Historia de la Guerra Civil Española y el Estado Franquista: De la Contienda a la Dictadura

La Guerra Civil Española (1936-1939)

La Guerra Civil Española es el conflicto que durante tres años, entre 1936 y 1939, enfrentó al bando republicano, constituido por una serie de grupos organizados alrededor del Gobierno, y al bando de los sublevados o nacionales, formado principalmente por la alta jerarquía militar. Fue el escenario empleado por las grandes potencias europeas como laboratorio para lo que luego sería la guerra más sangrienta de la historia: la Segunda Guerra Mundial.

Costes humanos y represión

El número de víctimas civiles aún se discute. Algunos autores afirman que la cifra se situaría entre 500.000 y 1.000.000 de personas. Muchas de estas muertes no fueron debidas a los combates, sino a la represión en forma de ejecuciones sumarias y «paseos». Los abusos se centraron en todos aquellos sospechosos de simpatizar con el bando contrario.

  • En el bando sublevado se persiguió principalmente a sindicalistas y políticos republicanos de izquierdas.
  • En el bando republicano, esta represión se dirigió hacia simpatizantes de la derecha (o sospechosos de serlo) y sacerdotes de la Iglesia católica, llegando a quemar conventos e iglesias y asesinando a obispos, sacerdotes y religiosos.

Es incalculable la pérdida en el patrimonio histórico y artístico de España. El número de muertos en la guerra civil española solo puede ser estimado de manera aproximada. El bando sublevado estableció una cifra de 500.000, incluyendo, además de los muertos en combate, a las víctimas de bombardeos, ejecuciones y asesinatos.

Estimaciones recientes arrojan esa misma cifra de 500.000 muertos o algo menos, sin incluir a quienes murieron de malnutrición, hambre y enfermedades engendradas por la guerra. Es, pues, una de las grandes crisis demográficas de la historia de España. En las pirámides de población, su impacto se ha prolongado hasta finales del siglo XX.

Consecuencias económicas

Desde el punto de vista económico, la renta nacional no recuperó los niveles de 1936 hasta mediados o finales de los años 50, fruto de lo difícil que fue la recuperación, sin contar además con ayuda internacional. La reducción de la producción agrícola de un 20%, así como de un tercio de la cabaña ganadera, llevó al hambre de posguerra, al racionamiento de alimentos y al estraperlo, al que tuvo que recurrir gran parte de la población para sobrevivir.

Las comunicaciones fueron muy dañadas (ferrocarriles y carreteras), así como las viviendas destruidas, fundamentalmente en poblaciones que sufrieron directamente el conflicto. El pago del gasto de la guerra por ambos bandos fue muy elevado. El haber usado el gobierno republicano las reservas de oro para comprar armamento acabó con las reservas monetarias del Banco de España.

El bando sublevado tuvo que abonar mucho dinero tras finalizar el conflicto, en gran parte dejando que Alemania explotara las reservas mineras de la península y del África Española del momento, por lo que hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial casi no tuvieron posibilidad alguna de obtener ingresos. España había quedado devastada en algunas zonas, con pueblos totalmente asolados. La economía española tardaría décadas en recuperarse.

Consecuencias sociales

El bando vencedor impuso una rendición incondicional al bando vencido, iniciándose una dura represión y persecución política del enemigo, organizada desde el mando con el apoyo social de la Iglesia, y que tuvo por objeto la eliminación física del enemigo y someterlo a un régimen de terror. La depuración y expulsión de los funcionarios públicos que se hubiesen mantenido fieles a la República significaba negarles la forma de ganarse la vida a una clase media intelectual cualificada que, o bien marchó al exilio, o se quedó buscando empleos y actividades en las que difícilmente pudieron subsistir.

La dureza de la represión se apreció en la violencia ejercida en las cárceles y fuera de ellas a los vencidos: humillaciones y vejaciones a mujeres e hijos, rapto de niños de mujeres encarceladas entregados a familias afectas al régimen, y juicios sumarísimos que llevaron al paredón a más de 50.000 republicanos de izquierdas. Algunos grupos se beneficiaron de la nueva situación, como los terratenientes, el Ejército y la Iglesia, que se convirtieron en elementos hegemónicos en la sociedad. Paralelamente, se restableció la autoridad en las empresas.

Hubo personas, conocidas como “topos”, que permanecieron escondidas (en ocasiones muchos años) en desvanes, buhardillas o sótanos. Muchas personas, en particular en las áreas rurales, tuvieron que emigrar a ciudades donde no se les conociera. A cientos de miles se les confiscaron bienes, tierras y viviendas. El clima de represión se mantuvo durante muchos años.

Desarrollo del conflicto: Fases de la guerra

Una vez proclamado el alzamiento el 18 de julio de 1936 por los militares rebeldes, la guerra es una realidad. Los rebeldes pronto consiguieron el poder en Galicia, León, Castilla la Vieja, Navarra y Aragón, y también triunfaron en el sur, en ciudades como Cádiz, Sevilla, Córdoba o Granada. El alzamiento fracasó en las grandes ciudades y principales centros industriales como Madrid, Barcelona, Bilbao y todo el levante mediterráneo. El alzamiento, concebido como un golpe de Estado rápido, se convirtió en una larga Guerra Civil.

Primera fase: El objetivo prioritario de Madrid

La intención prioritaria de los sublevados era conquistar la capital de España. Para ello convergen cuatro columnas de tropas combinadas con el levantamiento de civiles madrileños favorables al Movimiento, llamado “quinta columna”. Pero la maniobra fracasa. Madrid, al mando del General Vicente Rojo, se organiza de forma rápida y se defiende de los ataques rebeldes.

Al mismo tiempo, el General Franco con sus tropas de Marruecos atraviesa el estrecho de Gibraltar y desembarca en Algeciras el 5 de agosto de 1936, estableciéndose en Sevilla al mando del general Queipo de Llano. Una vez en la Península, se inicia la conquista de la zona sur avanzando hacia Madrid para unirse con el frente norte. En su avance, conquistan Badajoz el 14 de agosto de 1936, por lo que la frontera con Portugal queda libre y se facilita el abastecimiento de armas y municiones. Avanzan y toman Talavera de la Reina y Toledo, liberando el Alcázar. Franco es nombrado Generalísimo de los Ejércitos y Jefe de Estado, asumiendo el mando de la contienda.

El 6 de noviembre de 1936, el gobierno republicano con Largo Caballero al frente decide trasladarse a Valencia. En Madrid se pone en marcha una propaganda para levantar la moral de la ciudad al grito de “No pasarán”. La batalla del Jarama y la de Guadalajara la ganan los republicanos con la ayuda de las Brigadas Internacionales, por lo que Madrid aguanta. Los republicanos hacen retroceder a los nacionales y consiguen tomar Teruel al principio del año 1937. En ese mismo año, los nacionales se apoderan de Málaga.

Segunda fase: La ofensiva nacional en el norte

Las tropas del general Mola ya habían tomado Álava y Guipúzcoa. Entre marzo y octubre de 1937, toman las ciudades industriales del norte. El 26 de abril se produce el bombardeo de Guernica, en Vizcaya. La Legión Cóndor alemana ataca a la población civil y destruye la ciudad. El 3 de junio falleció el General Mola. Más tarde, tomaron Santander y Asturias con la ayuda de tropas italianas. El 19 de junio de 1937, los nacionales alcanzan la ciudad de Bilbao.

En pleno desarrollo de la guerra, en el bando republicano surgen conflictos internos preocupantes entre distintas ideologías, llegando a combatir incluso entre ellos mismos. Es la descomposición de la República. Los soviéticos consiguen que el 17 de mayo de 1937 Largo Caballero fuera sustituido por Juan Negrín, quien adopta una política de resistencia a ultranza. Este, junto con su gobierno, abandona Valencia y se establece en Barcelona. Cada vez es menos el territorio que queda en manos del bando republicano.

Tercera fase: El frente de Aragón y el avance hacia el Mediterráneo

El 22 de diciembre se llevará a cabo la batalla de Teruel, donde unidades republicanas entran en la ciudad victoriosas. Será la única capital que toma la República en la guerra. Pero los rebeldes, sabedores de la importancia que tiene ese enclave para poder controlar la salida hacia el Mediterráneo, no dan por perdida la ciudad y el 17 de enero de 1938 lanzan una ofensiva consiguiendo apoderarse definitivamente de ella.

El 15 de abril toman Vinaroz, por lo que, además de conquistar la salida al mar Mediterráneo, Cataluña se queda totalmente aislada de Valencia. El 24 de julio se lleva a cabo una de las batallas más cruentas de la Guerra Civil: la batalla del Ebro. En los puestos fronterizos de los Pirineos se acumulan largas filas de refugiados, civiles y combatientes, entre ellos algunos miembros del gobierno republicano. Más de 400.000 personas van a pasar a Francia. El 26 de enero de 1939 las tropas de Franco toman Barcelona y el 5 de febrero, Gerona.

Cuarta fase: El final de la guerra

El 4 de marzo se produce en la República el golpe de Estado del general Casado contra el gobierno de Negrín. Se iniciaron conversaciones secretas con Franco para su rendición, el cual la exigió sin condiciones. El general Casado y un grupo de personas se aseguraron su propia salida a Marsella. Negrín, exiliado en México, siguió siendo presidente de la República española en el exilio hasta 1946.

El 28 de marzo de 1939 cae Madrid sin resistencia alguna. El 29 caen Ciudad Real, Cuenca, Albacete y Almería. El 30, Alicante y Valencia. El 31, Murcia. El 1 de abril de 1939 Franco firma el último parte de guerra anunciando la victoria de sus tropas con la frase: «La guerra ha terminado». Es el fin de una guerra civil de tres años que costó a España cerca de 500.000 muertos y otros tantos exiliados. Tras ella, España será sometida durante casi 40 años a una dictadura militar bajo el mando de Francisco Franco Bahamonde hasta su muerte el 20 de noviembre de 1975.

Organización política del Estado franquista

El Estado Franquista perduró en España desde 1939 a 1975. Se caracterizó por ser una dictadura personal con poderes casi absolutos. Franco ostentó los títulos de Generalísimo, Caudillo, Jefe del Gobierno, Jefe del Estado y Jefe Nacional del Movimiento. Ejecutó su poder de forma directa y personal. Se mantuvo fiel a unos principios ideológicos inspirados por los tres pilares del régimen: la Falange, la Iglesia y el Ejército, las llamadas “familias”.

  • La Falange y el Nacionalsindicalismo: El partido único FET de las JONS, también llamado Movimiento Nacional, fue la base del régimen en los primeros años (1939-45). Los falangistas vigilaban la propaganda y la organización sindical a través de los sindicatos verticales. Se utilizaron símbolos como el saludo con el brazo en alto, el yugo y las flechas, y la camisa azul.
  • La Iglesia y el Nacionalcatolicismo: Una visión ultraconservadora del catolicismo. La Iglesia bendijo la Guerra Civil como una «cruzada» frente al comunismo ateo y legitimó a Franco (“Caudillo de España por la gracia de Dios”). El Estado se declaró confesional y la Iglesia controló la enseñanza. A partir de 1945, el Opus Dei adquirió gran importancia, con miembros tecnócratas ocupando ministerios económicos.
  • El Ejército y el Nacionalpatriotismo: Fundamentado en una visión unitaria y centralista opuesta a cualquier “separatismo”. Los militares ocuparon numerosos puestos políticos y fueron responsables del orden público.

Evolución política del régimen

El franquismo se estructura en tres periodos diferenciados:

De 1939 a 1945: El totalitarismo y la influencia fascista

Esta etapa se caracteriza por el contexto de la Segunda Guerra Mundial. El régimen se estableció como un sistema totalitario sin constitución ni libertades democráticas. Se suprimió la Constitución de 1931, se prohibieron los partidos políticos y se abolieron los estatutos de autonomía. La dictadura pretendió dar una imagen de legalidad con la promulgación de las Leyes Fundamentales, como la Ley Constitutiva de las Cortes (1942), bajo un sistema conocido como “democracia orgánica”.

De 1945 a 1957: Aislamiento internacional y reconocimiento

Tras la derrota del Eje, el régimen se vio aislado y no fue admitido en la ONU. Esto obligó a Franco a desplazar a la Falange y potenciar el sector católico para presentar una imagen más conservadora y anticomunista. Con el inicio de la Guerra Fría, el boicot se debilitó. En 1953 se firmó el Concordato con el Vaticano y los acuerdos con Estados Unidos para la instalación de bases militares a cambio de ayuda económica.

De 1957 a 1975: El desarrollismo y los tecnócratas

La entrada de políticos del Opus Dei supuso un giro hacia el crecimiento económico. Se promulgaron leyes como la Ley de Prensa (1966), que eliminó la censura previa, y la Ley de Libertad Religiosa. En 1969, Franco nombró al príncipe Juan Carlos de Borbón como su sucesor a título de rey, con la intención de asegurar la continuidad del régimen.

La economía durante el franquismo

La política económica se divide en dos grandes etapas:

La Autarquía económica (1939-1959)

Debido al aislamiento, el Estado practicó la autarquía, buscando la autosuficiencia total. El Estado intervenía en la producción, precios y salarios. Se nacionalizaron sectores clave, creando RENFE y el Instituto Nacional de Industria (INI), con empresas como ENDESA, ENSIDESA o IBERIA. Esta etapa fue un fracaso que provocó miseria, hambre y el uso de cartillas de racionamiento hasta 1952, fomentando el mercado negro.

Los Planes de Estabilidad y de Desarrollo (1959-1975)

El Plan de Estabilización de 1959, impulsado por los tecnócratas, puso fin al intervencionismo y liberalizó la economía. Esto produjo el llamado «milagro económico español», convirtiendo a España en la décima potencia industrial del mundo. Este crecimiento se apoyó en tres pilares:

  1. Inversiones extranjeras.
  2. Remesas de los emigrantes (dos millones de españoles trabajaban en Europa).
  3. El boom del turismo, que alcanzó los 30 millones de visitantes en 1973.

Este desarrollo provocó un masivo éxodo rural hacia las ciudades industriales y Europa Occidental.

Transformaciones sociales y cambio de mentalidad

Entre 1960 y 1973, España pasó de ser agraria a ser una sociedad industrial y urbana. Surgió una amplia clase media y se inició la sociedad de consumo (televisores, coches, electrodomésticos). La Ley General de Educación (1970) amplió la escolarización obligatoria. Los jóvenes, influenciados por el turismo y el contacto con el exterior, desarrollaron una mentalidad más abierta y tolerante, reclamando libertades que el régimen seguía restringiendo. Incluso sectores de la Iglesia, tras el Concilio Vaticano II, comenzaron a distanciarse de la dictadura.