La Restauración Borbónica en España: Alfonso XII, Cánovas y el Sistema Canovista

El Retorno de la Monarquía: La Proclamación de Alfonso XII

La llegada al trono de Alfonso XII, hijo de Isabel II, se fue fraguando a lo largo de 1874.

El proceso arranca con el golpe de Estado del general Pavía (3 de enero), quien disolvió las Cortes de la I República y se formó un gobierno provisional. Entretanto, Cánovas del Castillo negociaba secretamente con altos dirigentes del ejército y con la burguesía la restauración de la monarquía borbónica. El propio Cánovas convenció al joven príncipe Alfonso para que dirigiera un manifiesto al país (Manifiesto de Sandhurst) que él mismo redactó. En diciembre, el general Martínez Campos, con un nuevo golpe de Estado, proclamó rey a Alfonso XII.

1. El Sistema Canovista: Pilares de la Restauración

El gran artífice de la Restauración fue el político malagueño Antonio Cánovas del Castillo. Este sistema tenía un carácter conservador y se asentaba en un marco parlamentario liberal, pero escasamente democrático. Los pilares sobre los que se apoyaba eran la Corona, el Turnismo y el Ejército.

El Turnismo y el Bipartidismo

Uno de los pilares del sistema es el bipartidismo y este se basó en el Turnismo pacífico, que era la alternancia pactada en el poder entre los dos grandes partidos “del sistema”:

  • El Partido Liberal-Conservador (Conservador).
  • El Partido Liberal-Fusionista (Liberal).

El Partido Conservador, fundado en 1876 por Cánovas, representaba a la derecha (nobleza, clero y alta burguesía). El Partido Liberal se nutrió de antiguos progresistas, demócratas y algunos republicanos; su ideología era de centro-izquierda. El líder de este partido fue Práxedes Mateo Sagasta.

El Caciquismo y la Corrupción Electoral

Otro elemento clave fue la práctica del caciquismo, la manipulación sistemática de las elecciones, cuyos resultados controlaban los caciques (terratenientes de zonas rurales o individuos que tenían mucha influencia en los pueblos). La manipulación se hacía bien “comprando” los votos de los campesinos, bien a través de la coacción (los caciques podían dar o quitar los puestos de trabajo), o también directamente mediante la falsificación de los votos (“dar el pucherazo”).

Siempre ganaba el partido que le tocaba gobernar por turnos. El candidato oficial, llamado “encasillado”, sabía que tenía ganada la elección antes de que esta se realizara.

Como resultado de toda esta corrupción, con el tiempo se iría produciendo un abismo entre la “España oficial o legal” y la “España real”, la de la miseria en que vivían millones de españoles.

2. Evolución Política de la Restauración

2.1 El Reinado de Alfonso XII (1875-1885)

A su llegada a Madrid (enero de 1875), Alfonso XII se presentó conciliador. Sus primeras medidas se encaminaron a establecer un nuevo orden que evitase los excesos del periodo anterior: acercamiento a la Iglesia, prohibición de algunos periódicos de la oposición, establecimiento de tribunales especiales para los delitos de imprenta, renovación del Ejército…. Para evitar los pronunciamientos militares, el rey se convirtió en jefe supremo del Ejército.

El reinado comenzó con una hegemonía política abrumadora del Partido Conservador.

La Constitución de 1876

El marco legal de la Restauración quedó establecido en la Constitución de 1876, que instauraba los principios del liberalismo doctrinario (conservador), aunque permitía introducir ciertas reformas algo más avanzadas. Sus características principales son:

  • Soberanía compartida (Cortes con el rey, pudiendo el rey vetar leyes).
  • Aumentaron las prerrogativas del rey y se limita el poder de las cortes bicamerales.
  • Estado confesional católico. Se permiten otros credos religiosos (en privado) siempre que se ajustasen a la moral católica y con prohibición de manifestaciones públicas.
  • Los derechos y libertades eran semejantes a los de 1869 pero no se regulaban de forma concreta.
  • Carácter centralista: los ayuntamientos y diputaciones controlados por el gobierno.
  • Sufragio: no se establece ninguno, se remite a una legislación posterior.

Su aprobación final tuvo lugar el 30 de junio de 1876 y estaría vigente hasta 1923. Es la constitución más longeva de toda nuestra historia (48 años de vigencia).

Conflictos y Alternancia Política

Durante esta etapa se puso fin a la Tercera Guerra Carlista en 1876. Trajo consigo la supresión de los fueros y las instituciones vascas, aunque continuará con su autonomía fiscal. En 1878 se firma la Paz de Zanjón, poniendo fin al conflicto con Cuba, aunque, de nuevo, se inicia la guerra en 1879, hasta la definitiva pérdida de Cuba en 1898.

La alternancia en el poder o turnismo se inició en 1881 con el partido Liberal de Sagasta. Este gobierno tomó medidas para restablecer las libertades: de expresión, de reunión y la libertad de prensa sin censura (1883). El gobierno finalizó en 1883, a causa de una doble crisis: un enfrentamiento diplomático con Francia; y la sublevación militar republicana del verano de 1883, que fracasó y fue reprimida.

La última etapa del reinado de Alfonso XII dio el gobierno a Cánovas, quien tuvo que afrontar un conflicto diplomático con Alemania por las islas Carolinas y la epidemia de cólera de 1885.

En 1885 murió el rey, estando su esposa María Cristina de Habsburgo embarazada. El hijo póstumo, futuro Alfonso XIII, nació al año siguiente. Su madre ejerció de regente hasta la proclamación de mayoría de edad en 1902.

2.2. La Regencia de María Cristina (1885-1902)

El fallecimiento de Alfonso XII había puesto en peligro todo el sistema de la Restauración. Para evitar el regreso de Isabel II al trono y asegurar la corona para el hijo de María Cristina, se llegó a un acuerdo, el Pacto de El Pardo (1885), por el que Cánovas cedía el gobierno al Partido Liberal.

En 1885 comenzó el llamado «gobierno largo» de Sagasta (noviembre 1885-julio 1890), que fue el de mayor duración de toda la Restauración. El nuevo gobierno emprendió una serie de reformas liberales como:

  • La ley de asociaciones (1887).
  • La ley del jurado (1888) que favoreció la libertad de prensa.
  • Ley de sufragio universal (1890).
  • El Código Civil (1889).

Crisis de Fin de Siglo y el Desastre del 98

A finales de siglo, el sistema daba muestras de agotamiento. Los gobiernos no supieron resolver los graves problemas que hacían de España un país muy atrasado: altas tasas de analfabetismo, desequilibrios en las cuentas públicas, ausencia de reformas sociales…

Además, se vio incapaz de mantener las posesiones del Pacífico (archipiélagos de las Carolinas, Marianas y Palaos, vendidas a Alemania en 1899) y cedía a EE. UU. Puerto Rico, Guam y las Islas Filipinas.

La crisis de 1898 favoreció la aparición de movimientos que criticaban la Restauración, como el “Regeneracionismo” de Joaquín Costa, que con su lema “despensa y escuela”, propugnaba la necesidad de dejar atrás los mitos del pasado glorioso, modernizar la economía y la sociedad y alfabetizar a la población.

Además, surgió la Generación del 98, con una gran preocupación por España: Unamuno, Valle-Inclán, Machado, Baroja, Azorín, Ramiro de Maeztu, Menéndez Pidal…

3. La Oposición a la Restauración

Los tres grandes opositores fueron: los republicanos, el movimiento obrero y el nacionalismo.

Los Republicanos

Los republicanos estuvieron perseguidos por el nuevo régimen. El auge del movimiento obrero le restó “audiencia”, ya que las clases populares tendían a identificarse más con alguna de sus dos vertientes (socialista o anarquista).

El Movimiento Obrero

El movimiento obrero cristalizó durante el Sexenio Revolucionario, cuando llegaron al país sus dos grandes corrientes: Socialismo y Anarquismo. Durante los primeros años de la Restauración estos movimientos pasaron a la clandestinidad.

Socialismo

En 1879 Pablo Iglesias fundó el PSOE. Defendía reivindicaciones laborales (mejora de salarios y horarios, prohibición del trabajo infantil) y derechos de asociación, reunión y sufragio universal. En 1888 se fundó el sindicato, UGT (Unión General de Trabajadores), subordinada al PSOE.

Anarquismo

El anarquismo, difundido especialmente entre las clases populares, rechazaba la participación en política, por lo que se centró en la lucha sindical, sobre todo en Cataluña, el campo de Levante y Andalucía. En el campo andaluz surgió la Mano Negra, agrupación de campesinos que reclamaban el reparto de tierras y a la que se atribuyeron atentados y acciones criminales contra los patronos. A partir de 1890 se sucedieron acciones terroristas contra altas instituciones del Estado; miembros del gobierno, la iglesia y el ejército. Cánovas del Castillo fue asesinado por un anarquista en 1897.

El Nacionalismo y el Regionalismo

El nacionalismo llegó a España a finales del siglo XIX como forma para expresar la oposición al modelo de Estado liberal, centralizado y uniforme. Apareció en las regiones con lengua, historia y cultura propias como una forma de recuperación cultural, pero poco a poco fueron adquiriendo implicaciones políticas.

Nacionalismo Catalán

En Cataluña el nacionalismo tuvo en sus comienzos un carácter burgués y meramente cultural que reivindicaba la defensa de las tradiciones catalanas y el uso de su lengua vernácula. Este movimiento cultural se llamó la Renaixença y sus principales representantes fueron Valentí Admirall y Prat de la Riba. Con el tiempo el movimiento fue adquiriendo un tono político autonomista, pero no independentista. Los dos primeros partidos nacionalistas catalanes fueron Centre Català (1882) y la Lliga de Catalunya (1887). Ambos acabarían fundiéndose en la Unió Catalanista (1891). En 1892 aprobaron las Bases de Manresa, donde se aboga por la constitución de un estado federal español que concediese una amplia autonomía a Cataluña. En 1901 se creó la Lliga Regionalista, con líderes como Prat de la Riba y Francesc Cambó.

Nacionalismo Vasco

El nacionalismo vasco surgió con intención de recuperar la cultura vasca. La industrialización influyó en su radicalización debido a la llegada de inmigrantes, y en el arraigo del movimiento obrero en la zona. Sabino Arana fundó en 1895 el Partido Nacionalista Vasco (PNV) con reivindicaciones como la creación de un Estado Vasco, anti-españolismo, exaltación de la raza vasca y la pureza racial, defensa de los fueros y la religión católica, promoción del idioma y las tradiciones culturales vascas. Poco a poco fue integrando a personajes menos radicales y obtuvo sus primeros éxitos electorales.

Regionalismo

Junto a estos dos movimientos nacionalistas, en Galicia, Valencia y Andalucía, aparece el Regionalismo, que se diferencia del nacionalismo por estar más vinculado a los aspectos puramente culturales. Aunque en estas regiones los movimientos también derivaron hacia reivindicaciones políticas, tenían un carácter muy minoritario y en general menos radical.