolló en dos fases:

  • Primera fase de carácter social, transformada en un conflicto de clases dirigido por el campesinado.
  • Ante esta amenaza, los nobles decidieron ponerse a la cabeza de la rebelión y tomó carácter político.
La Guerra de los Treinta Años

Causas:

  • Factores religiosos: la división religiosa del imperio firmada en la Paz de Augsburgo supuso el enfrentamiento entre católicos y protestantes. El intento de introducir la contrarreforma católica encontró fuerte oposición, sobre todo en Bohemia.
  • Factores políticos: la lucha centroeuropea por la dignidad imperial y la rivalidad hispano-francesa.
  • Factores económicos y sociales: la crisis económica provocó un malestar social.

La Paz de Westfalia

Se firmó en 1648. Sus acuerdos afectaron a todo el continente:

  • Provocó una atomización del Imperio alemán.
  • Desapareció en la práctica la hegemonía de la Casa de Habsburgo.
  • La monarquía hispánica perdió de forma definitiva su hegemonía.
  • Aumentó la supremacía francesa.
  • Se mantuvo el mapa religioso de la Paz de Augsburgo.
  • Se produjo la separación de las Provincias Unidas.
  • Suecia se convirtió en una potencia hegemónica.

La Paz de los Pirineos

Tras la firma de la Paz de Westfalia continuó la guerra hispano-francesa; el enfrentamiento concluiría con la Paz de los Pirineos:

  • Pérdida de territorios a favor de Francia.
  • Francia consiguió ventajas comerciales en América.
  • Matrimonio entre Luis XIV y María Teresa de Austria.

4. Carlos II

Fallece Felipe IV y le sucederá su hijo Carlos II, en ese momento un niño de tan solo cuatro años. En su testamento se nombró regente a su viuda, Mariana de Austria, que gobernará con la ayuda de un Consejo de Regencia. Durante este periodo, la regente encumbró en las labores de gobierno a su confesor, el jesuita Nithard; pero ante el malestar de los nobles, que se materializó en la protesta encabezada por Don Juan José de Austria, Nithard fue destituido.

La minoría de edad de Carlos II y su reinado estuvieron marcados en el interior por la ausencia de hijos de sus dos matrimonios que garantizasen la sucesión dinástica. En el ámbito internacional las continuas derrotas a favor de Francia trajeron consecuencias:

  • Se reconocerá la independencia de Portugal.
  • Con la firma de la paz de Aquisgrán, España cedió Lille. La Paz de Nimega entregó el Franco Condado. La Paz de Ratisbona y la Paz de Ryswick compensaron las pérdidas de España.

El problema de la sucesión provocó planes y candidaturas:

  • Los Habsburgo consideraban herederos a sus miembros: Leopoldo I reclamó Austria y Alemania para su hijo Carlos.
  • José Fernando de Baviera contó con el apoyo de ingleses y holandeses.
  • Francia apoyó a Felipe de Anjou.

5. Economía y sociedad en el siglo XVII

Durante el siglo XVII asistimos a un periodo de crisis generalizada que afectó a toda Europa. Las causas fueron:

  • Una grave crisis demográfica que aparece a finales del siglo XVI: epidemias, malas cosechas que derivaron en hambrunas, la expulsión de los moriscos y la presencia constante de guerras.
  • La disminución de los metales preciosos que llegaban desde América.

Las soluciones a la crisis, tras las diferentes bancarrotas padecidas, habían consistido en negociar con los banqueros, con lo que la deuda no hacía más que aumentar. El Conde-Duque de Olivares decidió tomar medidas para resolver el problema:

  • Acuñación de monedas de vellón y devaluación de la moneda.
  • Aumento impositivo.
  • Creación de la Unión de Armas.
  • Venta de pueblos de Castilla y Andalucía que se convirtieron en señoríos.

Surgió la figura del arbitrista, que proponía soluciones muchas veces disparatadas. La sociedad durante el siglo XVII siguió siendo de carácter estamental. El empobrecimiento del campesinado y de las clases populares urbanas continuó creciendo, así como la mendicidad y el bandolerismo. La burguesía se debilitó mientras que la nobleza aumentó su peso, como consecuencia de la venta de títulos.

1. El cambio dinástico

Carlos II, último rey de la Casa de Austria, murió sin descendencia, habiendo hecho testamento a favor de Felipe —lo que dio paso a la dinastía borbónica en el trono español. En 1701 se creó la Gran Alianza, unión entre Austria, Inglaterra y Holanda, que defendía intereses contrarios a la unión franco-española. Esto supuso el enfrentamiento y el comienzo de la Guerra de Sucesión, que estalló en 1701 y se prolongará hasta 1713. El potencial peligro de una unión franco-española marcó la política mundial del momento. A lo largo del siglo XVIII se sucedieron varios monarcas de la casa de los Borbones en el trono español.

1.1 La Guerra de Sucesión

La sucesión al trono español desembocó en una guerra internacional y, en el interior de la Península Ibérica, en una guerra civil. Francia, tras algunos éxitos iniciales, tuvo que retroceder ante la mala situación militar y política en que se vio inmersa.

1.2 La Paz de Utrecht

Con la firma del tratado el 11 de abril de 1713 se llegaron a acuerdos de distinto carácter:

  • Carácter político: se reconoció a Felipe como rey de España y se prohibió la unión de Francia y España. Luis XIV aceptó la dinastía Hannover en Gran Bretaña. Ascendieron a la categoría de potencia los electores de Brandeburgo y Hannover.
  • Carácter territorial: Gran Bretaña conservó Menorca, Gibraltar y territorios en Canadá. Austria recibió casi la totalidad de los territorios españoles en Europa. Saboya-Piamonte recibió la isla de Sicilia. Portugal vio reconocida su soberanía. Holanda obtuvo el derecho de barrera. Francia vio reconocidos sus derechos sobre Alsacia y Lorena.
  • Carácter económico: supuso el fin del monopolio comercial español con América y se estableció el sistema del navío de permiso.

2. La política interior de los Borbones

La llegada al trono de la dinastía borbónica se caracterizó por el reforzamiento del poder real. Para conseguirlo fue necesario introducir un programa de reformas.

Reformas políticas

Para lograr la homogeneización de todos los reinos bajo la figura del rey se promulgaron los Decretos de Nueva Planta. Supusieron la abolición del régimen foral de la Corona de Aragón; aunque el resultado final fue la unificación institucional y jurídica del reino, en la práctica se consideró un castigo hacia las zonas que habían apoyado al archiduque Carlos en la Guerra de Sucesión. Así se suprimieron primero los fueros de Valencia y Aragón y después los de Cataluña. Sin embargo, se mantuvo el régimen foral de los vascos y navarros. Otra cuestión destacable fue el papel desempeñado por la institución de las Cortes: si bien los Borbones no suprimieron la institución, la dejaron vacía de contenido político. Se convocaron solo para ceremonias protocolarias, y exclusivamente la de Castilla. Mención especial requiere la promulgación de la Ley Sálica, por la que se concedía prioridad en la herencia del trono a la línea masculina sobre la femenina.

Reformas administrativas generales

  • Los consejos pasaron a un segundo plano, desempeñando funciones de carácter técnico, a excepción del Consejo de Castilla.
  • Se crearon las Secretarías de Estado y del Despacho, encargadas de poner en práctica las decisiones tomadas por el rey. Muy pronto las secretarías fueron cinco: Guerra y Marina, Indias, Estado y Asuntos Exteriores, Asuntos Eclesiásticos y Justicia y Hacienda.

Reformas administrativas territoriales

La nueva organización política tuvo una consecuencia inmediata en la tradicional configuración territorial de los reinos, que se sustituyó por un nuevo orden establecido desde arriba, de forma racional, jerarquizada, uniforme y universal. Las capitanías sustituyeron a los virreyes. El intendente asumió en la práctica funciones de auténtico delegado territorial del gobierno real. Los intendentes, intermediarios entre la sociedad y el gobierno, supusieron la política de centralización y uniformidad de la monarquía borbónica. España quedó dividida en 22 provincias.

Reformas de la Hacienda real

Durante el siglo XVIII la dinastía borbónica se planteó tres objetivos:

  • Reparto más igualitario de la economía entre los distintos territorios de la monarquía.
  • Centralización de la recaudación de los impuestos en la Corona.
  • Aumento de los ingresos para el tesoro.

Felipe V, a su llegada al trono, implantó los Decretos de Nueva Planta y obligó a contribuir también a los reinos de Aragón. Fernando VI consiguió equilibrar las cuentas del Estado. Con Carlos III se vivió un periodo de estabilidad, que se vio alterado cuando reaparecieron los conflictos bélicos, lo que llevó nuevamente al sistema de emisión de deuda pública a través de vales reales.

Reformas en las relaciones Iglesia-Estado

En aplicación del concordato de 1753 se reconoció por el Papa el derecho de la monarquía a nombrar los cargos eclesiásticos (patronato regio). En este contexto, las revueltas populares conocidas como el Motín de Esquilache fueron el detonante que provocó el decreto de expulsión del país de todos los miembros de la Compañía de Jesús. Las reformas borbónicas no afectaron de manera radical al Tribunal de la Inquisición; sin embargo, la actuación de esta institución comenzó a ser más discreta.

La reforma militar

El ejército se reorganizó: se impuso una férrea jerarquización y un método de reclutamiento sistemático y obligatorio (quintas). Las grandes reformas en la armada se efectuaron con el Marqués de la Ensenada. El número de barcos aumentó gracias a la construcción de bases navales como la de Cádiz.

4. Política exterior en el siglo XVIII

La firma del Tratado de Utrecht, como punto final de la Guerra de Sucesión española, marcó la política exterior de los Borbones durante el siglo XVIII. Estará determinada por tres constantes:

  • La rivalidad con Inglaterra, por la posesión de Gibraltar y Menorca y por la competencia comercial en las Indias.
  • La recuperación de la influencia en Italia.
  • Las alianzas con Francia frente a Inglaterra (los llamados Pactos de Familia, por el parentesco entre las casas borbónicas de España y Francia).

Inglaterra se había convertido en la gran vencedora de la contienda y contó con el apoyo de Portugal. Felipe V intentó devolver a España su posición en Europa. Los Pactos de Familia se inauguran bajo su reinado y se reavivan con Carlos III.

5. El Siglo de las Luces

Se definirá el pensamiento intelectual de la Ilustración, cuyos representantes pretendieron la modernización del país a través de sus ideas.

5.1 Bases intelectuales del reformismo borbónico: la Ilustración

Ideas básicas: la razón, la naturaleza, el progreso y la felicidad del género humano.

La Ilustración abarcó ámbitos muy diferentes y tuvo consecuencias en la estructura de España. Un periodo preparatorio se aprecia en la obra de autores reformistas, entre ellos Benito Jerónimo Feijoo, su mayor representante en la península. Los ilustrados vieron en la monarquía un motor reformista para la modernización del país. Se crearon nuevas instituciones oficiales y se persiguieron dos objetivos:

  • Difusión de las nuevas ideas ilustradas.
  • Control del Estado sobre las actividades artísticas y educativas.
5.2 El despotismo ilustrado: Carlos III

La forma de gobierno que intentó imponer el absolutismo con ideas ilustradas se conoció como despotismo ilustrado. El rey que mejor representa esta forma de gobierno es Carlos III, que intentó modernizar el país sin romper las estructuras tradicionales. Carlos III se rodeó de reformistas como el Conde de Aranda, Campomanes y el Conde de Floridablanca, reformando la sociedad, la economía e incluso las costumbres. Se iniciaron proyectos de clara impronta ilustrada:

  • La colonización de la Sierra Morena y Andalucía, con el establecimiento de nuevas poblaciones dedicadas a la agricultura y la artesanía.
  • La reforma de Madrid: medidas de higiene urbana, alumbrado y limpieza, y prohibiciones específicas (por ejemplo, restricción del uso de la capa y el sombrero) que contribuyeron al motín de Esquilache.
  • Obras de urbanismo e infraestructura en todo el país: construcción de una red de carreteras desde Madrid hacia la periferia peninsular, establecimiento del servicio de correos y construcción de canales.
  • En el campo económico, la creación de la Lotería Nacional.
  • En la industria, el proteccionismo de las manufacturas.
  • Política agraria con medidas que no resolvieron por completo los problemas del sector.
  • En política eclesiástica destacó la expulsión de los jesuitas.
5.3 Órganos de difusión de las ideas ilustradas

Destacan los libros (aunque limitados por la censura y el analfabetismo). Las academias alcanzaron un auge impulsadas para uniformar el conocimiento. La educación se adaptó en algunos casos a nuevas circunstancias, reformándose universidades y colegios.

Entre las vías de nueva creación se encuentran las Sociedades Económicas de Amigos del País, instituciones privadas fomentadas por el monarca y su gobierno para transformar la economía y la mentalidad. Los sectores más dinámicos de la sociedad utilizaron el periodismo como medio de difusión de las nuevas ideas: la prensa se convirtió en el vehículo por excelencia.

1. La Guerra de la Independencia

El levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses el 2 de mayo dio origen a la Guerra de la Independencia. Contra el ejército de Napoleón lucharon como aliados el ejército español y el británico. En la lucha contra los franceses reinaba José Bonaparte, reconocido como rey por los afrancesados.

1.1 El final del reinado de Carlos IV

La crisis del Antiguo Régimen español, a finales del siglo XVIII, fue profunda. A los problemas financieros de la monarquía se añadieron las crisis de subsistencia que sufría la población. Godoy, hombre de confianza de Carlos IV, intentó algunas reformas económicas que le granjearon enemigos. En 1807 se descubrieron planes de Fernando para sustituir a su padre Carlos IV y derribar a Godoy. Por otro lado, la alianza entre España y Francia durante los últimos años del reinado de Carlos IV dio a Napoleón una gran influencia sobre la política española. La crisis de la monarquía vivió un episodio decisivo con el Motín de Aranjuez: los partidarios de Fernando detuvieron a Godoy y obligaron a Carlos IV a renunciar al trono en beneficio de su hijo, que comenzó su reinado con el nombre de Fernando VII.