La Revolución de 1868 y la Crisis Política en España (1868-1874)

1. El Sexenio Democrático (1868-1874): La Revolución y el Gobierno Provisional

1.1. La Gloriosa (Revolución de 1868)

El levantamiento militar de Bautista en Cádiz en 1868 dio paso al movimiento revolucionario «La Gloriosa». Esta revolución tuvo algunas peculiaridades:

  • Fue resultado de una alianza entre progresistas y unionistas, con la aprobación de los demócratas.
  • Aunque intervinieron militares de prestigio, hubo una presencia destacada de civiles de las clases burguesas y medias.
  • El objetivo era derrocar a la reina, no acabar con un gobierno.
  • La difusión fue rápida y su éxito dio lugar a un amplio programa de reformas.

El verdadero ideario revolucionario lo aportaba el partido demócrata, que pedía el sufragio universal, la supresión de los consumos y las quintas, y se centraba en la defensa de las clases medias y trabajadoras. Sin embargo, también fue un movimiento organizado desde el poder político y militar para acabar con el bloqueo parlamentario, promovido por la reina, que impedía a los progresistas gobernar.

En ese sentido, fue una revolución «falseada», pues las juntas y los movimientos de base popular fueron pronto excluidos o perseguidos. El fin de la revolución era completar la transición iniciada en 1833 hacia una sociedad burguesa, apoyada en un sistema capitalista eficaz dominado por hombres de negocios vinculados al poder político.

La revolución se extendió por toda la Península. La incapacidad para frenar la sublevación quedó de manifiesto en la batalla del puente de Alcolea. El triunfo de los sublevados provocó que Isabel II se fuera a Francia. El gobierno entregó el poder en Madrid a una Junta Superior Revolucionaria.

Se formaron juntas revolucionarias en toda España. El programa revolucionario se limitó a pedir libertades políticas y civiles, secularización del Estado, reforma de la Hacienda, libertad económica y rechazo de los Borbones. Las juntas estuvieron dominadas por las llamadas al orden y a preservar la propiedad, sin demandas radicales.

1.2. El Gobierno Provisional y su Labor (1868-1869)

La junta revolucionaria encomendó al general Serrano la formación de un gobierno provisional, tras la llegada del general Prim. Inmediatamente se estableció la disolución de las juntas. Muchos de sus miembros fueron compensados. Sin embargo, en parte del país, las juntas revolucionarias ocuparon un poder paralelo al del gobierno provisional. Su programa variaba según predominaran progresistas o demócratas.

El gobierno provisional, presidido por Serrano, lo formaban cinco ministros progresistas y cuatro unionistas; los demócratas quedaron fuera. Sus primeras medidas fueron:

  • Disolución de las juntas.
  • Reorganización de la Milicia Nacional.
  • Desarme de los Voluntarios de la Libertad.
  • Restitución de la disciplina en el ejército.

Sagasta ordenó mantener el orden «a toda costa». Una vez conseguido esto, el gobierno atendió algunas peticiones populares:

  • Supresión del impuesto de consumos.
  • Emancipación de los hijos de esclavos nacidos tras la revolución.
  • Decreto de libertad de enseñanza y reforma de la segunda enseñanza.
  • Decreto de libertad de imprenta.

Además, publicó un manifiesto a la nación con su programa de reformas, cuyos pilares eran el sufragio universal y las libertades religiosa, de enseñanza, de imprenta, de asociación y de reunión. También incluyeron medidas económicas. Este programa definía un orden social conservador y burgués.

Esto distanció del gobierno al sector republicano del partido demócrata. Aunque en este partido también había un sector moderado, que se inclinaba por la monarquía (los cimbrios).

En diciembre, el gobierno convocó elecciones municipales, que dieron el triunfo a los republicanos. En enero de 1869 tuvieron lugar elecciones a Cortes constituyentes, con mayoría de progresistas y unionistas, pero con un notable grupo de diputados republicanos. Ambas elecciones se hicieron mediante sufragio universal masculino. Las Cortes se ocuparon de elaborar una nueva constitución. Las reivindicaciones de las clases populares se fueron abandonando.

2. La Regencia de Serrano y la Búsqueda de un Rey (1869-1870)

2.1. La Constitución de 1869

Establecía en el preámbulo la soberanía nacional de base popular y proclamaba la división de poderes y una amplia declaración de derechos. Destacaban los siguientes aspectos:

  • Regulaba todos los derechos individuales: libertad de cultos, de reunión y asociación, de residencia, de enseñanza, de expresión y de inviolabilidad del domicilio. En caso de uso indebido, esos derechos se podían suspender, pero solo mediante una ley.
  • Establecía el sufragio universal masculino.
  • Se instauró un sistema bicameral. Congreso y Senado se elegían por sufragio universal masculino.
  • El rey tenía atribuciones semejantes a las recogidas en constituciones anteriores, pero estaba sujeto a la soberanía nacional, de la que emanaban todos los poderes del Estado. Se planteó la necesidad de una nueva dinastía.

2.2. Los Problemas de la Regencia

La adopción de la monarquía como forma de gobierno provocó la oposición de los republicanos y obligó a nombrar a Serrano regente, mientras Prim ocupó la jefatura del gobierno. El poder ejecutivo tuvo que hacer frente a complejos problemas internos y externos:

  • Una guerra colonial en Cuba que se había iniciado en 1868.
  • La oposición activa de los carlistas y los moderados.
  • El permanente acoso de los republicanos, que no aceptaron la solución monárquica de la constitución.
  • El descontento de las capas populares urbanas y rurales, que no recibían respuesta a sus demandas sociales.

Esta etapa, por tanto, estuvo plagada de convulsiones sociales y movimientos revolucionarios. En 1869 se produjo un alzamiento republicano federal, que unió a sectores burgueses con el incipiente movimiento obrero. El descontento radicaba en que el gobierno provisional no había suprimido las quintas y el impuesto de consumos fue sustituido por otro, dos peticiones. Además, en julio de ese año se habían levantado varias partidas carlistas, que anunciaban la que iba a ser la Tercera Guerra Carlista a partir de 1872.

Por si fuera poco, desde 1868 la guerra colonial en Cuba agravó la inestabilidad política, económica y social.

En este panorama se firmó el Pacto Federal de Tortosa (1869). Y se agruparon en grupos llamados republicanos «intransigentes». Este plan culminó con la firma de un pacto nacional que creaba el Consejo Federal. Su programa reclamaba una república española democrática federal y una extensa autonomía en municipios y provincias. Prim reprimió estos levantamientos y asumió amplios poderes en el orden público. También tuvo que afrontar el bandolerismo en Andalucía, para lo que contó con la Partida de Seguridad Pública, que aplicó la «ley de fugas». El resultado fue más de 70 muertes, lo que provocó un duro debate en el Parlamento.

2.3. En Busca de un Nuevo Rey

Además de todos estos problemas, también estaba el asunto de la elección del nuevo rey, de una dinastía que no fuera la de los Borbones. Llegó a haber cinco candidatos, y al final se optó por Amadeo de Saboya como nuevo rey de España. La propuesta se planteó en 1870 en un contexto interior y exterior muy complejo. La derrota de Francia contra Prusia era un elemento desestabilizador, y en política interior la oposición de los republicanos y los partidarios del duque de Montpensier amenazaban la estabilidad del gobierno presidido por Prim.

Por todo ello, Prim agilizó la proclamación del candidato oficial, Amadeo. El 3 de noviembre se presentó la propuesta.

3. El Reinado de Amadeo I (1871-1873)

3.1. El Difícil Reinado de Amadeo de Saboya

Amadeo entró en Madrid en enero de 1871, juró la constitución y comenzó la primera experiencia de una monarquía democrática en España. Pronto sufrió el menosprecio de los altos mandos militares y de la aristocracia. El nuevo rey tuvo que encargar la formación de gobierno a Serrano, con quien nunca llegó a entenderse.

Uno de los principales problemas políticos fue la división interna en los partidos que apoyaban a Amadeo, unionistas y progresistas. Esta división era reflejo del personalismo que dominaba la vida política. Dentro del progresismo había dos tendencias:

  • Una más conservadora, liderada por Sagasta: los constitucionalistas.
  • Otra más reformista, dirigida por Ruiz Zorrilla: los radicales, a la que se unieron los cimbrios.

Ambas facciones se enfrentaron, lo que hacía inviable la acción de gobierno. La ruptura de los progresistas se confirmó en las elecciones de abril de 1872. Sagasta presidió el gobierno desde diciembre y buscó alianzas cambiantes con unionistas o demócratas, pero usó el fraude electoral a pesar de las demandas de Amadeo de que las elecciones fueran limpias.

Por otro lado, existía una gran agitación sociopolítica derivada de los efectos de la Comuna de París y la AIT en España. Parte de las clases populares se alejaron definitivamente del régimen liberal.

3.2. La Crisis Final de la Monarquía

Se produjo otra rebelión carlista y la guerra de Cuba. Además, el malestar en el ejército se acrecentó por el nombramiento del general Hidalgo como capitán general de las Vascongadas. El cuerpo de artillería protestó por considerar que había participado en la represión de la sublevación del cuartel de San Gil en 1866. Para presionar, los mandos artilleros solicitaron la separación colectiva del servicio.

El gobierno y las Cortes querían reafirmar el poder civil sobre el ejército y aceptaron la renuncia. Este nuevo enfrentamiento colmó la paciencia del rey. Amadeo se negó en un primer momento a firmar el decreto de reorganización del arma de artillería, pero al haberlo apoyado el Congreso, lo firmó, y el 10 de febrero de 1873 renunció a la corona. Al día siguiente, el Congreso y el Senado asumieron los poderes y proclamaron la república.

El balance del reinado habla por sí solo: seis gabinetes, tres elecciones generales y el fracaso del primer intento de monarquía democrática.

4. La Primera República Española (1873-1874)

4.1. La Debilidad del Nuevo Régimen

La pugna entre federales y unitarios o radicales marcó la primera experiencia republicana en España. Este periodo abarcó menos de un año. En ese tiempo se sucedieron numerosos acontecimientos: cuatro presidentes, seis gobiernos, una intensa agitación social, dos guerras (carlista y cubana) y la revolución cantonal. El esfuerzo para construir un nuevo modelo de Estado tropezó con múltiples dificultades:

  • La legitimidad de su origen, al haberse proclamado en sesión conjunta de ambas cámaras, constituida en Asamblea Constituyente, algo que no permitía la Constitución de 1869.
  • La diversidad de corrientes y proyectos políticos de federales y radicales, cada uno con un modelo de república.

El primer presidente del poder ejecutivo fue Estanislao Figueras. Su gobierno estuvo formado por cinco ministros radicales y figuras destacadas del republicanismo. Se mantuvo la Constitución de 1869, suprimiendo solo los artículos referidos a la monarquía. Un mes después, se disolvía la Asamblea tras haber abolido la esclavitud en Puerto Rico y haber suprimido las quintas. Se convocaron elecciones para mayo de 1873, con carácter constituyente, pero la agitación federalista hizo temer a los radicales que…

4.2. La República Federal y la Revuelta Cantonal

Con mayoría republicana federal, las nuevas Cortes constituyentes proclamaron la República Democrática Federal en junio. A Figueras le sustituyó el 11 de junio Francisco Pi i Margall, quien intentó conciliar las corrientes republicanas con un programa de «orden y gobierno». Pero los problemas que tenía que afrontar eran casi insuperables: dos guerras con un ejército en disolución y unos oficiales contrarios a la república, y diversos cambios de gobierno en semanas para contentar a la derecha republicana.

Pi quería negociar con carlistas y republicanos impacientes, pero en julio de 1873 se produjo en Alcoy una huelga general que derivó en una insurrección generalizada. La huelga se reprimió con dureza. Pronto surgieron los cantones, que proclamaron la república federal. El cantonalismo se produjo como reacción defensiva ante la posible derechización de la república y como medio de presión para implantar la república federal.

Como movimiento social, su objetivo era llevar el federalismo hasta sus últimas consecuencias: democracia directa, autonomía de municipios y diputaciones, supresión de consumos y quintas, reparto de la tierra, anticlericalismo y defensa de las clases medias y populares. Pero en ningún caso cuestionaron la unidad de España, a pesar de fragmentar el Estado en cantones independientes. El movimiento cantonal de 1873 dividió a los republicanos entre los transigentes, como Pi, y los partidarios de la represión.

El presidente intentó dar respuesta a las demandas sociales, pero la agitación existente hizo inviable todas las medidas. La secuencia temporal de este movimiento se inició en Cartagena en julio de 1873 y pocos días después se declararon muchos otros cantones. Pi i Margall se negó a reprimir los levantamientos cantonales y el gobierno entró en crisis.

Nicolás Salmerón sustituyó a Pi en la presidencia de la república y se comprometió a restablecer el orden y aprobar las reformas sociales pendientes. La represión se inició el 20 de julio y en un mes cayeron los principales cantones andaluces y valencianos.

El Proyecto de Constitución Federal (Non Nata de 1873)

Pi i Margall había presentado a las Cortes un proyecto de constitución para la república federal. El 11 de agosto comenzó la discusión del proyecto, ya con Salmerón en el poder. Pero el escaso interés por parte de los diputados y los serios problemas del periodo aplazaron el debate.

La Constitución non nata de 1873, elaborada apresuradamente por Emilio Castelar, era un texto poco sistemático que definía una «nación española» compuesta por 17 Estados federados, regulaba los derechos y libertades.

4.3. La República Centralista de Castelar

El 6 de septiembre, Salmerón dejaba la presidencia del poder ejecutivo al negarse a firmar dos sentencias de muerte. Se había debatido esos días la cuestión de la pena capital, y Salmerón, que se oponía, prefirió dejar el poder a cumplir la exigencia de los militares. Le sustituyó Emilio Castelar, nombrado presidente el 8 de septiembre. Castelar defendía una república centralista y movilizó a los reservistas para acabar con el problema cantonal y continuar las dos guerras vigentes, carlista y cubana. Aplazó la discusión del proyecto constitucional.

Firmó las penas de muerte que Salmerón rechazó e hizo volver a los dirigentes de los partidos radical y constitucional, entre ellos el general Serrano. El 2 de enero de 1874, Castelar planteó en las Cortes la necesidad de separar Iglesia y Estado y presentó un proyecto de abolición de la esclavitud en Cuba, pero nada dijo del proyecto de constitución, que parecía ya olvidado. El general Pavía, capitán general de Madrid, había preparado un golpe de Estado del que el mismo Castelar tenía conocimiento, para apoyarle. Pero tras negar la Cámara la confianza a Castelar, este dimitió. En la madrugada del 3 de enero, Pavía rodeó el edificio del Congreso con tropas del ejército y de la Guardia Civil, y ordenó que desalojasen el hemiciclo.

4.4. Hacia el Retorno de los Borbones (1874)

Los tres gobiernos del año 1874 actuaron con la idea de provisionalidad y de volver a la normalidad institucional tras la recuperación del orden, ya que continuaban abiertas las dos guerras, la cubana y la carlista, y aún resistía el cantón de Cartagena.

Esta provisionalidad facilitó los preparativos del retorno del hijo de Isabel II, Alfonso. El 3 de septiembre Sagasta sustituyó al general Zavala en el gobierno, mientras el general Martínez Campos preparó un pronunciamiento, del que Cánovas no era partidario. Cánovas quería una restauración monárquica por la vía civil, evitando el alzamiento militar.

Tras comunicar sus planes a Cánovas, Martínez Campos se dirigió a Sagunto, donde arengó a las tropas el 29 de diciembre y proclamó a Alfonso XII nuevo rey de España. La rápida adhesión al pronunciamiento obligó a Serrano a marchar a Francia, mientras el último día del año Cánovas constituía el «ministerio-regencia» que inauguraba una nueva etapa. Era el último acto del sexenio democrático.

5. Contexto Social: La Cuestión Obrera y la AIT

5.1. La Cuestión Social y el Movimiento Obrero

Entre 1834 y 1868 apareció el proletariado industrial en España y comenzó a idearse una ideología socialista de carácter utópico. A partir de 1868 tuvo lugar la consolidación del movimiento obrero, surgió la I Internacional (AIT) y aumentó la conflictividad social. Este cambio fue el resultado de la modernización económica, el desarrollo del capitalismo industrial y financiero y la influencia que en España tuvo la lucha obrera de otros países.

En el Sexenio, el obrerismo estuvo influido por el anarquismo y el socialismo y se alejó del republicanismo por no cumplir sus promesas sociales. Una mayor tolerancia alentó el asociacionismo obrero y en octubre de 1868 varios sindicatos barceloneses se federaron en una Dirección Central de Sociedades Obreras que promovió un congreso obrero catalán. Surgieron otras organizaciones que convocaron una huelga en el sector textil de Barcelona y alrededores, se publicó el periódico La Federación e hiladores, tejedores y jornaleros se unieron a la Federación de las Tres Clases de Vapor.

Desde 1869, la presidencia en España de la I Internacional condiciona la evolución del movimiento obrero durante el Sexenio. Este adoptó el pensamiento anarquista de raíz bakuninista cuyos pilares ideológicos eran la soberanía popular, el anticlericalismo.