Historia de la Monarquía Hispánica: De los Reyes Católicos a las Reformas Borbónicas

Los Reyes Católicos: Unión Dinástica e Instituciones

La boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón (1469) y la muerte de Enrique IV (1474) dieron lugar a la Guerra Civil Castellana (1474-1479), que concluyó con el Tratado de Alcaçovas, consolidando la unión dinástica de los Reyes Católicos. Aunque fue una unión política, no eliminó la personalidad de cada reino; Castilla tuvo la hegemonía.

Su gobierno buscó centralizar el poder, lograr la unidad religiosa y dominar la península ibérica. En Castilla reforzaron el Consejo Real, las Chancillerías y crearon la Santa Hermandad; en Aragón mantuvieron los fueros, crearon el Consejo de Aragón, las Audiencias y la figura del virrey. La Inquisición funcionó en ambos reinos.

La Guerra de Granada (1482-1492)

En política exterior, su principal objetivo fue la conquista de Granada, desarrollada en las siguientes fases:

  • 1. Alhama (1482-1484): Boabdil se alió con los reyes.
  • 2. Málaga (1485-1487): Fue asediada y sometida.
  • 3. Granada (1492): Capitulación de Boabdil; el reino nazarí pasó a Castilla, logrando la unidad religiosa.

Exploración, Conquista y Colonización de América

La conquista de América transformó Europa y generó una inmensa riqueza, especialmente en metales preciosos. Los Reyes Católicos y sus sucesores delegaron la exploración y conquista a conquistadores, clérigos y aventureros mediante capitulaciones, que regulaban beneficios y obligaciones.

La conquista se facilitó por el uso del acero, caballos, perros y el impacto de las epidemias. El proceso comenzó por las islas antillanas y continuó con hitos como:

  • Hernán Cortés en México (1519-1521).
  • Francisco Pizarro en Perú (1531-1533).
  • Extensión hacia Centroamérica, América del Sur, Norteamérica y las Filipinas (1571).

Administración y Economía Colonial

El Consejo de Indias administró los territorios, divididos en virreinatos (Nueva España y Perú), gobernaciones y cabildos, con audiencias para la justicia. La economía se basó en la encomienda, la mita y la esclavitud de africanos, mientras el comercio estaba monopolizado por Castilla a través de la Casa de Contratación.

Consecuencias del Descubrimiento

Las consecuencias fueron mixtas:

  • Para los nativos: Pérdida de imperios, cultura y un drástico descenso de la población.
  • Para Europa y Castilla: Acceso a nuevos productos (maíz, patata, cacao) y riqueza que financió la hegemonía, aunque generó inflación y el endeudamiento de la corona.

Los Austrias del Siglo XVII: Política Interior y Exterior

Los llamados Austrias menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II) gobernaron en un siglo marcado por la crisis económica, demográfica y política, con el poder concentrado en la figura de los validos.

Política Interior

El periodo estuvo marcado por problemas agrícolas y financieros, la expulsión de los moriscos (1609) y conflictos internos graves como la crisis de 1640 en Cataluña y la independencia de Portugal (1668). El Conde-Duque de Olivares intentó centralizar el poder mediante el Gran Memorial y la Unión de Armas, aunque sin éxito.

Política Exterior

Las guerras y la diplomacia debilitaron la hegemonía española:

  • Felipe III: Buscó treguas como la Paz de Vervins, el Tratado de Londres y la Tregua de los Doce Años.
  • Felipe IV: Participó en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), perdiendo territorios y prestigio frente a Francia.
  • Carlos II: Sufrió continuos ataques franceses, cediendo territorios en Flandes, Luxemburgo y América.

La falta de heredero llevó a la Guerra de Sucesión (1700-1713), que finalizó con la llegada de los Borbones y Felipe V al trono.

Guerra de Sucesión y Paz de Utrecht

La muerte de Carlos II sin heredero provocó la Guerra de Sucesión (1701-1713) entre Felipe de Borbón (apoyo borbónico) y el archiduque Carlos (apoyo de la Casa de Austria), con intervención de las potencias europeas. Internamente, Castilla apoyó a Felipe V y la Corona de Aragón al archiduque.

La guerra terminó con la Paz de Utrecht (1713): Felipe V fue reconocido rey, pero España perdió sus territorios europeos. Austria ganó Milán, Flandes y Nápoles; Inglaterra obtuvo Gibraltar y Menorca. La guerra civil acabó con la rendición de Barcelona (1714) y Mallorca (1715).

Posteriormente, los Pactos de Familia unieron militarmente a España y Francia para defender intereses europeos y atlánticos, repartiendo títulos y territorios italianos entre los hijos de Felipe V.

Nueva Monarquía Borbónica y Reformas

Felipe V (1700-1746) implantó un modelo absolutista y centralista mediante los Decretos de Nueva Planta, que eliminaron las cortes y fueros de la Corona de Aragón, unificando España (excepto el País Vasco y Navarra). Se crearon las Secretarías de Estado, se sustituyeron los virreinatos por Capitanías Generales y se organizó el territorio en Intendencias.

Fernando VI continuó las reformas: modernizó la marina, mejoró la red vial y buscó un impuesto único (Catastro de Ensenada), que no llegó a prosperar. Las reformas también llegaron a América con nuevos virreinatos e intendencias, reforzando el poder español sobre los criollos.

El límite de estas reformas residía en el mantenimiento de la sociedad estamental y el absolutismo; se realizaron cambios técnicos y administrativos, pero no transformaciones políticas o sociales profundas.

Las Reformas Borbónicas en los Virreinatos Americanos

Los Borbones reformaron profundamente América en el siglo XVIII para centralizar el poder y aumentar los ingresos de la corona:

  • Administración Territorial: Crearon dos nuevos virreinatos —Nueva Granada y Río de la Plata— y varias Capitanías Generales.
  • Sistema de Intendencias: Se implantaron funcionarios nombrados directamente por la Corona para controlar las finanzas, la justicia y el gobierno local, reduciendo la autonomía de las élites criollas.
  • Economía y Comercio: Se abolió el monopolio comercial y se abrió el libre comercio con múltiples puertos, facilitando el intercambio con España.

Estas reformas intentaron reforzar el control español sobre sus colonias, pero también provocaron crecientes tensiones sociales y políticas entre criollos y peninsulares.