La Segunda República Española: Reformas, Crisis y Guerra Civil

El Cuarto Gobierno (Personas con Manuel en Medio)

Entre diciembre de 1931 y septiembre de 1933 (Bienio Progresista), el gobierno presidido por Manuel Azaña, y formado en su mayoría por republicanos de izquierda y socialistas, impulsó un programa de reformas con el objetivo de modernizar y democratizar la sociedad española.

La Reforma Religiosa

Se inició con la Ley de Congregaciones.

La Reforma Militar

Azaña abolió la famosa Ley de Jurisdicciones y se creó la Guardia de Asalto.

La Reforma Agraria

Se pretendía poner fin al predominio del latifundismo en el centro y sur de España. Se implantó la Ley de Bases para la Reforma Agraria de septiembre de 1932.

Los Estatutos de Autonomía

En 1932, se creó la Generalitat, cuyo presidente fue Maciá. Los vascos estaban intentando lograr un Estatuto parecido.

La Reforma Educativa

Se estableció un modelo de escuela mixta, laica, obligatoria y gratuita.

La Reforma Laboral

Se estableció la Ley de Contratos de Trabajo y la Inspección de Trabajo.

Cartel”Heraldo de Madri”

El 12 de abril de 1931, se celebraron elecciones municipales en España. La participación fue muy alta y la candidatura republicana triunfó en las ciudades. El día 14 se proclamó la II República en la mayoría de los municipios de España. Alfonso XIII decidió abdicar y abandonar el país. Los representantes de los partidos que habían firmado el Pacto de San Sebastián constituyeron un gobierno provisional, presidido por Niceto Alcalá Zamora, y se proclamó oficialmente la Segunda República Española. Los miembros de este gobierno representaban a los republicanos, socialistas y nacionalistas catalanes y gallegos. El gobierno provisional, convocó elecciones a Cortes Constituyentes para el 28 de junio.

En un Campo (Hay un Perro)

La revolución de octubre de 1934 fue un momento crítico de la II República. Tres miembros de la CEDA entraron en el nuevo gobierno. Esa misma tarde, los dirigentes socialistas dieron la orden de huelga general. El movimiento fracasó a nivel nacional, por la falta de coordinación y por la acción del gobierno. Pero estos acontecimientos tuvieron especial repercusión en Asturias y en Cataluña.

En Asturias, se convirtió en una auténtica insurrección armada revolucionaria se van a reunir entre anarquistas, socialistas y comunistas. Los revolucionarios ocuparon Oviedo, y parte del Principado de Asturias, iniciando una auténtica revolución socialista. El gobierno designó al general Francisco Franco para acabar con la Revolución en Asturias. La represión fue dura, más de 1300 muertos, 2000 heridos y miles de detenidos.

En Andalucía la situación de miseria del campesinado, reforzada por el aumento de precios, dio paso al llamado trienio bolchevique entre 1918 y 1920. Se convocaron numerosas huelgas, ocupación de tierras, quema de cosechas, etc. Todas estas acciones fueron deprimidas declarándose el estado de guerra.

(Escalera)

En las elecciones, la izquierda se unió en el Frente Popular. Esta alianza agrupaba a toda la izquierda republicana y a los partidos obreros. La coalición de derechas la formaron la CEDA y el Bloque Nacionalista. En las elecciones de febrero el Frente Popular obtuvo el 48% de los votos y se convirtió en la fuerza ganadora. Tras el triunfo en las elecciones, el gobierno presidido primero por Azaña y después por Casares Quiroga, decretó una amplia amnistía, restableció el Estatuto catalán e inició la tramitación de nuevos estatutos de autonomía. La izquierda obrera adoptó una posición revolucionaria, la derecha pasaba abiertamente a la conspiración. Con la victoria del Frente Popular se consideró que la única solución era un golpe de Estado. El 12 de julio de 1936 el teniente de la Guardia de Asalto, Castillo, fue asesinado en Madrid. Como represalia algunos de sus compañeros asesinaron a José Calvo Sotelo. Su muerte aceleró los planes de golpe de Estado y la sublevación se inició en Marruecos el 17 de julio de 1936, dando lugar a la Guerra Civil Española (1936 -1939).

(Personas de Pie, de Rodillas hacia Arriba)

Durante el reinado de Alfonso XIII (1902-31), concretamente desde 1917, el régimen de la Restauración entró en crisis. En los años siguientes era difícil formar mayorías en el Parlamento, ocasionando crisis de gobierno. Aumentó la conflictividad social. A ello, se unió en 1921 el desastre de Annual. Durante la primavera de 1923 se estaba conspirando contra el Gobierno, desde dos movimientos distintos. Uno vinculado a la desaparición de las Juntas de Defensa de Barcelona; y otro desde Madrid, que buscaba instaurar un gobierno fuerte, manteniendo la Constitución y la monarquía. El capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera, cuando en junio pidió en Madrid plenos poderes para luchar contra el terrorismo en Barcelona, al negárselo se convirtió en enlace de ambos y jefe de la sublevación.

(Coche Tirado)

La neutralidad le supuso a España un crecimiento espectacular de la demanda exterior de sus productos, pero el aumento de las exportaciones provocó inflación e incluso escasez. Además, los beneficios de las empresas no repercutieron en aumentos salariales, sino que el enriquecimiento empresarial vino acompañado del empobrecimiento de los trabajadores, y la pérdida de poder adquisitivo. Ante esto, comenzaron las protestas populares: motines, disturbios, y huelgas organizadas por UGT y CNT. La crisis de 1917 fue el reflejo de un descontento extendido por parte de la sociedad, desde oficiales del ejército hasta la clase obrera, pasando por los representantes políticos excluidos del sistema. Es decir, fueron tres revoluciones entre los meses de junio y agosto, aunque no conectaron entre sí.

A partir de 1919 el enfrentamiento entre trabajadores y patronos adquirió una extremada violencia.