La Restauración en España (1875-1931): monarquía borbónica, turno de partidos y crisis política

La Restauración en España (1875-1931)

Definición y marco temporal

La Restauración es el periodo que abarca la vuelta de los Borbones al trono de España, con Alfonso XII y Alfonso XIII, desde el fin de la Primera República hasta el inicio de la Segunda República, entre 1875 y 1931. Pero también se entiende por Restauración el régimen político diseñado por Antonio Cánovas del Castillo que permanecerá hasta la dictadura de Miguel Primo de Rivera en 1923-1930.

Contexto previo: el Sexenio Democrático

El Sexenio Democrático (1868-1874) había supuesto el fracaso del liberalismo democrático, caracterizándose por una fuerte inestabilidad y radicalización política y social. Mientras se discutía quién sería el quinto presidente de la República, el general Pavía dio un golpe de Estado iniciándose una República presidencialista con Serrano, que gobierna como presidente vitalicio durante doce meses. Durante este tiempo el partido alfonsino de Cánovas fue ganando adeptos.

La restauración de la monarquía

El 1 de diciembre de 1874 el príncipe Alfonso de Borbón, de 17 años de edad, firmó el Manifiesto de Sandhurst, en el que, siguiendo el consejo de Cánovas, garantizaba una monarquía dialogante, constitucional y democrática y su voluntad de aceptar buena parte de los avances políticos realizados en el Sexenio. Cánovas preparaba así la vuelta a la monarquía de manera pacífica y sin intervención militar.

Pero a finales de ese mismo mes, el general Martínez Campos se adelantó con un pronunciamiento proclamando a Alfonso XII como rey de España, acompañado también por un pronunciamiento en Sagunto. Contó con la adhesión de la mayoría del ejército y el gobierno no opuso resistencia.

Principios del régimen

Los principios del régimen de la Restauración, a los que Cánovas llamaba ‘verdades madre’, eran la Patria, la Monarquía parlamentaria, la dinastía borbónica, la soberanía compartida entre rey y Cortes, y la defensa de la libertad y de la propiedad privada.

El objetivo principal del sistema era mantener el orden y la estabilidad política y social, sustentado en una monarquía estable, la alternancia de partidos y evitar la intervención del ejército en la vida política. Contó con el apoyo social de las altas jerarquías de la Iglesia, del ejército, la administración, la nobleza y la alta burguesía.

El bipartidismo y el turno de partidos

Siguiendo el modelo inglés, se basaba en el bipartidismo o turno de partidos, es decir, la agrupación de los diferentes grupos en dos partidos únicamente:

  • Partido Conservador. Liderado por Antonio Cánovas del Castillo. Ocuparía el centro-derecha e incluiría a moderados, unionistas liberales y parte de los progresistas.
  • Partido Liberal. Liderado por Práxedes Mateo Sagasta. Ocuparía el centro-izquierda e incluiría a demócratas, radicales, republicanos moderados y parte de los progresistas.

El cambio de gobierno venía dado por el desgaste o las crisis internas del partido que estaba en el poder. Cuando esto ocurría, el rey mandaba formar gobierno al partido de la oposición, el cual convocaba elecciones para configurar el nuevo porcentaje de diputados en el Congreso. Es decir, antes de celebrar las elecciones ya se sabía qué partido ganaría: esta es la gran falsedad del sistema. No son las elecciones las que cambian el partido gobernante, sino que el partido gobernante decide el resultado de las elecciones. Hay una gran desvinculación con la realidad y esto será duramente criticado por la Generación del 98 y el regeneracionismo. Joaquín Costa lo llamó ‘la hipocresía oficial’.

La falsedad electoral: encasillado, caciquismo y pucherazo

La falsedad electoral beneficiaba a la oligarquía dominante y se basaba en tres mecanismos principales:

  • El encasillado: desde la administración, más concretamente el Ministerio de Gobernación, se establecía una división entre los distritos electorales en los que debía salir ganador el voto conservador y aquellos otros donde debía salir el voto liberal; a esta división se le llamó el encasillado.
  • El caciquismo: una vez decidido qué partido debía ganar en cada distrito, se trasladaba esta información a los caciques. Estos actuaban preferentemente en las zonas rurales; eran personas destacadas, grandes propietarios, que aunque no ejercieran ningún cargo público tenían un gran poder sobre las autoridades locales y controlaban gran parte de las relaciones políticas, económicas y sociales en su municipio, haciendo uso de relaciones de tutela, clientelismo y patronazgo, redes de favores, relaciones de subordinación y la propia coacción. Los caciques debían conseguir que los resultados de las elecciones fueran acordes a lo decidido en Madrid.
  • El pucherazo: para conseguir los votos los caciques convencían, presionaban o compraban a los electores, y cuando era necesario recurrían a métodos más drásticos como cambiar los votos en las urnas, admitir electores ya fallecidos o dificultar el acceso al lugar de votación; a estas prácticas de amañar las votaciones se les denomina pucherazo.

Las Cortes y la Constitución de 1876

Las Cortes Constituyentes de diciembre de 1875 se habían elegido mediante sufragio universal masculino, según se establecía en la Constitución vigente de 1869. De estas Cortes sale aprobada la Constitución de 1876. Ésta tenía un carácter conservador pero muy flexible, lo que explica que sea la más duradera, llegando hasta 1931:

  • Se basaba en la monarquía constitucional borbónica; soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
  • El Rey tenía un papel importante: era jefe de las fuerzas armadas, nombraba ministros, tenía poder de veto e incluso iniciativa legislativa.
  • El Poder Ejecutivo estaba representado por el Rey y los ministros; el Poder Legislativo por el Rey y las Cortes; el Poder Judicial era independiente y más unificado, ya que se suprimen los fueros vascos.
  • Cortes bicamerales: el Congreso elegido por sufragio y el Senado más restrictivo, e incluso podía ser nombrado por el Rey.
  • Estado confesional: se declaraba la religión católica como religión oficial del Estado; por lo tanto, el Estado debía mantener el culto y al clero. Aunque se permitía la libertad de conciencia, no se permitía la práctica en público de otras religiones.
  • En cuanto al tipo de sufragio se remitía a leyes electorales posteriores: el primer sufragio fue censitario y desde 1890 será universal masculino para mayores de 25 años. Se reconocen los derechos individuales, pero también se deja su concreción y aplicación a leyes posteriores.

Etapas del régimen de la Restauración

Podemos diferenciar dos grandes etapas en la evolución del régimen de la Restauración:

Primera etapa: consolidación (hasta 1897)

En una primera fase el régimen se afianza. Hasta el asesinato de Cánovas en 1897 se alternan el Partido Conservador, liderado por Cánovas, y el Partido Liberal, liderado por Sagasta.

Algunos hechos destacados de este periodo son:

  • El fin de la III Guerra Carlista en 1876 y la supresión de los fueros vascos.
  • La firma de la Paz de Zanjón con Cuba en 1878.
  • El Pacto del Pardo, o acuerdo entre Cánovas y Sagasta tras la muerte de Alfonso XII en 1885, con el cual decidieron apoyar la regencia y facilitar la alternancia regular y pacífica de los partidos para garantizar la estabilidad del sistema. También acordaron que el partido en el gobierno no anularía las reformas del gobierno anterior; a esto se le conoce como la apertura canovista.
  • Los movimientos obreros y campesinos se consolidan con la fundación del PSOE por Pablo Iglesias en 1879 y la UGT en 1888.
  • Durante el gobierno de Sagasta, en 1890, se aprueba el sufragio universal masculino para los mayores de 25 años.
  • En 1895 se reinicia la guerra en Cuba, y el mismo año se funda el PNV con Sabino Arana.

Segunda etapa: crisis del sistema canovista (a partir de 1898)

La crisis del sistema canovista se produce a partir de 1898, debido a una serie de acontecimientos que precipitarán el fin del sistema: la crisis de 1898 con la pérdida de las colonias; la crítica del regeneracionismo hacia la falsedad política; el descontento del estamento militar; los nacionalismos vasco y catalán; las agitaciones sociales, como la Semana Trágica de Barcelona en 1909, la fundación de la CNT en 1910 y la huelga general de 1917; la lucha interna dentro de los partidos por el liderazgo tras la muerte de Cánovas en 1897 y de Sagasta en 1903; y la guerra de Marruecos.

En 1921 el ejército español sufrió en Marruecos la derrota conocida como Desastre de Annual. Con más de 10 000 bajas se abrió una investigación para depurar responsabilidades. El informe Picasso responsabilizó del desastre al gobierno, que en aquel momento ejercían los conservadores, a los altos cargos militares y al propio Rey, Alfonso XIII. Como respuesta a esto, en 1923 Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado. Alfonso XIII sancionó el golpe, iniciándose así la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930).

Conclusión

En conclusión, el sistema canovista o sistema de la Restauración tuvo como objetivo acabar con la inestabilidad política del Sexenio revolucionario. Pero la estabilidad política se alcanzó mediante un turno de partidos asentado en una falsa democracia y en la falsedad electoral. Esto, junto con la no aceptación en este turno de un tercer partido, hizo que cada vez más la España real se alejara de la España oficial. El apoyo de Alfonso XIII a la dictadura de Miguel Primo de Rivera marcaría el descrédito del propio rey tras el fracaso de la dictadura y el inicio de la Segunda República en 1931.

Joaquín Costa lo llamó ‘la hipocresía oficial’.