Introducción y Contexto del Manifiesto de Primo de Rivera (1923)
Identificación y Naturaleza del Documento
Nos encontramos ante un manifiesto, una fuente primaria de naturaleza histórico-política. Se trata de un documento público que fue divulgado por numerosos medios de comunicación, entre ellos el diario ABC, el 14 de septiembre de 1923. El destinatario es el conjunto de la nación española y su autor fue Miguel Primo de Rivera.
Primo de Rivera, capitán general de Barcelona y militar de amplia experiencia (participó en las guerras de Marruecos, Cuba y Filipinas), protagonizó el golpe de Estado que se inició en Barcelona, propiciando la caída del régimen de la Restauración y el inicio de una dictadura militar.
Estructura y Partes del Manifiesto
El texto presentado no está completo, sino que es un conjunto de fragmentos del manifiesto original. Se estructura en cinco párrafos, de los cuales podemos distinguir dos partes claramente diferenciadas:
- Justificación del Golpe de Estado (Párrafos 1, 2 y 3): La idea principal es la exposición de los motivos que legitiman la acción militar.
- Propósitos Inmediatos (Párrafos 4 y 5): Presentación de los objetivos de los golpistas para el futuro inmediato.
En el primer párrafo, Miguel Primo de Rivera justifica el golpe como la única solución posible para salvar a la Patria española, aun a costa de la legalidad constitucional. En el segundo párrafo, apela a la masculinidad como símbolo de valentía para apoyar y dirigir el movimiento golpista.
Justificación del Golpe de Estado: Los Males de la Nación
Exposición de Agravios
En el tercer párrafo, Miguel Primo de Rivera realiza una exposición de todos los males que aquejan a España y que, por ende, justifican el golpe de Estado. Estos males se detallan a continuación:
- Asesinato de prelados: Alude al fuerte y creciente movimiento anticlerical, que se manifestó con especial virulencia durante la Semana Trágica de Barcelona en 1909.
- Asesinato de exgobernadores, agentes de la autoridad, patronos, capataces y obreros: Se refiere a la escalada de violencia entre el Sindicato Libre y la CNT, conocida como pistolerismo sindical.
- “Las francachelas” e “intrigas políticas” relacionadas con Marruecos: Hace referencia al Expediente Picasso, una instrucción iniciada por el general Picasso para depurar responsabilidades sobre el Desastre de Annual (1921), que se saldó con más de 10.000 bajas. La investigación reveló amplias redes de corrupción en la política española.
- “Indisciplina social”: Se refiere al movimiento obrero, cuya convocatoria de numerosas huelgas afectaba negativamente a la industria y al campo.
- Extensión del comunismo y auge de los nacionalismos: Culpa a estos movimientos (representados por Solidaritat Catalana o el PNV) como otros de los males de la nación.
Contexto Histórico y Consecuencias de la Dictadura
La Crisis de la Restauración y el Golpe
Desde el fin de la Guerra de Cuba en 1898, España experimentó una crisis identitaria como nación, patente en el auge de los nacionalismos y regionalismos, con partidos como el PNV o la Lliga Regionalista obteniendo buenos resultados electorales. El movimiento Regeneracionista, liderado por Joaquín Costa, dejó al descubierto muchas de las irregularidades del sistema político de la Restauración, como el “encasillado” o el “caciquismo”. Sin embargo, líderes políticos de este movimiento (como Silvela, Maura o Canalejas) no lograron solucionar los problemas del país.
A esto se sumó la difícil situación en Marruecos, agravada tras la Semana Trágica de 1909 y la Primera Guerra Mundial. La tensión social se acrecentó por la actividad del movimiento obrero, que convocaba huelgas y manifestaciones, generando una respuesta violenta de la patronal. La impopularidad del ejército y de Alfonso XIII culminó en la Crisis de Annual en 1921. Ante esta situación, Miguel Primo de Rivera, con apoyo de Alfonso XIII, dio un golpe de Estado que instauró una dictadura dirigida inicialmente por un Directorio Militar.
El Fin de la Dictadura y la II República
Los últimos años de la dictadura estuvieron marcados por una profunda oposición hacia el gobierno de Primo de Rivera, incluso dentro de sus propias filas y del estamento militar. El general, consciente de la situación, presentó su dimisión a Alfonso XIII en 1930.
La dictadura de Primo de Rivera, instaurada mediante un golpe de Estado, puso fin a la legalidad constitucional. Su programa político, cercano a las ideas regeneracionistas, llevó a cabo un revisionismo autoritario, aunque mostró una gran incapacidad para encontrar una fórmula política estable. El refuerzo de una oposición (formada principalmente por el movimiento obrero, los partidos constitucionalistas y los nacionalistas), así como el enfrentamiento con el mismo ejército, dejó al dictador sin apoyos.
Tras su dimisión, Alfonso XIII optó por volver a la normalidad constitucional de la mano del general Berenguer y, posteriormente, del almirante Aznar. Sin embargo, la vuelta al orden constitucional también fracasó, lo que conduciría inexorablemente a la proclamación de la II República el 14 de abril de 1931.